Mensaje en el chat
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Esta es una de esas tantas historias de la red.. mientras nuestras vidas nos
hacen correr deprisa, ya que el mundo en que vivimos no se detiene a esperarnos
y cada cosa se aprende sobre la marcha. Así casi por casualidad y por obra del
destino, de la nada resulta un todo y detrás de un monitor, por el cual hoy nos
comunicamos de las formas más diversas e impensables hasta unas décadas atrás..
aparecen la necesidad y la esperanza humana de estar en contacto con alguien que
nos resulte similar al ideal de persona que nos visita en sueños, desvelándonos
en esas interminables noches de soledad y deseo por tenerlo a nuestro lado, para
poder aplacar todos los dolores del alma y saber que ya no estamos solos.
Entonces en una de ésas tantas tardes en la cual nuestra computadora nos
sumerge en el mundo de Internet.. alguien sin rostro, en un lugar remoto de quién
sabe donde y porque no llamarlo... un perfecto extraño.. se presenta ante
nosotros sin pedir permiso y nos hace saber que es él, al cual hemos buscado
por mucho tiempo en nuestro subconsciente. Es un relato más como el de tantos
otros que conocerán, pero esta es mi experiencia de vida y quisiera compartirla
con aquellas personas que tienen la esperanza y la certeza de llegar a conocer a
ese ser especial el cual cambie sus vidas de un momento a otro, un poco por
sorpresa y otro poco por el secreto que cada uno tenemos en lo mas profundo de
los sentimientos, el poder concretar el arte de amar.


Mi nombre es Viviana, soy de Bariloche y tengo 26 años. Mi vida era bastante
monótona y común al resto de la gente, pero llevaba una enorme soledad a
cuestas, debido a una separación de pareja, de alguien que me hizo crecer en
todos los aspectos conocidos por mí hasta ese momento. Me resistía a tener que
soportar tantos recuerdos y no podía entender, como todos los proyectos de una
vida en común, se habían diluido en un abrir y cerrar de ojos, sin previo
aviso dejándome sumergida en nostalgias y angustias por no saber que rumbo sería
el que me depararía el destino de aquí en adelante. Solo me quedaba el escapar
de la realidad mediante el trabajo y los afectos que me rodeaban, pero sabía
muy internamente que esta persona, en la que me había convertido, ya no era la
misma de la cual siempre había estado tan satisfecha, esa alegría y las ganas
de vivir cada vez eran más distantes y fugases. Esta careta comenzaba a pesar
demasiado, al punto de estar en un mundo irreal y efímero, que no hacía más
que aislarme en mis pensamientos sin querer buscar mi bienestar.


Fue en el mes de Febrero cuando en una tarde cualquiera, me dispuse a entrar
a la red.. elegí un chat al azar y comencé a buscar con quien conversar y allí
estaba un nombre simple y común: Walter, al que le envié un mensaje privado
para saludarlo, a lo cual ese desconocido respondió y así sin saber comenzó
una amistad que con el correr de los días crecía a pasos agigantados.
Comenzamos por escribirnos mail en los cuales describíamos nuestras respectivas
vidas. También estaban los llamados por teléfono, las largas horas compartidas
por Internet.. en las cuales hubo en un primer momento solo conversaciones, a lo
que le siguieron y a través de nuestras respectivas web cam: veladas con algún
brindis, el tomar un café o simplemente unos mates, levantarme temprano por la
mañana y compartir unos minutos ya que él llegaba del trabajo y yo me
preparaba para comenzar mi día, era como si la red nos permitiera crear cierta
intimidad que se tiene con alguien que esta a nuestro lado, pero la diferencia
estaba en que esa inmensa distancia se diluía, porque nosotros mágicamente la
hacíamos desaparecer con lo mucho que teníamos en común, las confesiones y la
necesidad por saber cada vez más, sobre esa persona que estaba tan lejos, pero
que se sentía cercana y conocida aunque nunca habíamos estado frente a frente.
Esa amistad pasó a convertirse en un cariño sincero por ambas partes, pero
también crecía la intriga. Fue tal la ansiedad por conocernos que me encontré
viajando a Tandíl. Ese viaje fue el más largo de mi vida.. sentía temor,
porque no tenía en claro que iba a pasar con nosotros si es que podíamos
llamarlo así, pero presentía que estaba haciendo lo correcto y ya no importaba
nada, solo me restaba esperar a que esos interminables kilómetros se esfumaran
para finalizar con tanta incertidumbre.


Era una mañana tranquila y radiante en Tandíl, ese era un día más para
muchos, pero para mí era el gran día. Cuando llegue a la terminal él no
estaba esperándome como habíamos quedado por teléfono y eso en un primer
momento me hizo sentir un poco de inquietud, pero al pasar los minutos de pronto
entre todo ese gentío lo vi.. jamás nos habíamos cruzado antes de aquel
momento pero al abrazarlo sentí que mi cuerpo lo conocía desde siempre, ahora
estábamos juntos, el tiempo y las circunstancias del destino, nos dirían el
resto de esta, que desde ahora sería nuestra historia.


Llegamos a su casa, hablamos sobre el viaje, mientras tomábamos unos mates.
La situación era un tanto extraña y aunque me esforzaba para no dejarme en
evidencia había tanto por conocer sobre él, que mis pensamientos eran solo
preguntas que me hacía en silencio y aunque buscaba las respuestas, mi mente
estaba muy dispersa como para disipar todas aquellas dudas. Y en un momento al
cual no tengo muy claro en mi mente, Walter se acerco a mí y me besó en los
labios con ternura, entonces tuve la certeza que ese hombre al que tenía frente
a mí, ya no me era indiferente, lo que nunca imaginé es que él.. sería mi
amante perfecto. Llevamos mis cosas a su habitación y en medio de todas esas
palabras que fluían entre nosotros, nos besamos nuevamente y al sentir sus
labios abrir los míos en busca de mi lengua, tuve una cierta excitación
desconocida por mí hasta ese entonces, nos sentamos por un momento en su cama y
al tenerlo cerca mío supe que en nosotros había eso a lo que algunos llaman química,
nos acariciamos y besamos por algunos minutos más hasta que entre arrumacos y
palabras dulces, le dije que necesitaba darme una ducha, ya que el viaje había
sido agotador y eso serviría para renovarme, a lo que él asintió.


