Sucedió hace unos quince años, yo tenía diecisiete, mi padre era guardia civil y por esos estaba acostumbrado a que mi lugar de residencia no durara más de 2 o 3 años en el mismo sitio.
Por entonces vivíamos en un pueblo de Toledo (España). Yo estudiaba en el instituto del pueblo y comencé a salir con una chica de familia humilde. No tenía madre, y su padre trabajaba en el campo de la mañana a la noche, por lo que estaba sóla en casa todo el día.
Por entonces teníamos clase por las tardes, de 4 a 6, así me aficioné a pasarme por su casa después de comer y hasta la hora del instituto, para irnos juntos. Ese rato, lo aprovechaba para intentar pasarlo lo mejor posible, pero sólo llevábamos 2 meses saliendo, y ella se me hacía la estrecha. No pasaba de mucho morreo, y alguna vez, forzándola en contra de su voluntad, logré meterla una mano en las tetas, y tocarle un poco el coño siempre por encima del pantalón, y con su mano empujándome en señal de rechazo. Ella tenía 16 años, era un poco gordita pero no le sobraba nada, eso le hacía tener unas curvas que a mí me ponían muy caliente.
Dejaba la puerta de su casa abierta para que yo entrara sin llamar y con sigilo para no ser visto por las cotillas de las vecinas. Pero un día vi algo que me dejó sin aliento.
Ese día, no recuerdo por qué, terminé de comer antes de lo habitual, y salí corriendo, excitado, pensando en la sesión de besos y sobeteos que pensaba dar a mi novia. Su casa era una casa de pueblo, de una sola planta, con un largo pasillo, al fondo del cual se encontraba un patio y la cocina. Entré como siempre, despacio, sin llamar, y avancé por el pasillo en silencio, cuando escuché voces de alguien adulto. Mi primera reacción fue esconderme en la primera habitación que tenía cercana, era un dormitorio con una ventana al patio desde la que podía oír y ver el interior de la cocina sin ser visto. Me asomé por esa ventana y puede ver de lo que se trataba. Allí estaba su tío Paco, un señor de unos 55 o 60 años, era un auténtico borrachín,
la oveja negra de la familia. A esas horas, venía harto de vino, y supuse que, camino de su casa, se había parado ha hacer una visita a su sobrina. Ella me contó que a veces se paraba a visitarla y hacía que le pusiera el último baso de vino.
Decidí esperar a que se fuera, pensé que no tardaría mucho, pues eran casi las tres de la tarde y su mujer le esperaba. Entonces agudicé el oído y empecé a alucinar. Mi novia, sentada en un taburete, pelaba patatas o algo así, y su tío Paco, baso en mano y frente a ella estaba hablaba con voz enrevesada producto del alcohol:
Vamos sobrina, guapa.
Déjame en paz, tío, te he dicho que te vayas.
Me entran ganas de comerte sobrina, que buena estas, jodía.
Yo sólo veía al tío de costado, con su enorme barriga hacia delante, y haciendo un gesto con la cadera (que quedaba a la altura de la cara de ella) un poco grosero, mientras decía :
Vamos sobrina, que la tengo para explotar.
Esas palabras me dejaron paralizado, el muy cerdo le estaba diciendo groserías a mi novia, estuve a punto de salir a parar aquello, pero por cobardía u otra razón que desconozco me quedé allí, muy asustado. Entonces, con la mano que le quedaba libre, desabrochó los botones de su bragueta se metió la mano y sacó una enorme polla larga pero sobre todo muy gorda, nuca pensé a mis 17 años, que un hombre pudiera tener algo así.
No seas cerdo, tío, ¡¡vete de aquí !!- gritó ella, sin mirar si quiera a ese miembro descomunal.
El muy cerdo del tío Paco, en ese momento, sin soltar el baso de vino, y con la polla erecta, cogió la cabeza de mi novia y la achuchó contra su miembro, la cara de mi novia quedó aplastada contra aquella masa de carne, era tan enorme que el glande y parte del pene sobresalía por encima de la cabeza de ella. Él comenzó a moverse hacia delante y atrás, como si estuviera foliando, sin dejar de presionar la cara de ella contra su polla.
