Dragon Ball Z, 18 y Krilin
Enviado por Anonimo el día Miércoles 16 de Junio de 2004
 



Lo prometido es deuda y aquí esta la tercera parodia de su servidor, Ryo.
Estas es de Dragón Ball Z.. Para comentarios, amenazas, sugerencias y cualquier
otra cosa escribir a ryo_cr@yahoo.com .
Gracias por los comentarios de las dos anteriores. Espero la disfruten


La vida continuaba tranquila en la Tierra luego de la pelea contra Cell (o
Celular), un periodo de paz bastante largo esperaba al planeta, a no ser claro
por aquel pequeño incidente de los guerreros de plata que resolvió Son Gohan,
con algo de ayuda del "..más allá"...


En fin, la vida para la mayoría de los habitantes del planeta Tierra estaba
libre de preocupaciones. Sin embargo uno de los Guerreros Z, se hallaba
intranquilo. Krilin, aquel pequeño, fiero y guerrero rapado, quien en su
juventud había sido compañero de entrenamiento de Son Goku con el Maestro Kame
Senín, no podía sacar una idea fija en su cabeza, una idea que le atormentaba
aun en las noches de amor con la voluptuosa Maron. Esa idea tenía un precioso
rostro de mujer pálido con ojos azules, labios apenas sugeridos y un hermoso
cabello corto y rubio.. esta idea también tenía nombre: "..Número 18"...


Krilin se hallaba perturbado desde aquella vez que la androide le había dado
un beso en la mejilla y se había clavado en su pecho, más aun luego de la
despedida en el Templo Sagrado de Kami Sama. Por otra parte su primer, Maron, le
había dejado, y esta vez parecía que si era permanentemente. Esta hermosa
chica, Maron, de cuerpo escultural, amplios y firmes senos, caderas amplias y
cintura estrecha, le había encendido las entrañas por primera vez, y él
realmente la quería, la quería mucho pero su actitud hacia él, a veces de
menosprecio apenas encontraba un candidato mejor parecido, había minado el cariño,
por otra parte la aparición repentina de Número 18, había dado vuelta a la
vida del valeroso guerrero.


Por este tiempo Krilin se encontraba entrenamiento, estaba vez estaba solo.
La montaña en que se encontraba estaba muchos kilómetros al este de la Capital
del Sur. Su fuerza se incrementaba muy lentamente, en comparación con de Goku o
Vegeta, pero entre los insignificantes seres humanos, se hallaba en una posición
privilegiada. Sin embargo en medio de las interminables faenas de entrenamiento
cruzaban por su cabeza aquellos dos rostros que tanto quiere: el de Maron y el
de la bella Número 18.


Durante aquella tarde entrenó en una imponente cascada cuya caída de agua
rugía como el poderoso Dios Dragón al asomarse de entre las esferas al ser
invocado. La tarde agonizaba peleándole tiempo a la noche. El paraje estaba
desierto, pero era increíblemente hermoso, el verde bosque acogía en su regazo
aquel río, entre arrullos de aves y murmullos de animales entre la espesura.


En un momento dado, mientras detenía el potente brazo de agua y lo lanzaba
contra el cielo, Krilin, con el pecho al descubierto, sintió una mirada que se
deslizó por su espalda desnuda y húmeda. Al volver se encontró con la
desierta orilla del río y más allá con el follaje del bosque, no había nadie
ahí. Aún así intentó percibir el Ki (fuerza o energía vital) de alguien
cercano, pero fue en vano.


Regresó nuevamente a su entrenamiento, su Ki se elevaba por instantes a
puntos bastantes impresionantes. En medio de uno de esos puntos una sombra
saliente de entre los árboles le acechó por la espalda, sin pensarlo dos
veces, el guerrero, se volvió lanzando un Kame Hame Ha (u onda vital) con todas
sus fuerzas. La sombra cayó desplomada sobre el suelo. Al mirar de nuevo la
androide 18 se hallaba tendida en el césped muy cerca del río, aparentemente
inconsciente.


Cuando la androide 18 abrió los ojos se halló en un improvisado campamento
en un claro, al aire libre.. una fogata ardía a sus pies iluminando la oscuridad
y no había más nadie a su alrededor. De repente descendiendo del cielo
estrellado apareció Krilin con una buena carga de leña seca.


