NOTA DEL AUTOR: Dos de mis personajes favoritos son Sailor Moon, que sin duda
a entrado en la lista de clásicos de la animación japonesa, y Batman, un icono
del cómic norteamericano. La razón para escribir este crossover fue un sueño
que tuve donde los vi juntos, además dados sus títulos el encuentro era
inevitable ¿no lo creen?,"..La princesa de la luna".. y "..El señor
de la noche".., ¿necesito decir más?. Pero justamente por mi gran admiración
hacia ellos no he querido hacer de su encuentro una mera aventura hentai. Desde
luego no me creo un gran escritor, ni tampoco que este relato sea lo mejor que
se pueda escribir sobre estos personajes. Pero hasta donde se no hay muchos
crossover de Batman y Sailor Moon en español. Espero que lo disfrutes querido
lector. Si quieres que te aclare alguna duda, o quieres hacerme algún
comentario mi correo es raguiler@data.net.mx
Prologo.
En un mundo antes del mundo. En un tiempo antes del tiempo.
El choque entre los dos ejércitos fue brutal, centenares murieron en la
primera embestida y muchos más a lo largo de la batalla. A su alrededor las
estrellas parpadeaban como tímidas velas al viento, los planetas salían
disparados como canicas cuando alguno de ellos los golpeaba con su poder..
algunos chocaron entre sí y estallaron como pompas de jabón. Pero al final
ellos perdieron. El poder de sus enemigos los superaba a niveles increíbles. El
lo sabía, lo había advertido a los demás, que aún no era tiempo de rebelarse
contra sus creadores. Pero aquellos brutos embriagados en su poder no lo
escucharon. Ahora todos pagarían las consecuencias. Pero si la victoria estaba
perdida, la venganza aún estaba a su alcance. El lo había planeado
meticulosamente, y ese era el momento de llevar a cabo su plan, justo cuando a
lo lejos se escuchaba la caída de la ciclópea R".. lyeh. Así llamo a aquel que
llevaría a cabo su plan. Eso que había creado a escondidas de todos, enemigos
y amigos, y que solo él conocía.
Una vez instruido le mando esconderse y esperar. Así el oscuro ejecutor vio
la llegada de los vencedores, bajando como remolinos de fuego sobre aquel mundo
a medio formar. Vio a su amo ser castigado, junto con sus compañeros, lo miro
enloquecer bajo la tortura y ser arrojado a un profundo agujero entre las
estrellas. Miro lleno de odio la partida de los vencedores... y espero. El
tiempo, recién creado, comenzó su lento andar y todo se fue modificando. Aquel
desierto donde se libro la última batalla se transformo en un lugar lleno de
vida insignificante. Luego vinieron unos torpes y gigantescos reptiles que de
nada le servían, así que los aplasto como a la basura que eran. Pero este
mundo insistió y entonces llegaron ellos, seres torpes y peludos, por un
momento pensó en destruirlos.. pero al verlos erguidos sobre sus piernas supo
que su espera había terminado. La venganza podía empezar a germinar.
 ..
Hacia finales de la última glaciación. 250,000 a. de C.
Bosque de Massachusetts.
Habían sido hermanos, habían cazado juntos a los grandes lanudos, habían
compartido el fuego y criado a sus hijos juntos. Ellos y los otros. Pero ahora
los otros se habían vuelto malos, así lo habían dicho los espíritus, así lo
había revelado su Shamman. Ahora él debía guiar a los escogidos a la batalla.
Aunque no había entendido las cosas que él viejo vidente le había confiado.
Le hablo, o al menos eso creía, de una sombra bajada de las luces que brillaban
cuando el gran rojo desaparecía. De cosas que no tenían nombre y que eran tan
viejas que ninguno sabía de donde habían salido. Pero que representaban al mal
más horrible, peor que la ira del gran oso ó del lobo, peor que las tormentas
y las aludes de nieve.
El no lo entendía. Solo sabía que los otros habían hecho que su hijo
emprendiera aquel viaje, que el Shamman llamaba muerte, y que no lo vería de
nuevo hasta que los espíritus le permitieran ir a donde él lo esperaría. Pero
antes tenía que cumplir aquella encomienda, aún cuando algo dentro de si le
decía que usar sus instrumentos de caza, hachas de piedra y cuchillos de hueso,
sacados de los colmillos del gran lanudo, y sus lanzas de pesca, contra otros
como ellos estaba mal. Pero así lo había mandado su Shamman y él siempre hacía
lo que aquel le decía. Por eso estaba ahí, acompañado por los mejores
cazadores de su clan, corriendo en la oscuridad del bosque hacia aquel lugar que
el viejo vidente contemplara en sueños. Justo en el centro del espeso bosque.
-Ahí la encontraras.- le dijo.
Conforme se acercaban todos comenzaron a sentir un frío feroz que traspasaba
las pesadas pieles que cubrían sus cuerpo, pintados de rojo y con aquella marca
hecha de ceniza, y que llegaba como un punzón hasta sus huesos. También
escucharon aquellos sonidos que se mezclaban con el rugir del viento. El les
mando detener la carrera y se adelanto, buscando la fuente de ese sonido que lo
inquietaba más que el bramido del gran lanudo cuando atacaba. Al fin sus ojos
negros descubrieron un caverna, custodiada por dos de los otros, a señas manda
a dos de los suyos, los mejores con las lanzas, que despejen el camino. Los
otros mueren sin saber que les paso. El guió a sus compañeros a la entrada, el
interior brilla con una luz verde como las hojas de los árboles, pero que le
parece extrañamente contranatural. Al grado de que no confió en ella y,
extrayendo de sus rusticas ropas unas piedras de pedernal comenzó a golpearlas
hasta que el fuego broto, con su propia luz entraron en la fría caverna, los
techos llenos de afiladas puntas, al igual que el piso, les daban la impresión
de estar entrando en las fauces de algún ser gigantesco. Lentamente
descendieron por entre las columnas de piedra, el sonido se hacia más claro y
aterrador, algunos comenzaron a retrasarse asustados. Pero él se mantuvo firme
y les dio animo para seguir. Al fin llegaron a una gran bóveda, tan alta que no
alcanzaban a ver el techo, ahí la luz era casi algo sólido, algo amenazante,
lentamente caminaron junto a las columnas de piedra y miraron hacia la fuente de
la luz. Se trataba de un enorme altar de piedra verde, rodeada de agudos pilares
de igual material, a su alrededor se encontraban los otros, arrodillados y
esperando mientras las más viejas de su grupo cantaban y aullaban cosas que
nunca antes había oído. De pronto, las mujeres jóvenes se pusieron de pie y
dejaron que las pieles cayeran de sus cuerpos, ellas también tenían el cuerpo
pintado, pero con un color negro donde resaltaba extraños signos labrados en su
piel hacia muy poco.. lentamente comenzaron a danzar al ritmo de la música que
sonaba lenta y monótonamente, con tonos que sacudían cada fibra de quien los
escuchara. Las danzantes se movían voluptuosamente siguiendo aquel ritmo
arcaico é inhumano. El resto de los ahí reunidos miraban en silencio hacia el
altar, labrado en verde roca, donde la una silueta oscura espera. Hasta ese día
nadie la había visto, excepto los Shammanes, solo sabían de ella era una
enviada, que ella era la verdadera y única fuente del poder. Todos contemplaban
su esbelta figura, enfundada en un gran manto negro provisto de capucha, sus
ojos brillaban como pequeños carbones al rojo blanco mientras contemplaban la
ejecución de aquel baile. En las sombras los músicos tocaban cada vez más rápido,
acelerando demencialmente el ritmo. Las danzantes seguían cada nota musical sin
dudar, ninguna daba muestras de cansancio a pesar de que sus cuerpos desnudos
estaban, literalmente, escurriendo en sudor.. ni que las heridas abiertas en su
carne sangraran sin parar.
