Ranma (Un p‚simo remedio II)
Enviado por Anonimo el día Miércoles 16 de Junio de 2004
 



Akane no prestaba atención a las explicaciones del maestro en lugar de eso
miraba incesantemente el reloj colocado sobre el pizarrón, el tiempo parecían
alargarse indefinidamente, aún faltaban 30 minutos para que terminara la clase
de matemáticas. Hasta ese día Akane no había conocido el deseo de salir
corriendo de la escuela pero ahora era lo único que quería verdaderamente, la
causa era la extraña alucinación que había tenido en el baño del vestidor de
chicas, no deseaba mirar de frente a sus amigas por temor a que el fenómeno se
repitiera. Lo más vergonzoso era que se había corrido pensando en una chica,
Yuka, en vez de hacerlo pensando en algún chico como Ranma por ejemplo.


Akane no entendía lo que le había pasado y sólo quería irse a casa.
Mientras tanto, sentado algunos lugares detrás de ella, Ranma se encontraba
dormido, había colocado frente a sí un libro abierto que lo ocultaba de las
miradas del profesor. Así mataba el tiempo cuando las clases se tornaban
demasiado aburridas para él. En su sueño Ranma se encontraba en un gran campo,
desprovisto de árboles, tapizado por un pasto alto que le llegaba casi a las
rodillas, con un atardecer que coloreaba con tonos rojizos las figuras de sus
oponentes, Kuno, Mousse, el maestro Happosai y Ryoga, todos estaba ahí listos
para desafiarlo.


- ¡Ranma es tu fin!.- dijeron todos al momento de lanzarse contra él - ¡Adelante!
¡Aquí los espero!.- Contestó el joven con arrogancia. El primero en llegar
hasta el fue Ryoga con su famoso "..truco de la explosión".., Ranma
esquivó su ataque y lo derrotó con su ataque de "..castañas
calientes".., luego llegó Kuno con su espada de madera, a él lo derrotó
con una simple patada directa a la cara, Mousse lo atacaba con sus trucos de
cadenas y cuchillos pero él lo mandó al país de los sueños, de los malos sueños,
con un fuerte puñetazo en el estomago.. al fin quedo solo ante Happosai. El
viejo incrementó su aura y comenzó a crecer ante los ojos de Ranma, quien por
un momento no supo qué hacer, luego él también concentró su energía. Por un
instante ambos guerreros brillaron con luz propia para luego lanzarse uno contra
otro.


- ¡Ataque total!- Gritó Happosai. -¡Huracán del tigre!.- Contestó Ranma
lanzando una gran bola de energía, la explosión resultante de aquel choque de
energías fue como un sol naciendo de la tierra, cuando retornó la calma,
Happosai estaba tirado en el suelo y frente a él un Ranma triunfante.


-¡LO LOGRE SOY EL GUERRERO MÁS GRANDE DEL MUNDO!-


Gritaba mientras levantaba los brazos hacía el cielo. Su risa era un trueno
que se escucha por toda la campiña. Sin embargo, su celebración fue
interrumpida por una suave voz a sus espaldas.


-¡Es por eso que te amo!- Ranma se volvió de inmediato buscando el origen
de aquella voz. Por un momento sólo pudo ver el pasto danzando al compás del
viento pero de pronto un remolino surgió frente a él, los trozos de pasto
crecieron de forma increíble para luego volver a su tamaño normal. Entonces
pudo ver la hermosa figura de Shampoo, desnuda como una Venus, quien le extendía
los brazos suplicante. -Nihao esposo mío.- Lentamente la amazona china llegó
hasta Ranma que no podía moverse, sus piernas antes rápidas como el viento
ahora eran plomo inamovible, delicadamente Shampoo le echó los brazos al cuello
y atrayéndolo hacia sí lo besó. Muy a su pesar, o tal vez no, Ranma fue
incapaz de impedir que su cuerpo se estremeciera al contacto de aquellos labios
suaves y llenos de fuego, los brazos de Ranma se movieron instintivamente
rodeando la cintura de la amazona, sus manos recorrieron la tersa y cálida piel
de su espalda que se estremecía por el roce de las manos varoniles.


Delicada pero firmemente Shampoo lo empujó haciendo que ambos cayeran sobre
el pasto que mágicamente formó un colchón para recibirlos, al caer la chica
china rompió el beso, pero sus labios se posaron entonces en el cuello de Ranma
donde delicadamente provocaron un delicioso cosquilleo en el joven guerrero,
luego volvió a buscar sus labios y ambos se fundieron en un beso ardiente.-
Ahhhhhh....ahhhhh....- Gimió Ranma al sentir cómo la mano diestra de Shampoo
se apoderó de su polla erguida, los delicados dedos se cerraron en torno al
cilindro de carne y delicadamente comenzaron a mastubarlo. El joven estaba
gratamente sorprendido ¿ acaso Cologne había instruido a su nieta en el arte
del amor así como en la lucha?, mientras Shampoo continuaba meneando su polla
Ranma advirtió cómo la temperatura de su cuerpo se iba elevando cada vez más.