_ Ya despertarte, qué bueno _ sonrío alegremente el valiente fajador,
mientras colocaba parte de la carga en el fuego para darle vigor y cocinar mejor
el enorme pez que se encontraba en cocción. Numero 18, incorporándose
lentamente, se acomodó parte del cabello tras la oreja, maniobra que le
fascinaba a Krilin.


_ ¿Qué hago aquí? _ Preguntó secamente la androide.


_ Creo que te desmayaste al recibir uno de mis poderes_ contestó Krilin, _
Pero fue un accidente_ se apresuró a aclarar moviendo las manos al ver la
mirada de 18.


_ Oh, sí ya recuerdo_ dijo despreocupadamente la androide._ estoy débil por
la falta de alimento _.


Krilin no pudo menos que extrañarse ante esta afirmación, él creía que la
androide contaba con dispositivos de energía ilimitada y que nunca se cansaban.


_ Pero ¿Tu tienes esa cosa de energía ilimitada?_ Preguntó tímidamente.


_ Lo tenía pero al pedirle al Dios Dragón que retirará el dispositivo
explosivo de mí, también eliminó esa otra parte y ahora necesito de alimentos
_La androide hablaba con todo comodidad frente al guerrero, continuo diciendo:
_, además soy como cualquier otra humana solo que varias de mis parte han sido
re diseñadas genéticamente para mejorar en las peleas _.


¡Es humana! Pensó Krilin, es una mujer como cualquier otra. Sintió un gran
alivio y una nueva motivación extraña nació en sus adentros.


Luego de cenar, acabando entre ambos al enorme pescado. Krilin se recostó un
largo rato sobre la tersa hierba, un poco alejado de la fogata y de Número 18,
contemplando la luna que casi se hallaba mostrando su faz completa y las
estrellas. Meditaba entre muchas otras cosas, la de batallas libradas al lado de
su amigo desde la infancia, Son Goku, y con el resto de sus amigos, de las veces
que estuvo apunto de morir y de las veces que de hecho murió, de repente cruzó
su cabeza el recuerdo de Maron, de la primer noche que pasaron juntos y en la
cual se dio cuenta que no era virgen y que no le importó en lo más mínimo.


_ ¿Qué haces? _ le interrumpió la dulce voz de 18, ¿dulce?, Bueno, al
menos así le pareció.


_ Contemplando las estrellas... _ suspiró Krilin. La androide frunció el ceño.


_ Yo nunca las he contemplado_ La rubia joven se dejó caer a un lado del
pequeño gran peleador.


Un silencio, que se hizo eterno para Krilin, se tendió en medio de ambos. El
corazón del guerrero palpitaba con fuerza y la respiración se le aceleró sin
querer.


De repente un haz de luz cruzó el firmamento. Era una estrecha fugaz. Krilin
se levantó ligeramente apuntó al punto en el horizonte donde se había perdido
la estrella. Volvió el rostro hacia 18 como para decirle algo, pero se encontró
con el rostro de la androide justo sobre el suyo, los ojos de ella se hallaban
con brillo especial y al toparse con su mirada Krilin sintió un escalofrío por
todo el cuerpo, y antes de poder decir algo la mujer le apagó los labios con un
beso.


La noche era cálida, pero Krilin hubiera jurado que se hallaba en el
infierno, todo el cuerpo le ardía con el fuego de la pasión. Se hallaba uno
frente al otro, en silencio. La niña rubia se deshizo del chaleco y de la
camisa que le cubría el pecho, pronto asomaron dos perfectos senos blancos
coronados con sendos carnosos pezones rosa y un abdomen liso, perfecto. Krilin
pensó que 18 nada tenía que envidiarle a Maron en cuanto a atributos. A su vez
Krilin se descubrió el torso: musculoso por donde se mirase, como un joven
roble cuyo tronco es inquebrantable y cuya presencia despierta admiración.


