La Obsesi¢n de Titania (II)
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Después de aquella noche de pasión entre Gambito y Titania, ambos parecían
una pareja de recién casados, estaban casi siempre juntos y si podían, se
besaban todo el tiempo, dándose mimos y hablando lo mucho que se querían
(siempre que alguien no los viera). Era una relación secreta y les emocionaba
muchísimo haber tenido sexo, sin que los demás sospecharan, les daba la
impresión de tener una aventura, una relación prohibida.


En una ocasión, Gambito quiso salir a bailar, así que invitó a Titania
para que se fueran a divertir juntos, así aprovecharían para estar solos y ¨relajarse
un poco ¨ , ella aceptó gustosa, pues quería estar con él, había pasado un
buen tiempo desde aquella noche de pasión, y no habían podido tener sexo
nuevamente, así que quedaron en verse por la noche.


Al llegar la hora indicada, Gambito la esperaba impaciente afuera de su
habitación, y al verla salir, quedó con la boca abierta, pues ella llevaba una
minifalda roja, tan corta, que casi le dejaba ver una tanguita blanca que
llevaba puesta, a la vez que mostraba en su esplendor, sus bien torneadas
piernas. Llevaba puesta una blusa con un escote, que dejaba ver sus pechos
enormes, los cuales no llevaban sostén, ¡todo le quedaba ajustado!.


Gambito se molestó al verla con ese vestido, pues casi no dejaba nada a la
imaginación, y como él se sentía dueño de ella, era lógico que no le
gustara que se exhibiera así, pero a ella no le importó, pues siempre se vistió
como le daba la gana, además le dijo que se vistió así con la intención de
excitarlo, y que no debía preocuparse, pues solo él podía tocar su cuerpo.


Finalmente logró convencerlo, y salieron siempre a divertirse, ya en la
discoteca, se pusieron a beber y a bailar, Titania había logrado acaparar la
atención de las miradas masculinas en la fiesta, era el centro de atención,
todos los hombres le decían piropos y le hacían toda clase de propuestas
indecentes, a lo que ella solo les decía que ni se entusiasmaran, pues ella venía
con su ¨ novio ¨ y que estaban ¨ comprometidos ¨ asegurándose así que
ninguna chica quisiera levantárselo. Mientras tanto, Gambito se mostraba
molesto por las cosas que le decían, ¡estaba celoso! entonces ella le dijo que
no prestara atención a esos comentarios y se divirtiera, pero a ella le
encantaba verlo celoso.


Bailaron y bebieron toda la noche, pero ella había bebido más que él y
estaba comenzando a sentir los efectos del licor, empezó a comportarse de una
manera más atrevida con Gambito, bailaba con él de una forma muy provocativa,
movía sus caderas de una manera tan excitante que terminó por poner muy
caliente a Gambito, tanto fue su calentura hacia él, que le hizo un reto :


- ¿A que no te atreves a meter tu mano en mi coño, aquí y ahora?. - ¿Quieres
apostar?. - contestó. - Metió su mano derecha debajo de su minifalda y deslizo
sus dedos entre su tanga, para acariciar con suavidad su cuquita y notó que ésta
ya se encontraba bien empapada.


- Veo que te estabas excitando sola, cherrí. - dijo Gambito. - ¡Me excita
todo esto!, ¡quiero que me la metas aquí mismo! - dijo ella. - Lo haría, pero
hay mucha gente, y tu sabes muy bien que mi pene es bastante grande, no lo podría
disimular. - añadió él. - Vayamos a sentarnos en un rincón oscuro, ahí
nadie nos verá. - sugirió ella. - Fueron al rincón más oscuro que pudieron
encontrar en la discoteca, Gambito se sentó en una silla, y ella se le sentó
encima, a simple vista parecían dos enamorados que se estaban besando, pero en
realidad no era así, con mucho disimulo Titania le bajó la cremallera del
pantalón, sacó su pene y mientras le hacía una paja para ponérsela dura,
ella se entretuvo besándole la boca y el cuello a Gambito. Cuando se la puso
dura, la metió debajo de su minifalda, y haciendo a un lado su tanguita, se la
introdujo de un sólo golpe en su chucha, causando que emitiera un leve grito de
placer, que nadie escuchó por la música alta de la discoteca.


