Angela y su ciberamiga (II)
Enviado por Anonimo el día Miércoles 16 de Junio de 2004
 



Ya recordaran ustedes, que mi hermana Ángela escribió su historia contando
las peripecias con su cyberamiga Ximena y su amigo Carlos. Bueno todo lo que les
contare, ocurre exactamente después de lo sucedido a mi hermana.


Aquella, noche al volver a casa, estaba contenta. Se notaba la alegría en su
rostro. Inocentemente pensaba que había estado con sus amigas y por ello el
motivo de su alegría.


¿Cómo te fue? Le pregunté.


Muy bien. Me respondió. Y además he estado con un amigo que es todo un
caballero que me dijo que cuando iríamos las dos, para conocerte.


- ¿Y para qué quiere conocerme? Le pregunté. - Pues, para que él conozca
a parte de mi familia, pues tontita. Creo que él piensa que soy sola en este
mundo, y me gustaría que mañana fuéramos las dos. ¿Te parece? Ya veras que
es muy simpático, y además, nos llevara a servirnos helados y bebidas.


Pensándolo bien, no estaría mal. Le respondí. Así, después de una
conversación extensa que seguimos en nuestro dormitorio, nos quedamos dormidas
y llegó el día siguiente.


Mi día no fue muy agradable. Tenía dos exámenes, uno de matemáticas, para
lo cual no soy muy buena y otro de física, que tampoco me va mejor. En el
descanso, conversaba con mis compañeras de cosas triviales, cuando se acerca mi
hermana, diciéndome que saldríamos más temprano que de costumbre. Ella había
sabido que no tendríamos las dos últimas horas de clases, entonces allí
aprovecharíamos de juntarnos con su amigo Carlos.


Ustedes aún no me conocen, así que me presentaré. Mi nombre es María y
todos en casa me llaman Mary. Tengo 17 años. Bueno, mi hermana ya les dijo que
vivimos sólo con mi mamá, ya que mi padre se fue con otra mujer. Y nuestro
hermano mayor estudia fuera de la ciudad. Siendo menor que mi hermana, somos
casi de la misma estatura. 1.57 de alto. Mis medidas se asemejan bastante a las
de Ángela. 70-55-75.


Siempre nos intercambiamos nuestra ropa. En esto incluimos, nuestros jeans,
faldas y ropa interior. Aunque debo ser honesta, mi hermana es bastante atrevida
para usar sus prendas intimas. Casi toda es medio transparente. A mí me avergüenza
un poco usar este tipo de prendas. Mi madre hasta no ha mucho siempre me
compraba ropa interior de algodón. Siempre blanca.


Al terminar las clases, nos juntamos, a la salida del instituto, y subiéndonos
a un taxi nos dirigimos al centro de la ciudad. Al llegar mi hermana pagó con
billete que por su cantidad, me extrañó, que ella lo llevara, siempre en casa
nos daban lo justo para nuestros gastos de movilización. Y ella ahora salía
con un billete que casi cuadruplicaba lo que nos daba mi madre.


Bajamos del taxi, y caminamos hacia un edificio de departamentos. Subimos al
ascensor y llegamos al quinto piso. Caminamos por el pasillo y llegamos a uno
que tenía el numero 57. Ángela toca el timbre y esperamos. Sentimos un ruido
interior, y supusimos que alguien llegaba a abrir la puerta.


Era Carlos. En realidad era tal como me lo había descrito Ángela. Un poco más
alto que nosotras, de unos 54 años, pero no se veía viejo para su edad.


¡Hola! ¿Cómo les va? Nos preguntó.


Ángela, que ya lo conocía. Le respondió que ahora iba conmigo para que me
conociera, tal como le había dicho el día anterior.


Me alegra que vengan las dos, nos dijo. Así que tu eres la hermanita de Ángela.
Me dijo dirigiéndose a mí. Me hizo sonrojar. ¿Se sirven algo? Nos preguntó.
Bueno, contesto Ángela.


Y levantándose del asiento, se dirigió al refrigerador y nos sirvió
bebida. Estaba exquisita.


¿Esta bien así o quieren otra cosa? Nos pregunta.


Ángela le dice que sería bueno, beber la bebida con algo más, para que no
estuviéramos tan tensas. La verdad es que yo no entendía por qué estábamos
tensas. Agregó un poco de whisky en nuestros vasos, cosa que me hizo toser al
sentir la bebida con licor. Ellos rieron cuando me vieron así.