De pronto, Ranma sintió que algo húmedo y caliente se deslizaba por la
planta de su pie, de un salto se incorporó y se llevó una nueva sorpresa.-¡UKYOU!.-
¡Si ahí estaba su amiga y prometida, desnuda, mostrando su cuerpo ágil y
bellamente torneado por los años de práctica en el arte del Otonimayaki,
suavemente Ukyou dejaba correr su lengua por entre los dedos del pie, luego se
apoderó del dedo gordo y lo chupó como su fuera un caramelo. Por un momento
Ranma pensó que la diversión había terminado, pero Shampoo apenas si miró a
la recién llegada, en lugar de eso hundió sus dientes en las tetillas del
joven guerrero haciéndolo lanzar un sonido ahogado. En respuesta Ukyou tomó el
pie de su amado y lo hizo pasar por sobre sus pechos erguidos, Ranma sintió el
roce de aquella piel suave al tiempo que volvía a tenderse en el mullido colchón
de pasto fresco.


Ambas muchachas comenzaron a recorrer el cuerpo de Ranma, en una erótica
carrera, pasando sus lenguas por la piel del guerrero, Shampoo tocaba y mordía
las tetillas de su amado para luego bajar hasta el abdomen plano donde sus ágiles
dedos lo hacían estremecer. Ukyou dejó de besar los pies de Ranma y comenzó a
pasar su lengua por las pantorrillas y seguir su camino hacía las ingles del
muchacho donde, con suaves mordidas, logró que la polla de su amante aumentara
aún más en tamaño. Por fin ambas llegaron al sexo del joven guerrero y
comenzaron a chupar las suaves bolas, Ranma se convulsionaba disfrutando de
aquellas caricias. Pero una última sorpresa aguardaba, una tercera boca apareció
de la nada y se apoderó del grueso tronco de su polla, al sentir aquella
cavidad húmeda y caliente cerrarse en torno a su carne Ranma volvió a mirar y
descubrió a su costado otro cuerpo femenino, un tanto delgada pero de
musculatura bien definida, la nueva chica devoraba su polla hasta la raíz y
luego la succionaba con fuerza al sacarla de su boca.


- Aaaahhhhh.... ¿quien eres?... aaaaggggg.- La chica abandonó su labor y
lentamente se incorporó, los rayos rojizos del sol cayeron de lleno en su bello
rostro sonriente. - Kodachi.- En efecto era la campeona de gimnasia rítmica de
combate, su cuerpo era más exquisito de lo que Ranma hubiera podido imaginar,
pese a haberla visto en leotardo, delgada de senos pequeños pero firmes, de
cadera breve y piernas largas, toda la pinta de una gimnasta.


-Ranma mi amor.- Dijo mientras descendía sobre el rostro del joven, sus ojos
eran brillantes, como las estrellas, su cabello negro estaba limpio y sedoso,
sus labios rojos se unieron a los de Ranma en un beso lleno de pasión, mientras
sus cuerpos se frotaban, el muchacho gozó al sentir el contacto de aquella piel
blanca como la nieve y suave como la de un recién nacido.


Kodachi paseó sus labios rojos por la cara de Ranma, por el cuello y por el
pecho lampiño, con maestría mordía suavemente las tetillas y las chupaba como
si quisiera sacar leche de los pezones masculinos, mientras tanto Shampoo y
Ukyou se habían apoderado de la polla del muchacho, cada una la tomaba por
turno para menearla y chuparla e incluso lamían al mismo tiempo la cabeza de
miembro viril. Kodachi se percató de lo que hacían sus rivales y abandonando
el pecho de Ranma tomó su turno para chupar el rígido instrumento. Ranma sentía
su polla crecer de forma descomunal bajo las caricias de sus
"..prometidas".., de hecho poco a poco dejaba de sentir su cuerpo, como si
todo él fuera sólo una gran polla que recibía la adoración de las más
bellas mujeres. En el sueño la polla de Ranma había crecido hasta alcanzar el
tamaño de un árbol sin que ninguna de las chicas se incomodara por eso.
Shampoo, Ukyou y Kodachi estaba pegadas como moscas a la piel de aquel portento,
pasando sus lenguas por las enormes venas palpitantes. De pronto unas increíbles
ramas fálicas brotaron del tronco y penetraron directamente en los cálidos coños
de las ansiosas chicas que gimieron al sentirse ensartadas, pero también
surgieron otras a la altura de sus bocas para que pudieran seguir mamando. Ranma
creía enloquecer al sentirse al mismo tiempo dentro de las tres amazonas, podía
sentir la diferencia entre una y otra, entre una boca y otra.


-¡Ohhhhh!... dioses... ¡Me corro!... ¡ME CORRROOOOO!.- Incapaz de soportar
más tiempo Ranma sintió que un ola de fuego brotaba de sus testículos y salía
por la gran cabeza de la polla colosal, bañando en fluidos a sus amantes. De
pronto el cielo se iluminó con un relámpago que partió a la mitad al árbol
polla. - ¡Aaaaaayyyyyyy!- El dolor lo sacudió y de pronto se encontraba en
plano salón de clase, desconcertado se llevó una mano a su cabeza y comprobó
que el dolor era real.