Titania se movía despacio, con mucho disimulo, para no llamar la atención y
así no delatar lo que estaban haciendo, luego de un rato así, él se sintió
venir y le dijo que se detuviera, porque no quería acabar ahí, pues los
chorros de semen salpicarían sus pantalones y su vestido, así que ella
suspendió todo, no sin antes decirle que se fueran a un hotel, para terminar lo
que empezaron.


Titania se levantó y le dijo que la esperara un momento, que se iba a
arreglar un poco en el tocador, y se alejo de él sin percatarse que una chica
conocida por Gambito (ya que fue una de sus ¨ novias ¨), había observado todo
y tenía en mente quitárselo a ella esa noche, así que al verla irse al
tocador, ésta aprovechó y se le acercó a Gambito, quien al verla, le preguntó
sorprendido :


- ¡Vanessa! (ese era su nombre), ¿qué haces aquí?. - ¡Mi amor! ¡Me
alegro de que hayas venido!. - contestó ella, mientras se le lanzaba entre sus
brazos. - ¡Espera Vanessa!, creo que debes saber algo, yo no - No lo dejó
terminar, pues lo silenció con un beso robado.


Justo en ese instante, Titania llegó a su lado y al verlo besándose con
ella, sintió la sangre hervir en sus venas, a la vez que su corazón se le
partió en mil pedazos, tuvo el impulso de salir corriendo del lugar, pero se
contuvo, porque no estaba dispuesta a dejárselo en bandeja de plata a ¨ esa ¨,
así que se les acercó y enojada dijo :


- ¿Quién es tu ¨ amiguita ¨, Remir?.


Este al verla, se quedó sin palabras, no sabía qué decir, deseó que la
tierra se lo tragara y sólo alcanzó a decir frases inconclusas :


- EEspera Titania, nno es lo que tu piensas, déjame explicarte. - No
necesitas explicarme nada, entiendo perfectamente. - dijo ella visiblemente
molesta. - ¿Quién es ella mi amor?. ¿Alguna amiga tuya? - preguntó Vanessa,
con cinismo, pues quería crear conflicto entre ellos dos. - ¿Amiga? Gambito,
quieres decirle ¿quién soy para ti? - preguntó Titania, esperando a ver qué
respuesta le daba.


Gambito no sabía qué hacer, si presentarla como amiga o como novia, si lo
hacía como amiga, Titania se pondría furiosa, pero si lo hacia como novia, se
echaba la soga al cuello y él no quería comprometerse aún.


- Este, yo, bueno, ella es - tartamudeó, indeciso. - Al verlo así, Titania
se enojó muchísimo con él, le lanzó una mirada llena de rabia y decepción y
se alejó corriendo, dejando a Gambito sin poder decir nada y a Vanessa feliz de
aquella reacción.


- Al fin nos quedamos solos tú y yo, Remir Volveremos a estar juntos otra
vez. - dijo Vanessa, queriendo besarlo. - Creo que tú y yo quedamos muy claros
la ultima vez que nos vimos ¿No entiendes que lo nuestro terminó? ¡Ya no me
gustas, Vanessa!. - exclamó Gambito, separándose de ella y visiblemente
molesto por su insistencia. - Pero tú sí me sigues gustando Remir. ¡Quiero
volver contigo, mi vida! - contestó. - ¡Pero yo no! - contestó, Gambito y sin
más la dejó ahí parada para salir corriendo tras Titania. - ¡Vaya!, parece
que esa estúpida lo tiene interesado. Debe ser que le iba a dar el culo esta
noche ¡Pobre ilusa, no sabe lo que le espera!. - expresó Vanessa, sin saber
que Titania ya le había dado el culo, y que para su sorpresa, lo había
disfrutado mucho, no como ella, que no le aguantó ni la cabeza del pene en su
fundillo.


Entretanto, Gambito salió de la discoteca y con la mirada, buscó a Titania
a su alrededor, sin ningún éxito, debido a que ella se había metido en un bar
de la localidad para desahogarse con la bebida, mientras lloraba por lo sucedido
y sin querer, llamó la atención de un grupo de hombres en la taberna, pues con
ese vestido tan sexy que tenía, era imposible que no llamara la atención a las
miradas masculinas, por lo que estos, creyendo que ella buscaba ¨ algo de acción
¨, se le acercaron con la intención de acosarla, pero se metieron con la
persona equivocada, ¡y con el humor endemoniado!, pues ella estaba furiosa,
tanto, que si alguien la molestaba en ese momento, descargaría en él toda su
ira, y sólo bastó que uno de esos tipos se atreviera a tocarle las piernas
para que ella estallara con ellos y les diera una paliza a todos gracias a sus
poderes mutantes. Pero desafortunadamente, el sujeto que tocó las piernas de
Titania cayó desmayado, porque ésta le absorbió su energía.


- Al fin te alcanzo Titania, formaste todo un revuelo en aquel lugar, ¿eh?.,
parece que a donde vamos, siempre tenemos problemas. - dijo Gambito, queriendo
entrar en conversación.


Pero ella no respondió, le dio la espalda y ni siquiera se dignó mirarlo.


- Veo que estas enojada conmigo, quiero darte una explicación por lo que
sucedió en la discoteca. - ¡No quiero saber nada, Gambito! - contestó ella,
sin dejarlo terminar de explicarse y volteándose para mirarle a la cara - Te
estabas besando con ¨ esa ¨ y como si fuera poco, no quisiste decir que yo era
tu novia. ¡Eres un desgraciado y no quiero saber nada de ti!. - No mi amor, es
que ella me abordó cuando te fuiste al tocador, y sin más, se me abalanzó. Te
juro que yo no la besé, ¡ella me besó a mí!. - dijo Gambito, queriendo
explicarse. - ¿Y piensas que te voy a creer? ¿Me crees tan estúpida como para
confiar en ti, otra vez? - preguntó Titania, molesta y llorando. - Gambito la
abrazó a la fuerza, a pesar de que ella se resistió, y le dijo :


- Estúpida no, enamorada, porque si realmente me amas como yo a ti, me darás
otra oportunidad, si no, me apartaré de ti y no te haré sufrir más, cherrí,
¡te lo juro!. - Al oírle decir esto, se quedó pensando en sus palabras, era
cierto que ella lo amaba, pero no sabía si él la amaba en serio, así que le
dijo :


- ¿Cómo se que tu me amas tanto, como yo a ti?. - ¡Pruébame!, haré lo
que me pidas. - contestó. - Titania pensó en la manera cómo podría probarlo,
pero como había bebido mucho, el estar tan cerca de Gambito le producían unos
deseos enormes de hacerle el amor, así que repentinamente, pensó en hacerle la
prueba en la cama, obligándolo a dejarse hacer lo que ella quisiera y al ver
las esposas en su mano, se le ocurrió atarlo a una cama, para que no pudiera
hacer nada y tener el total control sobre él, y así hacerle cosas que ninguna
otra mujer le hubiera hecho, ¡hasta le pareció que lo estaría violando!, y la
idea la excitó muchísimo, así que le dijo en un tono malicioso :


- ¿Estarías dispuesto a hacer lo que yo quisiera?. - ¡Lo que tu quieras,
mi vida! - contestó, sin sospechar lo que planeaba. - Pues bien, quiero que
vayamos a un hotel ¡y hagamos el amor!. - le propuso.


Gambito pensó que esa era una petición muy fácil de conceder, así que rápidamente
la llevó a uno de sus hoteles predilectos, y una vez en la habitación ella
dijo :


- Esta vez quiero ser yo la que lleva las riendas de todo, tú sólo relájate
y disfruta. - Gambito, sorprendido por la proposición, obedeció y se dejó
desnudar por ella, mientras lo conducía hacia la cama, y en el borde de la
misma, se sentó para darle una mamada en el huevo, dándole un gusto enorme a
éste. Después él quiso besarla, pero ella le dijo que no, que ella haría
todo el trabajo, que sólo ella decidiría cuando besarlo, así que le ordenó
que se recostara sobre la cama, le extendió los brazos hacia el respaldar de la
misma y le colocó las esposas rápidamente, antes de que éste reaccionara.


- ¿Qué haces Titania? ¿Qué piensas hacerme? - preguntó Gambito, nervioso
por lo que estaba haciendo.


- Relájate, amorcito, sólo pienso hacerte, lo que ninguna mujer te ha hecho
en tu vida. - contestó, sonriendo y dándole un beso en la boca para
tranquilizarlo.


Luego, besó su cuello, como una vampiresa, dejando marcas de chupetones en
el mismo, para luego bajar por su pecho y lamerle con sumo deleite sus tetillas
y sus pectorales. Gambito estaba sintiendo un gusto enorme por lo que le estaba
haciendo, ninguna mujer le había hecho sentir aquello, él siempre fue el
amante que satisfacía a la mujer, pero que una mujer lo tratara, como lo estaba
haciendo ella., ¡nunca!, así que se moría de ganas de tocarla toda para
excitarla de igual manera, pero no podía, pues sus manos estaban esposadas.


Al verlo excitado, Titania lo miró y dijo :


- Esto es sólo el principio de lo que pienso hacerte, querido.


Y acto seguido comenzó a desnudarse ante sus ojos, pero con mucha calma y
con movimientos sensuales, empezando por su blusa, la cual desabrochó con mucha
lentitud, para luego dejar expuestos sus enormes senos, los cuales acarició con
sus manos de una forma erótica, hasta inclusive los llevó a la boca para
chupar sus pezones y juguetear con ellos con su lengua, todo esto lo hacía
mientras miraba a Gambito con esos ojos verdes que daban la impresión de que se
lo devorarían vivo.


Gambito la observaba extasiado, no podía creer lo que estaba viendo, casi no
reconocía a Titania, se comportaba de una manera diferente a la que él conocía,
parecía una prostituta de las calles que hacía realidad la fantasía de algún
cliente, pero no, era ella, mostrándole un lado que él no conocía, su lado
pervertido.


Se acercó a su boca y rozando sus labios con los de él, le susurró :


- ¿Quieres chupar mis senos? Dime que quieres chupar mis senos. - ¡Sí!, ¡sí
quiero chuparlos!. - contestó. - Ella se inclinó hacia él, acercando sus
pechos a su cara, pero para volverlo loco, no dejó que los tocara, y comenzó a
sacudirlos ante sus ojos, dejándolo visiblemente emocionado.


- ¡Déjame mamarlos, por favor!, ¡quiero chuparlos!, ¡déjame chupártelos,
mi amor!. - le rogaba, Gambito


Al escucharlo suplicar, dejó que uno de sus pezones entrara en su boca, el
cual comenzó a mamar como un bebe, luego ella intercambió el seno, para
alternar la satisfacción que le daban sus mamadas. Para rematarlo, le enterró
la cara en sus senos, moviendo su busto de atrás hacia adelante, causándole a
Gambito un enorme placer, luego acercó su boca a la de él y le dijo muy
sensualmente, casi besándolo :


- ¿Te gustó, cariño?, ¿quieres que siga?. - ¡Sí cherrí!, quiero que
sigas, pero antes, suéltame, quiero tocarte, acariciarte, hacerte mía, !suéltame
por favor¡ - suplico él.


Titania se deleitaba viendo cómo lo volvía loco el no poder tocarla con sus
manos, y eso era exactamente lo que quería, volverlo loco de la impotencia al
no poder hacerle nada, mientras que ella gozaba excitándolo más y más.


- No te soltaré aún, pues la prueba que pienso hacerte, es la de ver si
eres capaz de cumplirme esta ¨ pequeña ¨ fantasía que tuve contigo, ¡la de
hacerte mío!, sin que tu puedas hacerme nada, sólo estar bajo mi merced. -
dijo ella, confesándole lo que pensaba hacerle.


Y dicho esto, le propinó un beso, que calló cualquier protesta de él hacia
lo que pensaba hacer, para luego apartarse, mientras le colocaba un dedo en sus
labios en señal de que guardara silencio y sólo disfrutara de lo que iba a
vivir. Ella se comenzó a quitar su minifalda, muy lentamente, quedando al final
sólo con su tanguita blanca, la cual comenzó a simular que se la quitaba ante
él, diciéndole :


- ¿Quieres que me la quite?, ¿o quieres quitármela tú?. - Prefiero quitártela
yo, cherrí. - contesto él, creyendo que así lo soltaría. - Si me la quitas tú,
tendrás que hacerlo con tu boca. - expresó ella, aclarándole lo que quería
que hiciera.


