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La Venganza De Mi Esposa (1 Parte) |
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Enviado por anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Todo empezó hace algunos años. Estoy casado con Ali hace 24 años, tenemos tres hijos divinos. Pero hace 12 años atrás sucedieron acontecimientos en nuestra vida que jamás olvidare, y que significaron un fortalecimiento en nuestra relación matrimonial, pese a que sufrí mucho atravesarlos. Ahora les contare la primera parte, por razones de extensión. Como les decía, hace 12 años nuestro matrimonio se estaba deteriorando día a día. Discutíamos muchísimo, teníamos amistades por separado, y en mi caso tuve relaciones sexuales esporádicas con dos compañeras de trabajo y con unas cuantas chicas pagas, que me permitieron superar el mal momento que pasaba. Pero Ali cada vez se distanciaba más de mí. Un día recibió en casa a una amiga del colegio, unas de sus mejores amigas, casada con un buen tipo que yo también conocía, y se pusieron a charlar cosas de mujeres. Yo estaba en mi habitación mirando tele muy bajito, y logre escuchar lo que decían que me interesó. Ali se confesaba insatisfecha en todo sentido, en especial sexualmente. Le comentaba que lo nuestro solo pasaba por el coito rápido, sin caricias previas, mimos, ni besos en su clítoris, y ni pensar besos a mi pene. Lo describía todo muy rutinario y bastante plomo por cierto. Graciela, tal el nombre de la amiga, le contó que hacia un tiempo, un mes aproximadamente, se encontró con quien era el novio de toda la vida de Ali. Estaba casado con dos hijos, y le había preguntado que sabia de mi esposa a esta altura de la vida. Ali vivió en noviazgo intenso. Ella es alta, tiene una cola muy parada, usaba bombachas un grandes que le tapan todo, corpiños bien armados, (tenía en ese entonces Graciela, sospechando tal vez del vació que sentía mi esposa, le propuso primero que tratara de modernizar su figura, cambiara el estilo de ropa, que fuera mas sexy y lanzada con los hombres. Y que no descartara un encuentro esporádico con un hombre, como ella lo venia haciendo. La amiga tenía otras propuestas para Ali, pero era necesario que cambiara bastante su imagen porque en aquellas condiciones no podía volver al ruedo. Ali empezó a vestirse bastante más sexy. Compraba tanguitas micro o hilo dental de todos los colores y gustos en especial fuertes a la vista, corpiños un poco mas atrevidos, se depilaba toda en especial su vagina, se miraba mucho en el espejo probando su ropita interior haciendo poses sensuales mirándose la cola desde todos los ángulos posibles, pidiéndome opinión de cómo le sentaban los trapitos. Sus tanguitas se clavaban profundo en su cola que solo le tapaban su clítoris provocándole continua excitación al andar por el roce, aprovechando en cada ocasión echarse un orgasmo donde fuera. Luego se compro unos vestidos muy zarpados de vinilio, lycra y tul, dos catsuits, y sandalias de acrílico que le quedaban bárbaras acentuando su nueva figura, similar a una hermosa escort vip para ejecutivos. Tomaba sol en cama solar, desnuda pero con micro tanga puesta, así le quedaba la marca que tanto nos gusta a los hombres. Usaba muchas cremas, en especial algunas que suavizaban toda su piel, dándole una tonalidad tostado cobre. Se pasaba en los pezones una crema que le permitía hidratarlos y cuando lo hacia frente al espejo se notaba que se calentaba, porque los timbres se le paraban y ella empezaba a humedecerse y a retorcerse. Indudablemente había empezado su transformación física. Pero creía que a los 40 años necesitaba una refrescada facial y realizar implantes mamarios y de cola. Fuimos a un buen cirujano plástico, y elegimos juntos el tipo de implantes. Como les dije, ella teníia 90 de busto, y quiso agregarse un poco más, decidiendo que la forma sería redonda para que se le pararan bien los pechos, en especial, cuando quedara desnuda. Se debía hacer una lipoaspiración en la cola para eliminar estrías, ponerse un pequeño implante para levantarla un poco, agregar colágeno a su boca para que se viera mas carnosa y estirada, para finalmente hacerse una depilación láser de todo su hermoso cuerpo, así podía estar más suave al tacto. Comprendí que necesitaba exhibirse bien para un hombre, quería lucir erótica, andar semi desnuda para provocarlos aun más. Al poco tiempo