-¡¿ Otra vez durmiendo en clase Saotome?!.- La voz del maestro terminó por
despertarlo. Así que todo había sido un sueño. El maestro comenzó a escribir
una compleja ecuación matemática en el pizarrón y al terminar ordenó con
firmeza.- ¡Saotome al frente!.- Ranma se dispuso a obedecer resignado a sufrir
el castigo, pero cuando estaba por ponerse de pie sintió un liquido caliente
corriendo por entre los pliegues de su boxees, sus ojos se abrieron
desmesuradamente y lleno de terror miró la tela de sus pantalones. Una gran
mancha comenzaba a extenderse por la tela, Ranma se sintió paralizado, ¡en
verdad se había corrido durante el sueño!, en un momento se vio frente a la
clase no sólo tendría que soportar el no poder resolver la ecuación en el
pizarrón.. además todos podrían ver la mancha en su pantalón. ¿Qué diablos
iba a hacer?.


-¡SAOTOME AL FRENTE!.- La voz del maestro sonó como una lapida cayendo
sobre su tumba. Desesperadamente comenzó a buscar una solución, una forma de
escapar, por fortuna su mente ingeniosa y hábil encontró una solución. Con
premura reunió un poco de energía en la palma de su mano, apenas del tamaño
de una canica, luego al tiempo que se ponía de pie la lanzó contra la ventana.
Una centésima de segundo después el vidrio explotó en mil pedazos.- ¡Aaaaayyyy!-
Gritaron las chicas por la sorpresa. Atónito el maestro y los demás alumnos se
acercaron a la ventana. - ¿Qué diablos...?.- Mientras todos buscaban una
explicación Ranma salió a la carrera pero en silencio del salón de clase.


Rato después el joven llegó al Dojo Tendo y ocultándose lo mejor posible
llegó a su habitación donde se cambió de ropa, su cuerpo se sentía
doblemente caliente en parte por el sueño y en parte por la carrera que había
hecho de la escuela a su hogar, sus nervios estaban alterados, por lo cual optó
por ponerse su traje de entrenamiento y encerrarse en el dojo a practicar sus técnicas
de combate. ¿Qué rayos me pasó?.


Más tarde Akane llegó a casa y sin decir una palabra subió a su habitación.
El tiempo pasó y Ranma seguía entrenando, su traje estaba empapado en sudor y
los músculos de su cuerpo le dolían por la incesante repetición de las katas
de combate. Al fin el sonido de la puerta al abrirse lo hizo parar, jadeante miró
a Akane, llevando su traje de entrenar, quien lo miraba desde el umbral.


-¡¿Qué estás haciendo aquí?!- El tono agresivo del muchacho molestó a
la menor de las Tendo y cortante respondió.- ¡¿Oye qué te pasa?! ¡Yo
siempre vengo a entrenar a esta hora!- Los ojos de Akane estaban llenos de esa
furia casi homicida que Ranma conocía bien, y que temía pese a sus desplantes
de macho.


Sin embargo, el muchacho no quería dar muestras de temor, así que adoptando
un aire arrogante miró condescendiente a la joven. - Esta bien.- Dijo colocando
una pequeña toalla en su cuello.- Ya entrené bastante por hoy.- Sin decir más
salió del Dojo pavoneándose ante Akane quien le gritó enfadada.- ¡Presumido!-
Sin más cerró la puerta y comenzó su entrenamiento.


Ranma dejó escapar un suspiro de alivio y entró en la casa, minutos más
tarde se dispuso a tomar un baño. Al abrir la puerta se llevó una desagradable
sorpresa, su padre estaba ahí reposando perezosamente en la tina de agua
caliente con la cabeza echada hacia atrás y un pequeño paño sobre los ojos.
Él hubiera preferido estar solo, por un instante pensó en esperar a que
saliera, pero recordando que pronto sería hora de cenar resolvió tomar su baño
de una vez. Sin mayores preámbulos se desnudó y tomando asiento en un pequeño
banco accionó la regadera portátil, su cuerpo se transformó inmediatamente al
contacto del agua fría, pero ya estaba acostumbrado. El sonido del agua hizo
que Genma retirara el paño de sus ojos para mirar quién estaba con él, por un
momento se sobresaltó al ver la hermosa figura femenina que tan
despreocupadamente se aseaba cerca de él, más al ver la cabellera pelirroja se
tranquilizó, era su hijo aunque en aquel momento más bien era
"..hija"... Normalmente Genma hubiera retomado su descanso, pero esta vez
"..algo".. lo impulso a seguir mirando, y sin darse cuenta comenzó a
deleitarse con la visión del agua corriendo por aquella figura, por los senos
grandes y carnosos, coronados por pezones rosados, por aquellas piernas fuertes
y bien marcadas, pero lo que más lo atraía era el parecido de Ranma con su
madre.


