El ser
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 




EL SER



Capitulo 1: s/f


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Sé que hay ciertas cosas que la gente de ciudad desconoce, o
no quiere conocer, y que mi historia no pasara de ser considerada como una increíble
fantasía, o como una mentira muy gorda. Pero he vivido toda mi vida en un
pueblo que solo sale en algunos mapas locales de Galicia. Y por eso las cosas en
las que nosotros creemos no tienen por que ser las mismas en las que creen
ustedes. Así que piensen lo que quieran acerca de mi relato.


Como mi padre falleció hacia ya varios años era mi madre la
que trabajaba las pocas tierras que nos quedaban, y yo la que cuidaba de la casa
y Virginia, mi hermana pequeña.


Por cierto yo me llamo Lurdes y, en aquella época, aun no
había cumplido los dieciocho.


De mi aspecto solo puedo decirles que siempre he estado muy
bien dotada de delantera, quizas para compensar que no soy muy guapa.. y ya desde
niña notaba como las miradas de los hombres de la aldea se posaban muy
descaradamente en mis firmes y abultados senos, las pocas veces que acompañaba
a mi madre al mercado, haciéndome sentir violenta.


Pues desde que iba al colegio era consciente de que mis
espectaculares pechos atraían a los chicos como imanes. Ya por aquel entonces
había tenido que enfadarme con algunos de los compañeros de clase por no saber
tener las manos quietas, dado que casi todas sus bromas y travesuras tenían
como único objetivo el ver o tocar mis prominentes senos.


Creo que ese fue el principal motivo que hizo que mi tía
recurriera finalmente a mí.


Ella siempre ha vivido en el monte, lejos del pueblo, y de
los hombres.. sobre todo desde que murió mi padre, su hermano mayor. Por eso,
cuando me pidió que fuera a verla a solas a su apartada casa del bosque fui
enseguida, pues pense que podía estar enferma.


Cuando llegue a su casa me tuvo un buen rato charlando de
tonterías, hasta que por fin encontro la confianza suficiente como para
contarme cual era su curioso problema.


Me llevo a su dormitorio, y allí pude ver al animal más
raro que había visto en mi vida.. y que, aun hoy, no sé de donde salió, ni
como sabia mi tía tantas cosas acerca de él.


Para que se hagan una idea les diré que era como una
preciosa bolita de pelo naranja, de apenas dos palmos de alto por solo uno de
ancho. Tenia unos ojitos lilas, muy redondos y pequeñitos.. y, en lugar de
poseer nariz y boca, tenia una especie de fina trompetilla rosada, que no paraba
de olisquear el aire, de una forma muy graciosa. En vez de tener brazos y pies
tenia seis tubitos de pelo que, aunque le hacían andar de un modo un tanto
raro, como hacen los insectos, le servían también para ponerse erguido, o
sentado, si le apetecia. Los dos tubitos del medio casi no los movía, pero del
interior de los otros cuatro le salían tres finos tubitos, de color amarillo pálido,
que le servían como manos.


Estos pequeños tubitos me recordaban a los tentáculos de un
pulpo, pues eran un poco pegajosos, aunque no manchaban, y él los usaba para
agarrar las cosas que le acercaban.


No sabia si era macho o hembra, pues solo se le veía un
pequeño orificio por detrás.. que supuse que le serviría para evacuar las
heces. Estuve un rato jugando con él, dejando que atrapara mis dedos con sus
suaves tentáculos.. o que oliera mis manos con su trompetilla, la cual me hacia
unas cosquillas terribles cuando succionaba delicadamente mi piel.


Mi tía no me dio demasiadas explicaciones, pero por sus
palabras me di cuenta de que lo consideraba una especie de criatura celestial..
o, por lo menos, un amuleto que le daba suerte y protección. No me dijo cuanto
tiempo hacia que lo tenia, pero lo mas seguro es que lo llevara escondiendo
desde hacia ya bastantes años, así que no tarde en preguntarle porque había
esperado tanto tiempo en enseñármelo, y porque lo hacia justamente ahora.


