La noche había caído una vez sobre Ciudad Gótica, sus altos edificios y
oscuros callejones creaban el ambiente necesario para los crímenes que la habían
hecho tristemente celebre en los últimos años. No obstante para el común de
los ciudadanos aquella era simplemente una noche más, solo algunos pocos
estaban enterados de la amenaza que se cernía sobre la ciudad. Las estaciones
de policía y bomberos estaban alerta, los hospitales habían llamado a todo su
personal para atender cualquier emergencia, finalmente en las oficinas del
alcalde se llevaba a cabo una reunión de emergencia en espera de los
acontecimientos.
Mientras tanto en las afueras de la ciudad se alzaba la gran mansión del excéntrico
millonario Bruce Wayne. En ocasiones especiales se le veía iluminada dando la
impresión de ser un lugar acogedor. Pocos sabían que aquel mismo lugar era
normalmente oscuro, con los amplios ventanales cerrados y cubiertos por gruesas
cortinas. Los negros muros recubiertos de moho, las altas torres, los jardines
eran tétricos y descuidados.
No obstante esta oscuridad era nada comparada con la que reinaba bajo la
mansión. En aquella gran cueva de la cual nadie conocía su existencia, aquel
lugar donde laboraba el oscuro guardián de la noche, Batman.
Hay podían verse toda clase de objetos, algunos como la gigantesca moneda de
cinco centavos, eran trofeos, pero el resto eran computadoras, instrumentos de
laboratorio, y los sorprendentes vehículos empleados para combatir el crimen.
Esa noche Batman trabajaba arduamente, mezclando fórmulas, analizando
resultados, estudiando y comparando patrones. Así habían pasado tres noches.
Sus ojos detrás de la mascara estaban enrojecidos, su quijada lucía una
creciente barba, pero nada podía compararse con la angustia y la rabia que hervían
dentro de su pecho.
Finalmente todo estaba listo, lentamente se dejo caer en una silla y se quedo
inmóvil. Su figura era simplemente imponente, enfundada en su negra armadura y
recubierto con su capa que por momentos parecía un pedazo de la misma noche
colocado sobre sus hombros.
A cierta distancia dos figuras lo observaban, una era un hombre alto y
delgado, vestido con un elegante traje negro, el otro era un joven, casi un niño,
enfundado en un traje negro y rojo, eran Robin y Alfred.
-¿ Dices que no ha dicho una palabra desde hace días?-
-No ha dicho nada joven Dick. Solo espera el momento de actuar.- dijo
Alfred colocando una mano sobre el hombro del muchacho
- Creó que usted debería comer algo antes de que se vayan.-
El joven maravilla pareció dudar, mientras miraba a su oscuro mentor inmóvil
en las sombras.
-No se preocupe no se ira sin usted.- a regañadientes Dick hecho a andar
tras el viejo mayordomo.
Apenas se habían ido cuando el caballero negro se incorporo y con pasos
lentos llego hasta una pequeña gaveta. La abrió y extrajo una carta arrugada,
la tomo en su mano y volviendo sobre sus pasos volvió a tomar asiento.
Lentamente la desdoblo y la leyó una vez más.
"..Seguramente para esta hora ya sabes que ella a escapado de la comisaria
y esta lista para llevar a cabo su plan. También habrás averiguado que fui yo
quien la ayudo. Lo admito, sería hipócrita no hacerlo, y estoy consciente del
dolor que mis decisiones les provocaran a ti y a mi padre. Solo puedo contarte
que es lo que ocurrió y esperar que algún día ambos me perdonen.
Todo comenzó aquel día, ¿ recuerdas?, cuando el millonario Bruce Wayne se
vio obligado a asistir a la cena en honor al joven empresario Trend Shonwel, por
haber conseguido expandir el monopolio de su padre en el Amazonas. Todo salió
perfecto esa noche, la fiesta, los halagos de su padre y socios, ha y para
cerrar con broche de oro se planeaba anunciar su próxima boda con Linda McCary,
una joven abogada si mal no recuerdo.
Para adornar el momento el joven Trend ordeno la entrega de una gran ramo de
rosas rojas, cuando el mensajero llego y se las entrego se pidió silencio en el
salón y él empezó a decir un discurso, pero antes de que terminara las rosas
cobraron vida, como serpientes vegetales que crecieron en segundos y como una
hidra espantosa se enredaron en su cuerpo. En solo unos segundos lo hicieron
pedazos con sus espinas a pesar de que tú intentaste ayudarlo.
Después del pánico y los gritos llego mi padre y los detectives del
departamento de policía, para ellos aquello era una locura, para ti era el
anuncio de que ella estaba de regreso. Más tarde nos reunimos en la cueva y nos
dijiste, a mi y a Dick, que Pamela Isley alias "..Hiedra Venenosa"..
estaba en Ciudad Gótica. Tus investigaciones pusieron al descubierto que el
joven Trend se había apoderado por la fuerza de algunas hectáreas de selva
para incrementar sus ganancias. El pobre nunca supo que estaba destruyendo el
santuario de Hiedra Venenosa en Sur-América.
Ahora ella había regresado a Ciudad Gótica y nos tocaba detenerla. Mi padre
y tú organizaron la búsqueda de su escondite. Mientras Dick y yo patrullábamos
los jardines botánicos y cualquier lograr relacionado con plantas.Hubo uno que
llamo mi atención, llamalo intuición femenina. Se trataba de una pequeña
florería cerca del centro, el dueño, un tal señor Melvin, un hombrecillo bajo
de estatura y algo regordete no tenía cuentas pendientes con la ley. Aún así
me presente en el lugar, como Barbara Górdon, fingiendo buscar una planta exótica.
Mientras estaba ahí llego otro cliente y tras una breve chala Melvin grito.
-¡Chintia el paquete para el Señor King!.-
Fue entonces cuando la vi llevaba un gran oberol deslavado, su cabello rojizo
estaba sujeto por una pequeña red y unos gruesos lentes ocultaban su cara, pase
a todo había algo en ella, un encanto que no la dejaba pasar desapercibida. Rápidamente
dejo el encargo en el mostrador y volvió a la tras tienda, su aptitud me hizo
sospechar y esa noche vigile el lugar.
Cerca de las 4am, cuando casi me había dado por vencida, un pesado camión
hizo alto frente al local, pude ver como intercambiaron señales luminosas,
después la puerta se abrió y vi al señor Melvin seguido por unos tipos extraños
salió al encuentro del chofer, igualmente extraño, con precisión matemática
vaciaron el contenido del camión, unos grandes tambos. Luego el camión se fue
y todos volvieron al interior de la florería.
La emoción de haber encontrado algo me hizo actuar imprudentemente, así en
vez de contactar contigo o Dick, me lance a investigar más yo sola. No me
resulto difícil abrir el tragaluz y entres sin hacer ruido, al principio me
sorprendió no encontrar rastro de los extraños que habían penetrado hacia
solo un momento.
El sonido de voces me hizo ocultarme en las sombras, desde ahí pude ver a
Melvin hablando con alguien en la tras tienda. Lentamente me acerque, la puerta
estaba entre abierta y mire al interior. Pude ver al hombrecillo de rodillas en
el piso y frente a él una mujer alta envuelta en un ajustado leotardo, que
parecía hecho con hojas, en color verde. El leotardo le llegaba hasta el borde
inferior de sus grandes y hermosos pechos, que parecían a punto se saltar fuera
de su prisión, resaltando la estreches de su cintura hasta hacerla semejante a
una avispa, al tiempo que aumentaba la amplitud de sus poderosas caderas y
nalgas. Sus piernas eran largas y bien torneadas envueltas en mallones y botas
del mismo color del leotardo.
Su rostro era en verdad bello, de delicadas facciones, sus labios eran rojos
como rubíes y sus ojos grandes verdes como una selva reflejada en un estanque.
Solo podía ser la Hiedra Venenosa. sus brazos se cruzaron sobre su pecho y
mirando con fastidio a Melvin mientras él le suplicaba como un niño patético.
-¡No puedes abandonarme!... ¡ llevame contigo!.-
-¡Nunca te dije que vendrías conmigo! ¡No tengo uso para ti!-
-¡ENTONCES SE ACABO. YO MISMO TRAERE A LA POLICIA PARA QUE HAGAN MIERDA CON
TU JARDIN-
Por toda respuesta Hiedra lo tomo de las solapas y lo atrajo hacia ella, y
sin darle tiempo a nada lo beso con tal lujuria que juraría que el tipo se vino
en sus pantalones. Después lo soltó y dandole la espalda se alejo.
