Como te darás cuenta ya no soy más esa chica de 15 sino que ya tengo 18 añitos, pero me cuesta creer que me hallan pasado tantas cosas interesantes siendo tan pendeja, como decía en mi relato tengo 1.60 y tengo pelo rubio bien corto como chico y me gusta el aerobics porque me para bien la cola y las tetas se me ponen duritas, estoy empezando la facultad en Argentina.
Como te decía pasó mucha agua bajo el puente en este año y medio que es cuando ocurrieron estos hechos. A mi Laura ya no la veo porque se fue a vivir al sur del país, la extraño mucho pero no puedo olvidar que me regaló un tiempo lleno de sexo y calentura. Con el tiempo permanecí con Marita que es un mujerón de aquellos que sabe lo que quiere cuando tiene ganas de coger a una mujer. Ella es la que me presentó a muchas de sus parejas ocasionales.
Hace unos meses ocurrió algo en mi gimnasio "..favorito".., favorito hasta el día de hoy, eran como las 7 de la tarde cuando solo quedan las dueñas (Marita y su novia estable Paulina). Nadie sabe que ellas son lesbianas y yo tampoco sabía en ese tiempo quien era su pareja estable.
En lo mejor de mi sesión de aparatos se presentó Paulina a ayudarme con mi rutina, ella es una morocha a la cual se le nota inmediatamente sus raíces brasileñas. Como de unos 35 años 1,80, pelo mulato largo hasta la cadera y muslos fuertes y voluptuosos. Ni hablar de sus tetas que me parecen enormes aún estando sostenidas por un ajustado corpiño de encaje. La cuestión es que me pareció como debe haberle parecido David a Goliat ser algo insignificante respecto a ella.
Mientras estaba acostada en ese aparato en el cual te extiendes boca abajo y levantas hacia arriba con tus piernas algo pesadísimo se presento esta mujer madura y evidentemente bien mantenida por el deporte y mientras levantaba, posó su gran mano en mi culito pequeño diciéndome:
- Mira niña no debes ponerle tanto apuro es más lento. Vamos levanta eso, con su mano en mi culo me decía: - - Eso es, ¿¿¿ves que se siente más lindo???
Mire hacia atrás y pude notar que transpiraba y respiraba fuertemente mirándome mis nalgas bien de cerca. Pude empezar a darme cuenta que ella estaba excitada por mí. Su mano mientras yo me movía se puso temblorosa y me dijo:
- Ya estas lista, sabes que son 10 minutos, si no te pueden lesionar los músculos de tu pierna. - - ¿Sos profesora? le pregunté respirando un poco agitada por la situación.
- Sí me dijo, desde hace diez años. Ahora sabes, te voy a aflojar lo músculos que los tenes muy tensos por lo visto. ¿Te parece un masaje relajante?, luego te vas a casa como una lechuga.
Asentí con mi cabeza mientras me disponía a incorporarme de la tabla, cuendo me dijo: No te muevas, la tabla me sirve igual que cualquier otra. La miré y quedé recostada boca abajo esperando que ella volviera.
Trajo en su mano un pote con una crema para el dolor muscular y una toalla.
- Sácate la ropita mi amor, esta crema penetra en los músculos me dijo señalando el pote.Me incorporé un poco y me fui sacando el top y la malla de lycra quedando en corpiño y tanguita.
- Ahora sí, ahora vas a ver que lindo.
Comenzó a extender esa crema por mi espalda de arriba abajo y pareció molestarle el corpiño que yo llevaba puesto por lo que me dijo, -sácatelo que me incomoda para el masaje.
Levante un poco mi cuerpo y ella me destrabó el corpiño dejándome con las tetas desnudas pegadas al acolchado de la tabla. Mientras tanto yo comenzaba a pensar cuando había sido la última vez que había estado a merced de una mujer.
Estaba en esos pensamientos cuando sentí lo suave que posaba su mano en mi espalda ablandando mis músculos de a poco. Ella frotaba su crema mejor que al principio y hasta me alegré en estar sin corpiño, "..de lo que me iba a perder pensé..."..
Luego de un tiempo llegaba con sus manos hasta mi cintura y subía con delicadeza hasta rozar los costado de mis tetas que ya estaban con los pezones pegados al plástico y desde ahí mi cuello.