-Oh Nodoka. Cuánto tiempo ha pasado.- Por primera vez en años Genma Saotome
lamentó no poder regresar al lado de su esposa, quien sin duda lo mataría,
junto con Ranma, al conocer las maldiciones que habían caído sobre ellos en
China. El recuerdo de sus noches de amor lo asaltó con fuerza, despertando la
natural necesidad del hombre por la compañía femenina que tanto tiempo había
estado dormida en su alma, o mejor dicho en su polla, ¡Diablos! su situación
era peor que la Soun, él tenía que resignarse a la castidad pues su mujer
estaba muerta, pero la de Genma estaba viva y tan hermosa que no podía esperar
el día de poder follarla de nuevo. Sus pensamientos tuvieron como consecuencia
que su miembro se levantara ansioso de pelea, con mano temblorosa Genma acarició
su vieja lanza mientras sus ojos miraban a Ranma chica que sin duda era "..idéntica"..
a la mujer que él más había deseado y amado.


Ajeno a los pensamientos de su padre, Ranma se puso de pie y por un momento
dejó que el agua escurriera libremente hasta el suelo, dando así por terminado
su baño, sin más cerró el grifo, luego caminó hacia la tina.


-Espera Ranma.- Dijo Genma deseando contemplar un poco más del espectáculo
que la desnudez de "..su hijo".. le brindaba. -¿ Qué quieres papá?.-
Hasta ese momento Genma nunca había notado el tono sensual que la voz de Ranma
adquiría en su forma femenina. - ¿Eh?...¿yo?...quiero... quiero...¡un paño!...¡Sí!...
¡Tráeme un paño por favor!- Ranma frunció el entrecejo y torció la boca en
un mohín de disgusto. -¡Pero si tienes uno en las manos!.- Genma se río
tontamente y luego se justifico. -¡Es que está muy pequeño!...¡quiero uno
que me cubra toda la cara es algo importante en la técnica para relajarse!.-
Ranma no creyó en las palabras de su padre pero no tenía ganas de discutir, así
que dio la media vuelta y se acercó a un anaquel para tomar un nuevo paño.
Aquello dio a Genma la oportunidad de contemplar las espléndidas nalgas,
carnosas y duras, moviéndose acompasadamente a cada paso, su polla reaccionó y
se hincho aún más. Instintivamente su mano intensifico el meneo de su polla al
tiempo que experimentaba una sensación de placer que nunca había conocido, una
mezcla de deseo y temor que lo invitaba a hundir su polla en ese culo hermoso,
sin importarle nada más que disfrutar su estrechez y vaciarse como jamás había
soñado.


Ranma buscó un paño grande y sin prestar atención a lo que su padre hacía
volvió con el. -Toma.- Dijo mientras le extendía el paño, Genma lo tomó rápidamente
y lo usó para cubrir la rigidez de su miembro, con resignación miró a su
beldad entrar en la tina. El cuerpo de Ranma cambió a su estado normal mientras
tomaba asiento frente a su padre, el cual se colocó el paño en la cara y
cerrando los ojos continuó recreándose mentalmente con la imagen de su
"..hija"... Por su parte Ranma se quedó quieto disfrutando del agua
caliente. Por un rato ambos permanecieron en silencio, hasta que unos toquidos
suaves se escucharon junto con una voz familiar.


- ¡Ranma! ¡Tío Genma! !la cena está lista!- - -¡Ya vamos Kasumi!.- Ambos
se levantaron de la tina y se dispusieron a ir a vestirse para bajar al comedor.
Entonces Ranma miró a su padre desnudo, pese a su edad aún podía sentirse
orgulloso de su musculatura que resaltaba más con las gotas de agua corriendo
por su piel, pero lo que en verdad lo sorprendió fue la visión de su polla
erecta, las gruesas venas palpitantes y la gran cabeza roja, hacían de aquel
instrumento algo casi glorioso, ¿ cuánto placer podía brindar aquella cosa?.
¿Acaso esa era la razón por la que su madre se había casado con él?. Ranma
no entendía cómo podía pensar en esas cosas, definitivamente era un día
extraño.


Más tarde todos se hallaban reunidos en el comedor, Kasumi sirvió una cena
sencilla y nadie estuvo de humor para comentar nada de lo ocurrido aquel día.
Después cada uno se dedicó a sus asuntos Akane subió a su cuarto a hacer la
tarea, lo mismo que Nabiki y Ranma, Soun y Genma se pusieron a jugar una partida
de Shogi, y Kasumi se fue a lavar los trastos de la cena. En su cuarto Nabiki
contaba el dinero que la venta de fotos y otros artículos de "..la chica del
cabello de fuego".., vendidos a Kuno, le habían proporcionado ese día. Una
sonrisa perversa iluminó su rostro, eran casi 100.000 yens. - Tal vez deba
abrir un negocio en Internet.- Pensó mientras guardaba celosamente sus
ganancias.


Alegre se recostó en la cama y se puso a revisar las nuevas fotos que había
conseguido de Ranma, buscado aquellas que pudieran ser vendibles. Su euforia se
apagó un poco al ver las fotos, la mayoría están borrosas o fuera de ángulo
y es que, pese a ser una buena fotógrafa, el tener que tomarlas sin que Ranma
se diera cuenta, sobre todo cuando tenía su cuerpo de chica, hacía la labor más
difícil. Si bien Kuno compraría cualquier cosa de su amada pelirroja, sólo
una buena foto le daría a Nabiki la oportunidad de elevar el precio. Por fin
sus ojos se iluminaron al descubrir una foto interesante. En ella Ranma, chica
desde luego, aparecía desnuda tomando el sol perezosamente sobre el pasto o al
menos así parecía. Nabiki recordó aquel día. Happosai había entrado al baño
junto con Ranma y con su acostumbrada lujuria lo había intentado convencerlo de
modelar con la ropa intima que él había robado, como siempre Ranma intentó
defenderse y salió corriendo tras el viejo envuelto en una toalla, asustado el
maestro empleó su terrible Hapo-daikarin y Ranma salió por los aires para caer
directo en el estanque de donde salió transformado en chica y en tan malas
condiciones que tuvo que quedarse tumbado ahí un rato, cosa que Nabiki aprovechó.