estaba hecha una diosa. Vivía a mil por hora, entrando y saliendo de casa a cualquier hora, en especial por la noche, siempre muy arreglada. A veces en el dormitorio se quedaba sola, y cuando yo entraba estaba arrodillada en la cama frente al espejo con solo una micro tanguita rosa puesta, haciendo poses, tocándose y excitándose, simulando montar a un hombre en cuatro patas, e invitándome a que Más de una vez llamo a su celular y atendí yo, el hombre que se había echo amiga. Pero según me decía ella, no concretaba porque tenía aun esperanzas de rehacer el matrimonio, aunque mucho no le creí. Una noche la vino a buscar un hombre joven en un BMW. Ella me dijo que se trataba del marido de una amiga del gimnasio que la venia a buscar para acercarla a su casa. Me extraño que se vistiera con un catsuit negro esos que dejan las nalgas al aire, se había puesto una cola less impresionante que se le metía toda, marcándole su cintura y su clítoris, sandalias con plataforma, muy arreglada con pulsera y billuterie, sus labios muy brillantes y muy bien peinada. Cuando se subió al auto alcance a ver a pesar del polarizado, que ese amigo le daba un beso espectacular, que duro dos o tres minutos, sus lenguas se cruzaban ansiosas, suspiraban, se abrazaban con delicadeza y su nuevo hombre había metido mano en el pronunciado escote, y sacando uno de sus pechos súper parados, comenzó a besarle el pezón de manera salvaje. Luego presentí que ella le agarraba su pene y luego de sacárselo del pantalón se agacho para darle una pequeña chupada para ir entrando en calor. Se calmaron y salieron con rumbo desconocido. Ya no podía de ninguna forma detenerla. Debía tomar una decisión. Volviendo a Graciela, un tiempo después de todas las transformaciones de mi esposa una tarde de visita, le comento haber encontrado a Eduardo, su ex novio que le pidió noticias de Ali. Le confeso que estaba interesado en volver a ver a mi esposa, y la convenció de que esa era la ocasión para que iniciara una nueva vida mas placentera. Ali le dijo que tenía miedo de quedarse pegada otra vez, y Graciela le dijo que tenía que ser moderna al pensar en esas cosas. Que era bueno y saludable tener un amante para darse gustos, calentarse y disfrutar del sexo. La convenció de un encuentro, en principio en su casa para que se relajara y perdiera ese miedo al encuentro con su ex. Quedaron para el siguiente sábado a las 19 hrs. Durante la semana me visito a mi oficina inesperadamente Graciela. Café mediante me dijo lo que yo ya sabia, pero cambiadas las cosas. Me dijo que Ali estaba confundida, que le había confesado que aun amaba a Eduardo, que quería verlo una vez más, pero que tenía miedo de ser sorprendida por mí, para lo cual ella le ofreció su departamento para el encuentro. También me dijo que esta situación a ella la tenía muy mal, porque creía que yo no me merecía esta actitud de parte Ali. Y se ofrecía a colaborar en desenmascarar a mi esposa, in fraganti. Ese sábado yo llegue al departamento de Graciela una hora antes, para buscar un lugar cómodo y suficientemente reservado a fin de observar y escuchar todos los movimientos de ambos. Eduardo llego antes, y Graciela le dijo que se sentara a esperar a mi esposa, que ella los dejaba solos para que charlaran tranquilos, y que cuando terminaran la llamaran al celular. Se fue y a los 5 minutos toco el timbre Ali. Abrió la puerta paso al living, y se estrecho en un abrazo muy fuerte con su amor de años. Le dijo que lo había extrañado mucho, se comentaron los últimos años de vida y luego se dispusieron a ponerse cómodos en el sillón. Ella se saco el tapado y dejo ver un pantalón de raso azul brillante, muy ajustado que le marcaba su ropa interior. Los hombros al descubierto porque tenia un top de lycra escotado por sobre un soutien sin breteles de tela muy delgada que marcaban sus pezones, muy tostada, con los labios pintados con lápiz brillante que simulaban estrellitas, los ojos resaltados por el rimel, un collar de fantasía con un colgante que contrastaba con su figura y le daba un toque de distinción audaz y sexy. Se sentaron a hablar, el sirvió dos wiskies, y empezaron a mirarse muy apasionadamente. Ella le dijo que había quedado mal por la separación, que nunca pudo ser feliz, ni aun casada y con hijos tan lindos, que los días se hacían largos y tediosos, y que la vida tal vez le diera una nueva oportunidad. Eduardo