Todas acariciaban los signos sobre piel con devoción, excitadas por su sola
presencia sobre ellas, dejando que sus manos apretaran sus pechos mientras
intentaban lamerse a sí mismas. Hasta que finalmente una de ellas se lanzo
sobre otra para frotar sus heridas. Su ejemplo fue seguido por las demás y
pronto todas se mordían, arañaban y destrozaban entre sí. Todo al compás de
la música salida de la oscuridad. De pronto la melodía infernal se detuvo y
todas cayeron por tierra... muertas de cansancio y placer. Todos doblaron las
rodillas y miraron pasar a los dos hombres, altos y labrados como las
bailarinas, desnudos y sangrantes que conducían a la víctima para el
sacrificio. Esta iba envuelta en una blanca piel, semejante a un vestido de
novia. Su andar era tambaleante, pues estaba muerta de miedo, pero no intenta
escapar, sabía que los que la sujetan no la soltarían ni muertos. La negra
silueta bajó del altar de piedra y con delicadeza tomó a la víctima en sus
brazos. Su mano tiró con fuerza del dorado cabello y contempló la belleza
virginal de la desdichada.
Con furia la atrajo hacia si y la beso con lujuria. Luego desató las blancas
correas de la piel y esta cayo por tierra, desde las sombras algunos los espías
miraron la desnudes de la elegida, algunos sintieron como sus miembros se erguían
con él deseo de poder tomar algo semejante para ellos mismos. La negra sombra
llevó a la elegida hacia el centro del circulo formado por las danzantes, al
tiempo que miraba distraídamente hacia las siluetas que aguardan en la
penumbra. Siluetas largas y delgadas, de ojos llameantes, y rasgos aborrecibles.
Una de ellas llevó hasta sus labios una extraña flauta de hueso y comenzó a
tocar, los acólitos no escuchan ningún sonido, pero los que miraban aquel
cuerpo virgen le vieron temblar y retorcerse como en agonía, no entienden lo
que le pasa pero notan que sus movimientos se van haciendo más y más rítmicos,
como ocurriría en varios miles de años con las serpientes hipnotizadas por un
fakir. Pero su baile resulta grotesco y desgarrador, una convulsión obscena...
un espasmo de lascivo deseo, pero sin placer... Y es que la sonido de la flauta
manipula cada músculo de su víctima como un infernal titiritero.. provocándole
un sufrimiento atroz, una tortura cruel cuyo dolor se confunde con la lujuria.
La silueta oscura miraba impasible aquella escena, sin perder detalle, al
tiempo que de sus carnosos labios comienzan a brotar sonidos desconocidos, que
nadie llamaría palabras. Al principio solo son murmullos pero conforme la danza
gana ritmo se transforman en gritos que retumban en el espacio.
-¡KHATO NAHLA. THOTO SOSGAHATA NEELA PHEETTO! ¡NGTH SHENDOULA! ¡ARAN
SOGOTNA!- La sombra levantó los brazos y en respuesta las danzantes se alzaron
de nuevo para unirse a la desdichada, esta las mira ir hacia ella y mansillas
sus carne con dedos que la queman como hierro fundido, siente como toman sus
delicados senos para morderlos con tal fuerza que teme perderlos en cualquier
momento. Mientras los acólitos entonan el negro canto que tan bien conocen,
llamando a aquello que nunca debió ser llamado.
-¡Iä! ¡Iä! Nyarlathotep... ¡Hei! ¡Aa-sshanta ".. nygh!- el negro canto se
fue haciendo más fuerte hasta que ninguna otra cosa pudo escucharse. A una señal
de la silueta las danzantes infernales toman a la víctima y en vilo la llevan
hasta el altar, donde la recostaron sobre la fría roca. Su corazón estaba a
punto de detenerse por el terror, pero ese consuelo no llegó has ella. En lugar
de eso miró a la silueta negra ascender hasta ella, mientras dejaba caer su
negro manto, entonces todos se maravillan de su belleza, de su piel canela, de
su larga cabellera que le llega a las cederás, de los grandes senos coronados
por oscuros pezones. Y cuando mira sus profundos ojos verdes siente que su alma
se quema, siente que nada importa sino entregarse a aquella que la llama.
Entonces, a la vista de todos, la mujer en el altar comienza a elevarse,
flotando como una hoja en el viento helado que emana de la oscuridad. Suavemente
se coloca sobre la elegida, mientras los demás entonan un nuevo canto. Las
danzantes sueltan a la víctima y caen de nuevo en brazos de la eternidad. Todos
miran como la blanca beldad se eleva, extendiendo los brazos hacia la mujer que
le espera en lo alto, pero también pueden ver como la mujer cambia.. como las
facciones se borran hasta que en su cabeza no queda más que una enorme boca con
dientes de cierra, sus manos se vuelven zarpas huesudas que se abren su cierran
convulsivamente. La música comenzó de nuevo, a un ritmo lento, mientras las
dos siluetas se acercaban, todos sientes una mezcla de frío terror y ardiente
lujuria, que finalmente los lleva a algunos a despojarse de sus ropas para
lanzarse sobre su compañero más cercano. En lo alto la negra bestia espera, en
su entrepierna ha crecido una cosa del tamaño de un brazo que se retuerce como
un enorme gusano. Abajo los acólitos han formado una alfombra confusa, que se
movía incesante, algunos tenían la boca pagada al sexo ardiente y húmedo de
alguna mujer ó bien chupaban enardecidos el rígido mástil de otro hombre.
Algunos se separaban un poco de para penetrar a su gusto el cuerpo de su pareja.