Ella, bastante triste, me explico que el ser, al que se
negaba a darle un nombre, solo podía pasar de una mujer a otra, y que si lo
conocían la gente del pueblo, o de la ciudad, no tardarían en quitárselo y
llevárselo, para estudiarlo a fondo y experimentar con él.


Después me aclaro que el estrambótico ser era tan solo un
bebe, y no podía tomar otra cosa que no fuera leche materna. Había probado a
darle todo tipo de comidas pero desde que ella lo tenia solo había conseguido
que tomara leche humana para poder alimentarse.


Ni tan siquiera le servia la leche preparada en las
farmacias, solo aceptaba la que él tomaba directamente. Yo estaba la mar de
sorprendida, pues sabia que mi tía nunca había tenido hijos, pero me aclaro
que él se las apañaba solo para amamantarse de las hembras.


Aunque había un problema, el ser solo podía obtener leche
de aquellas humanas que estuvieran en edad de procrear, y a mi tía le acababa
de llegar la menopausia.


El ser llevaba ya dos días sin comer y mi tía no vio mas
solución que pasármelo a mí, para que yo lo cuidara, y alimentara.. manteniéndolo
escondido de la gente. Yo, al principio, pense en negarme, pero el ser era tan
tierno y dócil que no supe oponerme a los deseos de mi tía, máxime cuando
sabia que la pobre no tenia ninguna otra amiga que pudiera ayudarla.


Siguiendo sus instrucciones me quite la holgada camisa, y el
aparatoso sujetador, para dejar que el ser se acercara a mis grandes pechos
desnudos. Nada mas hacerlo, salieron disparados todos sus tentáculos, hasta
conseguir rodear mis dos prominentes senos.


Era la mar de divertido ver como su pequeña trompetilla se
desplazaba de una colina a la otra con rápidos y nerviosos movimientos. Eso,
unido al insidioso roce de los tentáculos, que no paraban de explorar toda la
superficie de mis tetas, hizo que muy pronto se me endurecieran los gruesos
pezones. Ya que estos, en consonancia con mis pechos, son también desmesurados,
por lo que el simpático ser no tuvo ningún problema a la hora de encontrarlos.


En cuanto dio con uno de ellos pego su curiosa trompetilla
directamente encima, y uso todos sus tentáculos para agarrarse, firmemente, a
ese globo en concreto.


Durante las fiestas mayores de mi pueblo, algunos años
antes, un avispado muchacho de un pueblo vecino consiguió engatusarme lo
suficiente como para que le dejara acariciar mis pechos mientras nos besabamos,
amparados en la oscuridad de un estrecho callejon.


El muy picaro no se conformo solo con eso y, aprovechándose
de la debilidad que me estaban provocando sus habiles maniobras, consiguió
soltar casi todos los botones de mi liviano vestido, deshaciendose a
continuacion del corse con una soltura bastante sospechosa.


Sus manos se multiplicaron a partir de ese momento,
masajeando mis pechos por todas partes, dandome tanto placer que hasta le
permiti meter la cabeza dentro de mi vestido, donde estuvo un buen rato chupándome
los pezones. Como no le deje hacer nada mas, a pesar de su insistencia, no le
volví a ver jamás por mi vera. Y no me arrepiento de ello.


Y el ser, acoplado a mi pezón, me hizo recordar aquella
noche. Con una salvedad, que el ser lo hacia mucho mejor. Lamía, chupaba, y
mordía, todo en uno.


Era una sensación rarisima que me estaba excitando como
nunca había estado, y que me obligaba a apretar con fuerza las rodillas para
que mi tía no se diera cuenta de la turbación que sentía.