le dijo que también estaba triste y que deseaba entablar una nueva relación, durante un tiempo para probar, y si resultaba luego pensar si era conveniente irse juntos a vivir. Ali se fue acercando lentamente a él deseándolo, para concretar el encuentro de sus cuerpos, mientras yo miraba lo que acontecía con incredulidad y una sensación de profundo dolor. Eduardo la tomo de los brazos, la acerco a su cuerpo, le tomó el rostro con una mano, le dijo que estaba hermosa y le dio un beso suave y delicado. Ella lentamente se fue relajando y extendió sus brazos para cruzarlos por el cuello de su amante. Ambos abrieron la boca y las lenguas se cruzaron desenfrenadamente, ella ahueco la boca y permitió que el le mandara toda la lengua hasta el fondo de su garganta. Luego se recostaron, y el empezó a tocarle la cola, metiendo sus manos muy vigorosas por debajo del pantalon, mientras ella seguía succionando sus labios, mordiéndolo suavemente, besándole su oreja izquierda, peinando con sus manos el pelo lacio de su macho. Como si esto fuera el inicio de una tarde espectacular, ambos decidieron recordar los viejos tiempos, Ali comenzó a desabrocharle su pantalón, y a quitarse el top y el soutien lentamente, sus pechos asomaron parados y algo tostados por la cama solar, y sus pezones estaban rosados como siempre ahora duros por la excitación que empezaba a tener, mientras Eduardo tomaba su tiempo ahora acariciándole las nalgas directamente, poniendo su dedo índice entre sus paredones hasta tocar su orificio anal. Le quito el pantalón, le dio un beso en su nalga derecha donde se une con la pierna, luego le pidió que se quedara con las sandalias puestas, descubriendo yo escondido frente a ellos, el maravilloso físico que jamás había visto en una mujer, mi mujer. Ella quedo solo con la parte de abajo color fucsia, la tanga era monumental, súper pequeña, de atrás y adelante un triangulito que dejaba ver todo, excepto su clítoris. Se había hecho un tatoo en el coxis que decía “te amo”. Esta pequeña ropa resaltaba todo su cuerpo suave depilado para la ocasión, terso al tacto y al contacto con la lengua, lo que excito aun más a Eduardo. El comenzó besando sus pies, tobillos, paso su lengua por las piernas torneadas, y bajándole por delante un poco la tanguita, comenzó a comerle la concha con una fruición frenética. Le metió varias veces la lengua, mientras ella se retorcía del placer. El pasaba la lengua por los labios vaginales, mientras su dedo anular corriendo el hilo de la tanga, se metía en su ano. Yo estaba a mil. Empecé a eyacular sin tocarme, me pareció un espectáculo apasionante, pese a que era el principal perjudicado. El se quito su ropa excepto su bóxer. Tenía un pene grande, estimo 22 por 5. Ella se lo acaricio por arriba y luego se lo saco con sus manos para darle una mamada inicial que duro 2 minutos aproximadamente. Ella gemía como una yegua con la cabeza del pene aun en su boca, mientras el decía: Oh mi dios!!!! Cuanto te extrañe!!! Mi hermosa mujer!!! Quedate conmigo para siempre!!! Eduardo la tomo del cuerpo y la llevo a la habitación que ya estaba preparada por nuestra amiga. Luces rojas y negras, música funcional, wisky a discreción y las sabanas de seda rosa para que disfrutaran el placer de estar juntos. Yo me corrí a la habitación de enfrente donde tenia muy buena visión de lo que acontecía. El la invito a arrodillarse en la cama con la tanguita y las sandalias puestas, porque lo excitaba mucho esa posición. La tomo por atrás y comenzó a masajearla por delante. Empezó por sus pechos que estaban muy parados y redondos del éxtasis que le producían sus caricias, sus pezones duros como piedras y ya humedecidos por la transpiración, le besaba el cuello mientras ella levantaba los brazos y lo tomaba por detrás, dejando salir expresiones de su boca de placer y agrado. También el le acariciaba su pancita sin una grasita de mas, muy trabajada en el gim, para luego detenerse por un buen rato jugando con el clítoris de ella. Pasando su dedo medio entre los labios de arriba hacia abajo, para luego hacer círculos sobre el clítoris que despertaron alaridos de Ali. Ella luego le propuso un 69, le quito el bóxer a Eduardo el le quito sus ultimas prendas a ella, y se posicionaron para lamerse el pene simultáneamente con el clítoris. Fue la primera vez que vi a mi esposa poseída por la pasión y el desenfreno. Estaba a