Soltó el vaso de vino, y agarrándola del pelo, llevó su cabeza hacia atrás, con la otra mano cogió su polla, y después de presionar un rato contra la boca de mi novia, que se resistía apretando los labios, logró metérsela en la boca tan al fondo, que ella sufrió una arcada que casi la hace vomitar.
Yo estaba estupefacto, inmovilizado, viendo como ese viejo asqueroso gordo y borracho, forzaba a una chica de 16 años. Así estuvo un rato, agarrándola por el pelo, la movía la cabeza adelante y atrás. Veía como esa enorme polla entraba y salía de la boca de ella rítmicamente. Yo estaba paralizado y ella también, pues todavía tenía en sus manos, que reposaban sobre sus piernas, el cuchillo y la patata, en una actitud pasiva y de rechazo. Estaba siendo forzada, eso al menos creía yo hasta que ella soltó lo que tenia en la mano, y sin dejar de chupar, le acabó de desabrochar el pantalón, que cayó al suelo, le rodeó con sus
manos el culo metiéndolas por debajo del calzoncillo, y pude adivinar cómo sus preciosas manitas de adolescente se clavaban en la raja del culo peludo y gordo de su tío, y como en ese movimiento le metía varios dedos por el ano mientras él lanzaba un alarido de placer.
Mientras, el tío Paco, que seguía de pie frente a ella, se inclinó y le metió sus gordas manos en las tetas. Ella, la muy guarra, tuvo que inclinarse un poco hacia adelante para no dejar de chuparle y para favorecerle la labor. Se las masageaba de tal manera que parecía que le iba a romper el sujetador y la camiseta.
Supongo que debe ser el sueño de todo viejo verde, hacerle algo así a una niña de 16 años.
Sigue, sobrina, sigue... ahhhh --ordenaba el viejo borracho, mientras echaba su cabeza hacia atrás de puro placer). Ahora parecía ser ella la que llevaba la iniciativa.
Al principio estuve a punto de intervenir varias veces, hasta que me di cuenta de como la puta de mi novia consentía todo aquello, o por lo menos lo toleraba, hasta que se calentó y empezó a disfrutar la muy perra, cuando a mi casi no me dejaba tocarle las tetas.
Sabía que el próximo traslado de mi padre era inminente, y no quería líos. Al fin y al cabo en unos meses nos iríamos seguramente a un pueblo de Jaén y no volvería a saber nada más de todo aquello. Además estaba tan excitado que la polla me iba a estallar.
Uno de los gemidos más intensos del viejo coincidió con su corrida, ella sacó la polla de su boca cuando esta estaba en plena corrida, y con la mano terminó de masturbarle mientras él bufaba de placer como un cerdo.
Mi novia escupió el primer semen que le había caído en la boca y se levantó del taburete. El viejo tío terminó de echar su corrida en el suelo y se abalanzó sobre ella, con gran habilidad le metió la mano por debajo de la falda y de las bragas hasta tocarla su hermoso culo que yo sólo había tanteado alguna vez por encima del pantalón baquero. Ella se resistió y de un fuerte tirón logró sacarle la mano diciendo:
¡¡ Ya esta bien, tío Paco !!, márchate ya y no sigas con esto, ya has tenido bastante.
Ves como al final siempre te gusta, guapa. Cada vez lo haces mejor.
Entonces me confirmó que no era la primera vez, la muy cerda se hacía la estrecha conmigo, como una adolescente ingenua, mientras hacía guarradas con un viejo, que yo sólo había visto en alguna revista porno. ¿Pensáis que ya no podría sorprenderme nada? Yo también hasta que el viejo borracho de su tío dijo subiéndose los pantalones:
La próxima vez tenemos que invitar a tu novio, ¿has probado ya su pollita?, tiene que estar muy tiernecita ¿eh sobrina?...
Ella le miró con cara de odio diciendo:
¡¡¡ CERDO ASQUEROSO!!!
Apuró el baso de vino y se marchó. Yo seguí agazapado en aquella habitación y pude escuchar como mi novia se dirigía al cuarto de baño y se lavaba los dientes.
Continuará.