- Ésta vale al menos 50.000 yenes.- Pensó Nabiki mientras continuaba
buscando, en ese momento se llevó una sorpresa, encontró una foto de Ranma, en
estado normal, desnudo y con la polla erguida. - ¡¿De dónde diablos salió
esto?!- Por un momento se quedó pensativa hasta que recordó que había
colocado una pequeña cámara oculta en el cuarto de huéspedes en un intento
por obtener mejores fotos. Así que Ranma hacía cosas raras cuando estaba solo,
bueno esa foto podía darle algún beneficio, tal vez Kodachi fuera tan
fetichista como su hermano. - ¡Me he sacado la lotería!-


Alegremente contempló ambas fotos mientras un leve sopor se fue apoderando
de ella. De pronto una voz chillona se dejó escuchar-¡Señorita Nabiki!- La
joven se revolvió ignorando el llamado.- ¡Señorita Nabiki!. Pesadamente abrió
los ojos y miró la elegante oficina que se encontraba frente a ella, a su lado
estaba una mujer de inciertas facciones que le hablaba apresuradamente. - ¡Señorita
Nabiki se le hace tarde para su reunión con los inversionistas!.- Nabiki se
incorporó, estaba sentada en un gran sillón de cuero negro, frente a ella un
gran escritorio de cristal y caoba, lleno de adornos en cristal cortado.. así
como pilas de documentos variados.


Con su habitual control de sí misma Nabiki supo que se encontraba en su sueño
favorito, donde ella era una poderosa mujer de negocios con una gran oficina en
Tokio, con una leve sonrisa se dejó llevar por la ilusión. - Estaré lista en
un momento.- Su supuesta secretaria salió del despacho. Nabiki se levantó y se
miró en un muro cubierto de espejos, su imagen era impecable con un fino traje
sastre en color negro, una blusa de seda, sus pies calzados con finas zapatillas
de altos tacones.- Algún día.- Pensó mientras contemplaba la gran ciudad
extendida bajo sus pies. Como de costumbre el sueño la llevó de un lugar a
otro, algunos reales otros imaginarios, donde realizaba increíbles negocios que
la hacían cada vez más rica. También había otras cosas como el ganar algún
gran campeonato de tenis, tal vez en Inglaterra.


De pronto el sueño dio un giro inesperado, ella se apeaba de su gran
limosina frente a un balneario de inmaculada elegancia. Luego estaba recostada
en una laguna de agua caliente, en verdad podía sentir su cuerpo envuelto en el
cálido liquido, en eso dos mujeres, maquilladas a la usanza de las geishas, se
le acercaron y con una gran caravana le comunicaron.- Su masaje espera señorita.-
Por primera vez Nabiki estaba extrañada, su sueño parecía haber tomado una
dirección desconocida, pero sintiéndose aún dueña de la situación optó por
seguir la corriente. Así salió del agua y caminó junto a las geishas que la
llevaron hasta una habitación de inciertas medidas en cuyo centro podía verse
una mullida cama de masaje.


La puerta se cerró tras ellas, ambas mujeres la despojaron de la supuesta
bata que cubría su cuerpo y la condujeron a la cama, su cuerpo se estremeció
por el contacto frío de la seda, luego ellas se marcharon. Nabiki permaneció
acostada boca abajo, no le incomodaba el estar desnuda, de hecho se sentía muy
orgullosa de la belleza de su cuerpo, de sus bien torneadas piernas y de sus
caderas breves, de su delgada cintura, pero sobre todo de sus pechos firmes y de
buen tamaño, en cuanto a su rostro no tenía nada que envidiarle a Shammpo, o a
cualquiera otra. La espera la hizo cerrar los ojos, súbitamente supo que
alguien estaba junto a ella y abrió los ojos para mirar, de un salto se
incorporó sobre la cama al vez que se trataba de Ranma, en su forma femenina,
vestido con una hermosa bata blanca.