Había todas las combinaciones posibles, hombres con hombres, mujeres con
mujeres, mujeres con hombres. Todos gemían ante la llegada del orgasmo, pero
ninguno estaba conforme. En eso un grito horripilante se dejo escuchar y todos
levantaron la mirada. La bestia había penetrado a la elegida, su negra verga
desgarraba las entrañas vírgenes, mas su presa no luchaba por escapar sino
que, cerrando las piernas en torno al cuerpo de ébano se oprimía más contra
él, sus labios besaban la piel dura de la bestia mientras aquellas zarpas abrían
mortales heridas en su espalda. La sangre comenzó a caer sobre el negro altar.
Entonces todos los que copulaban comenzaron a golpearse, pero sin romper el
intimo contacto, el hueco sonido de huesos al romperse se dejo escuchar, sangre
y líquidos íntimos comenzaron a escurrir por el suelo.
En lo alto la bestia corto la cabeza de su víctima de un solo tajo, la
sangre cayo como una cascada carmesí. Abajo las negras siluetas abandonaron su
escondite y se lanzaron sobre los infelices acólitos, despedazándolos como si
fueran muñecos de trapo, más sangre.
La negra bestia descendió hasta el altar, al llegar era nuevamente la
hermosa mujer de larga cabellera, y emitió un sonido.... Al instante la negra
mezcla que corría por el suelo cambio de dirección y comenzó a reptar hacia
ella. Con rapidez aquellas serpientes carmesí subieron por su cuerpo desnudo y
se desembocaron en sus manos, poco a poco fueron tomando forma y, al final, se
fundieron en un negro cristal de forma ovoide.
La sacerdotisa respiraba con dificultad, estaba exhausta. Pero todo había
valido la pena. Por un momento contemplo aquella joya formada de sangre y sueros
íntimos, su carcajada resonó por cada rincón de aquella caverna. El y los
otros estaban horrorizados, ahora las palabras del viejo vidente tenían
sentido. Así dando un sonoro grito de batalla ellos se abrieron paso entre los
seres de ojos llameantes, clavando en su carne oscura las afiladas dagas de
hueso hechas por su Shamman, rompiendo sus cráneos con pesadas hachas de
piedra. Las negras siluetas caen en un principio sin opones resistencia, pero al
poco tiempo comienzan a defenderse ferozmente, arrancando los brazos de sus
agresores ó cercenando sus cabezas con sus afiladas zarpas. El logra llegar a
donde la mujer, desnuda y sosteniendo la rojinegra gema, ella lo mira con burla..
pronto descubre porque. Detrás de ella algo se levanta, algo que no tiene forma
pero cuya presencia hace temblar las columnas de piedra. Algo enorme que
resplandece con una inconcebible luz negra, algo que lo atrapa con un espantoso
y helado tentáculo. Aterrado recuerda el signo en su cuerpo y con trabajos
logra despojarse de la piel que lo cubre, la cosa lanza un bramido al ver el
signo en su cuerpo y lo suelta, pero al caer la mujer lo espera. Ella no teme al
signo, Ella le arranca el alma con sus garras de bestia y quema su cerebro
mortal con visiones de lo que espera a la humanidad. Entonces, en un segundo, él
comprende que es solo la primera víctima en una guerra. Cuando cae el silencio
prevalece en la caverna. Todos han muerto. La mujer se recubrió con su capa.
Una vez vestida se dispuso a marcharse, pero se detuvo, sus ojos se posaron
sobre los despojos de su víctima. Tal vez debía guardar un recuerdo. Con calma
tomo la cabeza y beso los labios todavía tibios... había sido tan bella, tan
pura, tan... deliciosa. Con amoroso gesto contemplo su rostro.. ¿Cómo podía
ser tan hermosa un ser tan insignificante, con solo 10 años de vida?. Mientras
pensaban en ello se desapareció.
El presente Tokio Japón.
Hacia ya horas que la noche había caído sobre la ciudad de Tokio, sus
calles iluminadas por los altos edificios y brillantes carteles de tiendas de
departamentos eran circuladas por un buen número de noctámbulos en busca de
diversión. Para otros era el momento del descanso. Entre ellos se encontraba
una joven de 16 años llamada Serena Tzukino, para el mundo era solo una
estudiante se preparatoria, pocos sabían que por un tiempo aquella joven risueña
había protegido al mundo bajo la identidad de Sailor Moon. Y menos aún
sospechaban que un día regiría al mundo con amor y justicia. Pero por ahora
todo ello estaba casi olvidado. La única preocupación inmediata de Serena era
aprobar sus materias en la preparatoria y recibir puntualmente las cartas de su
amado Darien, quien se hallaba en Estados Unidos. El mundo no la necesitaría más,
según le había revelado su amiga Sailor Plutón la guardiana del tiempo. Por
varios meses había llevado la vida de una chica normal... hasta esa noche. Esa
noche, como muchas otras, se recorto en su cama y dejo que sus esperanzas
tomaran forma en sus sueños, como siempre el éter la llevo a una gran iglesia
hermosamente adornada donde se desposaría con su amado a la vista de sus amigos
y de sus padres.
Como siempre camino orgullosa hasta el altar donde Darien la esperaba y....
todo se . En un segundo no había más que tinieblas a su alrededor. -¡Darien!...
¡Darien!....- gritaba tratando de descubrir algo en su entorno. Entonces una
luz rompía las tinieblas señalándole un camino. Atrapada en el ensueño
Serena camino hacia la luz y se encontró en un estrecho callejón, al otro
extremo pudo ver a una pareja de adultos acompañados de un pequeño acercándose
a ella. Serena quiso ir a su encuentro pero entonces alguien mas apareció, una
sombra aún más negra que la misma oscuridad y que sin razón ataco a los
indefensos caminantes. Instintivamente Serena intento transformarse en Sailor
Moon, pero no pudo. Solo pudo ver como morían aquellos desventurados y como la
sombra se alejo dejando a un niño de pie, con su inocencia destrozada. Una vez
más ella quiso intervenir pero al dar una paso el escenario cambio de nuevo.
Ahora frente a ella se desataba el caos, ciudades enterar ardían, los
continentes se rompían como adornos de cristal, ríos de sangre corrían por
todas partes, mientras un helado viento alienígena le calaba hasta sus huesos.
Serena sentía la presencia de algo totalmente extraño, algo más allá de
todas las cosas que había visto.. algo aterradoramente inhumano que estaba a
punto de caer sobre el mundo. Entonces levanto la cabeza y pudo ver a los que
bajaban desde las estrellas... Su corazón estuvo a punto de detenerse.
