SuperSandra
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Una tarde de sopor, navegando por la red, me encontré con su relato. Por
aburrimiento, o quizá por curiosidad decidí contestarle, abriendo una ventana
a este mundo virtual, y casi ficticio que se escondía detrás de la pantalla.


- Quizá puedas mandarme unas fotos, (así pondría límites a esas
fascinantes historias que contaba nuestra misteriosa protagonista)- le escribí.-
Inspírame, y te devolveré otra historia.


Así es como empezó la inesperada aventura, ya que a los pocos días ella me
mandaba una serie de fotos, en las que se confirmaba con rotundidad su belleza
perfecta. No haré una descripción apasionada, pero sí lo más científica que
pueda. Su rostro era tal como lo explicaba en su relato. Ojos casi verdes y
brillantes, boca bien formada, labios finos, y aparentemente dulces. Su cuerpo
era bien proporcionado, los pechos grandes, con unos abultados pezones, oscuros,
muy oscuros. El vientre era delicado, terso, y se deslizaba acabando en un
tupido pubis. Las piernas musculosas, el culo generoso, y con las curvas tal y
como las había descrito mi imaginación. Una belleza, aunque así imaginada,
insospechada.


Ahora me tocaba a mí, así que, cumpliendo mi promesa, decidí devolverle un
relato. No era fácil, y esa noche, sin haber escrito una sola línea, lo dejé
apartado flotando por oscuros pensamientos.


Qué hará una belleza como tu navegando por la red?Es como el naufrago que
cae al mar y se encuentra una hermosa sirena, o como el desconfiado que acaba en
una isla y descubre ese tesoro que siempre creyó inexistente.


Pero fue a la noche siguiente, cuando la respuesta vino a mi encuentro, y por
azar, porque las cosas más apasionantes, siempre ocurren en el último
instante.


Transcribo la carta que le mandé, poniendo así fin a mi deuda, pero
acrecentando mi deseo por que se repitiera aunque sólo fuera una vez más.


Te contaré lo que me pasó el otro día, una calurosa noche de verano. Después
de dar una vuelta con unos amigos, a esas horas en que todo lo que sucede parece
no haber pasado jamás, y cuando ya decidía volver a casa, vi una mujer muy
parecida a ti, más aún porque llevaba un conjunto de pantalón corto y manga
larga de colores, que recuerdo haber visto en alguna de tus fotos. Casualidades
así no pueden dejarse escapar, por lo que decidí arrojarme en ese vacío
desconocido, pues sería la mejor manera de conocerte.


Me acerqué y no tardamos en entablar conversación. Ella hablaba, y yo,
abstraído, recorría con la mirada cada centímetro de su cuerpo, imaginando
sus pechos insinuantes, sus caderas, sus largas piernas, y ella regalándome
palabras que se perdían en el aire, Yo insistía viajando por sus costuras,
deslizando mis fantasías por su escote, y de nuevo disfrutando de sus ojos, su
melena rubia, suspirando a su oído secretos inconfesables, susurrando a un centímetro
de su piel, sabiendo que me esperaba una larga noche, y que si te la cuento, tan
sólo es porque en parte te pertenece.Ella enseguida notó mis ocultas
intenciones y me propuso que le acompañara a tomar la última copa a su casa. A
partir de aquí, fue como si todo hubiera pasado contigo, y aunque se puede
resumir en un par de páginas, aquella noche duró toda una eternidad.


Acariciarte fue un inmenso placer, por supuesto te rompí el vestido,
pensando que así podría también rasgar tu deseo, recreándome en tu vientre,
que aparecía ante mí como el inicio del territorio conquistado.. Tu empezaste
a darme un masaje, delicioso, con el que me excitaba cada vez más, con
lentitud, saboreando el tiempo inabarcable, ahora en tus manos. Entonces pensé
que ya era hora de perder las buenas maneras. Te arroje sobre la cama, y empecé
a morderte fieramente los pezones, esos pezones que yo ya conocía, pero que
ahora recobraban una realidad asombrosa. Tú eras consciente de mi excitación,
sin límites, y decidías mantener esa tensión en cada instante, con cada
caricia y cada mordisco. Tu recorrías mi cuerpo con tu boca, me arañabas con
los dientes, y tu lengua se deslizaba por mi pecho, mi vientre,...