mil, chupaba ese pene con los ojos cerrados, la boca bien abierta, la lengua afuera en su totalidad. De vez en cuando tenía un pequeño orgasmo, ponía los ojos para atrás de satisfacción. El le metía su lengua en la concha, le besaba los labios, y las piernas para finalizar en el orificio anal. Decidieron descansar solo un minuto y se dispusieron para un segundo round. Se sentaron frente a frente en la cama y el se la mando lentamente. Ella se acomodo, rodeo su cuello con sus brazos, mientras el le acariciaba sus hermosos pechos recién hechos a nuevo, parados, turgentes y desafiantes. El empezó a sobarlos desenfrenadamente con su lengua. La pasaba por la aureola de sus pezones en círculo, produciendo en ella tal excitación que se noto en su respiración entrecortada, gemía fuerte y con un sonido agudo de placer. Se balanceaban lentamente pero sin pausa alguna, se proferían palabras de amor y de compromiso de estar siempre juntos. Se separaron para lograr una nueva pose más placentera. Ella se puso en 4 patas y el de una se la metió toda mientras le amasaba las tetas con violencia. Mi esposa pedía más y más cada vez. Le decía: Eduardo, por favor, hasta el fondo, quiero mas, mas, mas….El le contestaba, si mi perra, toda tuya, te cojo toda, mi vida….. El la metía y sacaba con una velocidad increíble tomándola fuerte de sus caderas golpeándolas contra sus huevos. Después de un rato ella le pidió que le hiciera la cola en esa posición. Lentamente luego de poner un poco de saliva en el orificio, le introdujo todo ese mástil brillante por los jugos de Ali, hasta quedar abrochados durante diez minutos más o menos, el seguía besándole la espalda, tocándole el clítoris y balbuceando palabras de amor. A esa altura yo estaba chorreando de placer, y me masturbaba frenéticamente, sin poder creer como mi esposa estaba gozando con su mejor y único amante. Finalmente ella le sugirió cambiar nuevamente. Le pidió que el se recostara boca arriba. Previamente le lamió durante 3 minutos su pene, hasta ponerlo mas grande y duro, y se monto encima. Mientras Eduardo le acariciaba las tetas y le pellizcaba suavemente los pezones, ella se movía arriba y abajo muy fuerte, sus pechos acompañaban el ritmo pero estaban tiesos debido al implante mamario que los mantenía firmes e inmóviles pese a las sacudidas. Luego raspaba su clítoris contra el pubis de Eduardo. Ella también le besaba sus tetillas y le pasaba su hermosa lengua por sus labios carnosos, poniendo la boca semiabierta para que hiciera ese ruido tan característico cuando los labios están humedecidos. Se dieron varios besos cortos llenos de miel. Eduardo ya no podía mas, la tomo de su hermosa cintura y la subía y bajaba con tal velocidad, que temía por que se cayeran de Se quedaron dormidos un rato abrazados el con la mano sobre su vagina y ella tomándole todo su miembro, y antes de bañarse e irse se prometieron un nuevo encuentro de amor. El la ayudo a vestirse poniéndole nuevamente su ropita interior. Le costo un poco ponerse la tanguita muy chiquita para semejantes caderas, la ayudo a calzársela bien profundo como cuando llegó, le beso otra vez los pechos en especial los pezones aun rojos de la fricción desenfrenada, la volvió a besar en los labios profundamente pasando finalmente su lengua por su boca sensual, y luego la ayudo a ponerse el pantalón, el soutien, el top de lycra y las sandalias de acrílico. Finalmente se despidieron con un largo beso de lengua. El también se fue luego de un par de wiskis avisando a Graciela que el encuentro había finalizado. Yo me retire atrás de el antes que viniera Graciela, muy frustrado, dolorido sospechando claramente que nuestra relación, tal vez había finalizado. Era la prueba que necesitaba para darme cuenta que ella no me amaba. Que su único amor era su amante de toda Pero, siempre hay un pero. Yo regrese a casa muy desanimado, deprimido al borde del suicidio. Ella estaba en cama mirando televisión y me pregunto donde había estado que se me veía tan mal. Le conteste que había estado muy cerca de ella y que debíamos hablar al respecto. Me dijo: Quedate tranquilo, no dudes de mí. Hoy empezó mi venganza. Yo no entendía nada, y me fui a dormir con una profunda desorientación, pero renovando la fe en mi querida esposa. La vida nos dio una insospechada revancha que en otro relato les haré. |
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