-¡AAAAAAYYYYYYYYYYYYY!.- el grito de Serena retumbo por toda la casa,
despertando a todos sus habitantes, al tiempo que la princesa saltaba fuera de
su cama. Su corazón latía tan fuerte que su pecho le dolía. Un sudor helado
le cubría el cuerpo y una espantosa desesperación abrumaba su alma.
-¡SERENA!- la voz de su amiga y guardiana la saco al fin de su pesadilla.
-¿Luna?- la joven miro a su alrededor, aún aturdida por las fuertes
emociones que la sacudían.
-¿Qué te pasa Serena?- pregunto Luna asustada por la palidez de su ama y
amiga.- ¿Porqué gritas como si hubieras visto al demonio?.- Mas antes de que
la princesa pudiera decirle algo la puerta se abrió y los señores Tzukino
entraron a la habitación.
-¡Serena hija!- Ambos padres se acercaron a su hija con la preocupación
reflejada en sus rostros. -¿Estas bien? ¿Qué esta pasando?- interrogo su
padre mientras la hacia sentar en la cama. Serena no pudo dar una respuesta y
solo acertó a refugiarse entre sus brazos para llorar.
Ciudad Gótica. Estados Unidos.
El ciclo de la noche continuó su camino, atravesando las vasta regiones del
mundo hasta llegar a los Estados Unidos de América. A una elevada colina junto
al mar, donde se erguía una siniestra construcción.. semejante a un viejo
castillo, que al amparo de la noche parecía tallada en la negra roca. El lugar
era conocido como la mansión Wayne, y en su interior solo se percibía la
figura de su dueño, Bruce Wayne, el "..soltero más codiciado".. según
las revistas de moda. Para el mundo él era solo otro playboy a quien el destino
le dio todo. Pocos sabían la negra historia que le había enlutado el alma
desde la niñez. Y menos aún conocían la manera en que mitigaba su dolor, no
era lago que cualquiera pudiera entender. Porque cada noche el tomaba el manto
del murciélago y salía a luchar por los inocentes, ya fuera en contra de un
simple ladrón o de un súper criminal, él estaría dispuesto a enfrentarlo...
porque él es Batman.
Ahora, cerca del amanecer, el caballero negro regresa a su casa y se dispone
a reponer sus fuerzas a través del sueño. Con desgano se deja caer sobre la
cama y cierra los ojos en busca de reposo. Pero sabe que no va a disfrutarlo.
Una vez más se ve a si mismo como aquel chiquillo que solo sabía de alegrías,
al lado de sus padres, una vez más salen juntos de aquel cine y su padre decide
tomar un atajo... entonces todo se desvanece. El pequeño Bruce solo puede ver
oscuridad a su alrededor. Luego un rayo de luz aparece indicándole un camino,
él lo sigue llamando a sus padres. Al fin entra en la luz y ante su mirada se
presenta un hermoso jardín, lleno de flores cuya belleza nunca ha sido vista
por un mortal, sobre su cabeza se extiende un el cielo claro y ahí, para su
sorpresa, descubre la cara azul de la tierra. Por un momento queda maravillado.
Luego escucha una armoniosa voz cantando en una lengua que no entiende, pero que
le transmite un mensaje de paz. Al mirar detenidamente descubre a una chica,
vestida de blanco, con un largo cabello rubio curiosamente peinado, ella mira
con dulzura todo lo que la rodea, y él se siente en paz en su presencia. De
pronto todo estalla en un mar de fuego y sangre. De todas parte llegan gritos de
muerte mientras alguien ríe con odio infinito, Por un momento el siente que
debe luchar, no es un niño indefenso, él es un guerrero. Pero nada puede hacer
y la joven de la mirada dulce muere ante sus ojos.
Horrorizado se da la media vuelta, pero lo que descubre a sus espaldas es
peor. Porque ahora reconoce la ciudad en llamas, su ciudad, reconoce los cuerpos
de los muertos a pesar de que están destrozados. Ve los continentes romperse
como adornos de cristal, ríos de sangre corriendo por la tierra hacia algo que
los devora insaciablemente. Siente el hiriente resplandor de colores y formas
extraterrestres cuya presencia constituye una blasfemia contra la naturaleza.
Percibe un hedor mortal que amenaza con deshacer sus pulmones y... entonces
levanta la cara para ver lo que baja a la tierra desde las estrellas... La visión
lo lleva al borde de la locura.
-¡NOOOOOOOOOO!- Bruce Wayne se incorporó sobre su cama, sus ojos
recorrieron su entorno varias veces, hasta convencerse de que estaba a salvo en
su habitación. Un sudor frío le corría por la espalda, mientras luchaba por
recobrar el control de sus emociones. Por primera vez en años sintió la sangre
golpeando sus sienes, sintió su cabeza a punto de estallar. Sintió el impulso
de abrir las cortinas para dejar pasar los cálidos rayos del sol. Pero aún así
el miedo seguía presente pues... de alguna forma, presentía que la causa de
ese miedo no había desaparecido... solo esperaba.
Capitulo I (Sombras sobre la luna)
Aquel día todo parecía normal en la escuela preparatoria Juuba, ciudad de
Tokio, en uno de los salones, el 1° A, Mina Aino tomaba nota de la lección del
día cuando un sonido sordo llegó hasta sus oídos, por unos instantes no supo
que podía ser, mas cuando lo identifico una gruesa gota de sudor apareció en
su cabeza. Lentamente, para no llamar la atención, volvió la cara y descubrió
que no se había equivocado. ¡Serena estaba durmiendo y había comenzado a
roncar!. Asustada miro al maestro, que aún estaba escribiendo en la pizarra, rápidamente
de volvió y comenzó a mover a su amiga en un intento por hacerla reaccionar.
-Psss...Psss... Serena... Serena despierta por favor...- en eso estaba cuando
una tos áspera sonó a su espalda.
-Cofff... cofff... ¿Señorita Aino que esta pasando aquí?- Antes de que
Mina pudiera pensar en alguna excusa un nuevo ronquido de Serena se dejo
escuchar. El maestro, incrédulo, miro detrás de Mina y se encontró con la
durmiente. -------¡Señorita Tzukino!.- Serena despertó sobresaltada y dijo lo
primero que se le ocurrió.
-Te castigare en el nombre de la Luna.- todos rieron menos el maestro. Así
las cosas Serena y Mina terminaron castigadas el resto de la clase.
-¿Qué te pasa Serena?- pregunto Mina, un poco enojada con su amiga. - Yo...
no he dormido bien.- respondió Serena con el rostro ruboroso de pena. Por un
momento la joven princesa pensó en contarle a Mina sobre su sueño, pero esta
se veía tan molesta que Serena desecho la idea. Más tarde, durante el
descanso, Serena acudió a los sanitarios de la escuela y, entrando a un
apartado, libero a su vejiga del exceso de carga. Sus ojos le dolían por la
falta de sueño. Pero casi tenía miedo de cerrarlos, la pesadilla de la noche
anterior aún estaba presente en su mente, tenía miedo de recordar las formas
de esas sombras que había visto.. aunque se daba cuenta de lo ridículo que
sonaba. En eso el apartado se sacudió con violencia al tiempo que dos voces
airadas discutían al otro lado de la puerta.