Segundo a segundo aumentaba la feroz temperatura, y mientras yo me deslizaba
con la boca por tu interminable piel, tu empezabas a acariciar mi polla, que
recorría todos los rincones de tu boca. Mi glande, exploraba espacios
infinitos, acompañado por tu lengua que lo acariciaba suavemente. Decidiste
subir la intensidad de la mamada, tragando toda mi polla con dulces movimientos,
de arriba abajo, repetidamente, como sólo tu sabes hacer. En esos momentos me
acordaba de tu relato, de cómo narrabas la mamada que le hiciste a tu novio
aquella primera vez, y yo entraba a la deriva, de mi presente a tu pasado,
navegando en un océano de placer. Por un instante empecé a imaginarte como
aquella vez, tu primera vez, iniciando un regreso a tu relato, adivinando tu
cuerpo, blanquecino, joven, inexperto, excitada ante la polla erecta, saboreándola
con curiosidad y con impaciencia. Regresé enseguida, empecé a comerte el coño,
jugoso, con un río de excitación, abierto completamente, mientras tu te
frotabas el brillante clítoris con los dedos, y perdías poco a poco la razón.
Yo sentía la lengua viajando por tus labios, mientras tu abrías cada vez más
las piernas, sintiendo que te partías en tu interior, y que cada roce penetraba
en tu vagina, sintiendo frías y dulces puñaladas de placer. Sentía tu temblor
en mi boca. Mi lengua recorría todos tus rincones, gemías, mientras me
sujetabas la cabeza con tus manos, y la presionabas como para que no se
terminara nunca. Y me sentía como el centro de gravedad de tu entusiasmo, con
tus caderas poderosas bailando sobre mí, presionando con tus piernas,
intentando traspasarme con tu coño delirante.


- No acabes nunca, decías, no acabes nunca.


Y yo, corazón, te mordía suavemente, prolongando tu hermosa agonía.


Poco después estaba penetrándote, de una manera deliciosa, mientras tu gemías
locamente, con la desesperación de aquel que ha rebasado el límite del
control, diluyendo tu inocencia en el sudor de mi piel.


El final de la función me lo tenías reservado. Dando un giro inesperado,
pasaste a ponerte tu arriba, y a menear las caderas alrededor de mí,
estrechando mi pene contra tu vagina, cabalgando con movimientos impulsivos,
pero eficaces. Allí arriba estaban esas dos tetas apoderándose de mí, y los músculos
alrededor de tu vientre latían de placer. Sabías que eso iba a ser ya
definitivo, pero no quisiste parar el reloj del placer, y seguiste ansiosa y
perversa, con esa avidez que ya delataba la sonrisa de tus fotos.


Yo estaba tumbado cuando me ataste mis manos a la cabecera de la cama. Cerré
los ojos para perderme en el oasis de tus deseos, pero te sentía golpear
desenfrenadamente tus piernas dobladas en mis caderas. Te arqueabas hacia atrás,
tensando el vientre, con unas inmensas tetas apuntando hacia arriba, con los
pezones a punto de explotar, y seguías moviéndote con locura, a un ritmo
galopante, arañándote el culo, estirándote el pelo y siguiendo los caprichos
de tu malvada locura.


Y yo, inmóvil, en tus manos, dejando que me arrastrara tu salvaje
desenfreno, entregado a tus deseos. Me cogías la espalda con los brazos, como
para no dejar escapar ni un segundo de la noche, como para asegurarte de que mi
polla te penetraba completamente, sintiéndola dura y caliente.


Cuando me fui a correr, me cogiste el pene con las manos, frotándolo de
arriba abajo, con fuerza e intensidad, con las dos manos, y dirigiste el chorro
de placer a tus pechos, frotándolos al ritmo de tu orgasmo.


Volví a cerrar los ojos, abandonándome a esa distancia sideral que todavía
había entre tu y yo. Exhaustos los dos permanecimos así un buen rato, ella
encima, apoyada y derrumbada, adquiriendo poco a poco la noción del tiempo y
del espacio, y yo jadeante, flotando entre su cuerpo y tus fotos.


La noche transcurrió así, acompañado de una desconocida que había venido
a mi encuentro y yo al tuyo.


Horas más tarde salías de nuevo de mi vida. Ella nunca supo, que en
realidad, yo había estando follando con otra.


 ..


 ..


Si queréis comentar alguna cosilla, mi dirección essjuand2@hotmail.com



 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap