Serena nunca sabría cuanto tiempo se quedo dormida. Al fin el sonido de la
puerta al abrirse la despertó. Su corazón se acelero, y sólo a causa el agudo
dolor en su trasero no salto de la cama, temerosamente se cubrió con las sábanas
de seda y miro a su visitante. Se trataba de la joven esclava de la mascara
negra, o al menos eso creía ya que esta vez llevaba una mascara descubierta del
mentón, lo cual permitía ver sus labios carnosos y pintados de rojo carmín.
No obstante la chica seguía sin decir una palabra. Simplemente se dio a la
tarea de colocar sobre la cama una mesilla, sobre la cual se encontraba una gran
bandeja de plata cubierta con una cúpula del mismo material. Al descubrí su
contenido Serena pudo ver que se trataba de comida. ¿Desayuno ó cena?. No lo
sabía pues los grandes cortinajes de la habitación estaban cerrados, impidiéndole
saber cual era el momento afuera de la casa.
La comida tampoco daba ninguna pista. Era pan blanco, pescado y frutas
diversas. Acompañada de una generosa jarra de Té. La princesa de la luna miro
que también había un adorno, un pequeño ramo de rosas negras aún cubiertas
por finas gotas de roció. Junto a las flores había una nota escrita en
perfecto japonés que ella leyó inmediatamente.
-"..Disfruta la comida o tendré que castigarte. Ángel"..- Serena se
sintió invadida por el miedo y comenzó a dar cuenta del contenido de la
bandeja, aunque también era verdad que su estomago estaba más que dispuesto a
consumir lo que se le ofrecía. Mientras comía la princesa miro de reojo a la
chica enmascarada y, por un momento, le pareció que sus labios temblaban a
ratos, como si estuviera a punto de hablarle, pero luego reasumía su papel de
indiferencia. Al terminar Serena decidió intentar hablar con la chica, pero la
cabeza le dio vueltas y de inmediato volvió a caer en las tinieblas de la
inconciencia.
El tiempo paso de nuevo y Serena volvió a despertar. Esta vez se sentía tan
desorientada que por varios minutos no fue capaz ni de recordar su nombre. En
ese estado sintió que alguien la ayudaba a levantarse de la cama y la conducía
hacia el baño, tenía la impresión de que las manos que la sostenían no tenían
cuerpos, sino que flotaban libres como pájaros a su alrededor. Le tomo por
sorpresa el contacto del agua caliente sobre su cuerpo. Tenía la impresión de
que el agua jugaba a enredarse sobre sus senos desnudos, sobre sus brazos y
piernas. Mientras las manos sin cuerpo tallaban su piel con suaves y lánguidos
movimientos, pero al cabo de un momento se dio cuenta de que se detenían para
palpar sus pezones y los labios de su vulva, sentía el roce de largos dedos
apretando y hundiéndose en su carne. Luego tuvo la seguridad de que varias
bocas lamían su piel, mordían sus pechos y mamaban del manantial de su entre
pierna.
Asustada intento alejar a sus verdugos, pero apenas tenía fuerza para
manotear como un bebe, aún así sus manos le transmitieron la sensación de una
piel caliente y de un cabello sedoso y largo que se aferraba a sus pechos como
una fiera a su presa. Entonces las manos, ó al menos unas de ellas, le tomaron
el rostro y sintió el contacto de unos labios ardientes sobre los suyos. No era
un beso de amor, sino uno beso de deseo animal que la hizo estremecer de pies a
cabeza. Pero por más que intentaba mirar el rostro de su onírico amante no podía
percibir nada salvo oscuridad. Sintió como aquella boca volvía a recorrer su
piel, como se deslizaba por su cuello, por sus hombros hasta llegar a sus pechos
para chuparlos hasta que su caricia se volvió dolorosa. Entonces siguió su
camino hacia la grupa de la princesa y al llegar se poso directamente sobre su
flor íntima. Serena experimentaba un goce perverso al abandonarse a los deseos
de esas sombras sin materia, disfruto la entrada de aquella lengua reptante que
le acariciaba el clítoris con un hambre devoradora. Serena se percato de que
unos brazos delgados le rodeaban la cintura para atraerla más contra aquella
boca desconocida. Pero también se dio cuenta de otras manos que le tocaban los
pechos, mientras otra boca le mordía la espalda, lentamente volvió la cara,
pero solo pudo distinguir unos ojos grandes y verdes, como los de una pantera,
mirándola con una mezcla de furia y deseo. Solo entonces fue conciente del
toque de una piel áspera contra su espalda, del furioso talle de unas esferas
firmes y el movimiento lento de unas caderas contra sus nalgas.