-¡Aléjate de mi novio!-gritaba una chica.
-¿Tú novio?.- replicó otra burlonamente.- Que raro. ¡No recuerdo que
tuviera tu nombre escrito en su cuerpo! Tal vez deba fijarme mejor la próxima
vez.- aquel comentario irritó a Serena y mentalmente animo a la ofendida a
poner a esa engreída en su lugar. Pero había algo en aquella voz irritante...
algo familiar.
-¡Te lo advierto Ami!... ¡Déjalo en paz!.- la princesa de la luna estuvo a
punto de caer de asiento. ¿Ami? acaso... -Imposible- pensó. Al otro lado de la
puerta la discusión subía de tono. -¡No me amenaces perra estúpida!.- esta
vez no había duda.- ¡Ami!- grito Serena desde el interior del apartado.
-¿Quién esta ahí?.- preguntaron al mismo tiempo las dos rivales. Serena se
subió las bragas y se acomodo la falda lo más rápido que pudo, abrió la
puerta y tuvo que recargarse en el dintel para no caer. ¡Era su amiga Ami
Mizuno quién discutía con aquella chica!.- Serena.- dijo Ami al verla. La
chica ofendida miro con odio la recién llegada y, creyendo hallarse ante dos
enemigas, dic un paso atrás. -¡NO HEMOS TERMINADO!- gritó antes de salir
corriendo. Desconcertada Serena miro a la joven salir del baño, su mente era un
mar de confusión. El sonido del grifo del agua la hizo volver a la realidad, a
su lado Ami se lavaba las manos, sin preocuparse por lo ocurrido.
-¿Ami?.- dijo Serena acercándose a ella.- ¿Qué fue todo eso?. ¿Porqué
discutían así?- Ami no le respondió, ni siquiera la miro, estaba ocupada
admirando su reflejo, acomodándose el cabello y la ropa con indiferencia, al
terminar comenzó a caminar hacia la salida. Confundida la princesa de la luna
intento detenerla, pero antes de que su mano pudiera tocar el brazo de Ami esta
se volvió y de un fuerte manotazo la hizo desistir. -¡Metete en tus asuntos
Serena!- el dolor paralizo a la joven rubia, pero no tanto como el miedo que le
provoco ver a Ami de frente. El mismo cabello azul, corto y sedoso, los mismos
rasgos de singular belleza... Pero esos ojos... esos ojos eran fríos y crueles,
más que los de sus antiguos enemigos, y esa sonrisa parecía la mueca de un
animal feroz.
La princesa de Mercurio se acercó a Serena y esta retrocedió, tenía miedo,
por suerte un grupo de jóvenes entro al baño y Ami se retiro hacia la salida.
A sus espaldas quedaba una chica confundida y temerosa. El resto de la jornada
transcurrió sin que Serena pudiera concentrarse en otra cosa que no fuera la
extraña conducta de su mejor amiga. Al sonar la campana de salida Serena se
apuro a ganar la puerta principal, sabía que Ami saldría a la misma hora ese día,
tenía que hablar con ella. Atentamente vio pasar a los demás estudiantes hasta
que finalmente ella apareció. Ami paso a su lado como si no estuviera y camino
rápidamente calle abajo, Serena decidió arriesgarse y comenzó a seguirla,
pero cuando ambas llegaron a la esquina un automóvil se detuvo frente a Ami y
alguien abrió la puerta. La chica del pelo azul hizo un caravana y se dispuso a
subir al vehículo.
-¡Ami espera!.- el grito de Serena la detuvo. Al llegar junto a Ami la joven
princesa noto algo sorprendente, ella estaba sonriendo y la expresión de su
rostro era tan dulce como siempre. Pero antes de que Serena pudiera decir algo
el conductor se apeó del carro y con pasos rápidos se colocó a un lado de Ami.
Era un hombre de unos 40 años, alto y de complexión atlética, su rostro era
muy varonil y hasta podía decirse que era guapo. Su cabello era negro aunque
algunas canas se hacían presentes en sus sienes. Llevaba unas gafas oscuras y
una chaqueta de piel color café, pantalones de mezclilla y unas botas de
aspecto militar. -¿Ocurre algo Ami?.- pregunto aquel desconocido.
-No papá.- respondió la chica del cabello azul mientras tomaba el brazo de
ese hombre. Las palabras de Ami resonaron en la cabeza de Serena. -¿Papá? ¿Aquel
hombre era...?-
-Serena te presentó a mi padre.- dijo la princesa de Mercurio como si
adivinara la pregunta que su "..amiga".. estaba a punto de hacerle. Serena
solo acertó a hacer un caravana como saludo. Las palabras estaba atascadas en
su garganta.- Mucho gusto señorita.- dijo el hombre cortésmente.- Ami me ha
hablado mucho de usted.- Serena río tontamente, estaba al borde de un ataque de
nervios, mientras miraba al supuesto padre de su amiga. -Debemos irnos.- dijo
con autoridad y Ami salto literalmente dentro del coche, la puerta se cerro casi
con violencia, él hombre corrió a su lugar y también abordo el vehículo. Sin
mas arrancaron y desaparecieron entre el transito. Serena los vio perderse en la
lejanía antes de caer de rodillas, estaba conmocionada por todo aquello.
Ciudad Gótica.
Las patrullas estaban estacionadas arbitrariamente fuera del restaurante
"..El feliz Joe".., situado en el centro, detrás de los coches varios
policías apuntaban sus armas, escopetas y revólveres, contra aquel lugar. A
sus espaldas la unidad especial se preparaba.. hombres equipados con escudos de
acero, chalecos antibalas cascos protectores. Armados con rifles de asalto y
granadas de gas lagrimogeno. Solo esperaban la orden. En medio de aquel caos se
encontraba el comisionado James Gordón, expectante y nervioso, esos casos eran
los que lo hacían desear no ser un policía. Adentro del restaurante había al
menos veinte rehenes en manos de un loco que horas antes había asesinado a su
esposa y a sus dos hijos, de 5 y 10 años respectivamente, para luego salir
disparando contra sus vecinos.
Alguien llamo a la policía y se inició un persecución que termino en aquel
lugar, cuando los disparos de sus hombres hicieron que el loco se estrellara de
frente contra aquel establecimiento, la carrocería incrustada en el escaparate
lucia como una curioso anuncio.. pero no había sido suficiente el tipo salió
del cocha accidentado disparando una subametralladora y asesinando a cuatro
policías. Entonces llegaron los refuerzos y el desgraciado no tuvo otro camino
que parapetarse, junto con los comensales sobrevivientes, para enfrentar a las
autoridades.