Solo sufrí un momento, cuando sentí como si me hubiera
clavado una fina aguja hasta lo más hondo de mi sensible pecho. Pero mi tía se
apresuro a calmarme diciéndome que eso era normal, y que solo dolía la primera
vez. El dolor ceso enseguida, y pronto note como el ser absorbía algo de dentro
de mí. Debía estar verdaderamente hambriento, pues mi tía me dijo que lo
normal eran unos diez minutos y el ser estuvo casi quince antes de pasar, el
solo, en busca del otro seno desnudo.


Allí repitió la operación, dándome mayor placer aun si
cabe, mientras yo miraba asombrada como salía de mí enrojecido e irritado pezón
la ultima gota de mi leche.


Aunque ya me lo esperaba, me dolió lo mismo que la otra vez,
y me alegre de que no me tuviera que volver a doler nunca más. Cuando acabo de
mamar recogió sus tentáculos y se quedo dormido, casi de seguida, enroscado en
mi regazo.


Parecía una especie de gatito pequeño, pero mucho mas
encantador. Y, como no, decidí hacerme cargo de él, sin tener ni idea de todo
lo que nos sucedería a continuación.


 ..


Capitulo 2: s/f


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Mi tía me dijo que solo había un problema con las comidas,
y es que no podía darle de mamar una vez que se hubiera hecho de noche. No me
quiso aclarar nada mas sobre este tema, pero me aseguro, reiteradamente, que podía
resultar muy peligroso para el ser.


Este solía comer solo dos veces al día, por la mañana y
por la tarde, pero si le daba una sola vez no pasaba nada. Eso sí, si lo dejaba
con hambre podía intentar servirse el solo.


Para evitar que lo hiciera me regalo un curioso sujetador
suyo, al que mi tia había cosido un candado, que el ser no podía abrir. Me
aconsejo que lo usara siempre que me fuera a dormir, y que cerrara bien la
puerta.. pues, aunque mi madre también era menopausica, y a mi hermana aun le
quedaban un par de años para hacerse mujer, no debía subestimar la habilidad
del ser, pues podía escaparse de la casa y perderse para siempre en el bosque.


La estancia a escondidas en casa de mi tía hizo que se me
acumulara el trabajo del hogar y me pase el resto de la mañana trabajando sin
descanso en casa, en cuanto hube acondicionado un escondite adecuado para el ser
en mi dormitorio, en una cesta debajo de la cama.


Apenas termine de comer me di una buena ducha de agua fría y
me tumbe en mi cama para dormir la siesta, como suelo hacer, con un liviano
camisón por toda vestimenta.


El ser debía estar hambriento de verdad pues, en cuanto
empece a jugar con él se aferro a uno de mis voluminosos senos, buscando el
grueso pezon a traves de la tela para volver a amamantarse. Esta vez no pude
resistir la tentación y me masturbe, muy dulcemente, con la yema de los dedos,
mientras me despojaba de la fina prenda y le daba de comer.


Al igual que la vez anterior en cuanto el ser hubo saciado su
voraz apetito en mis dos generosos cántaros de miel se quedo tan dormido como
yo, acomodado entre mis pechos como si fuera un simpático peluche. Al
despertar, aproveche que estaba sola en la casa, como de costumbre, y el resto
de la tarde me lo pase jugando con él en mi dormitorio, divirtiéndome horrores
con sus pequeños tentáculos pegajosos y su curiosa trompetilla.


Esa noche me di cuenta de que el sujetador de mi tía me
venia demasiado pequeño, pues no solo no me lo podía abrochar, sino que mis
poderosos globos se desparramaban por todas partes.


Al final tuve que cortarle todas las tirantas y unirlas
provisionalmente con un trozo de cuerda, hasta que pudiera confeccionarme uno
similar pero de mi tamaño.


Quedaba muy ridícula, con las viejas copas clavándose en la
cima de mis pechos, pero al menos tenia la certeza de que el ser no llegaría
hasta mis pezones durante la noche.


 ..


Capitulo 3: s/f


 ..


Pero el ser seguía teniendo mucha hambre, y la mejor prueba
de ello la tuve esa misma madrugada, cuando me desperté en mitad de un espasmo
de placer.