-¡UN MOMENTO!.- Dijo mientras se cubría con los antebrazos. -¡¿QUÉ ESTAS
HACIENDO AQUÍ?!- Sin inmutarse la aparición hizo una reverencia y se presentó
sumisamente.- Mi nombre es Ranko y estoy aquí para darle su masaje señorita.-
Nabiki estaba confundida, si no era común que soñara con un miembro de su
familia mucho menos con Ranma o Ranko, y mucho menos en un trance como ese. -
Recuéstese señorita.- Dijo Ranko tomándola por el hombro.- Relájese y
disfrute su masaje.-


Nabiki se recostó de nuevo.- ¡Es sólo un sueño!.- Pensó aunque había
comenzado a sentirse inquieta. Por largos instantes el sueño pareció
detenerse, al fin sintió el delicado contacto de manos femeninas sobando sus
hombros, la sensación era tan relajante que la joven se dejó llevar de nuevo.
Aquellas manos recorrían su cuello, sus brazos, su espalda llenándola de un
delicioso calor desconocido. Luego sintió que se posaban sobre sus nalgas,
donde se movieron lentamente, dibujando el contorno o acariciando, lo cual le
provocaba un fugaz estremecimiento. Nabiki estaba extrañada por la atención
que Ranko prestaba a aquella parte de su cuerpo, que normalmente no recibía
masaje, así como por el largo tiempo que invirtió en ello. Sueño o no sueño
Nabiki iba a protestar, pero las manos de Ranko abandonaron su culo y comenzaron
a trabajar en las piernas, esto la hizo relajarse de nuevo, masajeando desde los
dedos de los pies pasando por los tobillos, las pantorrillas y las rodillas. En
ese momento Ranko dejó que sus manos fluyeran por la parte interna de los
muslos, casi tocando con sus dedos el vello púbico.


Nabiki volvió la cara en un nuevo intento por protestar pero las manos de
Ranko volvieron a escapar antes de que una sola palabra saliera de su boca, aún
así miró a la aparición que permanecía inmóvil junto a la cama,
contemplando el cuerpo desnudo frente a ella, su mejillas estaba rojas y sus
ojos húmedos tenían un brillo extraño, la ambiciosa chica sintió el impulso
de levantarse y dar por terminada aquella locura.


-Esto la hará sentirse mejor señorita.- Nabiki miró cómo Ranko tomaba un
frasco de crema perfumada y tomando un poco en la punta de sus dedos comenzó a
expandirlo sobre su piel, el aroma era delicado y al mismo tiempo embriagador,
produciéndole una sensación aceitosa pero agradable, de nuevo desechó sus
temores y se dispuso a disfrutar el momento. Esta vez las manos de Ranko se
movieron casi con indiferencia, yendo de los hombros a los pies en unos cuantos
minutos, lo único extraño era la cantidad de crema que dejaba embarrada en su
piel. Cuando las manos la abandonaron de nuevo Nabiki tuvo un presentimiento,
pero antes de que pudiera analizarlo Ranko se subió a la cama y se sentó sobre
sus espaldas.


-¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO?!- Gritó mientras intentaba volverse. Ranko la tomo
con firmeza por el hombro.- Relájese señorita.- Sus ojos estaban llenos de
deseo, tanto que la joven no pudo resistirse y volvió a recostarse. Ranko
comenzó entonces a mover sus caderas mientras sus manos se apoyaban en los
hombros de Nabiki, la cual podía sentir el suave roce del vallo púbico contra
sus nalgas, lo cual la hacía estremecer, acto seguido Ranko se recostó
totalmente sobre su espalda y comenzó a tallar sus pechos contra los omoplatos,
el contacto de esas esferas de carne untando la crema sobre ella era casi un
tormento.


Nabiki se dio cuenta de que estaba perdiendo el control, de que esa fantasía
la dominaba, en su alma se inició una lucha inusual entre escapar o dejar que
las cosas siguieran hasta el fin. Las manos de Ranko acariciaban cada milímetro
de su espalda, para luego resbalar hasta la delicada piel se sus pechos, al
tiempo que sus labios comenzaba a depositar besos ardientes en los hombros y
nuca de Nabiki. -Nooooo.- Lo que debió ser un grito sólo fue un suave
murmullo, los dedos de Ranko se apoderaron de los pezones de su víctima, que de
inmediato respondieron endureciéndose. Los esfuerzos de Nabiki por liberarse
eran similares a los de una ballena varada por regresar al mar. Si levantaba el
torso las manos de Ranko oprimían sus senos hasta hacerla sentir dolor, al
tiempo que con sus propios pechos tallaba con más fuerza la espalda de la
joven, si levantaba las caderas Ranko lanzaba una de sus manos hacia el coño y
acariciaba con sus dedos los abultados labios vaginales, mientras el roce del
vello rojo contra la raja de su culo se hacía más intenso.


- Para... para... ¡noooooooo!.... - Nabiki no reconoció su voz había
perdido su frialdad, ahora sonaba ronca y suplicante, pero su cabalgadora no había
terminado. Lentamente se dejó resbalar por la cremosa espalda besando y
lamiendo cada palmo de piel hasta que su rostro quedó justo frente a las
carnosas nalgas. Sus manos acariciaban o estrujaban aquellas carnes calientes,
luego las tomó y las separó para hundir su rostro entre ellas, primero lamió
toda la raja saboreando el sabor salado para después clavar la punta de su
lengua en el ojo del culo. Nabiki hundió la cara en la cama, sus manos se
crisparon amenazando con desgarrar las sabanas de seda blanca, al tiempo que
levantaba al máximo sus nalgas para que Ranko pudiera hundir más su lengua
dentro de ella.. incapaz de resistirse más Nabiki dejó que su mano llegara
hasta su coño y sus dedos sobaran el clítoris al compás de las acometidas de
Ranko.