Lentamente esa boca a su espalda empezó también a bajar, mordiendo y
succionando entre sus costillas hasta alcanzar las hermosas esferas de su
trasero. Mientras tanto la otra boca parecía fundirse con la vulva de la
princesa, donde su hambrienta y cálida lengua jugaba con el delicado apéndice
de Serena.
-¡AAAaaaahhhhh!....¡AAAAGGGGG!....-gemía la princesa. Al tiempo que sus
dedos se clavaban con fuerza en los hombros de la sombra frente a ella. Mientras
la sombra tras ella hacia que su lengua, mucho más larga que la de su compañera,
penetrara por el rozado ojete. Serena sintió una serie de espasmos en su
cuerpo, al tiempo que aquellos aguijones la atravesaban. Serena sintió volverse
loca, nunca hubiera imaginado los placeres que su cuerpo podía ofrecerle, nunca
espero que alguien le apoderara de ellos sin su consentimiento. Pero ahí
estaba, incapaz de hablar, sintiendo como todos sus sentidos se concentraban en
su vulva y en su ano. Hasta que todo estallo en medio de un mar de colores.
-¡Aaaaaaggggg!.... ¡Aaaaaahhhhhh!... ¡Si!.... ¡Maldita sea!.... ¡Sigan!...!-
la princesa de la luna se derrumbo sobre sus amantes incorpóreas y estas la
recibieron entre sus brazos.
El paso de las horas trajo consigo un nuevo despertar. Esta vez no fue un
ruido o una sombra lo que la inquieto. Fue una presencia clara y poderosa, algo
que la sometía simplemente por esta ahí. Serena abrió los ojos lentamente, la
habitación seguía en tinieblas, y poco a poco recobro la conciencia. Recordó
su nombre, su vida y su destino. Pero por alguna razón todo eso ya no le
importaba gran cosa. Lentamente volvió la cara y miro a quien estaba recostado
a su lado.
-Ángel.- murmullo al contemplar la blanca silueta echada a su lado. La
princesa quiso hablar pero la mujer de los ojos dorados la acallo colocando su
largo dedo sobre sus labios pálidos.-Sssshhhhh.-fue el sonido que escapo de
aquellos carnosos labios violetas. Serena sintió que el rubor le cubría las
mejillas y guardo silencio. Entonces Ángel aparto su mano de los labios de la
princesa y la llevo justo sobre sus pechos. Serena miro como Ángel abría la
mano y la hacia descender sobre su pecho. Con un movimiento lento y firme Ángel
tomo el seno en su mano y luego lo dejo que sus dedos lo recorrieran en toda su
extensión, terminando con un leve pellizco en los pezones. Entonces la mano se
quedo quieta, apoyada sobre el pezón... Serena sintió que sus ojos se llenaban
de lagrimas y sus labios temblaban incontrolablemente. Pero no hacia nada por
escapar.
En ese momento el bello rostro de Ángel descendió sobre ella, dejándola
admirar sus hermosos rasgos llenos de perversa pasión. Por un momento Serena
creyó que aquellos labios de fuego la besarían y cerrando los ojos espero... y
espero. Pero el contacto no se produjo. En lugar de eso Ángel se dirigió
directamente hacia los pezones de Serena. Esta sintió que su cuerpo se derretía
como mantequilla en el fuego cuando esa boca atrapo su pezón derecho y se quedo
ahí, inmóvil, con sus ojos dorados fijos en los ojos de su víctima.