Alcance el segundo orgasmo, mucho más violento que el
primero, cuando todavía seguía medio adormilada, y aun no me había terminado
de darme cuenta de que era lo que me estaba pasando.


Pronto vi claro lo que me sucedía, y es que el pequeño ser,
aprovechando mi desnudez, se habia deslizado hasta mi desprotegida intimidad,
luego había introducido la gruesa y sensiblisima pepita de mi clítoris dentro
de su trompetilla, quizás creyendo que era una especie de raro pezón, y libaba
de ella con un ansia febril que me estaba volviendo loca.


El tercer orgasmo de la madrugada lo obtuve cuando este empezó
a introducir sus finos y resbaladizos tentáculos amarillos por mi encharcada
cueva, explorando de una forma maravillosa mi virginal cavidad. Incluso llegue a
obtener un cuarto orgasmo, de lo mas violento, cuando uno de sus largos tentáculos
hallo la manera de cobijarse en mi angosto orificio posterior, obligándome a
morder la almohada entre ahogados gritos de locura.


El ser, cuando por fin se canso de intentar sacar leche de
donde no había, retiro los tentaculos de mis cavidades y ascendió por mi
cuerpo sudoroso, y termino por cobijarse de nuevo entre mis mullidos senos,
acomodándose fácilmente en la amplia hendidura.


Yo, ahíta de placer, me quede dormida enseguida, mientras
cavilaba sobre lo fantástico que había sido todo, y en volverlo a repetir la
experiencia en cuanto me fuera posible.


La verdad es que durante las semanas siguientes no me costo
mucho acostumbrar al espabilado ser a que debía darme mucho placer antes de que
yo accediera a amamantarle, libando mi agradecido clítoris con sus tiernas
trompetillas. Pronto nos acostumbramos, pues, a los dulces orgasmos que precedían
ineludiblemente a su yantar.


Dado que mi madre nos había mentalizado desde muy pequeñas
de que era mucho más higiénico dormir sin ningún tipo de ropa interior, mis
despertares solían ser realmente gloriosos.


Pues el ser, que madrugaba mucho más que yo, en cuanto tenia
hambre se dirigía, sin vacilaciones, hacia mi cálida gruta, donde libaba,
ansioso, hasta hacerme rugir de placer. Obligandome a enterrar la cabeza en la
almohada para mitigar mis jadeos.


Pero era por las tardes, justo después de dormir la siesta,
cuando mejor me lo pasaba.


Y esto era debido a que dejaba que me provocara un orgasmo
detrás de otro sin dejarle comer, obligándole a introducir los extremos de sus
finos tentáculos en mis dos estrechos orificios, para que el gozo fuera todavía
más intenso.


El ser pronto aprendió la forma de agitar estos osados tentáculos
en mi interior para acelerar mis orgasmos, volviéndome medio loca de placer.
Después, como recompensa, dejaba que el ser se alimentara hasta la saciedad,
mamando de mis grandes ubres inagotables.


 ..


Capitulo 4: s/f


 ..


Creo que todo este ambiente idílico se torció a partir del
día en que tuve que acompañar a mi madre al mercado de un pueblo vecino. Pues
ese día nos marchamos tan temprano para hacer el viaje que no me dio tiempo de
darle de mamar, y regresamos cuando ya era muy de noche.


Recordando el consejo de mi tía me abstuve de darle de
comer, aunque me daba mucha pena ver el ansia con que buscaba mis pechos cuando
lo acurruque entre mis brazos para dormir, como de costumbre. Tan desesperado
estaba que no dudo ni un instante en deslizarse por encima de mi cuerpo hasta
incrustarse en mi desnuda intimidad, succionando mi clítoris con un ansia y
frenesí desconocido hasta el momento.