-¡ Aaaaaahhhhh!...¡Ahhhhhh!... ¡Méteme toda tu lengua!... ¡Fóllame con
la lengua!... ¡Ohhhhhh!.... ¡Me corrro Ranko!.... ¡Siiiiii!... ¡Asiiiiii!...¡Me
corroooo Rannnkkkoooo!... ¡Oh dioses me corro....¡Me corrrrrooooooo!...-


Convulsionándose como una posesa Nabiki dejó que sus jugos íntimos
escaparan a raudales de sus entrañas, en un flujo que parecía no terminar jamás.
Al fin ambas quedaron tendidas, jadeantes y agotadas, pero el sueño no
terminaba.


Tras un pequeño descaso Ranko bajó de la cama y sin prisa alguna volvió a
impregnar las palmas de sus manos con la crema perfumada, pronto volvió al lado
de Nabiki y tomándola de nuevo por los hombros la hizo dar la vuelta, la joven
veía borrosamente a causa del orgasmo que aún la sacudía. Sin fuerzas para
oponerse Nabiki se limitó a cerrar los ojos mientras las manos de Ranko volvían
a deslizarse sobre su cuerpo con un fervor renovado. Con delicadeza acarició
las mejillas y los pómulos de la cara, muy suave, Nabiki entreabrió los ojos y
miró el rostro sonriente de la aparición. Ésta comenzó entonces a masajear
el cuello y los hombros, sus manos se movían con seguridad, luego descendió
hasta la piel más sensible de los senos. Tomó un poco más de crema y comenzó
a tocar, primero trazando círculos alrededor de los pechos que de inmediato se
pusieron duros de nuevo. Aquellos dedos comenzaron a ascender lentamente, muy
lentamente, por esas cumbres de carne, recorriéndolas en toda su extensión
para unirse al fin sobre los pezones donde se detenían, Ranko sólo dejaba que
la yema de sus dedos se apoyaran, sólo se apoyaran sobre los pezones de Nabiki.


Luego iniciaban un descenso igualmente lento, semejante al toque de un pulpo,
hasta volver a la base donde, tras un momento de inmovilidad volvían a subir.
Nabiki sentía que todo su cuerpo estaba a punto de derretirse como mantequilla
sobre una sartén, mientras aquellos dedos jugaban sobre sus pechos. Finalmente
Ranko abandonó las esferas de carne y continuó su camino, esto produjo en la
chica un gran alivio pero al mismo tiempo un deseo tremendo de que continuara,
eso la sorprendió. Pero antes de que pudiera poner orden en su mente sintió
las manos deslizarse por su vientre, los dedos presionaban exquisitamente los
contornos de su ombligo arrancándole trémulos espasmos que la hacían
estremecer. Por fin Ranko empezó a tocar los muslos, esta vez de inmediato se
concentró en la parte interna, dejando que sus dedos se enroscaran con el vello
púbico, hundiéndolos voluptuosamente hasta tocar los labios del coño e
incluso tocar el anhelante clítoris.


-¡Ranko!... ¡Ranko!... Por favor... por favor...- Nabiki cerró los ojos
temerosa de terminar su petición, incapaz de decidir si deseaba que siguiera o
que parara, al tiempo que sentía como su coño se humedecía. Los dedos se
hundieron más en aquel coño ardiente y penetraron en ella, entrando y saliendo
con un ritmo casi hipnótico. En ese momento la aparición le abrió las
piernas, colocándose entre ellas, dejando a la chica totalmente a su disposición.
Los dedos seguían entrando y saliendo. Fue entonces que pudo sentir el cálido
aliento estrellándose contra su sexo, eso casi la hizo saltar, haciendo que se
arqueara, que cada músculo de su cuerpo se convirtiera en cuerda tensa, que sus
pechos se hincharan hasta hacerla creer que tocarían el techo. Sin previo aviso
Ranko levantó la cara y como un águila se incrustó en el coño de Nabiki,


-¡Ooooohhhhh!....¡Aaaahhhggggg!- Aulló desesperada. Sus manos sujetaron la
cabeza de su amante contra su raja.


-¡Huuummmm!... ¡Huuummm!- Eran los únicos sonidos que producía Ranko
mientras iniciaba un nuevo ritmo para hacer más placentero su trabajo. Su
lengua recorrió cada palmo de aquel coño, el clítoris, los labios internos y
externos, para luego entrar hasta el fondo y beber cada gota del liquido que
emanaba de las entrañas de Nabiki, para luego empezar de nuevo. La chica sintió
su cuerpo sacudirse bajo la descarga de millones de voltios de placer, el clímax
estaba cerca. En eso sintió las manos de su amante deslizarse hacia arriba de
su cuerpo hasta apoderarse nuevamente de sus pechos. Pero había algo extraño,
esas manos se sentían más pesadas y abarcaban una extensión mayor que antes.
Un escalofrío recorrió la espalda de Nabiki. Al momento levantó la cabeza e
intento mirar por entre los promontorios de sus pechos, comprobando que su temor
era verdad al mirar la negra cabellera que se agitaba contra su sexo.


