La putita de mi dueña
Enviado por sumiso35 el día Miércoles 31 de Diciembre de 1969
 

SADOMASOQUISTA

LA PUTITA DE MI DUEÑA Ella me acarició con una mano mientras era sodomizado por su esclavo y con la otra se masturbó hasta alcanzar su segundo orgasmo.

Sus instrucciones para aquel día habían sido muy precisas. Ella acudiría directamente a mi casa y yo debía recibirla según sus deseos.

Eran las 10:15 cuando sonó la puerta. Miré por la mirilla y era la inconfundible figura de mi Dueña. Tal y como me había pedido, abrí la puerta y me coloqué de rodillas, inclinándome hacia delante para besar sus botas.

“Buenos días mi putita”, dijo ella. “Hummmmmmm, veo que has sido muy obediente y eso me complace” De rodillas y solo vestido con unos pantys y con mis labios pintados de rojo contesté “Si mi dueña, gracias por venir”

Los siguientes minutos los pasé adorando sus pies. Primero lamí cada centímetro de la piel de sus botas hasta que se sentó en el sofá y se descalzó, permitiéndome acceder a sus preciosos pies. Mi boca entraba y salía de cada uno de sus dedos. “Muy bien putita...lo estás haciendo muy bien”. “Gracias mi dueña”, contesté.

“Muy bien. Ufff…que mala suerte…esta mañana me levanté con muchísima sed y me bebí un litro de agua, pero no me dio tiempo a pasar por el baño, por tu culpa, pedazo de puta”. Acto seguido, me cruzó la cara con su mano. “¿Tú crees que por no llegar tarde he venido todo el camino aguantándome?”. “Gracias mi dueña”, volví a decir. “¿Gracias?..¿Eso es todo lo que tienes que decir?” No sabia que contestar, así que por prudencia opté por estar callado. “¿Te callas como una puta? …claro, es lo que eres, vamos al baño”.

Me incorporé para dirigirme al aseo y lo único que recibí fue otra tremenda bofetada. “¿Quién te ha dicho que te levantes” Sígueme a cuatro patas, puta perra”. Al llegar me dijo: “Métete en la bañera, hoy no vamos a perder el tiempo con fregonas”. Obediente cual puta perra que soy me metí dentro, pero volví a cometer el error de hacerlo de pie con lo que otra hostia cayó sobre mi ya dolorida cara. “¡Tumbada puta...¡abre bien la boca y no dejes ni una gota!” Acto seguido se desnudó de cintura para abajo sin quitarse el precioso cullotte que llevaba, entró en la bañera, se colocó justo encima de mi cara y empezó a mear sobre mi cara mientras me ordenaba “¡No dejes ni una gota!”. Su delicioso y cálido pis entró en mi boca y me sentí realmente afortunado.

Cuando acabó me dijo: “Sal un momento, cierra la puerta, trae las barritas de chocolate que te pedí y espera en la puerta”. Seguí sus instrucciones y esperé hasta que me dijo: “Adelante, pasa”. Con la lección bien aprendida después de tres bofetadas, entré a cuatro patas. “Este papel higiénico que tienes aquí es una mierda, puta perra” “Lo siento mi dueña” contesté. “Claro que lo vas a sentir, puta perra” me dijo. “Vas a limpiármelo con tu lengua, sin dejar un solo resto”. “¿Qué tengo que limpiar mi dueña?”, dije. “Mi ano. Acabo de hacer caca y estoy sucia”. Así que de rodillas, adoré el ano de mi dueña, dejándolo libre de cualquier resto.