En un momento me perdí en el hermoso sentimiento de relajación que sentía y solo volví a la realidad cuando abrió la boca nuevamente diciéndome:
- ¿Sabes que sos rechiquita?, tengo una sobrinita como vos en Brasil, así es como vos, colita parada, tetitas medio gorditas..., pero vos tenés un cuerpo más de mujer.
Miré hacia atrás y noté que ella ya no tenía nada puesto arriba, -
-Uff qué calor hace me dijo sonriendo, menos mal que ya cerramos ¿sabes?
Esta situación ya me había estado calentando desde un montón, y mi braga blanca estaba tan húmeda que el plástico de la tabla estaba como empañado.
- ¿Sabes chiquita? vos estuviste haciendo piernas, necesito que te saques la tanguita para masajearte el resto del cuerpo mejor. Me incorporé nuevamente y lo hice, me recosté. - Agarró el pote y tiró un gran cantidad de crema en mi culo y piernas, masajeaba de arriba abajo con una ternura que ya me volvía loca. Era tan suave, llego a mis nalgas y las amasaba como si estuviera haciendo un pizza.
De repente sentí que cayo algo de crema en la raya de mi culito y me estremecí un poco.
- Disculpa mi amor, ya te saco ese sobrante. Pero en vez de tomar la toalla comenzó a extenderlo con su dedo. Me retorcí un poco y la dejé, más fue mi sorpresa cuando echó más en mi culo casi vacía el pote de crema. - Yo como estaba de espaldas pensé que se le había zafado el frasco porque tenía las manos con crema. Sentí esa crema caliente desplazarse por la raya de mi culo y llegar hasta mi conchita depilada.
En ese momento toda su mano se poso en mi culo tomándome la concha también, yo estaba a mil y cuando me di cuenta me metía su dedote en el agujero de mi culo, la sensación era maravillosa combinada con lo gelatinoso de la crema. Su mano se mecía una y otra vez extendiendo esa crema dentro de mi. Mis jadeos eran fuertísimos y ella continuaba.
- Sos mía chiquita me decía.... Ahora no salís de acá... ¿¿¿Tu mama sabe que sos tan puta??? - Llegué a mi primer orgasmo y pareció enardecerla más porque me tomó entre sus pringosos brazos y me dio un beso cuya lengua me llegó hasta la garganta. En ese mismo instante me entregué a ella y lo que se ocurriese. Le respondí el beso y pegamos nuestros cuerpos llenos de esa crema mientras bajaba de nuevo sus manotas a mi conchita y me penetraba con con sus dedos inmensos.
Solo podía pensar en sexo y más sexo esa noche, me hizo recostarme abrir las piernas, me chupaba el clítoris me lo mordía suavecito, se lo volvía a tragar yo me retorcía al ritmo de su lengua violadora mientras ella sonreía maliciosamente.
- No puedo más le decía.. y eso la alentaba más a buscar nuevos movimientos, me sentó frente a un espejo del gimnasio mientras me besaba el cuello y la orejas y con una mano en mi concha y otra en mi culito.
Me hizo afirmarme contra el vidrio para que yo pudiera ver cómo me lo hacía y como se aplastaban mis tetas contra él mientras jadeaba como una loca. Después de dos horas de hacerme lo que quiso salió de la oscuridad Marita con un consolador en sus manos como siempre pero esta vez ensartado en su mojada concha. Me tomaron entre las dos y Marita le alcanzó a Paulina su famoso consolador para que me la diera por mi culo, yo suspiré un poquito y de repente sentí como Marita frente a mí se movía y me lo hundía con ganas mientras su amiga me bombeaba por el culo que tenía como medio litro de crema adentro haciendo más deliciosa la penetración.
Fue como un baile a ritmo animal donde nos movimos por todo el gimnasio con ellas dos pegadas a mí y llorando y gimiendo como nunca hasta lograr el éxtasis total. Al punto de que comencé a convulsionarme sin control de excitación y ellas también.
Terminamos en la alfombra y transpiradas. Yo lloraba como una nena con ellas abrazándome y acariciando mis cabellos con sus cosas de goma todavía dentro mí. Fue muy tierno y maternal pero todo terminó a las primeras horas de la mañana cuando un chico quería entrar al gimnasio para ejercitarse.