-Estamos listos comisionado.- la voz del obeso teniente Bullock lo saco de
sus reflexiones.
- ¿Listo para qué?- dijo Gordón mirando a los hombres armados.
-Para detener a ese loco.- respondió Bullock cortando cartucho en su
pistola.
-¿Se olvida de los rehenes teniente.?-
-No.- respondió el grueso policía impaciente por entrar en acción.- Es por
eso que debemos actuar ya.- Gordón no confiaba en Bullock, era un buen policía,
pero demasiado impulsivo y ansioso de "..patear traseros"... Aún así,
esta vez podía tener razón. Gordón estaba a punto de otorgar el permiso
cuando una gran sombra paso sobre ellos. -Esperaremos.- ordenó mientras
observaba atentamente el local, él había llegado.
El interior del restaurante se encontraba casi en penumbras, el choque del
Datsun sospechoso había provocado un corto circuito, y el intercambio de fuego
con la policía había acabado con varios focos y lámparas. Solo quedaban
algunas luces de emergencia y los faroles del auto para iluminar aquella escena.
El sospechoso se mantenía detrás del vehículo, amartillando su
sub.-ametralladora, a sus espaldas varios comensales permanecían juntos, como
niños asustados, varias mujeres lloraban y otros, que habían resultado heridos
en el tiroteo de quejaban de dolor. El suelo estaba cubierto de café, crema y
azúcar, pedazos de pastel y hamburgesas. Las luces de las torretas se
deslizaban por las paredes como burlones fantasmas.
-¿Qué esperan?- murmuro alguien en las sombras.
- Que los libere.- dijo el sospechoso volviéndose hacia sus víctimas.- O
que lo mate de una vez.- Un helado silencio cayo sobre todos. El hombre vio un
brazo que salía de abajo de su auto, alguien había muerto atropellado cuando
su Datsun entró al restaurante, luego miro hacia el fondo del local, ahí pudo
contemplar tres cadáveres, todos por heridas de bala, estaban recargados sobre
la pared, donde negras manchas marcaban el lugar de su muerte.
-¿Saben?.- dijo casi sonriendo.- Si ellos hubieran sabido lo que viene me
hubieran pedido que los matara de todos modos.- nadie respondió.- Si... creó
que debo liberarlos también a ustedes.- todos sintieron un vuelco al corazón
cuando el sospechoso levanto su arma contra ellos. Ninguno supo de donde salió
aquella cosa brillante, solo escucharon el silbido en el aire y vieron como su
captor bajaba el arma presa de un agudo dolor en su brazo. Lo vieron mirar algo
al fondo del local y comenzar a disparar. Luego algo salió de las sombras, algo
que les dio miedo, pero también esperanza.
-¡Batman!- grito alguien. Al tiempo que el señor de la noche descargaba su
puño sobre la mandíbula de aquel demente. Este intento accionar su arma una
vez más, pero una tremenda patada halló blanco en su estomago, sintió que sus
viseras estallaba por la fuerza del golpe, y lo mando a estrellarse contra el
mostrador. -¡SALGAN AHORA!- ordenó su salvador. Al instante todos, aún los
heridos se levantaron y salieron por el agujero en el escaparate. Afuera los
policías, un poco sorprendidos, los ayudaron a ponerse a salvo.
Mientras tanto, en las sombras del local, la batalla no había terminado. El
sospechoso comenzó a disparar a tontas y locas, intentando herir a aquel
intruso. Pero todos sus disparos rebotaban salvajemente contra las paredes. Como
pudo se puso de pie é intentó escapar por el fondo del restaurante, sólo para
sentir de nuevo el impacto de un puño poderoso estrellarse contra su rostro. El
loco cayo de nuevo y esta vez Batman pudo patear lejos a su mortífera acompañante.
-¡Tú no lo entiendes.!..-balbuceo el hombre.- ¡Ellos vienen!... ¡El cielo
esta por caer...! ¡Los días del hombre están contados!- Batman lo miraba
inmutable, aún que de algún modo sus palabras lo hicieron recordar la
pesadilla de la noche anterior. El hombre seguía delirando, cada vez más
violentamente, hasta que rompió en verdaderos alaridos. -¡Llll-NGLUI, NNN-LAGL,
FHTAGN-NGAH, AI YOG-SOTHOTH!... ¡CUANDO LAS REJAS SE ABRAN Y LAS CADENAS SE
ROMPAN EL SERA EL PRIMERO EN LLEGAR!... ¡ENTONCES ENVIDIARAN A LOS MUERTOS!-
los gritos del hombre no se detuvieron aún cuando la policía entro al
restaurante. De inmediato los agentes rodearon al hombre arrodillado, encañonándolo
con sus armas, pero él no les presto atención. Sus ojos estaban fijos en la
nada, su cuerpo se movía como un grotesco péndulo, y de sus labios rotos por
los golpes no dejaba de brotar aquel extraño rezo. Todos los presentes pudieron
sentir que la temperatura bajaba, como si el calor escapara de alguna forma
incomprensible, al tiempo que la oscuridad se hacia más intensa. Algunos
incluso miraron a su alrededor, como esperando que de un momento a otro algo
surgiera de entre las sombras.
-¡CÁLLATE DE UNA VEZ HIJOPUTA!.-rugió el teniente Bullock dándole al
hombre un fuerte puntapié en pleno rostro, varios dientes salieron volando.
- ¡BASTA TENIENTE!.- gritó Gordón, que en ese momento entraba al local.-
¡NO TOLERARE ACTOS DE BRUTALIDAD EN MI UNIDAD! ¡¿QUEDA CLARO?!- Bullock bajo
la cara, parecía sorprendido de su propio acto. Batman observaba todo en
silencio, era tiempo de marcharse, pero al dirigir una última mirada al
sospechoso tendido en el suelo una gran mancha negra llamo su atención.
-¡Jim!.- grito al tiempo que se acercaba al hombre tendido. Todos lo vieron
cuando levanto la cabeza del hombre, dejando al descubierto el manantial de
negra sangre que le brotaba por la boca. Gordón se volvió furioso hacia
Bullock pero Batman hizo un anuncio estremecedor.- ¡Se ha cortado la lengua!.-
-¡UNA AMBULANCIA!.- gritó el comisionado. Los oficiales retrocedieron,
aquello los había tomado por sorpresa. Más tarde, cerca del amanecer, Gordón
y el caballero negro se reunieron en la comisaría. -Esto es de locos.- comento
Gordón dejándose caer pesadamente en su sillón. A su lado Batman revisaba el
expediente del extraño maniático. Sus ojos se movían rápidamente y su
semblante, oculto bajo la mascara, se tornaba cada vez más duro.
