Nuevo negocio de travestis
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



¡Hola Amig@s!


Soy de nuevo Alexis, fistpasivo16@hotmail.com
y aquí estoy con todos vosotros para contaros una nueva y muy grata
experiencia.


Después de mis dos anteriores entregas (Primera Experiencia
I y II), en la que os relataba mis andanzas con varios travestís de la Casa de
Campo de Madrid y de cómo Alexia y yo nos convertimos en pareja, ahora creo que
es el momento oportuno de relataros, nuestros experimentos posteriores, que son
si cabe aun mas sexy y morbosos que los anteriores. Espero que os gusten. De
todas formas un fuerte besazo a tod@s donde mas os guste.


Al final del mes de octubre, Alexia y yo, determinamos,
embarcarnos en una aventura comercial nueva. Ella ya estaba cansada de trabajar
en la Casa de Campo y yo por mi parte empezaba de nuevo las clases, por lo que
con el dinero que yo tenia y con la plata que ella había reunido, decidimos,
cambiar de aires. Ella dejo el piso de Batan y su trabajo en la zona y después
de buscar bastante encontramos un piso en el zona de la Castellana. El
departamento era grande, 5 habitaciones, mas un salón enorme, dos cuartos de baños
y una grandiosa terraza, que después de unas reformas también se convirtió a
su vez en otra habitación. Decoramos con mucho esmero y delicadeza el nuevo
lugar. Basta decir que sus antiguas compañeras de piso no quisieron venirse con
nosotros y que se quedaron en la zona de trabajo ya mencionado. Nuestra intención
era hacer de ese piso nuevo, nuestro lugar para vivir y el negocio para seguir
con la profesión de Alexia, puesto que como ella dice: "..yo soy
prostituta de los pies a la cabeza y jamás dejare de serlo. Me gusta mucho
mamar, que me la metan y meterla"...


Lo primero y mas importante era encontrar a quien se quisiera
venir a trabajar con nosotros. Y no fue tarea difícil. Una noche y en mi moto
nueva, llegamos a la zona de Rubén Darío en busca de las nuevas inquilinas.
Había unas cuantas travestís pero dos de ellas nos llamaron la tensión por su
espectacular cuerpo. Nos acercamos a la mismas y les ofrecimos la posibilidad de
trabajar con nosotros. Se llaman Yhadira y Dannielle. Son brasileñas, y eran
tanto activas como pasivas. Altas, delgadas, con un buen par de senos cada una y
culo respingon, capaz de hacer las delicias de cualquier hombre. Quedamos con
ellas en el piso al día siguiente. Pero nos faltaba otra mas, puesto que la
idea era que hubiera por lo menos tres travestís. Nos paramos en un Vip"..s para
tomar un café y pensar como tenia que ser la tercera travestí. Alexia dijo que
sin duda mulata y bien dotada, por lo que yo ni corto ni perezoso, le dije que
conocía a una, que sin duda le iba a gustar mucho. Después de tomar las
consumiciones nos dirigimos a la Casa de Campo en busca de Deborah.


La encontramos rápidamente y nos pusimos a hablar con ella.
Yo le hice un par de guiños con los ojos para que no me descubriera, cosa que
entendió a la perfección y en un momento estábamos los tres intentando
resolver, que ella fuera nuestra tercera "..trabajadora"... Déborah no se
hizo mucho de rogar pero nos impuso una condición. Acababa de llegar y estaba
toda arrecha. Nos pidió que necesitaba que alguien se la mamara, porque según
ella así se iba a quedar mas relajada. Yo, tal vez porque conocía de sobras el
pollon de Deborah y porque tenia unas ganas locas de comer huevo, fui hacia
ella, pero me dijo que no, que prefería que se la comiera mi amiga. Alexia puso
cara de extrañeza, pero enseguida pude observar en sus ojos que no iba a poner
ninguna traba en la condición de su nueva amiga. Nos metimos un poco entre los
árboles, y Alexia desabrochándose la cazadora de cuero que llevaba y dejando
al aire sus grandiosos pechos se agacho, y rebusco en la entrepierna de Deborah.
No le costo mucho sacar el enorme huevo de la mulata y menos aun empezar a darle
una mamada espectacular. Y la llamo así, porque era una delicia ver como Alexia
se tragaba la enorme polla de Déborah y como esta de inmediato se puso a gemir,
como una loca. En poco tiempo el mástil de Déborah ya estaba totalmente erecto
y Alexia no paraba de chupar y lamérselo de arriba abajo. Yo me puse a tocarle
las chichis a Déborah y a apretarle los pezones. Con una mano le apretaba una
de sus chichis y con la otra mojada en su saliva le buscaba su cola. Cuando la
encontré le empecé a meter dos de mis dedos. Enseguida note como entraban y
salían sin problemas por lo que me dispuse a meterle otros dos mas. Déborah no
paraba de gemir de placer mientras que insultaba a Alexia diciéndole: ¡sigue
putica, sigue! ¡mama mi huevo! Alexia no decía nada. Tampoco podía con
esa monstruosa polla dentro de su boca.