Después seguimos conversamos de cosas de instituto, de su trabajo, en fin.
Hasta que luego, Ángela le pregunta si le había llegado aquella película que
le había comentado. Carlos le dijo que sí, y nos pregunta si queremos verla.
Yo no tenía ni idea de qué tipo era. Entonces Ángela me dice que es una película
muy subida de tono, pero que la veremos y nada diremos en casa. Será un secreto
entre nosotras. Le dije que bueno.


Entonces Carlos, nos dice que, mientras nosotras miramos la película, él
saldrá un momento, para que no nos ruboricemos. El video lo tenía ubicado en
su dormitorio, por lo que nos hace pasar, y nos dice que podemos sentarnos en la
cama sin problemas. Le explica a Ángela, cómo debe hacerla funcionar y luego
sale de la habitación para dirigirse a la entrada principal y salir de su
departamento.


Cuando oímos cerrarse la puerta, entonces Ángela se levanta y enciende el
video. En realidad la película era bastante subida de tono. Había allí una
pareja, que conversaba, para luego, abrazarse y besarse apasionadamente. Luego
el hombre, mete su mano bajo la blusa de la mujer y acaricia sus senos. Luego
levanta su sostén, y acerca su boca para besarle los pezones. La mujer echaba
su cabeza hacia atrás, y gemía de placer mientras ello ocurría. Luego el
hombre hace que la mujer se levante y comienza a desnudarla. Saca toda su ropa.
Y luego la mujer también comienza a desnudarlo a él. Cuando ambos quedan
desnudos, la mujer se arrodilla frente a él, y tomando su miembro lo introduce
en su boca, para comenzar a besarlo y mamarlo.


En aquellos momentos me estaba poniendo intranquila. Mire a Ángela y vi, que
ella estaba ensimismada en la película. Cuando estaba la mujer mamándole el
miembro al hombre, Ángela me dice que aquello la estaba excitando, y que lo que
quería hacer en ese momento era masturbarse. Me miró como para ver mi reacción.
Notó que mi cara estaba colorada, por aquellas escenas.


¿Y por qué no lo haces tú también? Me dijo.


Realmente no sabía qué pensar. Entonces fue que Ángela, me dice que no
pudiendo más, se levanta y saca su falda, para luego sacar su calzón, y volver
a sentarse, con las piernas abiertas, para acariciarse entre sus piernas.


Eso, algunas veces, yo lo había hecho en mi pieza, cuando estaba sola. Había
estado mirando unos archivos de Ángela, en el PC, en donde estaban unas parejas
haciendo el amor. Mirar a mi hermana masturbarse y aquella película, me estaba
excitando. Y ya no pudiendo más, también saqué mi falda, y mi calzón, para
comenzar a masturbarme. Me sentía totalmente mojada.


Mi excitación se acrecentaba cada vez más. Miraba la película y a mi
hermana, y todo para mí era excitación. Sentía que muy luego llegaría al
orgasmo. Metía dos de mis dedos en mi virginal vagina, apenas tocando mi
delicada membrana. Cerraba mis ojos para sentir cada vez más, la rica sensación
que me llevaría al orgasmo. La película, ya casi no me interesaba.


Una de mis manos recorría toda mi entrepierna en busca de mi sexo, mientras
la otra levantaba mis blusa y mi sostén, para acariciar mis senos. Estaban tan
duritos, excitados, los sentía deliciosos. Con mis ojos cerrados buscaba el
momento de llegar al máximo de mi placer. Lo deseaba, lo buscaba con ahínco.


Sin darme cuenta, de pronto sentí una mano que tomaba uno de mis senos y al
abrir los ojos, vi allí a Carlos parado a mi lado sonriéndome.


Sigue... no pares. Me dijo. Disfruta, que no te interrumpiré, al contrario
te ayudaré para que goces al máximo.


Y arrodillándose ante mí, saca mi mano de mi entrepierna que me cubría mi
sexo, a su miraba, para luego acercar su boca y comenzar a besarme allí. Me
sentía cohibida. Ángela me miraba y me sonreía.


Déjalo y veras que rico es. Me dijo.


Carlos se acerca a mi sexo, y su boca comienza a besarme con pasión. Sentía
su lengüita en mi clítoris, lo chupaba con delicadeza. Su lengüita trataba de
ingresar en mi vagina. Era tan delicioso lo que estaba sintiendo en aquellos
momentos. Luego veo que se para a mi lado y comienza a bajar su pantalón.


Lo baja y luego su slip. Y deja al descubierto su enorme miembro, que por
primera vez veía yo. Nunca antes había visto uno en persona, siempre sólo a
través de fotos de Internet. Aquel que veía en esos momentos era realmente
grande para mi conocimiento. Debía medir por lo menos unos 20 o 25 cm. Y unos 5
a 6 cm de diámetro. Me tomó una mano y me hizo tomárselo. Con su mano me
guiaba, para acariciárselo, como si lo estuviera masturbando. Mientras ello
ocurría, sus manos acariciaban mis senos, apretando mis pezones delicadamente.
Acercándose a mi rostro, sus labios se acercan a los míos para besarme
apasionadamente.


