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Mi compañera, mi marido y yo |
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Enviado por Maria el día Martes 29 de Noviembre de 2005 |
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Nuestras experiencias han sido muy satisfactorias. Mi marido se acostó con su jefa, hicimos un intercambio de parejas en Asturias, un trío en Galicia, y como no podía ser menos un trío con una mujer, que es la experiencia que hemos tenido últimamente. Hola Irene . La saludéHola María . Me respondió y nos dimos dos besos.¿Dónde está Alfonso? ¿Estás sola?. Me preguntó.Si, ha ido con un compañero de trabajo a su casa para arreglarle el ordenador que lo tenía estropeado, está cerca y no tardará en volver. Nos sentamos en el salón y hablamos de cosas poco importantes, nos poníamos al corriente del trabajo y de los acontecimientos corridos durante la semana. ¿Aun estás vestida? Pensé que estarías desnuda para recibirme. Comentó.Siempre igual, siempre pensando en lo mismo, está Irene, seguro que te ha oído . Le comenté.¿Y por que estáis vestidas las dos?. Continuó sonriente.Que bruto eres. Se acercó hasta nuestra invitada y la saludó dándole dos besos. Hablaban de los niños, el trabajo y todo aquello que se les ocurría. ¿Qué vamos a hacer esta noche? Preguntó Alfonso.No tenemos pensado nada, ¿propones algo interesante? Comentó Irene.Si, pero no vais a querer. Dijo pícaramente acompañado de una sonrisa.No provoques que no sabes si aceptaríamos o no . Contestó Irene riendo.De momento nos vamos a cenar a tomar unas copas y después ya veremos. Concluí yo viendo el cariz que tomaba la conversación.Irene ya estaba arreglada, por lo que me fui a la habitación para vestirme con algo más elegante. Me desnudé y me metí en la ducha, al terminar, entró Alfonso, mientras se duchaba llamé a Irene para que me ayudara a elegir el vestido que me iba a poner. Este si, este no, este puede.... ¿Ya habéis decidido que te vas a poner?. Preguntó mientras sacaba del armario la ropa con la que se vestiría.Aun no, ¿se te ocurre a ti algo?. PreguntéSi, mira, esa falda y ese top, unas medias y a salir corriendo. Concluyó.Me quité la toalla que me cubría el cuerpo. Me quedé desnuda ante mi amiga. No era la primera vez que me veía así puesto que en los vestuarios de gimnasio e incluso en su casa, habíamos estado desnudas y conocíamos nuestros cuerpos. Pero para sorpresa mía, Alfonso se quitó la toalla frente al espejo para ponerse la ropa interior. Observé como Irene miraba de reojo a mi marido contemplándole en su desnudez. Le vio su trasero y por el espejo su viril miembro. ¿Te lo estás pasando bien?. Pregunté a Irene.Si, la verdad es que con vosotros disfruto mucho sois buena gente. Nos gusta que estés con nosotros, al menos podemos hablar de muchas cosas con confianza. Ya conoces muchas de nuestras intimidades y eso no lo hacemos con nadie. Continué.Es cierto, parece que somos hermanas mas que compañeras y amigas. Además con Alfonso puedes hablar de muchas cosas y con la seguridad que no va a trascender fuera de nosotros . Le dije.Es cierto, las veces que he hablado con él, siempre transmite serenidad, da gusto comentarle cualquier inquietud, siempre tiene una respuesta acorde con los acontecimientos. En cierto modo me das envidia por la mala suerte que he tenido yo con el mío. Respondió pensativa mientras le miraba entre la gente.¿Te gusta? Pregunté directamente y sin rodeos.Bueno..... yo..... no se..... es que..... verás..... Le faltaban palabras para expresar lo que pensaba, pero eso confirmaba lo que pasaba por mi cabeza.Tranquila, no te apures, hace tiempo que me di cuenta de tu forma de mirarle, de tus comentarios, siempre preguntándome por él. No te preocupes lo entiendo. Además prefiero que le tengas en buena estima a que fuera al revés. Me gusta que mis amigas le admiren antes que le odien. Es que.... verás..... Esta tarde cuando estábamos en la habitación y se ha quedado desnudo ante mi con la mayor naturalidad del mundo, ha despertado en mi algo no he tenido nunca con nadie. Además siento admiración y cariño. Al fin y al cabo es el marido de mi mejor amiga y eso se merece todo mi respeto y no pienses mal, no tengo malas intenciones. Dijo mirándome fijamente a los ojos con una lealtad y sinceridad digna de una buena amiga.Eran ya las tres de la madrugada, me encontraba cansada y pedí retirarnos a casa a descansar. Alfonso aceptó de inmediato e Irene admitió su deseo de irnos de allí. Llegamos a casa. Lo primero que hice fue ir al dormitorio para cambiarme de ropa. Irene ven, vamos a ponernos algo cómodo . Le pedíSi, préstame algo, no he traído nada. Irene se quedó con las bragas puestas y yo sin nada de ropa empecé a buscar algo cómodo que ponernos. ¿Se puede?. Dijo Alfonso llamando a la puerta.Si pasa . Dijo Irene a la vez que yo decía que no.