“Mucho mejor puta perra, ¿Has desayunado?”, “Ni cenado mi Dueña, tal y como me ordenó”. “Muy bien, te voy a recompensar, trae esas barritas”, “Aquí tiene ni Dueña”. Abrió la barra de chocolate y la introdujo dentro de su altar, para acto seguido meterla en mi boca. “¿Te gusta?”, “Si mi Dueña, es lo más delicioso que he probado nunca”. Admito que el cuarto bofetón me pilló por sorpresa. “¿Estás seguro de eso?”. Solo atiné a decir “Si mi Dueña”. Y fue entonces cuando cogió una segunda barrita y se la introdujo en su ano devolviéndomela a mi boca. “¿Qué tienes que decir ahora?” Superado por la humillación dije: “Esto sí es y será lo más maravilloso que he probado nunca”

“Muy bien putita, ¡mira como me has puesto!, estoy totalmente mojada, ¡puta, ponte en la cama a cuatro patas con la cabeza bajada y las piernas abiertas!” Yo ya sabía lo que me esperaba y la vaselina en mi ano confirmó mis sospechas. Mi Dueña se había colocado su arnés y me iba a sodomizar. Me abrió los pantys por el culo. Fueron unos minutos de insuperable placer en los que sus acometidas se fueron haciendo cada vez más intensas hasta que por fin, llegó a un bestial orgasmo.

Se dirigió hacia mí y dándome un beso lleno de ternura me dijo: “Has sido una buena puta y te voy a recompensar por ello”. Acto seguido, cogió el móvil, marcó y solo dijo “Sube”. Al minuto sonó el timbre de la puerta. Me quedé muerto de miedo. “No temas, abre”.

Miré por la mirilla y distinguí el rostro del esclavo de mi Dueña. Sin dilación abrí la puerta y ellos se fundieron en un largo beso “Muy bien mi putita”, dijo dirigiéndose a mí “esta es tu recompensa. No hagas que me arrepienta. Cariño, bájate los pantalones” le dijo a él.

Y allí me encontré, delante del esclavo de mi dueña, delante de la primera polla que me iba a comer. Tal y como ya me había dicho en alguna otra ocasión su pene era mucho más grande que el mío. Ni me lo pensé De rodillas, bajo la atenta mirada de mi dueña, empecé a mamar y lamer el regalo que me había hecho. Ella empezó a masturbarse hasta que dijo “Vamos a ver putita. Lo que quiero hacer ahora es…bueno, tú ya sabes lo que es, simplemente quiero saber si quieres hacerlo o no. Se que solo lo harás por satisfacerme, pero si dices que si, tienes que saber que no habrá vuelta atrás, Tú decides”

No sabía que hacer. Sabía que lo que ella me pedía era entregar mi culo a su esclavo. Tenía miedo. Pero el amor a mi Dueña era mucho mayor, así que hablé. “Acepto”. “Muy bien dijo ella, sabia que no me fallarías” y me dio un largo y cálido beso en mi boca. “Ponte sobre la cama, ya sabes la posición”. Así que por segunda vez en la mañana me coloqué a cuatro patas sobre la cama, con la cabeza bajada y las piernas abiertas, solo que esta vez era una polla de verdad la que estaba en mi culo. Ella me acarició con una mano mientras era sodomizado y con la otra se masturbó hasta alcanzar su segundo orgasmo.

“Os quiero”, nos dijo “y os voy a recompensar”. Tumbó a su esclavo sobre la cama, cambió el preservativo de su esclavo, lo tumbó en la cama y se sentó encima de él, mientras me decía: “Puedes lamer mis pechos”. Así que me coloqué de rodillas a su lado y empecé a besar sus pechos mientras ella usaba sexualmente a su esclavo.

“Ha sido muy bueno, así que vas a tener el orgasmo que siempre soñaste. Colócate un condón”. Entonces fui yo el que se tumbó en la cama, mientras ella se colocaba encima. “Te voy a dejar que te corras dentro de mí...a condición que mi esclavo se corra en tu boca, ¿aceptas?”. “Si mi Dueña exclamé”. Así que su esclavo colocó su polla sobre mi boca y ella se movió encima de mí hasta alcanzar su tercer orgasmo. Su esclavo estalló en mi boca al verla llegar y yo no aguanté más y me corrí en su interior.

Nos fundimos en un abrazo en torno a ella y nos quedamos en silencio.

Dedicado a mi Diosa Silene, mi Dueña.

Autor: sumiso35

 

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