¿Quieres que vayamos a la cama? Me pregunta.


Me dio miedo esa pregunta. Miré a Ángela como tratando de pedirle ayuda
pero ella estaba en otro mundo con su mirada en la película, con los dedos en
su vagina, gozaba como una loca. Tenía que responder por mí misma, no tendría
ayuda de mi hermana.


Bueno. Le respondí.


Y tomándome de las manos, me guió hacia la cama. Antes de tenderme me ayudo
a sacarme mi sostén y mi blusa para quedar totalmente desnuda ante sus ojos.
Estaba avergonzada. Traté de recapacitar, pero era demasiado tarde.


Se tendió a mi lado y comenzó a besarme. En los labios. Una de sus manos
mientras tanto, acariciaba mis senos, para luego bajar a mi sexo y comenzar a
jugar con mis vellos púbicos. Uno de dedos comienza a introducirse en mi vagina
muy suavemente, acariciaba mi clítoris, y a cada toque más crecía mi excitación.
Tomó una de mis manos y la colocó sobre su miembro para que lo acariciara.


De pronto siento una mano junto a la mía que no era de Carlos, y al mirar
hacia allá, veo que es Ángela que arrodillada ante él, toma su miembro y lo
lleva a su boca para comenzar a mamarlo tal como en la película que habíamos
visto. Así, mientras Carlos me introducía un poco más su dedo, llegando hasta
mi delicada membrana, Ángela le estaba dando una mamada a él.


Luego de un momento, Carlos le pide a Ángela que lo suelte para, acercarlo a
mi sexo. En aquel momento, me sentía muy excitada, pero me daba miedo lo que
iba a ocurrir. Era mi primera vez y no pensé que fuera de esa manera. Realmente
sentía temor ante esta situación.


Recostada de espaldas, Carlos se sube sobre mí, sin cargarme. Con una mano
acerca su pene a mi sexo y comienza a pasarlo de arriba hacia abajo por encima
de mi sexo. Luego se arrodilla y le pide a Ángela que me coloque un cojín bajo
mi cintura. Presurosa, fue a buscarlo, para luego ubicarlo bajo mi cintura.


Te va a gustar... me decía Ángela... ya verás.


Quedando con mi sexo a la altura de su miembro, Carlos con una mano abre mis
labios vaginales y comienza a introducírmelo. Yo estaba tensa. Ángela me dijo
que no me apretara para que no me doliera. Traté de hacer lo que me decía,
pero algo me hacía ponerme tensa.


Luego Carlos me toma de los tobillos y alza mis piernas para dejarlas sobre
sus hombros, mis muslos, estaban pegados a su pecho que era muy velludo. Luego
tomándome de las caderas, comienza a empujar cada vez más y más, hasta llegar
a toparse con la membrana de demostraba que era virgen.


¿Te duele? Me pregunta. ¡No... pero... por favor... no sigamos... ¡ ¡Pero
si sólo será un poquito y gozarás como nunca, ya lo verás! Me replica. ¡Pero
es que me va a doler... ¡ ¡No te pongas tensa... relájate! Me decía. ¡Ángela...
dile cómo tiene que hacerlo! Le dijo a mi hermana.


Ángela, acercándose a mí, me dijo, que me relajara, que todo era cosa de
un momentito que me dolería, pero que después sería como en película y que
me gustaría mucho todo esto.


¿Por qué no la besas Ángela? Le dijo Carlos.


Y acercando su boca a mis labios, mi hermana me besa en la boca. Siento su
lengua, jugar con la mía, y no lo encontré malo. En ese momento en que mi
hermana me besaba, Carlos empuja un poco más, y siento que a cada empujón, mi
membrana se resiste a permitir el ingreso de aquel intruso. De pronto, cuando mi
hermana me besaba apasionadamente, siento un empujón más fuerte y como una
cuchillada dentro de mí. Aquel empujón había roto mi himen, mi delicada
membrana. El grito fue ahogado con el beso de mi hermana. Y sentí que ahora su
miembro entraba hasta lo más profundo de mí vagina. Luego Carlos se dobla un
poco hacia mí y comienza a meter y sacar su miembro de mi vagina. Mis lagrimas
corrían por mi cara hacia mis oídos. El dolor era insoportable. Pero Carlos,
seguía su mete y saca de mi vagina.