Pero aún con esa aparente falta de pasión Serena se sentía feliz de que
aquella mujer le prestara su atención. De estar frente a esos ojos de oro
liquido y sentir sobre su cuerpo el calor de sus manos o de su boca. En ese
momento la invadió una extraña paz, era como si hubiera estado perdida y al
fin hubiera llegado a casa, y entonces supo que su cuerpo y su alma estaban en
manos de aquella mujer.... para siempre. Ángel pareció leer su mente, sus ojos
brillaron como su emitieran su propia luz, y dejo que sus dedos se deslizaron
por el vientre de Serena hasta llegar a su abultado coño, donde se enredaron
juguetones en el vello púbico.
-Por favor.... por favor...- gemía la princesa.
-¿Por favor qué?- dijo Ángel mirándola de frente.
-Por favor... hazme tuya...-dijo Serena cerrando los ojos. La mujer no le
respondió, en lugar de eso comenzó a besar el cuerpo de la princesa en ruta
descendente para llegar hasta la parte interna de sus muslos, cuando Serena
sintió el cálido aliento de Ángel moviendo el dorado vello de su vulva sintió
que sus entrañas se abrían dejando escapar un océano de lava ardiente. La
princesa de la luna abrió las piernas al máximo para que su amante pudiera
contemplar el espectáculo de sus jugos goteando hasta las sabanas de seda. Ángel
miro con deleite la escena, pero solo dejo que una sonrisa le iluminara el
rostro. Entonces la princesa pudo sentir la lengua de la mujer paseando por la
parte interior de sus muslos para lamer el liquido que aún escurría de las
entrañas de sus entrañas. Eso hizo que sus nervios se tensaran como cuerdas de
violín, que sus pechos saltaran y su espalda se arqueara hasta casi romperse.
De pronto Ángel se incorporo y sin dudarlo fue directo a la fuente del néctar
que saboreaba en su boca.-¡Oooooohhhhh!.... ¡Aaaaaaagggggg!- gimió Serena al
sentir por fin la boca de la mujer pegada a su sexo, solo entonces tuvo fuerzas
para mover los brazos y tomar en sus manos la cabeza de su amante, sintiendo
como sus dedos se hundían en la abundante cabellera azabache.
-¡Huuummmm!.-era el sonido que emitía Ángel mientras devoraba todo lo que
su presa tenía para darle. Mientras tanto Serena sentía morir de placer,
disfrutando de esos labios de fuego pegados a los de su vulva, de aquella lengua
que entraba y salía de ella para lamer todas sus entrañas y llevarse toda su
humedad. Instintivamente Serena apoyo la planta de los pies en el colchón de la
cama y levanto las caderas para entregarse totalmente a su nueva dueña. Hasta
que llego al limite de sus fuerzas y comenzó a vaciarse de una manera aún más
salvaje que la anterior.
-¡AAAAAAGGGGG!.-gritó Serena sintiendo que iba a desmayarse una vez más.
Pero la fuerza de esos ojos que la miraban por encima de su vulva la mantuvieron
conciente. Por un momento todo fue calma, mientras la princesa recobraba el
aliento y Ángel la miraba divertida.