Casi al instante el infeliz comenzó a convulsionarse y se derrumbo en medio
de gemidos casi inhumanos. Sin meditarlo entre al cuarto y me acerque a Melvin
pero ya había muerto a causa del beso letal de la Hiedra Venenosa.
Al volver la cara descubrí que estaba sola, ¿Donde diablos se había ido?,
rápidamente registre el lugar y descubrí una pequeña escalera oculta que me
llevo directo a un túnel abandonado del metro, ahora transformado en un espléndido
invernadero. Por un momento me quede sorprendida observando aquel edén,
entonces escuche una voz a mis espaldas.
-Y... ¿quien se supone que eres tú?-.
Rápidamente me di la vuelta y me encontré cara a cara con ella. Sus ojos me
recorrían de arriba-abajo, más con burlona indiferencia que con miedo, esto me
hizo enojar.
-¡Soy Batichica!- le grite.
- ¿Batichica?- Repitió con burla.- ¿Así que el viejo murciélago se
consiguió una mujer que haga el trabajo por él?. Típico del macho, no es así
querida.-
-¡Suficiente!- di un paso la frente- ¡Vendrás pacíficamente o tendré que
húsar la fuerza!.- - - En sus ojos pude ver como se encendía un odio
demencial, los músculos de su cuello se tensaron y apretó sus puños con
fuerza. Un segundo después volvió a la calma, pero sus ojos seguían
iluminados. ¿Fue ese brillo o acaso mi intuición femenina lo que me indico que
algo estaba mal?. Apenas tuve tiempo de esquivar el golpe que un de los extraños
hombres me lanzo por la espalda. ¿De donde diablos había salido?.
Rápidamente le aplique una barrida de karate y lo tire al suelo, pero al
volverme pude ver que estaba rodeada por aquellas sombras, unos diez, en ese
momento pude escuchar la voz de Pamela a mi espalda.
- ¿Te rindes querida o tendremos que húsar la fuerza?- Sin esperar
respuesta hizo un ademán y las sombras se lanzaron sobre mi. Desde luego me
defendí con mis mejores golpes, pero era como golpear muros, en un momento dado
la luz dio de lleno en la cara de uno de ellos y pude ver que no eran hombres, o
al menos no hombres de carne y hueso, sino criaturas vegetales con forma humana.
Debo admitir que el terror me invadió y por un momento me distraje, supongo
que ella me golpeó en la cabeza con algo. De inmediato caí al suelo donde los
monstruos me golpearon hasta que perdí el sentido.
Cuando desperté estaba en un lugar oscuro, extrañamente caliente y húmedo,
me dolía todo el cuerpo y no me podía mover, sentía el rasposo contacto de
una soga contra mi piel. ¿Mi piel?, en ese momento me di cuenta de que estaba
desnuda, la cuerda apretaba con fuerza la base de mis pechos mientras dos lazos
pasaban junto entre los labios de mi vagina, cualquier movimiento las hacía
penetrar en mi produciéndome una extraña mezcla de sentimientos que nunca había
sentido, mis manos estaban fuertemente sujetas por detrás. Por un momento sentí
pánico al supones que mi identidad había sido descubierta, de inmediato pensé
en lo que podía pasarle a mi padre.
En ese momento una puerta se abrió y entraron Hiedra y uno de sus monstruos.
Este se quedo junto a la puerta y acciono un interruptor, de inmediato se
encendieron una luces infrarrojas y pude ver que estaba en un pequeño cuarto
lleno de plantas exóticas. Hiedra se arrodillo a mi lado.
-Vaya querida creo que necesitas entrenar más.- Su mano se deslizo por mi
brazo y pude sentir como mi piel se irritaba conforme ella me tocaba.
-¿Qué vas a hacer conmigo?- A pesar de mis esfuerzos me di cuenta de que mi
voz temblaba. Ella parecía divertida al descubrir el miedo que me corría por
todo el cuerpo.
-Haré lo que quiera contigo-Dijo calmadamente mientras se ponía de pie.