-¡No!... ¡Ohhhhh!.... ¡Nooooo!....¡Oooooohhhhhhh!....- Las manos de
Nabiki se crisparon sobre la cabeza de su jodedor mientras intentaba apartarla
de su sexo. En respuesta su amante se separó un poco de su coño dejando ver el
varonil rostro de Ranma. Sus ojos se encontraron y Nabiki se sintió dominada
por las manos masculinas que ahora oprimían sus senos. Ranma volvió a hundir
su rostro en el ardiente triángulo de vello púbico.- ¡Ya... me corro...¡me
corrroo!-


Los jugos apenas comenzaban a salir cuando Ranma suspendió sus caricias
bucales y comenzó a deslizar su cuerpo sobre el de Nabiki, ésta comprendió
las intenciones del joven guerrero pero estaba demasiado caliente como para
impedirlo. Ranma se acomodó entre las piernas de su amante y colocó la roja
cabeza de su polla a la entrada del coño húmedo y lo frotó, de arriba abajo,
durante unos instantes. Las manos de Ranma masajeaban los pechos con cierta
violencia, apretando y estrujando los pezones. Los gemidos de Nabiki fueron la
señal para que Ranma lanzara la primera estocada, penetrando en el coño de
Nabiki. Los labios de la raja se abrieron ansiosos y se cerraron después sobre
el cilindro de su jodedor, Ranma siguió hundiendo su polla dentro de la chica,
hasta alcanzar el fondo.


Totalmente penetrada Nabiki cerró las piernas en torno a la espalda de
Ranma, jalándolo para penetrara aún más en su entrañas, mientras sus brazos
acariciaban el fuerte tórax del muchacho. Sus bocas se hallaban unidas en un
beso candente, sus lenguas se trenzaban en una lucha sin cuartel. Nabiki comenzó
entonces a mover sus caderas con fiereza, deseando clavarse más en aquel
cilindro de carne, en respuesta Ranma empezó a cabalgar briosamente sobre ella.
Cuando sus ritmos se acoplaron ambos fueron presas de un delirio amoroso.


-¡Muévete despacio!... ¡fóllame despacio!- Indicó la joven a su
cabalgador deseando prolongar el momento lo más posible. Deseaba que nunca
terminara el goce que le producía el frotamiento de la polla contra las paredes
de su coño, sentía cómo la cabeza de aquel instrumento llegaba hasta el fondo
de su sexo provocándole un delicioso cosquilleo en cada mete y saca. Pero
incapaz de soportar más cambió su demanda.- ¡Rápido!...¡más rápido!... ¡Así!...
¡Sí!... ¡Así!.... ¡Más!...¡Mássss!- La joven cerró los ojos dejando que
su cuerpo se convulsionara a su antojo.- ¡Me cooooorrrrrrooooo!-


Un manto de tinieblas se hizo a su alrededor y cuando abrió los ojos estaba
sola en su habitación. Asustada se incorporó sobre la cama y miró confusa a
su alrededor. Su corazón aún latía con fuerza dentro de su pecho y su coño....¡su
coño estaba escurriendo en líquidos femeninos! Frente a ella sólo estaban las
dos fotografías de Ranma, chico y chica, desnudo. En un reflejo instintivo las
tiró de un manotazo bajo la cama.


-¿Qué esta pasando aquí?- Abajo, ajenos a lo ocurrido a Nabiki, Soun y
Genma se encontraban aún inmersos en su juego de Shogi. Kasumi ya se había ido
a dormir. Soun emitió un bostezo y estirando los brazos miró al reloj que
dominaba el comedor. -Son casi las 12- Pensó mientras volvía a mirar el
tablero. - Oiga Saotome. ¿Por qué no dejamos esto para mañana?-


Genma miró de reojo el reloj y asintió con la cabeza. - Sí, ya es tarde.
dejémoslo para mañana Tendo.- Ambos se levantaron y cerrando la puerta se
dispusieron a subir a sus habitaciones. En eso Genma se detuvo al pie de la
escalera.


- Tendo. ¿Creé que podíamos entrenar juntos mañana?.- Soun lo miró
desconcertado. -¿Entrenar?.- -Sí- Repuso Genma.- He aprendido un par de trucos
nuevos y quisiera practicarlos antes de emplearlos en el entrenamiento de
Ranma.- Soun meditó un momento y terminó por aceptar.


-De acuerdo. Hace tiempo que no entreno como se debe.- Ambos guerreros
subieron las escaleras y caminaron a sus respectivas habitaciones. Genma penetró
a la suya con cautela, Ranma seguro ya dormía, en la penumbra podía verse el
cuerpo tendido de Ranma, en su forma de varón, quien roncaba a pierna suelta.
Por un momento Genma contempló a su muchacho, el recuerdo de su esposa lo asaltó
de nuevo, mientras se recostaba a su lado.


Al cabo de unos minutos todos los habitantes de la casa estaba profundamente
dormidos, pero no tranquilos, sus manos no dejaban de tocar sus sexos que se
agitaban ansiosos, sus sueños estaban llenos de siluetas insinuantes y un calor
terrible los abrazaba. Fuera de la casa la gran esfera negra se hizo visible y
comenzó a jalar más energía de los alrededores hasta el amanecer. CONTINUARÁ...
Autor: "..El monje"..



 

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