Soy Ryo (en algunos chats estoy con este nick o con el de Scorpio), un fanático
del hentai, manga y del anime en todos sus formas, si bien los "..erotic
fanfinction".. apenas los estoy explorando, me animé a plasmar éste a
manera de ensayo, espero se ha de su agrado.
Si tienen alguna sugerencia, consulta, maldición o crítica que hacerle al
ensayo de relato o quiere contactarme para cualquier otro asunto pueden
escribirme a Ryokan@starmedia.com o Scorpio@gratis.co.cr
Luego de que Ranma, que iba a la escuela, se encontrara con aquel monstruo en
la calle en medio de aquella lluvia . Y éste se llevara a Akane, la jovencita
se desmayó en pleno vuelo.
Al despertar se encontraba en una cabaña en la cima de una montaña algo
extraña, atada de los pies y las manos, y su ropa estaba totalmente empapada
por la lluvia. Miro por la ventana y se dio cuenta que ya se comenzaba a
despejar, el sol asoma tímidamente entre las nubes que huían a su paso.
Pantimedias apareció trayendo una manta amarilla, para entonces se
encontraba en su forma humana:
_Debes estar empapada, quítate la ropa para que se seque _. Akane asintió
con la cabeza.
Akane se extrañó al ver el semblante, triste y con aires de constante
enfado, del muchacho que le ofrecía la manta mientras éste le decía:
_Es lo único que encontré, puedes cubrirte con esto mientras se seca tu
uniforme _. Dejó la manta a un lado y comenzó a desatarla mientras le advertía
que no intentará escapar Se hincó y le desató los pies. Luego aun de rodillas
se giró hasta quedar, frente a ella y la rodeó con sus brazos para desatarle
las manos que las tenía a la espalda, su pecho se apretó contra los senos de
la joven, ella sintió el poderoso pecho del joven y se sintió segura sin saber
por qué.
Ya desatada, Akane se puso de pie sobándose las muñecas.
_ ¿Cómo te llamas? _. Preguntó.
_ Eso no importa replico el joven_ frunciendo el ceño, algo enojado_ y no
preguntes por que estas aquí, más tarde comprenderás mis razones _.
_ Esta bien déjame sola mientras me desvisto _. Pantimedias se dio la vuelta
y salió.
Akane se comenzó a desvestir. Iba poniendo la ropa húmeda a un lado cuando
se quitó el sostén miro sus blancos pechos coronados con esa aureola rosa y un
pequeño pezón, estaban un poco duros por el frío de tener la ropa mojada. Al
retirar sus bragas se dio cuenta que estaba húmeda no solo con agua de lluvia
sino que con algo más. El sentir el vigoroso pecho de aquel joven la había
excitado. Su mano derecha se escurrió entre su entrepierna buscando la herida
que toda hembra posee, mientras que con la otra dejaba caer las bragas en el
montoncito de ropa mojada. Ya se encontraba totalmente desnuda
Akane se agacho para recoger la manta para cubrirse, pero al ponerse de pie
resbaló por el agua que había escurrido de su ropa, intento no caer, sin
embargo lo que logró fue golpearse más fuerte y en la cabeza con lo quedó
inconsciente.
Taro que se encontraba a fuera entrenando, oyó el golpe y corrió a la cabaña.
Al entrar vio una visión fascinante: la bella Akane se encontraba tumbada de
espaldas en medio de la manta, totalmente desnuda y parecía dormir ya que sus
senos se movían al ritmo de respiración.
Taro sintió algo en su interior. Se dirigió hacia la bella durmiente, la
miro de pies a cabeza, observa el brillo de su piel húmeda por la vestimenta
mojada y se detuvo en la pequeña acumulación de bellos en el pubis de la ninfa.
No pudo resistir el espectáculo y se hincó frente a la niña le separó las
piernas y su cara en medio de las mismas y comenzó a lamer la entrada al
santuario mas preciado del mundo. Con una de sus manos comenzó a buscar los
senos de Akane que comenzaba a respirar más agitadamente, sus pezones estaban
duros y erectos, Pantimedias hundía su lengua en la vagina de la joven,
mientras que con la mano que aún le quedaba libre comenzó a masajearle el clítoris.
De repente Akane entreabrió los ojos, estaba bastante aturdida con el golpe,
sintió el exquisito trabajo que hacia Pantimedias y gimió de manera muy
sensual, Taro se dio cuenta y se retiró instintivamente pero Akane logró, con
buenos reflejos, tomarle la mano que le acariciaba los pechos y le dijo con una
voz queda.
_No te detengas, continua por favor _. Y le sonrió como solo sabe hacerlo
Akane.
Taro no se hizo de rogar y volvió a hundir su cara en la húmeda caverna,
mientras Akane le acariciaba tiernamente el cabello. Taro discontinúo su labor
al rato de estar en eso, y su lengua que no se despegaba del cuerpo que
acariciaba, comenzó a subir por su vientre haciendo una escala en su ombligo
donde se entretuvo un momento a Akane le agrado el cambio, luego Taro se encontró
con las montañas blancas de Akane y comenzó a degustarlas mientras con una
mano la masturbaba y con la otra buscaba la boca de la niña, la cual al sentir
la mano en sus labios comenzó a chuparle y lamerle los dedos de manera
desesperada. Pantimedias tragaba un pecho completo de la joven, los regurgitaba
y jugaba con los pezones con su lengua.
La excitación llegaba al máximo, de un momento a otro Taro se puso de pie
se despojó de todo su atuendo. Akane observo que el miembro de su compañero de
juego, no era tan grande como el de Ranma cuando la había visto en aquella
ocasión en el baño de casa cuando llegó por primera vez al Dojo Tendo, pero
esta tenía un tamaño aceptable. Taro se inclinó sobre la joven, la cual separó
un poco más sus piernas y las recogió un poco. Taro se acomodó para embestir,
pero antes su rostro se acerca a la tierna cara de la pequeña y le dio un
profundo beso, en medio del cual, con un rápido movimiento clavó profundamente
su espina en las entrañas de Akane, esta abrió completamente sus ojos y dio un
pequeño grito ahogado por el beso.
Comenzó la batalla entre gemidos y besos. Taro se movía de excelente forma,
había logrado sentarse en sus talones mientras Akane, engarzada y frente a él,
le rodeaba las cadenas con las piernas. Pantimedias se movía suavemente hacia
arriba y hacia abajo, y como los senos de Akane le quedaban a la altura del
rostro le mordía ocasionalmente los enrojecidos pezones. Akane le agradecía
que no le maltratará pues era su primera vez, la que siempre había querido
compartir con Ranma, pero las circunstancias no se habían dado.
Estaban en medio del combate cuando la montaña despertó y se estremeció
por un temblor, un recipiente de madera que contenía agua se cayó de una
repisa. Taro recibió el líquido en la espalda y de inmediato se transforma en
la enorme y aterradora criatura, Akane sintió de un momento a otro que murió,
resucito y volvió a fallecer empalada, el gigantesco miembro de aquel monstruo
estaba dentro de ella, miró hacía abajo y se cuenta que la criatura estaba de
pie y que ella estaba suspendida entre el cielo y la tierra.. sus pies no tocaban
el piso y lo único que la sostenía era la enorme barra de carne clavada en su
interior y a la que aun le faltaba mucho por introducirse. Luego miro hacia
arriba y vió la tez de la bestia con rostro de toro y sus ojos de un color
sangre.
La bestia rugió de manera espeluznante y tomando a la joven por la cintura
con ambas garras y con una fuerza espantosa la atrajo hacia sí, hundiéndole
totalmente el terrible miembro en las entrañas a la joven. Akane gritó como
nunca lo había hecho, y gritó hasta que la voz no salió más, sentía que iba
a ser partida en dos por la bestia, la cual a un la mantenía asida por la
cintura y comenzó a moverla hacia delante y hacia atrás. Pronto el miembro de
la bestia se tiño de la sangre de la desvirgada niña.
Akane parecía una muñeca de trapos en las manos de aquella criatura. Con
cada embestida, sentía que su estomago estallaría, sudaba enormemente, sus
ojos llorabas desconsolados y de su boca salía abundante saliva como si
estuviera en convulsiones. Pero el demonio no se detenía y más bien cada vez
los embates eran más bestiales. La anguila, con su piel escurridiza, que
formaba la cola del monstruo se escurrió entre las piernas de este y busco el
hoyo del ano de la joven y al encontrarlo se hundió en éste moviéndose
desesperadamente en círculos entrantes y salientes como taladrando, a lo que
Akane respondió con otro grito desgarrador.
Algo en medio de tanto dolor le comenzó a dar placer a la bella joven, los
espasmos ascendían desde su vientre y recorrían todo su cuerpo. Y en un
atolondrado pensamiento se dijo que Ranma no podría igualar semejante
experiencia. Y se decidió a disfrutar de lo que le estaba pasando y tubo varios
orgasmos como nunca más los tendría, aunque a veces el dolor de las
penetraciones fuera superior al placer que sentía.
Pantimedias, la bestia, arqueo su espalda todo lo que pudo hasta que su cara
se encontró con la de Akane y su aliento su mezcló con el suyo, una enorme
lengua de vaca salió de las fauces del demonio y comenzó a recorrer el rostro
de la joven hasta que se incrusto su boca y comenzó a hacer movimientos como
los de la cópula, a veces llegaba profundo en la garganta, haciendo que Akane
se sintiera ahogarse. La saliva de la bestia escurría por las mejillas, el
cuello y los senos de ninfa.
De repente llegó el momento final para la criatura, justo en eso momento
dejo totalmente clavaba a Akane por unos instantes, el miembro del animal creció
hasta alcanzar su tamaño máximo y soltó todo su contenido, todo dentro del
cuerpo de la ninfa. El tamaño alcanzado por ese guerrero y la inundación que
sentía en todo su organismo hizo a Akane no se resistiera más. Arqueó su
cuerpo hacia atrás sus ojos se tornaron blancos, sintió bajar al infierno y
subir al cielo y nuevamente caer al infierno en caída libre muchas veces antes
de desmayarse entre un gran orgasmo espasmódico.
Pantimedias la separó de su cuerpo. Al retirarla de su miembro una increíble
cantidad de líquidos mezclados cayeron por el piso escurrriendóse por los
muslos de la niña, incluso hilos de sangre recorrían las piernas de la joven.
Pantimedias se fue. Poco tiempo regreso convertido nuevamente en humano,
limpió todo el lugar y a Akane también la limpió. Luego la vistió con su
ropa pues ya se encontraba medio seca, pero la roció con algo de agua. Le volvió
a atar las manos y los pies. Y recogió la manta.
Akane tardaría un muy buen tiempo en despertar. Al cabo del cual entreabrió
los ojos, sentía demasiado dolorida, recordaba muy poco algo de una bestia,
lluvia, Ranma, hacer el amor, más bien le parecía que lo vivido era entre sueños.
Al rato entro Taro con una manta y le dijo:
_Debes empapada, debes quitarte la ropa para que se seque _. Le ofreció la
manta.
_Es lo único que encontré, puedes cubrirte con esto mientras se seca tu
uniforme
_. Dejó la manta a un lado y comenzó a desatarla...