Yo, como muchos de vosotros y vosotras, soy un aficionado a
los chats, y fue justo en uno de ellos donde tuve el enorme placer y, porque no
decirlo, la suerte de conocer a una enigmática chica apodada “Virgen” que
me enseñó que la vida puede darte sorpresas cuando menos te esperas.
Nuestras conversaciones en estas cibersalas eran de lo más
variado: hablabamos sobre música, cine, amor y por supuesto sobre sexo. Aunque
como todos sabréis, el sexo suele quedarse simplemente en palabras (pero que
equivocado estaba en esta ocasión). A pesar de hablar durante unos días, nunca
nos escribíamos correos electrónicos, cosa que yo echaba en falta ya que en
esos e-mails se suelen decir cosas que parecen no tener lugar cuando la otra
persona se comunica directamente contigo.
Mi correo permaneció así sin ser visitado por mi misteriosa
Virgen hasta un esperado día en el que gustosamente confirmé que el e-mail que
más placer iba a proporcionarme por fin había llegado. Lo abrí sin pensármelo
dos veces y mis ojos y corazón se abrieron al leer estas preciosas palabras,
-Cariño, deseo verte, ya sé que no nos conocemos personalmente, pero siento en
el fondo que te conozco de siempre y, ya que vivimos en la misma ciudad y voy a
estar unos dias sola en casa, me encantaría que me visitaras. Su posdata fue aún
más prometedora -Apunta mi dirección, que tu Virgen te espera-
Después de leerlo me quedé un tiempo en blanco, ¿¿¿sería
una broma??? o realmente quería verme. “Sea lo que sea debo ir, no puedo
perder esta oportunidad”, pensé, y así hice. Apunté su dirección, y el día
y hora que ella había elegido para nuestro encuentro: lunes 16, 19h.
Nunca olvidaré esos maravillosos números. A la hora y día
señalados llegué a su casa, para ser exactos a su portal, y nerviosamente
revisé el número de éste y el piso que podría darme la felicidad más
absoluta, “portal 34, bien, es este piso 7ª, de acuerdo, ahora solo debo
llamar”.
Mi dedo viajó tímidamente hasta el telefonillo y después
de mi llamada recibí un simple Sube como respuesta sin duda ella me debía
haber estado mirando por su ventana. Tras mi interminable subida en el ascensor,
llegué hasta su puerta y despues de respirar profundamente llame
Al verla a ella delante de mí sentí que mi imaginación no
había hecho justicia a aquella preciosidad.
Era una chica rubia, de unos 19 años, media melena ojos
azules y unos pechos que a pesar de estar tapados con una delicada blusa, sugerían
unas formas recias y perfectas. Yo noté que mi polla crecía bajo mis
pantalones ante aquel paisaje, y mi nerviosismo inicial se tornó en una
profunda excitación que me dejó por un momento como atontado. De este shock me
sacó una amigable sonrisa que me hizo despertar, y unas palabras, -Vaya, no estás
nada mal, pasa, pasa, no te quedes ahí- su comentario, sin duda alguna
necesario para romper la tensión del momento, me relajó en gran medida y
cuando ya estuve dentro incluso me permití hacerle yo otro -La verdad es que
eres preciosa. Date una vuelta para que pueda verte- Ella, divertida, accedió
gustosa y yo pude observar partes de su cuerpo que para mí habían pasado
inadvertidas antes. Su faldita dejaba al descubierto unas piernas muy morenas,
casi de ébano, y muy largas, y su culo fue para mí como una revelación,
prieto, redondo y tremendamente sexy. Por un momento me imaginé tocándolo y
besándolo -Siéntate- me dijo ella. Pero cuando lo hice mi traicionero pantalón
y mi polla que ansiaba el coño de mi Virgen me delatarón. El bulto que surgió
en mi entrepierna al sentarme me hizó ponerme rojo como un tomate y desear no
estar allí, ¿qué pensaría de mí?, ¿se reiría? o ¿me echaría de su
casa?. Pero gracias a mi suerte estas dudas se disiparon en un momento al ver
que ella no sólo no se reía, sino que estaba admirando con deleite lo que yo
podía ofrecerle. Su boca dibujó una sonrisa de niña mala mientras sus ojos se
fijaban en los míos y muy sugerentemente dijo: -Vaya, así que prefieres
saltarte los preámbulos ¿eh?
A continuación empezó a acercarse suavemente mientras
jugaba con su pelo y de improviso se situó encima de mí apretándome
fuertemente con sus piernas. Noté que mi polla había recibido alegremente la
sorpresa aumentando aún más si cabe el tamaño. Sin dejarme tiempo a decir
nada, sus labios fueron a encontrase con los míos y empezaron a recorrer mi
boca y cara con gran rapidez y diligencia ¡Cielos santo! os puedo asegurar que
sabían a fresa, que eran los labios más dulces y sabrosos que había probado
en mi vida. Pero su lengua no se quedó atrás y con gran maestría se metió en
mi boca propinándome el morreo más morboso y erótico que os podáis imaginar.