Luego de aquel baño, me vestí a medias, arreglé mi cabello, me maquillé y
me dispuse a ir a su habitación... Al abrir la puerta de la misma lo vi, él
estaba ahí acostado en su cama, esperándome con una mirada intrigante y
cautivadora que me dejo atónita, pero a la cual supe disimular muy bien, eran
tantas las expectativas por saber lo que era estar con aquel hombre que así,
sin más me dispuse a quitarme la poca ropa que llevaba puesta para solo dejarme
la remera y de un momento a otro ya estaba recostada a su lado... Me tomo con
suma delicadeza y comenzamos a besarnos primero con ternura y luego con
desesperación, en unos pocos minutos ya estábamos completamente desnudos y
rozando nuestros cuerpos, que solo querían unirse y sentirse los dos en uno, él
me besaba los senos y acariciaba cada parte de mi cuerpo, yo sentía como me
excitaba más y más con cada segundo que pasaba entre sus brazos, solo quedaba
entregarme por completo a él sin siquiera decir palabra alguna, más que emitir
gemidos de placer, hasta que en todo ese delirio le pedí ó en otras palabras,
le supliqué me penetrara porque ya no podía con tanta ansiedad y excitación.
Cuando lo hizo, pude sentir aquel pene maravilloso, que al entrar en mí, me hacía
tener oleadas placer y dolor, porque cabe resaltar que estaba muy bien dotado..
él se movía en mi de una forma única, que solo me daba más deseo y necesidad
por tener a todo su miembro dentro de mí, no me importaba el dolor sino, el
sentir como me humedecía y los espasmos que me causaba cuando intentaba entrar
en su totalidad, pasados unos minutos, decidí y él me dejó, tomar el control
de aquella descontrolada situación. Comencé por besar su rostro, sus labios,
su cuello, recorrer cada parte de su pecho y vientre saboreando su piel y
reconociendo ese aroma a hombre que no hacia más que excitarme con una pasión
alocada conforme pasaban los segundos, así logré llegar hasta su miembro que
estaba erecto y expectante.. lo tome con una de mis manos y lo introduje en mi
boca para empezar a besarlo y lamerlo.. primero deje que mi lengua hiciera las
delicias con la cabeza de aquel pene que era enorme y bondadoso, luego continué
por explorar cada centímetro del mismo hasta llegar a sus testículos que
gustosos dejaron, los saboreara en su totalidad, mientras podía escuchar su
agitada respiración, ahora era él quien gemía de placer y solo dejaba de
hacerlo para decirme cuanto y como le estremecía lo que estaba haciendo mi boca
a su pene erguido que se rendía en una completa entrega. Yo estaba totalmente
mojada y extasiada por el deseo de sentirlo penetrarme nuevamente y por saber en
que forma gozaba, con cada caricia que le propiciaba mi lengua a su glande, era
hermoso sentir su miembro en mi boca y saborear cada gota que le succionaba para
tragarlas una a una y deleitarme cuando ellas recorrían mi garganta, solo
pensaba en lo delicioso que sería el que acabara en ella y tener todo su semen
llenándola en su totalidad, que se me hiciera imposible el recibir todo ese
esperma maravilloso... Entonces con una de sus manos me atrajo hacia él, yo me
deslice hacia su rostro, lo besé con ansias de sentir esa lengua lujuriosa en
mi boca una vez más y con una mano de cada uno nos ayudamos a introducir
nuevamente su miembro que estaba duro y mas caliente que antes, en mi vagina que
pedía a gritos ese pedazo generoso el cual iba entrando en ella lentamente con
movimientos suaves primero, para convertirse después en una uniforme danza de
caderas, con caricias, besos, lamidas y sollozos, mientras mi búsqueda
desenfrenada era por tener uno de sus dedos en mi boca y succionarlo como lo había
hecho con su pene, me invadían nuevas sensaciones al pensar en tener su miembro
en mi boca y vagina al mismo tiempo... Y seguían los espasmos una y otra vez,
que ya no sabía dónde comenzaban ni en donde terminaban lo único que quería
era más de ese placer desconocido, que lograba hacerme sentir pasión y deseo
para tocar el cielo por momentos en que el éxtasis era tal que anulaba mi mente
y la sumergía en un torrente de sentimientos nuevos... Nos amamos tanto, de las
formas más diferentes y las que jamás hubiera explorado con otra persona,
hasta que nos fundimos en un orgasmo interminable, el cual solo nuestros cuerpos