-Ahora tengo cosas que hacer así que nos veremos luego.- - - Sin más se dio
la vuelta y salió de la habitación, seguida por esa cosa de forma humana. Al
quedarme sola intente liberarme pero con cada intento la cuerda se clavaba más
en mi carne, incluso llego a cortarme. El calor era sofocante y el sudor me
escurría por todo el cuerpo. Fue en ese momento en que sentí algo pegado a mi
cara, era mi mascara. Así que aún no sabía quien era yo.
Finalmente me quede dormida. Tiempo después el sonido de la puerta me
despertó, fingí seguir durmiendo, y escuche unos pasos acercando. Al sentir
que estaba cerca intente sorprender a mi captor, rápidamente lance un golpe
pero solo conseguí lastimarme, esas cosas tienen la piel dura como corteza de
árbol. En unos segundos dos seres me sujetaron, fue entonces que ella entro y
acercándose me dijo burlona.
-No soy tan tonta.-
Al mirarla un escalofrío recorrió mi espina dorsal.- Tenía una gran hipodérmica
en las manos, con un liquido de color amarillento.
-¡Espera!...¡¿Qué vas a hacer?!.- Intente liberarme con todas mis fuerzas
pero esos entes ni siquiera se movían.
-Como te dije. Haré lo que quiera contigo. Ahora quiero hacer un
experimento, y tú eres el conejillo de indias.-
Sin más clavo la aguja en mi brazo, al instante sentí que un calor infernal
me corría por todo el cuerpo, al mismo tiempo me asaltaron una serie de
espasmos, era como si me desgarraran desde adentro. La vista se me nubló y las
figuras a mi alrededor se transformaron en sombras distorsionadas.
Recuerdo que me soltaron, pero ya no me era posible escapar, esa sustancia me
había vencido, caí de rodillas frente a Hiedra.
-Mal...maldita.... ¿Qué me has hecho?.- Dije con la poca voz que me
quedaba.
Ella no me contesto en lugar de eso dio una palmada y los dos seres que me
habían sujetado comenzaron a desnudarse. Su cuerpos eran humanoides, pero sus
pieles eran de una tonalidad verdosa y su contacto era rasposo como la madera.
No supe cuando me liberaron de la soga y me tumbaron nuevamente en el suelo.
Cuando me di cuenta ellos estaban sobre mi. Sus manazas, terminadas en afiladas
puntas desprovistas de uñas se paseaban libremente sobre mi piel, la sensación
era al mismo tiempo horrible y deliciosa, sin duda a causa de la inyección.
De sus bocas salieron unas lenguas más semejantes a tentáculos que a otra
cosa. ¡Te juro que intente oponerme!... ¡Quise sentir nauseas!... ¡Gritar!...pero
mi cuerpo se estremecía sin control al sentir como recorrían mi carne,
mientras sus manazas me apretaban los senos y las nalgas. En ese momento uno de
ellos se puso frente a mi y dirigió su miembro, semejante a un pepino, frente a
mi boca, con la fuerza que me quedaba cerré las mandíbulas, entonces me lo
restregó por todo el rostro como buscando otra entrada. Mientras tanto otro de
ellos deslizo su lengua por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, no se si por
iniciativa propia o siguiendo una orden, ahí separo mis carnes con brusquedad y
sin más inserto su tentáculo en mi ano.
Una descarga me recorrió toda y no pude evitar lanzar un gemido, instante
que mi otro atacante aprovecho para clavar de un golpe si miembro en mi boca.
Sujeto mi cabeza con ambas manos é inició un fuerte mete y saca, yo sentía
ahogarme y creí que perdería el conocimiento, pero de improviso el ser se
detuvo y me soltó.
Por un momento creí que "..el experimento".. había terminado, pero
estaba equivocada, de inmediato me volvieron a sujetar los brazos dejandome
indefensa. Fue entonces cuando me percate de la presencia de un tercer monstruo,
este había permanecido al lado de Hiedra, de mayores dimensiones, y no me
refiero a que fuera más alto y de complexión más fuerte que los otros, que lo
era, sino a su verga vegetal. No se si era a causa de la droga, pero podría
jurar que era tan grande como un bat de béisbol.
Cuando dio los primeros pasos hacia nosotros comprendí lo que seguía, no me
avergüenza decirte que suplique.