-Colócate una almohada bajo las caderas.- ordeno firmemente. Serena se movió
lentamente en cumplimiento de la orden. Mientras tanto Ángel se acariciaba el
sexo con una de sus manos, mientras que la otra pellizcaba sus propios pechos
con infinita pasión. La visión excito a la princesa de la luna y
apresuradamente termino de colocarse como Ángel le había pedido. Entonces la
mujer se coloco entre sus piernas para que su coño negro se frotara con la
dorada pelambre de su amante. Pero había algo más, Serena pudo sentir como si
algo así como un dedo pequeño tocara los labios de su vulva, rozando la
hendidura de su cuerpo para luego crecer y entrar en ella lentamente. Al
principio creyó que era una ilusión provocada por su excitación, casi una
caricia aterciopelada contra su clítoris. Las manos de la mujer comenzaron una
nueva exploración por el cuerpo de la princesa, oprimiendo sus pechos
adolescentes y pellizcando sus erectos pezones, para luego acariciar la suave línea
de sus axilas y llegar hasta los hombros y el cuello. Aquellas caricias
distrajeron la atención de la princesa, provocándole una nieva excitación, su
vulva se humedeció al contacto de los otros labios íntimos. Mas pronto noto de
nuevo la curiosa sensación de que algo entraba en su cuerpo.
¡AAAAAAYYYYYY!.- fue el grito que desgarro las tinieblas que las envolvían.
Mientras Serena sentía como sus entrañas eran desplazadas por un invasor
imprevisto, algo que simplemente crecía dentro de ella sin darle tiempo a nada.
Por un momento el dolor la hizo desear la muerte, pero en lugar de eso fueron
los ardientes labios de Ángel los que acudieron en su auxilio, diluyendo el
dolor con sus caricias sobre los labios y los ojos de Serena. Sus pechos se movían
incontenibles a causa de su respiración agitada y sus manos se crisparon sobre
los hombros de su amante. Pronto se sintió llena, totalmente poseída por un
imposible falo que parecía no terminar de entrar jamás. Por primera vez Ángel
tuvo un gesto de misericordia y detuvo el avance de su... ¿miembro?.
-¿Cómo lo sientes?.-pregunto mientras besaba los senos de Serena.
-Oooooohhhhh... Ángel... ¿Qué me has hecho?...-interrogo la princesa con
el último aliento que le quedaba.
-Te he reclamado como mía.-contesto Ángel fríamente.-Desde hoy y para
siempre serás mía... mí pequeña princesa de la luna... la favorita de entre
todas mis esclavas... -
-¡OOOOHHHHH!... ¡Si!... Seré lo que tu quieras....-
-Júralo... jura que serás mía por toda le eternidad.-
-Lo juro....-murmuro la princesa.
-Ahora relájate y déjame seguir.-dijo Ángel. Entonces reanudo el
movimiento de sus caderas, de forma brutal y atroz, impulsando su infernal apéndice
dentro de la princesa de la luna quien se sentía al borde mismo de la muerte,
pero que al mismo tiempo no deseaba otra cosa que dejarla continuar arrodillada
entre sus muslos, sacándole la vida con aquellos bombeos que parecían no tener
fin y que llegaban a lo más profundo de su cerebro
-¡AAAAAAHHHHHH!.... -las piernas de Serena rodearon el cuerpo de su atacante
y ella misma la empujo hasta el fondo de sus entrañas para recibir un caudal de
ardientes jugos que se mezclaron con los que emanaban de su propio cuerpo. La
convulsión fue tan fuerte que la princesa se incorporo para abrazarse a su
cabalgadora y besar sus labios en una muestra de absoluta entrega. En ese
momento una luz negra las rodeo a ambas y las fundió en un solo ser por algunos
segundos. Al cabo de unos instantes Serena sintió el contacto de otras manso
acariciando sus espaldas. Dando un respingo miro hacia atrás y descubrió al
intruso. Se trataba de la chica enmascarada quien abarcaba con sus brazos a las
dos mujeres. Ángel la miro sonriente y sin prisa tomo la mascara en su mano
para tirar de ella y dejar el rostro al descubierto.
Serena creyó estar viviendo una nueva alucinación al ver el rostro de
aquella esclava silenciosa.
-¡REI!.-exclamo sorprendida.
-Perdóname Serena.-dijo la princesa de Marte mientras besaba delicadamente
los hombros de su compañera. una avalancha de preguntas se aglutinaron en boca
de la princesa de la luna. Pero era incapaz de articular palabra. Su estupefacción
no le permitió darse cuanta de que Ángel la soltaba para entregarla en los
brazos de Rei. La chica de fuego recibió en su regazo el cuerpo maltrecho de su
amiga, mientras su señora descendía de la cama y desaparecía en las
tinieblas.