Déborah hizo levantarse a Alexia y buscando su boca las dos
empezaron a besarse como poseídas. Yo por mi parte ocupe el lugar que había
dejado Alexia, mientras seguía con mis cuatro dedos en su cola, moviéndolos
sin parar. Con la mano que me quedaba libre me desabroche el pantalón y me
lubrique mi ano. Saque los dedos del ano de Déborah y me puse entre las dos,
con mi culo en pompa para recibir la grandiosa polla de la mulata. Mientras Déborah
y Alexia, no dejaban de meterse mano entre las chichis, de estrujarse los
pezones y besarse. Cuando mi pareja se dio cuenta de lo que pretendía, me hizo
a un lado, ocupando ella mi lugar. Se quito los pantalones que llevaba, que
cayeron al suelo, se aparto la tanga a un lado y con un poco de su saliva se
lubrico su hoyo. Le cogió el huevo a Déborah y sin contemplaciones se la metió,
hasta el fondo, empezando a culear de una manera descomunal. Bajo su cabeza
hasta mi pene y se puso a lamerlo y succionarlo sin compasión. La escena era
muy morbosa, mientras Déborah le llenaba la cola a mi pareja esta me hacia ver
las estrellas con su boca glotona y juguetona. Lo mas espectacular es los tres
nos venimos al unísono, yo llenando la boca de Alexia con mi leche, Déborah
haciendo lo mismo en la cola de mi amada y ella con una paja que a si misma se
estaba haciendo. Alexia me beso y jugamos con mi semen que la resbalaba por las
comisuras de los labios, mientras que Déborah daba sus últimos envites. Cuando
por fin nos separamos, nos limpiamos como pudimos. Yo me agache y empecé a
lamer el semen de Déborah que corría por los muslos de Alexia. Ellas se dieron
un morreo final. Mas tranquilos, quedamos con Déborah al día siguiente en el
piso para ultimar los detalles. Mi amor y yo nos montamos en la moto y nos
fuimos para la nueva casa.


Cuando llegamos, preparamos algo de cena y Alexia como buena
venezolana, se encelo, porque se había dado cuenta que yo y Déborah nos conocíamos
muy bien. Le explique un poco por encima, como la había llegado a conocer, sin
decirle que tanto ella como una amiga suya me habían follado y la amiga me había
hecho el fist-fucking. Se convenció y como eran cerca de las dos de la mañana
nos fuimos a la cama. En nuestra cama, de nuevo se desato el amor y estuvimos
cogiéndonos ambos, por cerca de una hora mas hasta que por fin, nos quedamos
profundamente dormidos, los dos desnudos y abrazados.


A las once de la mañana, nos despertamos. El timbre del
portero automático nos despertó. Me levante y fui a ver quien llamaba. Eran
los del Corte Ingles que traían algunos muebles que faltaban aun en la casa.
Les abrí y subieron. Antes me fui a la habitación a ponerme una camiseta y un
pantalón y a decirle a mi amor, que se quedara un rato mas, que aun había
tiempo. Cuando por fin los operarios dejaron los muebles, cada uno en su lugar y
los despedí, dándoles una propina, me dirigí a la cocina a preparar algo de
desayuno. En una bandeja le lleve a Alexia su desayuno, recibiéndolo con muy
buena gana. Yo me senté a su lado, viéndola como comía, pues no le gusta
hacerlo sola. Le recordé que a las 6 habíamos quedado con las nuevas chicas y
que quería hacer. ¡Nada, lo que tu quieras, mi vida! Pues yo estoy rendido,
creo que me voy a echar un rato mas-le respondí. Ella termino su desayuno y
se llevo la bandeja, cerrando la puerta a su paso. Al cabo de un rato la oí
hablando por teléfono pero no le hice caso, estaba realmente cansado.