-¡Nooo!.... ¡Por favor noooo!.... ¡No se lo permitas!...¡Ten piedad!...-
Pero Hiedra no se conmovió y siguió observando. La cosa se agacho para
sujetar mis tobillos y, sin mucho esfuerzo, abrirme las piernas. Enseguida me
sujeto las caderas y pude sentir como mi vagina era desgarrada de un solo golpe,
trate de huir, luche por liberarme pero fue en vano. Sentía como esa cosa
dentro de mi palpitaba y se movía como si tuviera vida propia.
Extrañamente, acaso por la droga, no experimente dolor por mucho tiempo, en
lugar de eso pude sentir como una corriente eléctrica cemenzaba a recorrer todo
mi cuerpo. Entonces la criatura comenzó a moverse sacando su verga vegetal
hasta la punta para después volver a introducirla hasta la raíz.
-¡Noooo...Aghhhh... Me partes en dos...!...¡Ayyyyyyy!- Grite al sentir como
mi vulva se expandía hasta sus limites, la sensación era insoportable.
De pronto los entes que me sujetaban me soltaron y mi violador me jalo contra
su pecho, haciendo que mi propio peso me clavara aún más en su monstruosa
verga. Un corro de sangre resbalo por mi coño, mientras el comenzaba a moverse..
su mete y saca se hizo cada vez más violento. Por unos instantes mis gemidos
fueron lo único que se escucho en aquel invernadero, por fin mi atacante clavo
toda su verga hasta el fondo de mi cuerpo y lanzo un gemido inhumano.
-¡Agggggggggggghhhhhhhhhh!-
Enseguida, sentí que una oleada de liquido, extrañamente viscoso y
caliente, me quemaba las entrañas, no pude contenerme más y yo también me
corrí como una puta, sintiendo como las fuerzas me abandonaban mientras
disparaba mis jugos una, dos, tres, cuatro veces, mientras abría más los
muslos para que esa cosa entrara todavía más en mi, a pesar de que ya la sentía
en mi estomago.
-¡Agggghhh....Ya...Ya....Sácamelo....Sácamelo.... ¡Me vengo maldito!...¡Me
vengo!...- Mi corazón palpitaba con tal fuerza que creí morir. En ese momento
que escuche un gemido ajeno a mi, lentamente volví la cara y pude ver que
Hiedra estaba masturbandose, de pie, frente a nosotros, se había despojado de
su traje.
Su mano derecha entraba y salía de su raja con un ritmo acompasado,
alucinante. Sus pechos subían y bajaban por la fuerza de su respiración.
Por un momento nuestros ojos se encontraron y no puedo describirte lo que
sentí al darme cuenta de que estaba excitada por verme hacer el amor, por
llamarlo de alguna manera, con su monstruo. Su mano libre apretó con fuerza sus
grandes senos hasta hacerse daño, su respiración se hizo aún más fuerte y su
otra mano se hundió con furia en su sexo...¡
Y entonces se corrió!... Lanzo su cabeza hacia atrás y dejo escapar un
fuerte gemido, sus piernas le temblaban y por un momento pense que caería. Pero
no fue así, resistió a pie firme las oleadas de placer que la sacudieron,
entonces bajo la cara y pude ver sus ojos brillante y su hermosa de boca de
labios rojos entreabiertos. Yo estaba hechizada por su personalidad, por su
belleza, por su maldad y su fuerza más allá de lo que me habían dicho los
reportes de policía o tus archivos. Ella por su parte me sonrío dulcemente y
me indico que mirara su raya.. al hacerlo la vi abrir los labios de su sexo,
dejando me ver la roja intimidad de sus entrañas, brillantes por los líquidos
que aún brotaban de ella.
Aquella visión fue más de lo que pude soportar y sin darme cuenta comencé
a correr me de nuevo, ¡si como lo oyes aún empalada por aquel ser volví a
correr me, mientras mis ojos la contemplaban!. No había terminado de sentir el
orgasmo cuando el ser salió de mi y mecánicamente se puso de pie, los otros
dos lo imitaron, para quedarse ahí inmóvil como una estatua. Yo quede tendida
de espaldas en la tierra húmeda, estremecida, sin entender que estaba pasando
conmigo. Entonces vi su silueta descender sobre mi, con toda calma acerco su
rostro al mío, tan cerca que pude respirar su aliento, fresco como la menta
recién cortada, mi reparación se fue calmando y entonces ella coloco su mano,
embadurnada en sus jugos frente a mis ojos, por un rato sus dedos danzaron
frente a mi al tiempo que un aroma indescriptible hería mi nariz, suavemente
los coloco a la altura de mi boca.