¿Se puede o no se puede? Poneros de acuerdo .Si, entra . Le respondí. Si a Irene no le importaba que viera así, a mi tampoco.Alfonso pasó y sin comentar nada respecto a nuestra desnudez, fue directamente al armario y cogió un bañador, se desnudó, se lo puso y salió de la habitación mirando nuestros cuerpos sin ropa esbozando una ligera sonrisa. Estoy viendo como la miras y como te mira . Comenté.¿Qué quieres que te diga? Está muy provocativa y no me queda más remedio que mirar, no soy de piedra. Ya lo se, ¿te gustaría acostarte con ella?. Le pregunté sin rodeos.La verdad es que me ha puesto a cien. Mejor dicho, me estáis poniendo a cien entre las dos, por que tu estás para comerte enterita. Pues si quieres podemos intentar provocarla, aunque no creo que nos cueste demasiado, fíjate que camiseta la he dejado y no me la rechazó cuando se miró al espejo, creo que te tiene muchas ganas desde hace tiempo . Mientras le comentaba estas palabras, le tocaba entre las piernas para comprobar que su pene se empezaba a poner en erección.¿Y si ella no quiere o nos rechaza? Quizás se pueda sentir molesta.Creo que eso no pasará, le gustas, lo se y no te dirá que no, además estamos muy abiertas a cualquier situación. Ya lo verás. Inténtalo y si te rechaza actúo yo. De acuerdo, espero que sepas lo que haces. Me respondió.Dejé de acariciar su pene que se encontraba muy erecto notándose el bulto en el bañador. Se sentó nuevamente al lado de Irene. ¿Te lo has pasado bien? Le preguntó para iniciar una conversación.Si, con vosotros siempre me lo paso bien, pero ahora estoy cansada. Ya es tarde. Cuando dijo esto, Alfonso se fue a nuestro cuarto de baño para coger aceite de romero, se echó un poco en las manos frotándolas, se colocó detrás de ella y comenzó a darle un masaje por los hombros. Ven al sillón, allí estarás más cómoda . Le susurróIrene se levantó para tumbarse sobre el sillón. Alfonso se colocó de rodillas a su lado y continuó dándole el masaje. Quítate la camiseta, lo hará mejor. Le dije a Irene.Ella se puso de rodillas quitándose la camiseta dejando sus pechos a la vista de Alfonso. Volvió a echarse un poco más de aceite en las manos y continuó con el masaje. Acabando por la espalda, llevó sus manos hacia la braga y cogiendo de lados, la bajó para intentar quitársela. Irene levantó ligeramente el trasero facilitando que le desprendiera de esa prenda. ¿Te gusta?. Le pregunté a Irene.Si, mucho, parece un sueño . Me contestó dulcemente.Déjate llevar y no hagas nada .Hacer lo que queráis, es maravilloso . Continuó.Las cuatro manos sobre su cuerpo, no solo la estaban relajando, sino que además la estaban excitando. Aproveché que Alfonso seguía con sus masajes para agarrar su bañador y quitárselo. Estaban los dos desnudos. Agarré un brazo de Irene e hice que se diera la vuelta. Alfonso siguió con su masaje aprovechando su desnudez para tocar sus pechos impregnándolos de aceite. Tomé la mano de nuestra amiga y la llevé lentamente hasta el pene de Alfonso. Se lo agarró con decisión. Me quité la camiseta para quedarme como estaban ellos. Me coloqué a la altura de las piernas de Irene, las separé y empecé a buscar su clítoris con la yema de los dedos. No tardé en encontrarlo, estaba húmedo y cada vez que lo acariciaba se estremecía. Ella movía la mano con la que tenía cogido el pene de Alfonso y lo agitaba más rápido a medida que ella intentaba alcanzar el orgasmo. Giró la cabeza para meter el miembro masculino de mi marido en la boca y darle una magistral mamada. Me daba envidia y acerque mi boca junto a la de ella y entre las dos le masturbamos pasándole la lengua por todo lo largo de ese pene. En algún momento mi lengua rozó la suya y me sirvió para acercar mi boca a la suya para besarla, para que nuestras lenguas jugaran. Alfonso se bajó hasta la vagina de Irene y buscó su clítoris acariciándolo. Yo le tocaba los pechos, igual que ella a mi. Me puse encima de ella juntando nuestros cuerpos, el roce de sus pezones contra los míos frotándolos con cuidado, hacía que nuestra excitación fuera en aumento. Alfonso seguía con su lengua entre las piernas de Irene y metía sus dedos dentro de mi vagina. Me levanté cuando estaba a punto de llegar al orgasmo y cogiendo las manos, me los llevé hasta mi