-¿Nick Callagan?.- dijo sorprendido.- Pero si es uno de los Parapsicólogos
más respetados de Ciudad Gótica.-
-Tal vez de todo el país.- afirmo Gordo. -No tiene antecedentes de ningún
tipo, no es adicto a nada extraño y sus ingresos mensuales son de 50,000 dólares
por concepto de libros vendidos y conferencias. ¡Por Dios Batman que le paso a
ese hombre!- Batman no respondió estaba mirando las fotos de la casa de
Callagan, las figuras en tiza de los cuerpos de su esposa é hijos. ¿Qué le
había ocurrido a Nick Callagan?. Nada que tuviera que ver con Dios seguramente.
-Además no es él único.- dijo Gordón casi para si mismo. Batman se volvió
hacia su amigo, quien en silencio le extendió varios expedientes.. todos
relacionados con psíquicos. Algunos eran meros adivinos de barriada con nombres
tan estrafalarios como "..El admirable Waite".. ó "..Lobo negro
Donnan"... Pero había también nombres de respeto como el Dr. Marc Hutson físico,
químico y experto en fenómenos paranormales.. con un titulo reconocido por la
universidad de Miskatonic. Un hombre respetado y admirado incluso por los escépticos.
También estaban otros que no perecían tener relación con cosas sobrenaturales
como el Dr. Charles LeFanu, lingüista, antropólogo cultural y arqueólogo
graduado en la universidad de Yale. Todos habían muerto en el transcurso de un
mes. Treinta personas suicidándose sin razón aparente, sin dejar notas que
explicaran el motivo de su fatal decisión.
-Por suerte casi todos vivían lejos de sus familias.- comento Gordón. -Solo
Callagan los tenía a su alcance.- Batman se guardo los expedientes, sabía que
para eso se los había dado el comisionado, para investigar fuera de las
ataduras de la policía. -Estaremos en contacto Jim.- dijo acercándose a la
ventana.
En ese momento el timbre del teléfono se dejo escuchar.- Gordón.- dijo el
viejo policía levantando el teléfono. Su rostro se torno pálido y colgó sin
decir nada. -Callagan murió.- Batman salió por la ventana.
En algún lugar del océano Pacifico.
La suave brisa procedente del mar acariciaba los amplios ventanales de
aquella habitación. En su interior reinaba una pesada oscuridad, interrumpida
solamente por la pálida luz de las pantallas de televisión, cuatro en total,
que colgaba del techo como grotescas arañas de ojos brillantes. Recostaba
frente a ellas, en una cama por demás amplia, se encontraba un figura grácil,
cubierta por un exquisito kimono de color azul, cuyos ojos grises estaban fijos
en las grandes pantallas donde se proyectaban crueles imágenes de soldados, o
al menos hombres con trajes militares, violando salvajemente a un grupo de
mujeres de nacionalidad desconocida. Todas recibían golpes, patadas y, tarde o
temprano, la muerte. Algunas eran colgadas de los pies y degolladas, otras eran
mutiladas poco a poco con gruesas pinzas de hierro y recibían descargas eléctricas
que les producían negras quemaduras.
Ella se arqueó ligeramente mientras sus manos abrían los pliegues del
kimono, no llevaba nada debajo, dejando que sus piernas quedaran al descubierto.
Suavemente comenzó a frotar sus muslos, sintiendo un intenso calor que le nacía
entre sus piernas. Se incorporó un poco para ver mejor, dejando que la tela
resbalara por sus hombros, la humedad de su vulva escurría hasta las sabanas de
seda.. casi tan rápido como la sangre en las pantallas. En la medida en que la
violencia aumentaba su respiración se fue convirtiendo en un jadeo.
-¡Aaaayyyyyy!.... ¡Aaaaaayyyyyyyyy!....- eran los únicos sonidos que se
escuchaba, pero no venían de los aparatos, ya que los videos no tenían audio,
sino del otro lado de la habitación. Por un momento desvió la mirada hacia las
sombras, donde dos siluetas resaltaban, una era otra indudablemente femenina, de
larga cabellera que le llegaba por debajo de la cintura, con delgados brazos que
permanecían sujetos al techo por una gruesa cadena, sus pies estaba sujetos
también.. impidiéndole escapar de los latigazos que le propinaba la otra
silueta. Esta era casi indefinida, encorvada y famélica, de miembros largos y
deformes. Sus manos estaban provistas de delgados dedos, aunque no los tenía
completos, que sujetaban con fuerza aquel látigo de cáñamo con el cual
laceraba a su víctima. A sus pies se notaba un bulto adherido a su entre
pierna.
-¡Aaaaayyyyyy!... ¡Aaaaayyyy!... ¡Por favor Amo!... ¡Piedad!... ¡Ya no
amo!... ¡YA NOOOO!- pero aquellos gritos de dolor no obtenían otra respuesta
que el silbido del látigo rasgando el aire. Extasiado aquel oscuro verdugo
contemplaba los negros canales, de bordes rojizos, que el látigo dejaba sobre
la piel de la chica colgada. Desde la cama, ella veía el brazo descargar su
furia una docena de veces, antes de volver la mirada hacia los televisores que
en ese momento mostraban una serie de accidentes, todos sangrientos, choques
automovilísticos y tiroteos. Pero la visión de aquel cuerpo contorsionándose
en la oscuridad la atrajo de nuevo, la humedad en su entrepierna era
incontenible, la intensidad y frecuencia de los golpes aumento cuando el verdugo
se percato de que había llamado su atención.
-¡AAAAAYYYYYY!.... ¡Noooo!... ¡YA NOOOOO!...- sollozaba la víctima,
gritando cada vez que el látigo le quemaba la carne. Cansado el hombre se
detuvo y dejo que el cruel instrumento cayera de sus manos, de un manotazo
aparto al bulto que estaba a su pies y camino hacia la chica, al hacerlo la
suave luz de las pantallas lo hizo un poco más visible. Dejando ver aquella
piel manchada y reseca, brillante por el sudor, cubierta de profundas cicatrices
que le recorrían todo el cuerpo como si se tratara de un rompecabezas viviente.
Pero lo más perturbador era su rostro, si lo que tenía en la parte delantera
de su deforestado cráneo se podía llamar así, carente de labios y nariz como
una calavera apenas cubierta de piel, uno de sus ojos era una masa azulada é
inservible que permanecía fija como el ojo de un buitre. Su otro ojo estaba
inyectado de sangre y lujuria, y se movía compulsibamente. Aquel extraño
espectro volvió a desaparecer en la penumbra.