Pronto perdí la cuenta de la cantidad de orgasmos que obtuve
esa noche, pues cuando me quede dormida, de puro agotamiento, en mitad de uno de
ellos, el ser todavía seguía libando de mi dulce almejita y sepultando a la
vez una cantidad abrumadoramente desconocida de tentáculos en mis dos
acogedores orificios.


Sin embargo a la mañana siguiente me sorprendió que apenas
tuviera ganas de mamar, pero lo achaque a que también él estaría cansado
después de una noche tan tormentosa. Menos mal que a la tarde ya volvió a
succionar mis pezones con su hambre habitual, calmando así mis inquietudes.


Durante los días siguientes se volvió a repetir el proceso,
ya que apenas si tenia ganas por la mañana, pero merendaba con un ansia barbara.
Tarde todavía casi una semana mas en darme cuenta del sutil cambio que se
estaba operando en todo su cuerpo.


Aunque al principio pense que eran solo figuraciones mías
pronto tuve que aceptar la realidad, y es que el suave pelaje del ser se estaba
volviendo de un color mucho mas oscuro, tornándose casi rojo.. al mismo tiempo
su tamaño se incrementaba, y ya media casi cincuenta centímetros.


Pense que se estaba haciendo ya mayor, y que los cambios
serian algo natural, por lo que decidí restarle importancia. Por desgracia todo
su cuerpo estaba creciendo de igual forma y pronto, con gran pesar, tuve que
empezar a prescindir de sus agradables visitas a mi intimidad, pues sus tentáculos
eran ya tan gruesos que llegue a temer que me desvirgaran, si continuaban
entrando con tanta facilidad en mi angosto interior.


Ademas succionaba y libaba con tanta fuerza de mi clitoris
que me hacia hasta daño.


Por otra parte su trompetilla era ya tan grande que cuando se
acoplaba a mi pezón, abarcaba una buena parte de mi seno.


La cosa no tendría mayor importancia si no fuera por que su
succión también era mucho mas violenta y me dejaba los sensibles pitones
totalmente irritados y algo morados al acabar de mamar.


Ahora, cuando el ser se amorraba a mis grandes fuentes, sus
tentáculos, cada vez más largos y fuertes, me rodeaban todo el torso,
incluidos los brazos, dejándome totalmente inmovilizada sobre la cama mientras
calmaba su voraz apetito.


Pues, a medida que crecía de tamaño también aumentaba su
necesidad de alimento, pasándose cada vez mas tiempo pegado a mis jugosos
pezones.


Sin embargo, después de apagar su sed volvía a ser el
maravilloso peluche que tanto me gustaba, enroscándose, mimoso, a mí
alrededor, hasta quedarse dormido.


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Capitulo 5: s/f


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Fue la casualidad la que hizo que una de esas noches me
despertara con ganas de ir al aseo, cosa bastante rara en mi, y me asustara al
ver la puerta del dormitorio abierta.


No teníamos cerraduras dentro de la casa, pero como el ser
nunca había dado muestras de interés por la puerta, supuse que no sabría
abrirla.


Salí lo más sigilosa que pude para ver donde se había
escondido, y lo encontré enseguida, pues estaba en el cuarto de mi hermanita,
justo enfrente del mío.


Me quede parada allí mismo, junto a su puerta, viendo
asombrada, gracias a la pálida luz de la luna que entraba por su ventana
abierta, como el ser se alimentaba de ella.


Virginia permanecía con los ojos completamente cerrados
mientras emitía apagados suspiros, por lo que no podía saber a ciencia cierta
si estaba despierta o dormida.


Tenia los brazos y las piernas completamente separadas,
formando una cruz.


Las sabanas, supongo que por el calor, estaban enrolladas a
sus pies, y tenia el camisón subido hasta mas allá del ombligo. Gracias a eso
podía observar como los largos tentáculos amarillos que salían de sus dos
bultos inferiores, y que ahora eran bastante gruesos, exploraban cuidadosamente
su virginal intimidad, absteniéndose, afortunadamente, de penetrar en su
angosta ranura.