A Gambito le sorprendió la idea, pero le excitaba mucho quitarle la tanga
con los dientes, así que aceptó y acto seguido, Titania acercó su tanga hacia
su boca, él la sujetó con los dientes y luego ella comenzó a moverse hacia
arriba, estirando su cuerpo hacia atrás mientras que él jalaba de tal manera
que su tanguita se fuera deslizando poco a poco, dejándole ver su cuca, para
luego, deslizar la tanga por las piernas hasta llegar a los tobillos y después,
quitárselo del todo, quedando por fin, ¡completamente desnuda!.


Fue entonces, cuando Gambito pudo notar que tenía el coño depilado, le
sorprendió, pues la ultima vez, lo tenía semi-depilado y dijo :


- Mmmm, veo que te afeitaste la chucha, cherrí. - Lo hice para poder usar la
tanguita., ¿te gusta?. - preguntó ella. - Sí, me encanta, quisiera chupártela.
- contestó extasiado. - Al verlo tan excitado con su cuca depilada, Titania
comenzó a masturbarse ante sus ojos, metiéndose los dedos, humedeciendo los
mismos con sus fluidos vaginales. Gambito se relamía al verla hacerse eso, quería
mamársela como él lo sabía hacer, ella lo vio tan excitado que pensó en
emocionarlo un poco más, así que le preguntó :


- ¿Quieres probar mi néctar, Remir?. - ¡Sí!, ¡sí quiero!., ¡déjame
probarlo, por favor!. - contestó, excitado. - Ella lo complació, dándole un
sorbo, con sus dedos empapados del fluido se los colocó en su boca y éste los
chupó con tanto frenesí, que Titania creyó que le chuparía la mano entera.


- ¿Te gusta querido? ¿quieres más? - preguntó ella. - ¡Dame más!, ¡te
lo imploro!. - rogó el pobre de Gambito. - Y sin más, puso su chucha en la
cara de él para que este le diera la mamada que tanto anhelaba., ¡que le
comiera el coño entero si quería!, así que éste, comenzó su faena de chupar
como un demente su cuca y de absorber todo el fluido que emanaba de ella. A su
vez Titania, masajeaba sus senos, mientras él le comía el coño, gimiendo con
cada lengüetazo que le daba. Estuvieron así hasta que ella terminó viniéndose
en su boca, lo cual la hizo gritar del placer, mientras que Gambito casi se
ahogaba con los jugos que emanaban de ella.


- ¡Ohooo! ¡Que rico lo haces!¡Eres maravilloso!. - dijo ella, mientras se
apartaba de él. - Eres una egoísta, sólo tu gozas de un orgasmo, no me has
atendido a mí. - protestó Gambito. - ¡Ay, mi vida!, perdóname, no te he
atendido como te mereces, ahora mismo voy a remediar eso. - contestó, apenada.


Para corregir su abandono, se dispuso a hacerle una mamada, en un formidable
69, acercando primero su chucha a la cara de él, para enterrársela toda,
meneando sus caderas levemente mientras éste le lamía el coño, luego se
dispuso a mamarle la verga, dándole de vez en cuando pequeños lengüetazos y
besos en su glande. Permanecieron haciendo esto por largo rato, luego ella se
puso a masajear con sus senos su enorme picha, haciéndole así una paja,
mientras rozaba con su lengua la cabeza del huevo, fue una sensación tan
maravillosa para Gambito, que terminó por sentirse al borde del clímax rápidamente,
y le dijo :


- ¡Ohooo, cherrí!., harás que acabe rápido, con esa forma que tienes de
mamarme el huevo ¡Me estoy viniendo! !Ahaaaaaaaa!.


Y al momento se dejó venir sobre su cara, disparando un chorro de semen que
le impactó en su cabello, frente, nariz y boca, luego otra serie de disparos
que acertaron a entrar en su boca, la cual tenía abierta, esperando su descarga
para tragársela, el resto se escurrió sobre su barbilla cayendo sobre sus
enormes senos, los cuales aún masajeaban su picha, quedando al final toda su
cara, los senos y la verga bañados en leche.


- Mmmm, Gambito tienes una leche sabrosísima, me encanta tragármela toda. -
dijo Titania, mientras recogía todo el semen de su cuerpo con sus dedos, para
tragárselo con sumo deleite.


