Mis fantasías
Enviado por Jugo el día Lunes 7 de Noviembre de 2005
 
Les voy a contar como mi mujer hizo realidad sin querer mis fantasías.
Ella tiene 43 años muy bien conservados, yo tengo 47 años .Con mi
mujer tenemos sexo normal, dentro de nuestras relaciones sexuales
somos liberales.

Todo comenzó en una fiesta familiar, conversando con Carlos un amigo
en común, mas joven que nosotros, estaba bastante bebido.Sin tapujo me
dijo que deseaba a mi mujer, que lo excitaba al ver esas pantorrillas,
los muslos y lo mejor de todo su exquisito culo, redondo y apretadito.

Lo extraño de todo esto es que no me molesté al contrario, ví en esto
la oportunidad de realizar mis fantasías sexuales.

Todo quedó hasta ahí, pero una vez en la casa le conte a Anita mi
mujer lo dicho por Carlos, noté que se extremeció, me dió la impresión
de que solo pensarlo se excitó.

Al ver esto le pedí su opinion, respondió que se sentia alagada de
sentirse atraida por otro hombre.Le propuse entonces hablar con Carlos
y llevar a cabo sus deseos, dió su consentimiento pero que me ateniera
a las consecuencias que esto podria acarrear.

Carlos al saberlo se sintio extrañado al invitarlo a realizar sus
deseos de poseer a mi mujer, pero aceptó y se exitó de tal manera al
tener la oportunidad de realizar sus deseos de acariciar y penetrar el
cuerpo de Anita.

Nos reunimos en un hotel, el ambiente invitaba a tener una noche de
lujuria.Una vez desnudos los tres, Anita excitada ante la vista del
tremendo falo que tenia Carlos, por lo menos el doble del mío, que era
bastante grande.

Sin embargo Carlos no requeria incentivos mayores, exhibió su enorme
verga, con la sola vista despertó deseos freneticos en Anita.Tirandola
a la cama y con mano temblorosa dirigió su arma hacia los abiertos y
húmedos labios de su sexo.Empujó, luchó por entrar... y lo consiguió.
El inmenso falo entró con paso lento para no dañar a mi mujer, pero
Anita dió un grito de dolor.La cabeza y parte del miembro ya estaban
dentro.

Unas cuantas firmes y decididas embestidas completaron el trabajo y
Anita recibió en toda su longitud el inmenso y excitado miembro de
Carlos.Apesar del dolor Anita soportaba los movimientos hacia atrás y
hacia adelante del miembro de Carlos. Colocó los brazos en torno a su
cuello, y enroscó sus lindas piernas sobres las espaldas de Carlos,
caliente como nunca.

Anita comprimió el terrible pedazo de carne introducido hasta los
testiculos y sintió crecer y endurecerse todavia más.Carlos sin poder
aguantarse más, dejó escapar el torrentoso semen dentro de la matriz
de mi mujer, era tal la cantidad que derramó el liquido hasta las
nalgas de Anita.

Al fin Carlos desmontó de mi mujer, y cuando Anita se puso de pie
nuevamente sintió deslizarse una corriente de liquido pegagoso que le
corria entre sus piernas.

Carlos tomó a Anita entre sus brazos y la colocó en cuatro patas de
manera que dejara expuestas sus desnudas y hermosas nalgas.

Seguidamente, colocandose entre sus muslos apuntó su enorme miembro
hacia el pequeño orificio situado entre las rotundas nalgas de Anita,
y empujando su lubricado falo, poco a poco comenzó a penetrar en su
orificio.Anita gritaba de dolor pero tambien de placer, esto excitó
mas a Carlos y de un fuerte empujón introdujo todo su miembro de
semental hasta los testiculos, comenzó a restregarse contra sus nalgas
con el miembro insertado dentro de su pequeño orificio como le era
posible penetrar. Anita mordiendose los labios, aguardaba los
movimientos de Carlos para llevar su placer hasta el maximo.

Carlos, excitado de placer por la estrechez de ese orificio, acciono
en torno a las nalgas de Anita hasta que, con una embestida final,
llenó sus extrañas con una gran descarga de semen. Retirando del
cuerpo de Anita, su miembro, todavía erecto y vaporizante, declaró que
había abierto una ruta de placer y me recomendó que la aprovechara.

El espectaculo del placer que habian experimentado Carlos y Anita me
provocaron una ecitación que exigia una perentoria satisfacción.

Anita yacia todavía sobre su vientre, encima del lecho, con sus nalgas
totalmente expuestas, agobiada por el ataque que acababa de sufrir.

Tomé de la cintura de mi hermosa y caliente mujer, y dirigí mi mojado
miembro y de un solo empujón se ló hundí hasta los testiculos, Anita
restregaba su hermoso culo, contra el falo que tenia entre su pequeño
orificio y sin más dejé escapar gran cantidad de semen dentro de mi
mujer.Anita al sentir el pegagoso liquido dentro de su culo dió un
grito de placer y le llegó un orgasmo igual al sentido con Carlos.

Despues de darle con todo a Anita durante toda la noche, nos dimos una
ducha y nos despedimos de Carlos. Anita había gozado como nunca. Nos
runimos en varias ocasiones mas a pedido de mi mujer.

Lo vivido en esos encuentros se los contaré mas adelante.
 

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