Todo su sabor estaba llenando mi cuerpo mientras su hábil mano masajeaba mi
miembro, todavía oculto, haciéndome gemir de placer. Yo no podía más, mi
polla necesitaba salir, y mi cuerpo me pedía follármela. Sus tetas tapadas por
la blusa se rozaban contra mi pecho, y su chocho, que no paraba de restregarse
contra mi pierna, empezaba a derretirse poco a poco. Hasta que su preciosa voz
volvió a sonar haciéndome una sugerencia que me llenó de emoción, -¿Quieres
que te la chupe, cariño?- Ohhhh aquello parecía un sueño, pero no lo era mi
Virgen me estaba dando un placer inmenso y quería darme más. “Sí”, le
rogué casi sin voz, y cual felina, rápidamente se arrodilló y me desabrochó
el pantalón descubriendo mi polla en su máximo esplendor. Sus ojos se
iluminaron y su boca la engulló con voracidad. Qué gusto sentí. No lo puedo
describir. Sólo sé que mi mente se nubló mientras su lengua jugaba con mi
glande y sus dientes me mordían dulcemente los huevos. Disfruté sintiendo como
su saliva se mezclaba con mi flujo, a la par que su boca, caliente, a6petitosa,
me estaba haciendo la mamada más rica del mundo. Permaneció así un rato
mientras me regalaba miradas lascivas de vez en cuando y se tocaba el chochito
con fruicción, hasta que mis gemidos, que aumentaban, la pusieron sobre aviso.
-No dejaré que te corras ahora, cielo, quiero que lo hagas dentro de mí-. Su
aliento templado fue alejándose de mi verga a la vez que ella se ponía de
nuevo en pie. La observé, ella me miró y se limpio la boca como una
adolescente que acaba de paladear un dulce. Su mirada me controlaba a la vez que
se tumbaba en el sofá dejando caer su cuerpo graciosamente.
Lentamente fue bajándose las bragas hasta ponerlas a la
altura de los tobillos. Estaban mojadísimas. Ella me rozó fugazmente con ellas
en el rostro y olían al mejor perfume del mundo, el de un buen sexo femenino.
Después de arrojarlas al suelo se abrió de piernas acompañando
su acción con un profundo gemido que me puso a cien. Al ver su conejo abierto y
húmedo decubrí que poseía grandes proporciones: sin duda mi Virgen no era
tal: ya había tenido muchas oportunidades de abrirse un buen agujero y no las
había desaprovechado, pero esta vez ese gran agujero iba a ser solo mío. Aúnque
su coño era una maravilla digna de contemplar, era momento de actuar y con un
“Fóllame fuerte, lo más fuerte que puedas” mi amiga me invitó a entrar
dentro de ella. Y así lo hice mi polla nerviosa entró con energía atravesando
su sexo hambriento que no dejaba de palpitar, la excitación que sentimos fue
tanta que todo el bloque debió oír nuestras voces durante mi primera
embestida. Ella me agarró con fuerza del culo y yo comprendí que no me dejaría
escapar. Aunque yo, no lo quería hacer, mi cuerpo entero empezó a moverse rítmicamente
y decidido mientras ella se retorcía y me correspondía con numerosos “Fóllame,
fóllame, fóllame.....” Su voz era como una herramienta sexual que colaboraba
en ese juego entre desconocidos. Mi polla se restregaba por sus cavernas
calientes como si fuera la última follada de mi vida y sus manos me empujaban
con fuerza para lograr penetraciones más profundas. De pronto advertí que
todavía no había contemplado sus prometedoras tetas y le arranqué la blusa
con violencia. Ella, aplaudiendo mi decisión, dijo, -eso, eso, cómemelas, lo
deseo, son tuyas........- y mi boca viajó rapidamente hacia esos pezones, mis
dientes los mordieron dulcemente y ellos respondieron adquiriendo una dureza que
los hacía más sabrosos.
Mi lengua no dejaba ni un centímetro de su torso y mi rabo
seguía trabajando su ya más que humedo coño. El magreo que le regalé disparó
su excitación ordenándome que aumentara mi energía un poco más, -Más,más
cariño estoy a punto, DAME MÁS, QUIERO CORRERME- en ese momento adopté una
postura muy extrema para hacer mis embestidas más duras, ella a la vez movió
su coño con violencia gritando que estaba llegando al climax, -Suéltamelo
todo, vamos, lléname enterita mmmmmm siiiiiiii- noté mi miembro. Empezaba a
temblar y mi leche subía buscando esa salida deseada, cuando ésta explotó
dentro de ella y notó como la lefa la abrasaba. Correspondió con un torrente
de flujo que lo inundó todo, los dos gritábamos, nos mordíamos y nos restregábamos
convulsivamente hasta que los orgasmos cesaron lentamente. Después permanecimos
abrazados un rato mientras cariñosamente nuestras bocas agradecían lo
ocurrido.
Tras la explosión y el descanso, le puede preguntar el por
que de ese apodo, a lo cual me dijo: -a que te has quedado en la gloria bendita.
Pues de eso mi nick- a lo que yo le dije ......yo pensé que eras virgen pero
por lo que he visto y he sentido no puede ser.