-¿Por qué estas aquí?.- pregunto Serena sin moverse. Con la cabeza apoyada
entre los pechos de la princesa de Marte. Rei la miro con ternura acariciando
las doradas hebras de su cabello. -Porque la amo.-dijo Rei con los ojos
llorosos.- Yo iba camino a un templo en Okinawa, y cuando me detuve en un hotel
a descansar la vi por primera vez. Ella me invito a habitación y yo acepte, esa
noche caí en sus brazos y desde entonces he sido su esclava. Pero ella me pidió
que le entregara a la persona más querida de mi corazón para demostrarle que
le sería fiel, y yo le hable de ti.-por un momento ambas guardaron silencio.
-¿De mí?-Serena miro fijamente a su amiga. -No lo entiendo.-
-Serena.-dijo Rei acariciando la larga cabellera de su princesa.-Yo... yo te
amo.-la princesa de la luna se estremeció al escuchar esas palabras.
-Pero. ¿Y Nicolas, y Yaten?.-
-En realidad nunca me importaron.-respondió Rei.-Solo fueron una forma de
negar mis verdaderos sentimientos. Serena, ahora se que te amo a ti. Pero tu no
me hubieras aceptado porque estabas destinada a ser la esposa de Darien y la
Neo-reina de Tokio de Cristal. Pero Ángel es lo suficientemente poderosa como
para cambiar el destino. Así que, si quería entregarme totalmente a ti, esta
era la única forma.-Serena guardo un largo silencio que hizo temer lo pero a la
princesa de Marte.- ¿Me odias verdad?.-pregunto Rei entre sollozos.
-No.-dijo Serena acariciando la mejilla de Rei.- ¿Cómo podría odiarte
cuando yo misma he caído a sus pies?. Además...-
-¿Además qué?.-
-Es curioso.-la mano de la princesa de la luna comenzó a bajar muy despacio
por el cuello de su amiga, hasta que llego a sus calidas esferas, que de
inmediato se pusieron duras como la roca.-Siento como si me hubieran quitado una
gran peso de encima. Hacia mucho que no me sentía tan.. libre.-Ambas princesas
se miraron intensamente y poco a poco fueron acercando sus rostros hasta que sus
bocas se unieron en un largo beso. Desde la oscuridad Ángel las miraba
satisfecha, mientras admiraba el cristal de plata. El futuro... Su futuro
empezaba en ese momento.
Epilogo.
Cuando Darien Chiba abrió los ojos estaba desnudo, recostado sobre una gran
cama de estilo europeo. Solo recordaba el beso de aquella extraña mujer que lo
había hechizado en tan solo unos días. Recordaba los labios ardientes sobre
los suyos mientras cenaban en aquel elegante restaurante. Lentamente se
incorporo y bajo de la cama, la habitación era grande y decorada al más puro
estilo occidental, en ese momento se abrió la puerta y una chica vestida con un
traje de cuero negro entro a la habitación. Su rostro estaba cubierto por una
mascara que le cubría totalmente su cara.
-¡¿Dónde estoy?!.-interrogo con firmeza encarando a la desconocida. Pero
ella no le respondió. Entonces el futuro rey Endimión decidió marcharse y se
encamino hacia la puerta abierta. Pero antes de salir miro de nuevo a la
silenciosa enmascarada. Había algo levemente familiar en la larga cabellera
rubia que salía por detrás de la mascara.
Fin.
Tal vez te preguntes, oh lector, como fue entonces el Milenio de Plata. Puedo
decirte que Ángel nunca se sento en el trono de Tokio de Cristal. Pero el resto
forma parte de otra historia...
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AUTOR: "..EL MONJE"...
Dudas quejas y sugerencias a: raguiler@data.net.mx