Al instante comprendí lo que creía y me negué con la cabeza, ella se
limito a sonreír al tiempo que su mano volvió a "..bailar".. frente a
mis ojos, el aroma me relajaba y me atraía cada vez más, cuando volvió a
colocarlos cerca de mis labios no pude más y abrí la boca para que mi lengua
degustara aquella miel agridulce.
Cuando la hube tragado todo se volvió negro y no supe más. Cuando desperté
estaba tendida en el suelo, libre de ataduras pero destrozada por dentro y por
fuera, la visión de mi sexo, cubierto de sangre y líquidos, semejantes a
resinas, me hizo llorar. Nada me había preparado para algo así, de hecho me
pregunto si otras heroínas estarán preparadas para esa situación. La puerta
se abrió de nuevo y uno de los monstruos entro llevando en sus manos una
charola que deposito en el suelo para luego salir, al acercarme vi que eran
algunas frutas y una jarra de agua, me sentí humillada y por un segundo pense
tirar toda al suelo, pero mi estomago vacío protesto de inmediato, al fin
resolví hacer a un lado el orgullo y devore el contenido de la charola.
Al terminar me sentí cansada y volví a dormirme. Al despertar me di cuenta
que la charola y los restos de la comida habían desaparecido. Rato después
entraron dos de esos seres y sin más me sacaron a rastras de aquel lugar, mi
cuerpo estaba sucio manchado de lodo, sangre y resina, así me llevaron a un
cuarto donde uno de ellos me sujeto mientras el otro nos mojaba con una manguera
de incendio, la fuerza del agua me lastimo y si no caí al suelo fue gracias a
que me tenían bien sujeta.
Cuando terminaron me llevaron ante una gran puerta de madera labrada, misma
que abrieron para arrojarme al interior, el lugar era un baño elegantemente
decorado, mosaicos rosados y muebles en color negro, al fondo había un gran
yacusi lleno de agua caliente y perfumada. Por un momento que quede inmóvil,
sin comprender porque me habían llegado ahí, recorriendo con la mirada todo lo
que me rodeaba. De pronto el sonido de un chapoteo en el agua llamo mi atención,
no estaba sola, de las aguas burbujeantes del yacisi emergió ella, Hiedra, su
cuerpo brillaba por el reflejo de la luz sobre su piel mojada, la espuma se
deslizaba pausadamente por sus hombros hasta los hermosos senos, para finalmente
caer hasta el suelo.
Su largo cabello estaba recogido y sujeto con horquillas. Por un momento me
quede paralizada, por extraño que fuera me sentía atraída hacia ella, como la
paloma ante la serpiente que ha de devorarla, la tensión llego a tal grado que
reaccione violentamente y me lance contra ella. ¡Quería matarla con mis manos!
sin inmutarse Hiedra salió del agua y con un movimiento rápido me sujeto los
brazos para luego clavar su rodilla en mi vientre. El dolor me paralizo y ella
aprovecho la ocasión para lanzarme al interior del yacussi, donde caí boca a
bajo, el contacto con el agua caliente me hizo reaccionar y trate de levantarme,
pero adelantándose a mis intenciones Hiedra cayo encima de mi, sentándose a
horcajadas sobre mi espalda baja, y sujetarme la cabeza la hundió en el agua,
en vano trate de quitármela de encima, mis manos buscaban desesperadamente un
lugar de donde asirme pero no había nada.
Las fuerzas me abandonaron al tiempo que mis pulmones se contraían tratando
de soportar, en ese momento sentí que sacaban mi cabeza del agua, de inmediato
intente jalar aire, pero casi enseguida volvió a sumergirme en aquella agua
perfumada, no se cuantas veces repitió aquella maniobra, pero la última vez
que me saco lance un gemido agudo y comencé a llorar como una niña. Al
escuchar mi llanto me soltó y salió del agua, instintivamente la seguí y me
quede derrumbada al borde del yacussi, tosiendo y jadeando. Al cabo de un rato
la busque con la mirada y la vi mientras soltaba su larga cabellera roja frente
a un espejo empotrado en la pared, después se cubrió con una larga bata de
seda negra y regreso a donde yo estaba, la cadencia de su andar permitía
admirar sus largas piernas por entre los pliegues de la bata.