Pero ella pudo ver como llegaba hasta la chica atada.- Amo- gimió al
sentirlo cerca.- Perdóname amo... por favor... perdóname....- él no contesto.
Solo contempló el cuerpo desnudo, convulsionado por el dolor y las lagrimas.
Una mueca ilumino su cadavérico rostro, un chasquido se dejo escuchar en la
habitación, al momento el bulto se puso de pie y camino de prisa al encuentro
del hombre. Se trataba de otra chica, con la cabellera igualmente larga, sus
pechos se agitaron al postrarse ante su amo. Este le señaló a su víctima y
ella se acercó al punto. Sin decir nada se arrodillo detrás de la otra y sin
miramientos le separo las lastimadas nalgas para hundir su lengua en ano, la
chica torturada se estremeció, todo su cuerpo ardía a causa de los golpes,
pero aquella caricia le brindo un alivio casi milagroso, y es que todo era parte
de un juego cruel que su amo les había enseñado hacia mucho, pronto se sintió
excitada cuando los dedos de su compañera comenzaron a explorar su ano, lubricándolo
con la saliva que le había dejado antes.
Entonces el amo apartó a su compañera y colocando su gruesa verga en la
entrada del esfínter la penetro sin piedad, hasta el fondo. Enseguida comenzó
a moverse frenéticamente para que ella padeciera el rigor de su arma amatoria.
-¡Aaaaaaayyyyyyy!... ¡Aaaaayyyyyy!.- gemía al sentir como los movimientos
de su jodedor abrían de nuevo las heridas en su cuerpo. Pero su amo estaba
ansioso, enloquecido, y los grito solo le daban fuerza para moverse con más
entusiasmo. Aquella cosa de descomunales dimensiones entraba y salía del
tentados culo de la víctima.- ¡Aaaahhhhh!...¡Aaaahhhhh!... ¡Amo!...¡AMO!-
exclamó moviéndose al ritmo que le imponía su feroz cabalgador. El amo se
aferró a sus pechos y los apretó con rabia mientras hundía más aún su
erecta lanza. -¡TOMA!... ¡TOMA!...- grito él, con un voz que sonaba metálica
é inhumana. La observadora respiraba ya sonoramente, frotándose los muslos
entre sí, sus sensaciones eran cada vez más poderosas. Pudo sentir como iban
tomando forma a medida que la humedad escurría con mayor fuerza, mientras sus
dedos jugueteaban con su clítoris.. sus pechos se sentían dolorosamente erectos
bajo la palma de su otra mano. Por un momento se recostó totalmente dejando que
su larga cabellera plateada se desparramara por las almohadas. Pronto adivino
que él estaba por terminar y resoplando se incorporo para no perder de vista
las siluetas.
-¡AAAAAAAAHHHHHHHH!- gimieron al mismo tiempo y alcanzaron el clímax.
Jadeando la figura fantasmal se apartó de su presa y, poniéndose una bata,
salió de la habitación. Sin prisa se acomodo la bata, su lacerado cuerpo se
mostró claramente, pues en esa otra habitación las luces estaban encendidas.
Con pasos lentos llegó hasta una pequeña barra y se sirvió una copa de aromático
Oporto. Sin embargo, la falta de labios lo obligo a colocar una pajilla en la
bebida para poder ingerirla. Aún así la disfruto. Orgulloso miro por los
grandes ventanales y contemplo su propiedad, aquella gran mansión construida al
estilo de los altos señores del Japón feudal, provista de altos techos de teja
y terrazas, rodeada de muros y puestos e vigilancia. Pero sobre todo le
encantaba el lugar donde se levantaba. La isla Gojira, su isla privada, rodeada
de arrecifes y altos picos de piedra que hacían casi imposible que alguien
llegara hasta su casa, a no ser que usara el puerto que el había construido.
Todo eso le había costado un fortuna.
Pero tenía el poder para hacerlo, porque él era Hota Daimon, dueño de una
de las más poderosa compañías multinacionales, cuyas ramas iban desde los
negocios hasta la industria militar, pasando por el desarrollo científico en
todas sus áreas. Pero aunque tenía aquel poder, y los placeres que este le
brindaba, había algo que anhelaba, VENGANZA. Venganza contra aquellos diablos
blancos que habían dejado caer aquel infierno sobre su nación, que lo habían
convertido en aquella masa informe y grotesca. ¡Venganza! era lo único que
quería. Estaba a punto de dar otro sorbo a su bebida cuando una voz sonó a sus
detrás de él.
-Tú momento ha llegado amado sabio.- Hota se volvió sorprendido. A sus
espaldas se encontraba una mujer alta y esbelta, envuelta de pies a cabeza en
una gruesa capa negra. Al verla detenidamente su alma se agito.
-¿En verdad eres tú?.-preguntó incrédulo. Por toda respuesta la mujer se
hizo a un lado, dejando ver el objeto detrás de ella. Se trataba de un gran
cofre de piedra verde, labrado con extraños símbolos y una escritura tan
antigua que resultaba espantosa a simple vista. Pero Hota no dudo en acercarse
al cofre y dejar que sus manos lo tocaran, las retiro de inmediato al sentir el
calor que emanaba de aquel objeto.
-¿Esto es...?- las palabras murieron en su garganta. Ella se había ido.
Sino fuera por el pesado y antiguo cofre que permanecía frente a él hubiera
creído ser víctima de una alucinación. Ansiosamente examino de nuevo aquella
cosa. La puerta se abrió y la chica del kimono entro mirando en toda
direcciones. Era una chica de unos 14 años, esbelta y bien formada, de senos
medianos y caderas delicadas, su larga cabellera plateada le daba un aspecto
casi celestial. -¿Con quien hablas padre?-
- La fiesta termino.- dijo Hota sin molestarse en responder a su hija. Esta
no insistió y, descubriendo aquel objeto de piedra, se acercó al viejo
espectro quien lo examinaba lleno de curiosidad.
-¿Qué es eso padre?- Hota no le contesto. Simplemente comenzó a darle
ordenes en tono imperativo. - Dile a Jato que venga y lleve este cofre al
laboratorio. Ayuda a Noa a desatar a su hermana(Uma) y que las dos me esperen
abajo en una hora... y tú.... mí querida Yoshira sabe que pronto tendremos lo
que tanto hemos esperado. - Sin decir más el señor Hota partió hacia su
habitación para cambiarse de ropa. Yoshira lo vio partir y volviendo sobre sus
pasos se dispuso a obedecerlo.
Afuera, de pie sobre la torre más alta, una mujer envuelta en negra capa
miraba lo que había pasado en la mansión.
-Pobre .- pensó antes de desaparecer sin dejar rastros.
 ..
CONTINUARA...
AUTOR : "..El MONJE"..