Yo estaba dormido desnudo, que es como me gusta hacerlo,
cuando de repente empecé a notar unas caricias en mi pecho. Pensé que era
Alexia. Así le gusta despertarme y me deje hacer. Gruñí un poquito y me quede
boca arriba con las piernas separadas, pero haciéndome el dormido. Las caricias
seguían en aumento y yo apenas podía reprimir mi excitación. He de decir que
acariciarme con suavidad, hace que rápidamente me ponga arrecho. Las caricias
seguían, pero en un momento sentí como alguien (yo suponía que Alexia) se metía
en la cama y me empezaba a lamer y mosdisquear mis pechos. Sintiéndolo mucho mi
polla ya estaba en todo su esplendor. Entreabrí un ojo y vi que estaba
equivocado. Era Alexandra quien me estaba acariciando (ella es el esclavo/a de
Ana, una travestí Ama, amiga de Alexia). Con mi mano izquierda abordé su
espalda y le busque su colita. Ale, no dejaba de lamer mis pechos y mi torso.
Con la mano derecha la cogí de la cara y le di un húmedo beso. ¡Ya estas
despierto! ¡Despierto y cachondo! –le dije. Ella me cogió la polla y la
llevo a su boca, donde se la trago con extremada rapidez. Con Ale ya había
tenido algún encuentro y sabia lo que le gustaba. Ella estaba vestida con solo
unos tacos de aguja, que la hacían moldear aun mas sus femeninas piernas. Aun
siendo esclava, su sueño era transformarse en una bella travestí. Y desde la
ultima vez que la vi, ya lo estaba consiguiendo. Siguió con el francés hasta
que me corrí en su boca. Se había puesto un piercing en la lengua y era una
gozada sentir el frío metal en mi pene. Cuando dio por terminada la mamada, se
sentó en la cama y de nuevo me empezó a acariciar mientras hablábamos de mil
cosas.


Note como le habían crecido los pechos, ahora eran muy
parecidos a los de una niña de corta edad. Su pelo también le había crecido y
se lo recogía por debajo de los hombros. Su cara también se había
transformado y pude observar en ella a una futura mujer que seria la envidia de
muchas travestís. Le pregunte por su Ama y por Alexia, a lo que ella me
respondió que hacia rato se habían bajado a compara cojines, sabanas y demás.
Y que tardarían en venir. Entonces me dijo que estaba sola en el salón y que
no pudo resistir la tentación de venir a verme. Le pregunte por sus ultimas
experiencias y me dijo que ya había probado el fist-fucking con su Ama y con un
cliente de esta y que después de una buena preparación por fin consiguieron
meterle toda una mano hasta cerca del codo. La mire extrañado y le pedí que se
acercara hasta la cómoda que había enfrente de la cama y que del primer cajón
cogiera un bote de aceite lubricante y un par de guantes, que quería ver si eso
era verdad. ¿No te lo crees? ¡Pues ahora veras como es verdad!- me espeto.
La pregunte si se había lavado y que si se había puesto un enema, a lo que me
respondió que si. Le recordé que no tenia que decirle nada a su Ama de lo que
íbamos a hacer, y que tampoco podía decirle nada a Alexia de que me había
hecho un francés. ¡Tranquilo, ya me lo se de memoria! Me levante de la
cama, me puse el pantalón y la cogí de la mano. Pasamos por el salón y vi su
ropita de putita encima del sofá. La mire y se rió. Llegamos a una habitación
que estaba cerrada con llave, busque en mis bolsillos y saque una llave. Abrí
la puerta y encendí la luz. Ella se quedo extasiada y rápidamente entro. La
habitación la habíamos decorado como un cuarto de sado. El suelo esta cubierto
por una moqueta negra, la pintura de la paredes es roja y además la estancia
estaba insonorizada. En el frente había una rueda con una gran equis en el
medio, en la pared de la derecha una cruz, enfrente de esta un mueble negro con
dos puertas y en medio del habitación, un potro. Del techo colgaban cadenas y
cuerdas. Incluso había una polea para tener mas a mano a las futuros esclavo/as
que nos visitaran.


Como no podía dejarle marcas (las podía ver su Ama, y esta
es muy estricta) la hice sentarse en un especie de silla de cuero que colgaba
del techo. La amarre, y le puse unos pesos en los aretes de sus pechos. Me
miraba con lujuria. Le separe hasta el máximo sus piernas y gracias a la polea
empecé a tirar de la cadena. Ya estaba donde yo quería. Su culo quedaba a la
altura de mi cintura. Fui al armario y saque unos plásticos que puse encima de
la moqueta. Y sin perder mas tiempo empecé a regarle su cola con el aceite. Me
puse los guantes (he de decir que son de los que utilizan los veterinarios en
los partos de los animales de gran volumen y te llegan hasta los codos) y sin
avisar le metí cuatro dedos de una vez, a lo que ella empezó a gemir como una
perra en celo y decirme que quería mas. Seguí con los cuatro dedos un buen
rato hasta que se los saque. Le puse mas aceite y me puse el otro guante. Mire
su ano completamente dilatado y era hermoso ver como estaba. Saque del armario
un dildo de gran tamaño y se lo metí. El consolador mide 25 cm. de largo por
10 ancho. Fui de nuevo al armario y cogí otros dos mas, aunque ya un poco mas
pequeños (los dos son iguales de 21 por 5). Con mi mano derecha movía el
enorme dildo en su culo y con la izquierda le empecé a penetrar con uno de los
gemelos. Me quede de piedra, pero casi sin esfuerzo los dos consoladores le
entraron hasta la empuñadura. Cogiendo con mi mano izquierda la empuñadura de
los que ya tenia dentro, recogí de una mesita el otro gemelo, dirigiéndoselo
al ano. La punta entro sin problemas pero cuando ya iba por la mitad, Ale empezó
a decirme que la dolía un poco, yo le dije que aguantara un poco, que ya no
quedaba nada. Cogió aire y de un golpe se lo metí. El alarido que dio fue
monstruoso, pero le duro poco porque siguió de nuevo con sus jadeos de placer.