Un segundo, un interminable segundo mientras ambos apreciaban el cuerpo del
otro. Nuevamente la mujer tomó la iniciativa poniéndose de pie y despojándose
completamente de sus ropas. Sus piernas larga y esbeltas, columpiaban unas
amplias caderas, su sexo se hallaba libre del vello púbico, todo aquel cuerpo
resplandecía al roce de los rayos argentos de la luna como una estatua de
blanco mármol de alguna diosa antigua. El Guerrero se irguió, e igualmente se
deshizo de sus vestimentas restantes. Aunque pequeño, el cuerpo del héroe era
fenomenal. Un torso musculoso, piernas igualmente modeladas, una espalda como
coraza, parecía una pieza de maquinaria perfectamente afinada.


Se acercaron y se fundieron en un nuevo beso, esta vez sus lenguas se
atornillaron la una a la otra en un juego que ya terminaba de encender las de
por sí inflamadas entrañas de ambos. Cayeron, pues, al césped, él sobre
ella. Entonces él, haciendo uso solamente de su lengua, le recorrió el cuerpo
haciendo una larga escala en sus pechos los que degustó una y otra vez,
mordisqueando los cada vez más duros pezones. Continuó luego hasta detenerse
al final del vientre, instintivamente ella separó un poco las piernas para
permitir que el rostro de su cómplice se hundiese en medio de ellas y le
proporcionara sensaciones que hasta ahora sólo había imaginado. Krilin por su
parte, recordando como le gustaba aquella operación a Maron, comenzó a lamer
de arriba a bajo la entrada al templo de los dioses de su ninfa, introduciendo
ocasionalmente su lengua tan solo para oír los gemidos de placer de su compañera.


Pronto los papeles se invirtieron. Krilin se halló de espaldas en la hierba
y la diosa rubia con el cabello cubriéndole media faz le dirigió una sonrisa
maliciosa. La joven se dirigió sin preámbulo al miembro de su compañero. Este
era bastante imponente en tamaño. Lo tomó con ambas manos y con su lengua
comenzó a dar vueltas sobre su extremo rojizo, introduciéndolo poco a poco en
su boca mientas lo recorría con las manos de arriba a bajo. Lo saboreaba cuanto
podía, acelerando la maniobra a veces, lo sacaba y metía en la boca rápidamente.


Krilin pronto la tomó de la barbilla atrayéndola hacia su pecho, a lo que
ella respondió. Cuando la tuvo suficientemente cerca se irguió un poco hasta
asirla por la cintura, la suspendió un poco hasta que estuvo sobre el ángulo
de caída adecuado, ella tomó el miembro de su compañero y lo apuntó. Cuando
Krilin la dejó caer su henchido guerrero le perforó las entrañas y un grito
de hembra retumbó en la foresta: la niña rubia era virgen.


Tras el primer impacto, muy rudo para ser el primero, ella se repuso y tras
los primeros embates de Krilin ella tomó la iniciativa montando sobre la dulce
espina, dando saltitos primero y verdaderas embestidas luego. El dolor inicial
pasaba rápidamente a convulsiones de placer.


El falo del joven guerrero taladraba las hasta entonces vírgenes entrañas
de la ninfa. Tras un re acomodo Krilin se halló nuevamente sobre la mujer. Le
asió por las piernas, levantándolas y separándoselas ligeramente permitiendo
una mejor penetración. Numero 18 gemía y lloraba mientras se revolcaba
alrededor de la estaca de la que se hallaba presa.


En medio de cada embestida todo el cuerpo de la mujer se sacudía, sus pechos
duros y firmes se tambaleaban excitantemente, mientras se cubrían de una fina
capa de sudor. De su boca, en la cual hundía sus dedos ocasionalmente, salía
saliva por la comisura de los labios. Sus ojos se perdieron en el infinito,
mientras chillaba, pronto se tornaron blancos.


Presentó múltiples espasmos orgásmiscos hasta que Krilin se halló en su máximo,
y le inundara sus adentros con su savia. Para entonces Krilin había dicho sin
querer el nombre de Maron.


Terminaron juntos, uno sobre el otro sudorosos y satisfechos.


Al alba ya se hallaban incorporados.


_ Krilin. ¿Quién es Maron? _ la pregunta lo tomó por asalto _ Me lo
dijiste al oído anoche _.


_ Eh, eh,_ comenzó sorprendido, resolviendo por fin_ Será el nombre de
nuestra primer hija _.


A lo que la hermosa rubia asintió sonriendo.


Poco tiempo después se casaron...


FIN.



 

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