Martes noche con Susana
Enviado por Maria el día Sábado 9 de Septiembre de 2006
 

Llegó casi a las diez, tomamos unas cervecitas entre besos y caricias, y mientras cenamos hablamos de varias cosas, le estuve preguntando acerca de sus relaciones sexuales, nos dijo que había tenido novio pero que al final él la dejó por otra hace unos meses. También dice que antes nunca había tenido una relación como la que tiene con nosotros y que le gustaría mantenerla, y aquí tuve que decirle que este tipo de relación sólo se puede mantener mientras se pueda mantener, llegará un punto seguramente en el que tengamos que dejarlo porque a alguno de los tres no le apetezca seguir, y ahí será cuando se acabe.

Después de cenar nos tomamos un café y José aprovechó para enseñarle a Susana lo que habíamos comprado por la tarde. Me encantó la cara que puso, cuando vio el arnés se quedó así como paralizada un par de segundos mirándolo. Eso te lo vas a poner tú y me vas a follar, le digo, mientras me folla también José. Me encantó ver su carita sonrojarse... qué inocencia... Y si quieres luego me lo pones a mí y te follamos José y yo, le digo, y aunque no respondió se quedó mirándonos con una carita que era para comérsela, así que me lancé a besarla y nos dejamos caer sobre el sofá, donde nos besamos y acariciamos mientras José nos miraba y terminaba de tomarse su café, el nuestro se quedó a medias.

José alargaba sus manos para ir desabrochando y quitándonos ropa, acariciándonos... Levantó a Susana en peso y le dio la vuelta, nos puso en posición 69 y a eso nos dedicamos las dos, pero José empezó también a lamer mi culito mientras Susana me comía el coño, y poco a poco José me fue metiendo un dedo y luego otro, preparándome para la doble penetración que ya tenía en la cabeza desde que se nos ocurrió entrar a la sexshop por la tarde. Así estuvimos un buen ratito hasta que José nos cogió a las dos y nos llevó al dormitorio, donde ayudé a Susana a colocarse bien el arnés, ella se miraba en el espejo y se reía, y yo me mordía los labios mirándola porque me ponía como loca.

¿Por dónde me quieres follar, Susana?, le pregunté, algo insegura me respondió que le daba igual, pero la miré a los ojos y le repetí la pregunta, y algo vergonzosa dijo que por atrás, mirando su nuevo instrumento, le di un morreo y le fui lamiendo el cuerpo así de pie como estábamos, bajando por su cuello y sus pechos, hasta llegar a su nueva polla, se la chupé mirándola a los ojos y acariciándole como podía el coño. José se acercó con su polla dura y se la chupé teniendo las dos pollas, la de verdad y la de mentira, en las manos.

Le dije a José que se acostara, me puse sobre él y empezamos a follar mientras Susana estaba de pie al borde de la cama mirando y acariciando su coño. Le tuve que decir venga, cielo, fóllame... Se arrodilló detrás, yo recogí las piernas para dejarle espacio y que mi trasero se le quedase ofrecido, le dije a José que dejase de follarme para que Susana pudiese meterla bien, me metió la punta y poco a poco me fue penetrando, y ya siguió José follándome acompasando sus movimientos a los de Susana, aunque a Susana le costaba coger el ritmo y tuve que ayudarla guiándole con mis manos. Mientras los dos me follaban yo me acariciaba y me tocaba el coño como podía, fue un polvo fantástico, mirar la cara de Susana mientras me follaba me ponía a mil, y ver la cara de mi José viéndonos también, me corrí tres veces antes de que José dijera que ya no aguantaba más, me apetecía que me lo echase en la boca y así se lo dije, y Susana algo tímidamente dijo que ella también quería, estaba sonrojada y sudada, pensé que no se había corrido todavía. José se puso de pie, le agarré la polla y lo masturbé con fuerza mientras Susana y yo nos besábamos junto a su polla, hasta que noté que se iba a correr y abrí la boca, el semen nos cayó dentro pero también en las mejillas y algo en el pelo, con suavidad empujé a Susana para recostarla en la cama y que siguiese chupando la polla de José, y yo me puse a comerle el coño para que se corriese, y se corrió enseguida, casi al momento, de lo caliente y excitadísima que estaba.

Nos quedamos los tres acostados en la cama acariciándonos y besándonos. Luego salimos al balcón a fumarnos un cigarro, con todas las luces apagadas, así no podría vernos nadie. A mitad de cigarro se me ocurrió una cosita... Entré al dormitorio, me puse el arnés, volví al balcón, cogí de las caderas a Susana desde atrás y le restregué mi nueva polla por su coño mientras la besaba por la nuca, el cuello y las orejas, le acaricié con una mano el clítoris y los labios... Y así me la follé. La verdad es que al principio no es muy fácil moverse con el arnés, pero enseguida le cogí el movimiento, aunque casi no hay placer físico para mí con el arnés, el gusto lo recibía ella, para mí el placer era... cómo diría... ¿espiritual? jajajaja, quizá...

Mientras la follaba y la besaba le pregunté susurrando quieres que te follemos los dos?, respondió con un "bueeeno..." algo tímido y nos fuimos de nuevo al dormitorio, pero al final no la pudimos follar los dos porque le dolía la penetración trasera, así que la folló José primero y después yo en varias posiciones, mientras lamíamos y chupábamos...

Nos hemos despertado a las doce y poco, hemos follado otra vez y se ha ido a su casa a comer, otra vez sin ducharse, dice que le gusta llevarse nuestro olor... Otro día repetiremos.

 

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