Limitandose a deslizarse y restregarse contra sus rosados
labios intimos.


No sucedía lo mismo con su lindo trasero, pues uno de ellos
se había introducido, bien a fondo, en su orificio posterior, que parecía
acoger sin problemas el insidioso tentáculo.


El habilidoso ser, cuyo cuerpo desaparecía casi por completo
debajo de su camisón de florecitas, debía estar poniéndose las botas a base
de bien con los tiernos pezones de mi hermanita, mientras inmovilizaba sus
bracitos con sus largos tentáculos.


Como novedad les diré que Virginia tenia uno de ellos metido
dentro de la boca, y lo chupaba golosa como si fuera un chupete, mientras emitía
apagados gemidos de placer.


Ahora me explicaba él porque de la extraña inapetencia del
ser por las mañanas.


Y, para confirmarlo, me acerque sigilosamente hasta la cama.


Solo con bajarle la tiranta deje al descubierto el seno del
que se alimentaba en ese momento, así vi como la amplia trompetilla del ser
cubría completamente el pequeño pechito de mi hermana, que desaparecía por
completo debajo del mismo.


Decidí dejarle comer en paz y, desde mi habitación,
contemple como el ser se las ingeniaba para cerrar ambas puertas, fácilmente,
hasta regresar a mi lado.


Al día siguiente decidí esperar a que mi madre se fuera a
casa de una amiga, a media tarde, como tenia previsto, para hablar a solas con
mi hermanita.


La pobre Virginia rompió a llorar como una madalena en
cuanto le pedí que me contara lo que pasaba en su cuarto bien entrada la
madrugada. Cuando se calmo un poco, todavía con lagrimas en los ojos, me
explico que por las noches la visitaba un demonio, ya que era una niña mala.


Le pedí que me aclarase todo eso y, algo turbada, me confeso
que desde que se había hecho mujer, hacia poco mas de un mes, no había parado
de tocarse la almeja todas las noches, porque disfrutaba horrores con el divino
placer que sentía.


Por eso, hacia un par de semanas, la había visitado un pequeño
diablo rojo, y la había poseído, mamando de su conejito, y después de sus
senos, mientras le daba el placer que tanto le gustaba a base de hurgar en todos
los orificios de su cuerpo con unos largos y fuertes tentáculos.


Desde entonces todas las noches se despertaba con violentos
orgasmos, producidos por el demonio que le absorbía la almeja al mismo tiempo
que entraba en su culito, y que después succionaba sus pechos, hasta agotarla,
mientras continuaba acariciándola.


Después de oír su cándida e ingenua confesión no me quedo
mas remedio que contarle la verdad, advirtiéndole tambien de lo malo que era
que el ser comiera después de anochecer.


Le enseñe el pequeño escondite en que lo guardaba durante
el día, en mi habitación, y deje que jugara con él durante un buen rato,
antes de que yo le diera la merienda.


El ser, que ya pasaba de los setenta centímetros, era
demasiado pesado para mí, y apenas podía moverme cuando sus largos tentáculos
me inmovilizaban mientras mamaba.


Virginia disfruto de lo lindo viendo como el ser se
alimentaba de mis gruesos pezones, bromeando acerca de las caras raras que yo
ponía cuando sus tentáculos encontraban la manera de meterse dentro de mis
bragas, alcanzando así mis castos orificios indefensos.


Después, cuando por fin se enrosco, cansado de mamar, le
regale a mi querida hermanita el otro sujetador que me habia dado mi tia, enseñándole
como debía usarlo para que el ser no la volviera a molestar por las noches. A
cambio accedí a que ella le diera de mamar alguna que otra vez, para que así
ambas disfrutáramos de la trompetilla del ser.


 ..


Capitulo 6: s/f


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Las aguas volvieron de nuevo a su cauce, y durante varios días
reino la normalidad, aunque yo estaba empezando a preocuparme por el crecimiento
del animal, pues no sabia si podría seguir escondiéndolo en mi habitacion como
continuara aumentando de tamaño.