- ¿Te gusta, cherrí?, es mi néctar de amor, la vitamina ¨ S ¨ que
necesitas. - exclamó Gambito, refiriéndose al ¨ Semen ¨. - ¿Te gustó lo
que te acabo de hacer, mi vida? ¿Quieres culearme ahora?. - preguntó ella. - Sí,
quiero cogerte salvajemente cariño, pero tendrás que soltarme primero, para
poder hacerlo. - contestó. - Lo siento, amorcito, pero esta vez, la que te va a
culear salvajemente soy yo, tú sólo podrás mirar y sentir cómo te lo hago. -
expresó Titania, en un tono cargado de erotismo.


Dicho esto, se dispuso a mamarle el huevo nuevamente, para ponérselo duro,
cuando lo consiguió, se colocó sobre el mismo disponiéndose a cabalgar sobre
él, mirándolo de frente. Con mucha sensualidad agarró su pene y jugueteó
rozando su chucha con el glande, simuló que se lo metía levemente, para luego
sacarlo y volver a juguetear en su coño.


Esto excitaba de sobremanera a Gambito, quien trataba por todos los medios de
clavarle su verga, pero ella no lo dejaba, cada vez que él subía sus caderas
para tratar de metérsela, ella se apartaba más, deleitándose al verlo
desesperado por no poder hacerlo.


- Por favor Titania, no me tortures más, ¡métete mi huevo, ahora!. - le
suplicó Gambito. - ¿Quieres que me la meta? Dime que quieres que me la meta. -
dijo ella. - Quiero que te claves mi huevo hasta el fondo. - contestó.


Sin más demoras, Titania se acomodó el pene en su coño, y se lo enterró
lentamente, sintiendo cómo éste le habría camino en su interior, hasta metérselo
todo.


- ¡Ohoooo!. ¡Eres grande, Gambito!. ¡Pareces un potro!. - exclamó ella. -
¡Oh, sí! ¡Eso es, Titania!. ¡Métetela toda!, ¡quiero clavártelo todo!. -
expresó Gambito, extasiado.


Luego, ella comenzó a subir y bajar, cabalgando sobre su verga salvajemente,
clavándosela más y más adentro, hasta llegar incluso a golpear sus huevos,
luego se inclinó para acercar su boca a la de él y besarlo mientras le
acariciaba sus tetillas con sus manos, todo esto, mientras seguía montada sobre
él.


Después, se incorporo nuevamente, arqueando su cuerpo hacia atrás para
apoyarse sobre la cama con sus brazos, mientras movía su cuerpo rítmicamente
cuando se lo metía, causando que sus pechos se bambolearan por el movimiento, dándole
una visión espectacular de los mismos a Gambito, quien se moría por tocar y
mamar esos hermosos senos mientras se sacudían.


Luego, Titania se llevó una mano a sus senos para acariciarlos y llevárselos
a la boca, para lamerlos alternadamente, mientras que con la otra mano, se
dispuso a acariciar los huevos de Gambito, mientras se lo clavaba profundamente.
Este gesto de ella terminó por ponerlo muy pero muy excitado, tanto que le dijo
:


- T.Titania, no sigas., h.harás que acabe, y no quiero venirme todavía. -
¿No quieres que siga, papi?, pero si me esta gustando mucho. - le contestó. -
Quiero metértela en el culo, mi amor. - le expresó Gambito. - ¿Quieres que me
la meta en el culo, cariño? ¿Quieres que lo haga ya?. - preguntó Titania. - Sí,
hazlo cherrí. - contestó.


Entonces, Titania dejó de cabalgar sobre él y de acariciarle los huevos,
pero permaneció aún clavada en su picha. Siguió masajeando sus senos, para
deleitarlo con la vista, llevo el dedo medio de su mano derecha a la boca de
Gambito, para que este lo humedeciera con la saliva y acto seguido, se lo metió
en el fundillo, preparándolo así para lo que venía.


Luego de un rato metiéndose el dedo, se sacó la picha y con movimientos
sensuales, procedió a metérselo en el ano, lentamente, sin gel lubricante, ¡en
carne propia!, lo cual nunca había hecho, así que sintió cómo su enorme
miembro le rompía el culo nuevamente, pero esto la excitaba de sobremanera, así
que lejos de asustarla el dolor, se apresuró a metérselo todo. Cuando por fin
lo logró, dijo :


- ¡Auch!. ¡Olvidé que tienes un huevo enorme!, ¡pero me gusta cuando me
rompes el culo, Remir!. - ¡Ohooooo! ¡Sí, cherrí!, ¡vamos, comienza a menear
ese culo!. - exclamó Gambito, excitado.