habitación, hice que Alfonso se acostara en el centro y nosotras a ambos lados, le masturbamos incansablemente. Le pedí a Irene que se pusiera encima de Alfonso para que se la metiera, mientras yo coloqué mis piernas a ambos lados de la cara para que su lengua acariciara mi clítoris. Agarré el pene de mi marido llevándolo hacia la entrada vaginal de Irene para que entrara hasta el fondo. Cuando hubo penetrado, cogí los pechos de nuestra amiga para chupar sus pezones intercambiando mis caricias con besos incansables en la boca. Nosotras llegamos al orgasmo casi a la par, mi excitación no cesaba cuando sentía subir y bajar a Irene para que el pene de Alfonso entrara y saliera constantemente. Nuestras bocas no se separaban y mis pechos seguían siendo acariciados por ella. Mi marido se mojó los dedos con el líquido que lubricaba mi vagina para después introducirlo en mi trasero. Pasé los míos por la vagina de Irene y mojándolos me arrimé todo lo que pude a ella para intentar hacer lo mismo que mi marido a mi. Encontré su hueco rozándolo con ese lubricante natural hasta que conseguí penetrarlo y moverlo dentro. No tardamos en llegar a un nuevo orgasmo. Mi marido a punto de alcanzar el suyo, gemía de placer anunciando la expulsión de su semen. Cuando terminamos esta primera sesión nos tumbamos los tres en la cama. Irene en medio de los dos, situación que aprovechó mi marido para poner su mano en su clítoris y masturbarle nuevamente. Los dos contemplábamos como Irene se retorcía de placer. Me senté en la almohada. Irene se colocó de rodillas con su cabeza entre mis piernas buscando con su lengua mi clítoris a la vez que mis manos tocaban sus pechos y frotaban sus pezones. Alfonso se colocó detrás de ella y abriendo sus nalgas se la metió por detrás mientras escuchábamos sus gemidos de placer. El ritmo marcado por Alfonso empujándola hacia mí provocó que llegara a un nuevo orgasmo. La mano de mi marido alcanzaba el clítoris de Irene mientras se la sacaba y se la metía provocando múltiples orgasmos. Antes de terminar les propuse algo que tenía ganas de hacer. Nos colocamos los tres haciendo un corro y cada uno se masturbó a si mismo. No perdía detalle de lo que estábamos haciendo. Alfonso subiendo y bajando su mano alrededor de su pene. Irene con el dedo frotando su clítoris y yo el mío. Era un espectáculo digno de ver. Cuando terminamos mas por el cansancio que por desgana, me fui a la ducha con Irene, enjabonándola por delante y por detrás, cuando terminé, ella hizo lo mismo conmigo. Alfonso que se había duchado antes, se fue a la habitación de invitados y se acostó en la cama pequeña. Irene y yo nos fuimos juntas a la habitación de matrimonio y pasamos la noche. Por la mañana, cuando abro los ojos, Alfonso ya se había levantado y estaba en la puerta de la habitación mirando nuestros cuerpos desnudos sobre la cama. Como sé que le había excitado verme con otra mujer, besé suavemente en la boca a Irene para despertarla mientras abrazaba su cuerpo. Vi que su pene se ponía de nuevo en erección y le pedí que se acercara. Se colocó a la altura de mi boca y le di una mamada de buenos días. Mientras él contemplaba el cuerpo desnudo de Irene que tanto le había excitado durante la noche. Irene nos miraba y me tocaba los pechos. Cuando Alfonso eyaculó sobre mi boca, se fue al baño a lavarse y yo a expulsar el líquido y darme una nueva ducha para despejarme del todo. Desnudos nos fuimos a la cocina, preparamos el desayuno y pasamos el día en casa. No nos pusimos nada de ropa en todo el sábado. Después de comer, Irene y Alfonso se sentaron en el sofá y abrazados como dos novios, estuvimos viendo una película. A media tarde mi marido se marchó a comprar algunas bebidas para pasar la tarde y la noche. Cuando nos quedamos solas comentamos lo sucedido la noche anterior. Ha sido maravilloso . Me dijo emocionada.Si, lo ha sido. Me ha gustado mucho y me gustaría que esto fuera eterno Será nuestro secreto, te prometo que no me acostaré con tu marido a solas si tu no lo quieres pero me gustaría hacerlo a menudo con él. Lo podéis hacer cuantas veces os apetezca, no me importa compartirlo contigo, eres mi mejor amiga. Cuando llegó Alfonso estábamos sentadas en el sofá abrazadas, desnudas. Se fue a la cocina y preparó unas bebidas con aperitivos, se fue a la habitación se desnudó y vino a hacernos compañía. Cuando iba a sentarse, Irene se acercó hasta su pene para besarlo y meterlo en su boca. Esto es una amistad que perdurará por los tiempos. |
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