Luego de un momento, el dolor comienza a disminuir. Pero nunca tanto como
para soltarme por completo. Sentía sus vellos púbicos mezclarse con los míos.
Lo sacaba hasta dejar solo la punta de su pene en mi interior, para luego
meterlo hasta el fondo. Lo sentía llegar a mi útero.


¡Aaaaaahhh... qué rica estas Mary... tan apretadita... eres como tu
hermanita... deliciosa... aaaaahhhhhh... ¿te gusta? ¿O aún te duele?... qué
riiiica... mmmmmmhhhhhh...


A su vez Ángela le decía: Así... así... dale papito... dale como lo
hiciste conmigo... hazla gozar... llénala toda, para que sienta cómo eres tú...
dale papito...


Algo dentro de mi estaba respondiendo a esas sensaciones y hacía que deseara
que Carlos lo metiera y lo sacara más rápido. Me daba vergüenza decirlo. Pero
ya no podía más.


¡Aaaaahhhhgggg... lo siento tan adentro... ¿Qué es lo que siento? Ángela...
ayúdame... qué rico es lo que siento... mmmmmhhhhh... aaaaahhhhhh... más... más...
dame más... uuuuuuuhhhhhhh... está tan adentro... está tan rico... dámelo...
dámelo...


Mientras Carlos se movía cada vez más aprisa, Ángela se besaba con él.
Las manos de Ángela, tomaban mis senitos, y los apretaban delicadamente. De
pronto Carlos casi al unísono conmigo, exclama:


Tómalo... tómalo... te voy dar toda mi lechita... te dejaré llenita para
que goces mi amor... aaaaaahhhhhhhggggg... ahora... ahora... Siiiiii... dámelo...
dámelo... aahhhh... aahhhh... aahhhh... mmmmmmhhhhhh... qué rico... dámelo
todo...


Y así llegamos a un delicioso orgasmo, que me dejó desfalleciendo pero
plena de gozo. Carlos se tendió a mi lado mientras por el otro lado tenía a Ángela.
Luego de un momento, Ángela me pidió que se lo mamara, para volver a
excitarlo. Eso me daba asco... no me atrevía a hacerlo. Pero tomándome una
mano la lleva a su pene y me hace acariciárselo. Luego ella acerca su boca a su
pene y comienza a pasar su lengua por la punta.


¿Ves?... así se hace, me decía.


Acerco mi boca a su miembro, y su aroma me era diferente. Apenas saco mi
lengua y la paso por la punta tal como ella lo hacía. Luego me induce a que lo
meta en mi boca. Al hacerlo, siento su liquido pegajoso alrededor de su miembro.
Después sabría que era el semen que había quedado después de haber estado
dentro de mi vagina.


Aun quedaban restos muy ligeros de sangre de mi membrana, pero nunca tanta,
como para no introducírmelo entero en mi boca. Ángela comenzó a mover mi
cabeza, hacia arriba y hacia abajo como masturbándolo. Así... así... decía
Carlos... mmmmm qué rico me lo estas mamando... cómetelo todo Mary... es todo
tuyo por ahora... así Maryyyyyyyy... mámalo... mámalo... chúpalo... chúpalo...
aaaahhhhhhhh... qué cosita mas riiiiica... tómate la lechita... tómatela...
aaaaahhhhhhgggggggggggg y agarrando mi cabeza, la empuja hacia su miembro,
introduciéndomelo hasta la garganta hasta casi ahogarme... y siento un liquido
que me llena por dentro de mi boca...


¡Trágalo... trágalo... es tuyo... trágatelo... ¡


Y como no había otra solución debido a que tenía mi cabeza agarrada, tuve
que tragar todo su lechita, que corrió por mi garganta hacia mi estómago. Pero
fue una sensación deliciosa.


Y así fue mi inicio de relaciones con Carlos. Cuando después de vestirnos
nos despedimos. Nos fuimos con Ángela a casa. Aun no llegaba mamé. Era ya
tarde, así que después de cenar nos fuimos a acostar y en ese momento Ángela
me confiesa que todo estaba preparado para mi iniciación, que el viaje al
departamento de Carlos estaba programado de antes. Me sonreí, pero nada le
dije. Me había gustado mi iniciación.


Claro que esa noche, mi hermana no tuvo lo que Carlos me dio, y allí me enseñó
a que ambas podíamos calmarnos mutuamente nuestros deseos. Así desde esa
noche, Ángela y yo, somos más hermanables que nunca, y no nos separamos para
nada, somos las perfectas amantes de Carlos y de nosotras mismas.


Pero había algo que nos daba pena... mamá siempre estaba sola... ¿Cómo
podríamos ayudarla?


Un beso para todos.


Ximena


xcortez@yahoo.com



 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap