Dada mi timidez apenas si me atreví a sugerir algo a mi a mi prima o a su madre, de lo que había observado desde mi preciado punto de observación, y eso que desde que había visto como Tobías se trabajaba a ésta última, me había prometido a mi mismo hacerles conocer de que yo estaba al tanto de sus maniobras, para haber si así me hacían copartícipes de sus orgías.
Hasta con Tobías me daba vergüenza ir con él a algún sitio, por miedo a que sospecharan que pudiera estar tramando algo, así que me mantenía más o menos alejado de todo el barullo, aunque no perdía detalle de lo que iba aconteciendo en la casa, lo que antes no tenía ninguna importancia o apenas si le prestaba atención , ahora despertaba mi curiosidad y dispara como un resorte mi imaginación.
Volví a subir casi a diario o cuando las circunstancias me lo permitían al pajar , para desde mi escondite observar los escarceos de mis dos "..mamás adoptivas".., pues ellas Arene y Clara , tía y prima , actuaban como tal .. pero aparte de las ya conocidas y casi aburridas masturbaciones apenas sí se acontecían más sucesos , ósea que tanto Tobías como yo pasamos unos días más o menos tranquilos...
Un día de esos....., de enardecimiento en los que mi "..priula".. me pedía guerra, me fui hacia uno de los establos para hacerme la consabida paja, cuando ya tenía mi pollita en un buen estado y los entornos de mi alrededor se perdían en una feliz nebulosa por la inminencia de la descarga, vi por el rabillo del ojo a Tobías agazapado tras unos fardos de paja, observando sin atreverse acercarse y muy atento a mis maniobras , se notaba que en él también iba creciendo la excitación.. estaba a punto de llamarlo para recabar su colaboración..., cuando sonó la voz de mi tía Arene , llamándonos a los dos para cenar, lo que dio al traste con la idea de hacer participe a Tobías de mi estado.
Esa misma noche hubo también un inusual apresuramiento , normalmente siempre nos quedábamos hasta muy tarde unos acurrucados contra otros, al calor del hogar y ensimismados en nuestras fantasías y deseos....al menos por mi parte me imaginaba como el reyezuelo de aquél pequeño gineceo.
Como digo, Tobías fue requerido con cierta avidez por mi prima Clara, para que subiera hacerle compañía, pues con la tormentosa noche que se avecindaba, supongo que no le apetecía pasarla sola .
Habría pasado una hora cuando subí a mi escondrijo para desde allí observar a mis "..queridas mamás".. .. mi tía Arene dormía plácidamente, me trasladé hasta donde salía un haz de luz, aquel era el agujero que había practicado sobre el dormitorio de mi prima, una habitación muy amplia de la cual yo, solo veía en primer plano su cama y poco más.
Escuchaba a Clara con su cantarina voz hablar , supongo que con Tobías..., sin que pudiera precisarlo puesto que nada apareciera en mi campo de visión, por más que yo me esforzara en intentar ver lo que allí sucedía.
- Quédate quietecito que ahora te doy lo que tanto te gusta....y me llevas hasta dónde tu sabes- -Así...., ahora va entrando , ¡Como la tienes de gorda! ¿Quién anduvo hoy con tu badajo bribón....acaso mamá , o el primito... o te has ido de juerga tu solito...?
Yo estaba desesperado no veía nada, cuando de pronto al otro lado de la cama, apareció mi prima de medio cuerpo para arriba, la cama me impedía ver lo que estaba sucediendo más allá y bajo el horizonte de los edredones, solo de vez en cuando se erguía y veía su cabeza y sus pechos de perfil bailar a un rítmico vaivén , estaba gozando de lo lindo y aunque no sabía que estaba sucediendo exactamente, podía escuchar sus gemidos de placer y sus susurros:
- Que bien lo haces ladrón.... cuánto tiempo me tendrás hoy enganchada..? ¡Ahah...!
De repente se apagó la luz y se hizo un bullicioso silencio, de lametones y satisfacción.
La verdad, es que me había excitado más la visión de mi tía y Tobías. La escena que había contemplado era más auditiva que visual y no había despertado en mi grandes excitaciones, al menos mi bálano no había alcanzado las proporciones de otras ocasiones.
Y eso me preocupaba, había visto antes de venir a esta casa algunas revistas y videos pornos, donde los las pollas se endurecían y alcanzaban grandes proporciones buscando la verticalidad, yo no sé si era por ser "..morenito"..- hijo de padre blanco y madre puertoriqueña- o por mi juventud, observaba que mi badajo tenía unas buenas dimensiones, tanto era así que podía pasarla por debajo de mis huvecillos y acariciarme el "..ojete".... no podía negar que tenía unas buenas dimensiones al menos con respecto a la de mis antiguos amigos.
Lo más difícil para mí era ponerla dura pues siempre presentaba una aspecto como decía Luisito : "..morcillón".. , lo cual me sacaba de quicio.. solo en muy contadas ocasiones y una de ellas era el encuentro de Arene y Tobías, mí "..tranca".. alcanzó una descomunal dureza y longitud , lo que me ponía en una rara situación: alegría pues a pesar de mis 16 años y tener un instrumento capaz de emular a cualquier adulto y de cierta tristeza pues con esa "..morcillez".. y dimensión había oído que las mujeres huían de dichas cosas ,lo cual me sumió en un inexplicable y contradictorio estado.
Volví a mi habitación un tanto apesadumbrado y sin muchas ganas de seguir acariciando a mi "..pequeño monster"..
Pasaron los días sin que prestara más atención que a los entornos de la hacienda de mí tía, por la cual daba largos paseos rehuyendo toda compañía, incluso la de Tobías, que a pesar de su persistencia, siempre lograba dejar en la casa.
A la vuelta una mañana de uno de estos largos paseos, me encontré con una visita en la casa, era una amiga de mi tía, una mujer de mediana talla con tendencia a los volúmenes...: cara redonda de pelo corto y con una sonrisa entre pícara e inocente que despedía alegría por todos sus poros y que pronto, - en cuanto nos presentaron ella se llamaba Sandra- se lió, a darme abrazos como si de un crío se tratara , no es que me molestaran aquellos achuchones que yo aprovechaba para ir absorbiendo el olor almizcleño que la mujer despedía por su amplio escote.. sino que me tratara de aquella forma y luego cuchicheara de forma maliciosa con mi tía acerca de mí.
Antes de la comida, ayude a Sandra a instalarse en la habitación de mí tía, donde ni corta ni perezosa empezó a dejar sobre la cama, para su posterior colocación, un buen montón de bragas y sostenes , así como unos misteriosos paquetes envueltos en una suave tela azul, luego Sandra arrodillada sobre la cómoda me iba pidiendo las cosas que había ido almacenando sobre la cama.
Me daba vergüenza darle sus prendas íntimas y verle aquellas florecientes tetas que parecían querer escapar de su escote, a lo que ella jugetona y bromista, le daba un aire de complicidad.. cuando llegué a los paquetitos, dos en concreto, quedé un poco alelado , pues en uno de ellos me pareció haber notado por el volumen algo muy conocido, aunque sorprendente.... Sandra , ya con un aire total de complicidad se reía de mi sorpresa y candidez.