Me moví a su lado izquierdo y con mi mano zurda no dejaba
que le saliera ninguno. Mientras con la derecha la empecé a pajear. Si pollita,
se comenzó a poner dura, lo suficiente como para que me dijera que si seguía
así se iba a correr de un momento a otro. Deje su pene, y le tire de los aretes
de sus pechitos, a la vez que le apretaba los pezones con verdaderas ansias.
Ale, parecía que estaba como en otro mundo, no paraba de jadear y de pedir mas.
En ese momento pare todo, y le fui sacando con cuidado los consoladores de su
cola. La dilatación de la misma era enorme, por lo que me regué las manos con
aceite y empecé a meterselas. Las dos a la vez. Primero estiradas, haciéndole
un rápido mete saca. Luego saque la izquierda y le introduje la derecha
completamente cerrada. ¡Tenia razón la muy puta! ¡Le metí mi mano derecha
hasta el codo sin ningún impedimento! Ale, estaba como ida, pero le pregunte
que si aun quería mas. Me pregunto que cuanto tenia dentro, le dije que toda
la mano hasta el codo. Y ella sin vacilar, me dijo que le metiera las
dos, pero que si le dolía mucho la sacara. Ok! Como tu digas. Es tu culo.
Preciosa. Le saque la derecha y uniendo amabas manos por los dedos empecé
metersela en su dilatado orto. No se quejo en ningún momento y mis manos le
entraron hasta un poquito mas debajo de los codos. Y sin tocarse comenzó a
eyacular y a chillar como una yegua en celo. Le saque mis manos y poco a poco la
fui descendiendo hasta el suelo. La desabroche de las cadenas y de la silla de
cuero y la puse de pie. La hice voltear y agacharse. Vi su ano súper dilatado.
Le dije que esperara un momento. Fui a la habitación y cogí la cámara de
fotos. Volví al cuarto y le dije que ella misma se metiera la mano o los dildos
¡Lo que quieras preciosa! Y empecé a disparar, una y otra vez. Cuando
acabe el carrete se lo dije, se dio la vuelta y nos besamos uniendo nuestras
lenguas en un profundo morreo. La dije que se fuera a duchar, que yo recogía
todo. Cuando la estaba esperando en el salón, salió enfundada en una toalla y
me dijo ¡Cuando quieras lo repetimos! ¡Mi culo ya no es solo de mi Ama,
ahora también es tuyo! Me levante y nos abrazamos. Estábamos besándonos
cuando sonó mi móvil. Lo cogí y respondí. Era Alexia, me pregunto si ya me
había despertado. Le dije que si. Me contesto que me diera una ducha y que en
el salón estaba Alexandra, la esclava de Ana. Y que nos esperaban a los dos
dentro de media hora, en un restaurante que hay en la calle Orense. Yo mire el
reloj, eran cerca de las dos de la tarde y le dije, que no se preocupara, que en
media hora estábamos allí, los dos. Colgué se lo dije a Ale y me fui a
duchar.


Cuando salí de la ducha, Ale ya estaba cambiada y estaba
exquisita. Vestía un conjunto de cuero rojo, con una mini que apenas le llegaba
por debajo de sus nalgas. Bajamos a la calle y buscamos un taxi. Nos encontramos
con mi amor y con Ana, y no pusimos a comer. En la comida Alexia me dio una
grata sorpresa, tanto Ana como su esclava, se quedaban en la casa para trabajar
con nosotros (yo me alegre bastante porque así podía tener a Ale a mi
disposición todo el día). Terminamos como a las cinco de la tarde. Nos
despedimos y nos fuimos Alexia y yo hacia la casa, de la mano y por la calle,
porque a las seis habíamos quedado con los travestís Yhadira, Dannielle y Déborah.
Pero este nuevo encuentro os lo relatare otro día. Tan solo os puedo decir que
desde que llegaron nuestras invitadas estuvimos follando sin parar hasta las dos
de la mañana, eso si con una invitada nueva, que Yhadira trajo a la reunión.......


Hasta pronto amig@s y si queréis algo de mi no dudéis en
escribirme a fistpasivo16@hotmail.com



 

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