Al llegar junto a mi se arrodillo y tomándome por los hombros me hizo
levantar, yo temblaba como un asimilado asustado ya sin fuerzas ni animo para
intentar nada contra ella y, sin poderlo evitar, comencé a llorar de nuevo.
Ella tomo mi cara entre sus manos y sin decir nada la condujo dulcemente hasta
su pecho, por un instante nos quedamos así, el suave aroma de su cuerpo me fue
tranquilizando al grado de que yo misma me abrace a mi cruel consoladora.
Finalmente nos separamos un poco, pude sentir como sus dedos sujetaban los
pliegues de mi mascara, por reflejo sujete sus muñecas y entonces me hablo.
-Mientras la lleves puesta seremos enemigas.- Sentencio mientras sus ojos,
duros como el acero se clavaban en los míos.-¿Es eso lo que quieres?-
Lentamente fui soltando sus manos, mis brazos cayeron a ambos lados mientras
ella jalaba mi mascara, no existen palabras para describir lo que sentí al
verla en su mano. Suavemente se separo de mi y comenzó a andar por el cuarto
admirando su trofeo, al fin se detuvo junto a un cesto de basura y con un gesto
de asco la dejo caer en su interior. Yo me quede quieta, con la cara baja,
intentando que mi cabello cubriera mi identidad, cuando ella volvió tomo mi
mentón con una mano y me obligo a verla de frente. La sonrisa más dulce del
mundo ilumino su rostro al tiempo que me decía.
-Eres muy hermosa mi pequeña.-
Poco a poco se fue acercando, hasta que nuestro alientos se mezclaron, mi
alma se estremeció al darme cuenta de que deseaba lo que iba a venir, al darme
cuenta de que mis labios temblaban en espera de los suyos, sin importarme que
junto con ellos llegara la muerte. Pero no llega, simplemente se quedo quieta
esperando, tentándome, quería que cayera por mi propia voluntad.. como la
mariposa que aun sabiendo que arderá no puede evitar acercarse a la flama.
-Maldita... puta... yo... no... no...-
Mi voz era apenas un murmullo, aún así seguí diciéndole todos los
insultos que me venían a la cabeza, más ella me ignoro. Sus largos dedos
comenzaron a recorrer mis hombros para luego recorrer toda la dimensión de mis
pechos, por momentos dejaba que sus uñas rasgaran mi carne provocando que me
estremeciera, finalmente apoyo las yemas de sus dedos sobre mis pezones... aquel
contacto tan delicado fue más devastador que si hubiera estrujado mis pechos
con fuerza, clavándome las uñas hasta sangrarme.
Suavemente tomo mi mano y como si fuera una niña me llevo a otra habitación,
que resulto ser una gran recamara, ahí se encontraba una cama cubierta de
sabanas de seda oscura, con toda calma me deposito en ella, el frío contacto de
la seda sobre mi piel caliente me éxito aún más, pausadamente se abrió la
negra bata y la dejo caer al suelo.
Su cuerpo me pereció más hermoso que nunca y cuando se tendió junto a mi
su piel me pareció extremadamente caliente, suavemente su mano volvió a
pasearse sobre mis senos, la languidez de su toque era una exquisita tortura
pues apenas rozaba mi piel cuando yo deseaba que me estrujara con fuerza.
Su mano continuo su camino palpando mi vientre donde jugueteo un poco con mi
ombligo, finalmente comenzó a tocar el vello de mi raja, sus dedos se hundían
delicadamente en mi vello rojo tocando apenas los labios del sexo. Incapaz de
soportar más levante la cabeza para besarla, pero su mano dejo mi sexo y rápidamente
me contuvo obligándome a permanecer acostada.