Titania comenzó a moverse sobre él, estaba en la misma posición que cuando
se la metía en la chucha, pero ahora se lo estaba metiendo en el culo, era una
variante nueva para ambos, pues Gambito no había podido realizarla con ninguna
otra mujer, y Titania no había tenido nunca esa experiencia, así que ambos
estaban estrenando pose nueva, y lo estaban disfrutando mucho. Titania repitió
la misma operación que la de hace un rato, comenzó a acariciar sus huevos con
una mano, mientras que con la otra, masajeaba sus senos. Gambito gemía del
placer que le producía verla acariciándose los pechos, sentir el tacto de sus
manos en los huevos, y mejor aún, la cogida que le estaba dando en el culo.


Luego, ella cambio de operación, para dedicarse a agarrar sus nalgas con
ambas manos, abriéndoselas lo más posible, para que la verga le entrara con
mayor facilidad, la hacía mientras se movía de atrás hacia adelante con
movimientos rítmicos, tratando de metérselo lo más profundo posible, y decía:


- ¡Ahaaaaa!, ¡clávamela mas, papi!, ¡la quiero adentro, bien adentro!, ¡hasta
los huevos, mi vida!, ¡ahaaaaaa! - ¡Me vengo Titania!, ¡ya no lo puedo
contener más!. - exclamó él. - Al oírle decir esto, ella se quitó rápidamente,
para meterse la picha en su boca y darle una leve mamada, al momento, sintió cómo
su miembro se entumecía en señal de que se venía y en segundos le depositó
toda la carga de semen en la boca, ella como pudo tragó toda su leche, y esta
vez ¡no dejo escapar ni una sola gota!.


Chupó su miembro sin dejar salir el semen de sus labios y fue tragándolo
poco a poco (ya le había agarrado el truco para hacerlo), cuando se lo tragó
todo, dejó de mamárselo y le dijo:


- ¡Mmmmmm! ¡Estuvo exquisito!, aunque tu verga me supo a puro fundilllo,
creo que la próxima vez, lo haré cuando me lo metas en el coño. - ¡Te has
vuelto una experta, cherrí!., ¡no dejaste salir ni una sola gota!. - Exclamó
Gambito, asombrado. - Creo que ya le cogí practica a esto de las mamadas, además,
¡me encanta probar tu semen!. ¡Creo que soy adicta a tu vitamina ¨ S ¨!. -
expresó Titania, con una sonrisa en sus labios.


Dicho esto, se le acercó para besarlo y liberarlo de las esposas que le
ataban sus manos. Fue entonces que por fin Gambito pudo abrazarla con fuerza y
besarla con toda la pasión que le tenía.


- ¡Yaagh! Tu boca sabe a semen, Titania. - dijo Gambito. - ¿Y que
esperabas? Si me tragué toda tu leche, amorcito. - contestó.


Gambito se sonrío por la respuesta que le dio, y le dio otro beso en el que
juguetearon sus lenguas, para demostrarle gratitud por el gesto de amor que le
había hecho.


- Me has dado una experiencia inolvidable, Titania, pero el mal rato que me
hiciste pasar, impidiendo que te hiciera mía con mis manos, no te lo perdonare,
¡y te lo haré pagar con carne!. - dijo Gambito, sonriendo malévolamente.


Titania se sonrío con picardía, por el buen y mal rato que le hizo pasar, y
sólo se limitó a abrazarlo y recostarse en su regazo para descansar, lo cual
ambos hicieron, pero en su mente, quedaron grabadas las ultimas palabras que
dijo (que la haría pagar con carne por hacerlo sufrir de esa manera), y
repentinamente, se le ocurrió la idea de que Gambito la tomara por la fuerza,
quería saber lo que era ser violada por él.


En los próximos días se iba a asegurar de que eso sucediera, poniendo en
practica un plan que se le había ocurrido, el cual consistía en rechazarlo
cuando quería tener sexo con ella, pero provocándolo constantemente con
insinuaciones eróticas, poses y gestos que lo pondrían muy caliente.


Estaba segura que si lo provocaba y lo rechazaba después, Gambito terminaría
por hacerla suya a la fuerza, lo cual era exactamente lo que quería.


Autor : el Ángel Negro



 

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