sabrían explicar como fueron sorprendidos por la satisfacción que nos invadió
en aquel instante. Así en medio de gemidos, susurros y gritos, nos besamos una
y otra vez hasta desplomarnos de cansancio por tanta entrega al habernos hecho
el amor como dos viejos amantes que sabían exactamente lo que esperaban el uno
del otro sin el más mínimo reparo. Así extenuados después de tanto placer,
nos dormimos por unos instantes, hasta que nuevamente cuando su cuerpo rozó al
mío y sin musitar palabra alguna, comenzamos a amarnos otra vez durante un
largo rato en que de aquella habitación solo podían escucharse: nuestra
agitada respiración y el lenguaje que nuestra piel comenzaba a descifrar con
cada caricia que nos entregábamos. Ahora era él quien estaba haciéndome suya
nuevamente, entonces me pidió que comenzara a masturbarme para él y con mucha
delicadeza, me ordeno que acariciara la parte superior la vagina con mis manos
suavemente, luego era solo una, la que exploraba a medias en mi cavidad,
mientras él entraba y salía de ella una y otra vez. Me miraba a los ojos
deleitándose al ver como me tocaba y gozaba con, por y para él, yo solo quería
someterme a cuanto me pedía sin ningún reclamo, más que algunos cuantos
gemidos por el gozo que sentía al saber que me penetraba con fuerza. El dolor
por momentos era agudo, pero la sensación de plena satisfacción y placer podían
hacer calmar cualquier dolor, es más creo que hasta sentí cierta excitación aún
mayor, cuando supe y le confesé entre sollozos que tenía una ansiedad
incontenible por sentir a su pene en lo más profundo de mis entrañas, no
importaba el dolor sino el tener ese hermoso miembro recorriéndome toda y yo
estaba dispuesta a dejar que lo hiciera, no podía con todas aquellas
sensaciones, lo cual él me concedió... Eran mis dedos que buscaban
desesperados mi clítoris y sobre todo era Walter y lo que me producía al
penetrarme cuantas veces se le antojada, que llegué a otro orgasmo
desenfrenado, mientras veía en su rostro la satisfacción que le causaba el
verme en esa situación a la que me había arrastrado. Fue entonces cuando me
colocó de espaldas a él y comenzó por besarme con pequeñas mordidas: mi
cuello, los hombros, boca y labios.. al oído me pidió que quería penetrarme
por la cola a lo que asentí sin ninguna objeción y deje que me lubrique y
comience lentamente a hacerlo, primero con uno de sus dedos y después con la
cabeza de su miembro que comenzó a ejercer presión, pero en forma tierna y
suavemente. Al cabo de unos cuantos minutos lo estaba introduciendo tanto como
mi cuerpo se lo permitía, para por consiguiente hacerlo a su gusto, mientras en
medio de susurros me hacía saber, el placer que le causaba el entrar en mi de
aquella forma. Me acariciaba la vagina con una de sus manos y con la otra me
acercaba a él, yo sentía que ahora él era quien tenía la situación
controlada y me encantaba el rendirme ante ese hombre que hasta hacía poco
menos de un día, no conocía. Ahora sabía que la perfecta extraña era yo, ya
que jamás había dejado a alguien llegar tan lejos, esto me producía cierto
morbo por querer saber todo sobre mi sexualidad y por otra parte me
desconcertaba, porque estaba comenzando a nacer en mí otra mujer que se había
reprimido durante mucho tiempo y sin saberlo. Él no hacía otra cosa que enseñarme
amar y a sentir, sin inhibiciones y en forma natural. Yo estaba dispuesta a todo
por esa excitación que me invadía con cada embestida de su miembro en mi
interior y escuchaba las frases que salían de su boca, para hacerme sentir toda
una mujer, me fascinaba el que me dijera: - ¡ que putita mía que sos ¡..................Creo
que esas palabras me hicieron excitar aún más y solo pude asentir entre
gemidos y gritos, que se entre cortaban, con sus movimientos en mí, así me
hizo el amor una vez más hasta hacerme llorar de placer, cuando me invadió
otro orgasmo que me quito el aire para terminar en llanto silencioso de tanto éxtasis
que me había hecho sentir. Para ese entonces estábamos empapados por el sudor
que nuestros cuerpos habían logrado en esa entrega, temblosos por la lujuria
alcanzada y sin darnos cuenta, nos dormimos, pero no sin antes besarnos y
abrazarnos para descansar unas horas antes de volver a hacer el amor, pero esta
vez sería algo diferente...