Entonces Pamela se incorporo sobre sus rodillas y comenzó a girar hasta que
paso sus muslos por encima de mi cabeza, dejando su raja justo frente a mi cara,
mientras ella se acomodaba sobre mi cuerpo, sentí el contacto de sus senos
sobre mi vientre y la caricia de su lengua en mis muslos.
Entonces caí... caí en el abismo que se abría ante mi... yo misma no
reconocí la voz que salió de mi garganta mientras ella me acariciaba.
-Pamela- Por primera vez la llame por su nombre.- Por... por favor... por
favor... ¡hazme tuya!...- Sentí que había vendido mi alma al demonio, y no me
arrepentí.
Al contrario abrí las piernas como nunca las había abierto en mi vida, sentía
que mi raja ardía como hierro al rojo vivo mientras mis jugos chorreaban por
las nalgas hasta las negras sabanas. Pero Pamela con perversa calma ignoro mi
tesoro y siguió lamiendo mis ingles, y paseando su aliento por encima de raja,
mis músculos se tensaron como cuerdas de violín, mis pechos se tallaron
suplicantes contra su vientre, finalmente, con un rápido movimiento, hundió su
lengua en mi raja.
-¡¡ Ooooohhhhhwwww!!- Aúlle sorprendida por el cambio de ritmo, al tiempo
que mis muslos se cerraron sobre su cabeza.
Sentía como su lengua entraba y salía de mi gruta, como lamía salvajemente
las paredes de mi intimidad, como se bebía hasta la última gota de mis jugos
para luego volver a comenzar. Entonces note como un liquido caliente caía sobre
mi cara y mire sorprendida su propia raja empapada en jugos. Sin pensarlo dos
veces sujete sus caderas con fuerza y hundí mi lengua en aquel pozo, la sentí
estremecerse cuando me pegue a ella, así comenzó una lucha entre ambas por ver
quien lamía, mordía o besaba con más ímpetu el sexo de la otra, nuestras
rajas se transformaron en manantiales que parecían no secarse nunca.
No se cuanto tiempo permanecimos así, solo se que en un momento dada ella
clavo su dedo en mi ojo del culo haciendo que millones de voltios de lujuria
estallaran en mi cabeza, sin poderlo evitar solté mi presa para poder respirar.
-¡¡Aaaaggggg!!...¡¡Me metas!!...¡¡Me matas!!...¡¡PAMELA!!...¡¡PAMELA!!-
Recuerdo que apoye la planta de mis pies en la cama para levantarme y así
abrirme más a su penetración, sintiendo que sorbía la misma vida de mi
cuerpo. Después me deje caer y quede inmóvil, ella se bajo también de mi y así
ambas quedamos tendidas sobre la cama. Rato después rodé sobre mi costado y
apoyando la cabeza en sus muslos le hable.
-¿Porqué has hecho esto conmigo?- Ella permaneció inmóvil unos instantes
y finalmente me contesto.
-Me siento sola- fue todo.
-¿Sola?- Repetí incrédula.- No te entiendo-
-Lo que pasa es que no estoy tan loca como te han dicho.- - Mientras hablaba
me incorpore un poco para tenderme de nuevo junto a ella, mirando su bello
rostro, sus ojos estaba cristalinos casi a punto de llorar.
-¿Sabes? la última vez que me enfrente a Batman me di cuenta de que estaba
desperdiciando mi vida. Yo no soy como Dos caras o el Joker, yo no estoy
dispuesta a quedarme y luchar con él hasta hacerme vieja.
-¿Por eso te fuiste a Sur-América?-
-Si. Deseaba encontrar un lugar tranquilo donde vivir en paz.-
Lentamente se sentó en la cama y apoyando la cabeza en las rodillas
continuo.
-Pero esta maldita ciudad no me dejo ir. Hasta mi paraíso llego un maldito
idiota que destruyo todo lo que había construido y me obligo a regresar aquí.-
En su voz había una gran furia pero también un infinita tristeza.
Conmovida me arrodille a su espalda para consolarla.
-Tal vez puedas intentarlo de nuevo.- Ella volvió la cabeza y me miro casi
con... ¿amor?, luego una sombra oscureció su rostro.
-¡Pero antes es necesario que destruya Ciudad Gótica!-
-¿Por qué?-
-¡Por qué solo así seré libre!...¡Libre al fin!
CONTINUARA.... Autor: "..El monje"...