Hasta aquella noche en que el ser sé abalanzó sobre mí,
aprovechándose del profundo sueño que tenia. Su peso, y sus largos tentáculos,
me impidieron apartarme de debajo cuando note que estos, hábiles y fuertes, se
deshacían fácilmente de mi nuevo sujetador, tirando de este hacia abajo hasta
que mis generosos pechos quedaron al descubierto.


Fue una tremenda succión, violenta y prolongada, como nunca
antes la había hecho, dejándome los pezones muy irritados y doloridos.


El ser, cuando sacio su inusitado apetito, en lugar de
enroscarse como tenia por costumbre, se dirigió resueltamente hacia mi
desprotegida intimidad.


Gracias a la claridad que daba el resplandor de la luna llena
que teníamos esa noche pude ver, por primera vez, como salía un enorme tentáculo
de color oscuro de cada uno de sus dos bultos medianos. Estos dos nuevos
tentaculos, como los otros, median casi treinta centímetros de largo, pero eran
muy rugosos y con raras protuberancias, y su grosor triplicaba a los amarillos,
superando el diámetro de mi muñeca.


El ser, que mantenía mis piernas completamente separadas con
sus tentáculos, ya había estado explorando mis sensibles oquedades con estos,
como de costumbre, mientras se amamantaba, por lo que apenas vacilo a la hora de
incrustarme ese par de descomunales miembros en mis indefensos y desprotegidos
orificios.


Tuve que morder la almohada para que no resonasen por toda la
casa los apagados gritos que emití mientras el desagradecido ser me violaba,
salvajemente, destrozando ambas virginidades a la vez.


Su rápidisimo vaivén simultáneo me recordaba al de los
conejos cuando montan a sus hembras, y quizás fue ese el motivo de que acabara
gozando, a mi pesar, mientras sus dos enormes martillos pilones llegaban hasta
lo más hondo de mi cuerpo. El poderoso orgasmo que sentí cuando el ser eyaculo
dentro de mí, con una dureza increíble, fue tan intenso que perdí el sentido.


Cuando lo recobre, calculo que un par de horas después,
dolorida como jamas había estado, apenas sentía mis piernas, de la flojera que
tenia.


Pero tuve que hacer un esfuerzo y levantarme de la cama, pues
quería avisar a mi inocente hermanita de lo que me había pasado antes de que
fuera demasiado tarde.


Por desgracia no lo logre, pues cuando llegue hasta su
habitación ella ya estaba siendo poseída por el ser.


Por suerte Virginia parecía estar disfrutando bastante con
la frenética violación de que era objeto, aunque tenia los ojitos
completamente anegados de lagrimas.. ya que la mano que se mordía con fuerza era
para mitigar los gemiditos de gozo que se le escapaban tras cada violenta
embestida del ser, mientras su otra mano retorcía uno de sus puntiagudos e
irritados pezones sin piedad, para darse mayor placer.


Nada mas arrodillarme a su lado la pequeña sepulto su carita
ruborizada entre mis acogedores senos, abrazándome con autentica desesperación
mientras se restregaba contra ellos, hasta que se amorro al que tenia mas cerca,
aprovechando su desnudez.


Estuvo así hasta el final, cuando un potente orgasmo, mucho
mas violento que los anteriores, la impulso a devorar el grueso pezón que tenia
metido en la boca, mordisqueándolo con furia y pasión, mientras aullaba como
una loca.


Al día siguiente tuvimos que enterrar al ser, apenadas, pues
había muerto nada mas terminar de fecundar a mi hermanita. Esto lo supimos
cuando, al caer la noche siguiente, expulsamos las dos una pequeña bolita
anaranjada por cada uno de nuestros orificios.


Ahora tenemos cuatro pequeños seres que amamantar y, por la
cuenta que nos trae, procuraremos que no nos vuelva a pasar lo mismo otra vez.



 

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