Cuando nos despertamos, tomamos noción del tiempo que había transcurrido ya
era la media tarde y aunque estábamos agotados, decidimos salir a tomar aire así
es que nos fuimos a caminar por la ciudad. Debo decir que en realidad no
recuerdo mucho de ese paseo, pero lo que sí tengo grabado en mi mente es lo
bien que me sentí a su lado y cuanto en común teníamos en casi todo lo que
opinábamos y decíamos. Esa noche él debía trabajar por esto dormí sola en
su cama que se me hacía demasiado grande sin su cuerpo a mi lado. Era casi de día
cuando llegó a su casa y me despertó con besitos dulces en los labios, se
recostó junto a mí, comenzó a acariciarme como solo él sabía hacerlo, yo
dejé que me posea una vez más con aquel pene enorme y erguido al cual ya le
era demasiado conocida. Me penetraba de una forma que me excitaba con un placer
incontrolable, mis piernas abrazaban sus caderas con fuerza, para que su
exploración en mí fuera por completa, mientras mis manos lo acariciaban y mi
boca lo besaba con pasión al sentir su húmeda lengua decorrer la mía. Luego
de algunos minutos, retiró su miembro de mí para besarme los senos y comenzar
a bajar por mi cuerpo lentamente, lamiendo cada parte de mi piel hasta llegar a
mi vagina, que lo esperaba con sumo interés por lo que estaba a punto de
hacer... Entonces comenzó por besar mi entre pierna, acariciando mis nalgas con
sus manos, por consiguiente posó su lengua en mi clítoris y empezó a
succionarlo con su boca en una forma que me hacía sentir placer y delirio
ilimitados, yo solo me dejaba llevar por aquellos espasmos que me dejaban sin
fuerzas, de los cuales solo podía gemir para sumergirme en ellos cuantas veces
me fuera posible, hasta que le comencé a pedir con palabras casi
imperceptibles, el que quería tener su miembro en mi boca, a lo cual Asintió y
de un momento a otro estábamos saboreando nuestros sexos, él me penetraba con
su lengua y yo succionaba su pene como no lo había hecho jamás. Estando así y
por mutua decisión, él se recostó en la cama para que yo pudiera tener acceso
a su miembro completamente. Al mirarnos solo nos excitábamos más yo tenía su
sexo en mi boca y lo observaba, él estaba en un delirio de frenesí lo que me
hacía sentir placer y morbo, mi lengua jugaba con su glande, mientras que lo
sostenía con una de mis manos para poder someterlo a mis deseos, y mi boca que
estaba hambrienta por devorarlo. Lo lamí una y otra vez con lujuria al sentirlo
tan erecto entre mis labios, estaba erguido en su punto máximo, yo solo podía
sentir como entraba y salía de mi boca cada vez con lapsos más cortos y rápidos,
esto me indicó que ese hombre iba a terminar en ella. Me acosté y él obtuvo
una pose como para que pudiera recibir todo su esperma y con una de sus manos
comenzó a masturbarse para mí, mientras que la cabeza de su pene quedaba
aprisionada por mis labios, yo estaba expectante y deseosa, entonces fue el
comienzo de un interminable torrente de semen que brotaba de su miembro y
desembocaba en mi garganta al cual yo saboreaba tanto como me era posible ya que
era demasiado y no tenía la suficiente capacidad como para beberme de una vez
aquella cantidad, ahora de mis labios brotaban sus jugos, yo me esforzaba por no
perder ni una ínfima gota de ese tan preciado liquido.


Así nos quedamos tendidos sobre la cama, satisfechos y renovados por
completo al saber que aquí era donde realmente comenzaba esta historia.. la
nuestra, que aunque sea un relato más de la red, es la que nos esta llevando
por un camino al que estamos recorriendo y del cual nos queda mucho por
aprender, porque cabe decir que esta relación no ha terminado, sino que continúa
y tenemos la certeza que la distancia no nos impedirá el estar juntos y tener
nuevas experiencias, las cuales esperamos compartir con ustedes. Solo nos resta
acotar que ojalá y les haya gustado o porque no decir excitado nuestro relato.
Nos gustaría que si les gusto nuestro relato nos escriban diciendo que les
pareció o dándonos ideas para que podamos hacer ya que nos gustaría que la
red nos siga dándonos placer como ya lo ha hecho escriban a: elenanitoesmio@hotmail.com
Prometemos contestar todos sus mails.



 

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