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Uns fiesta que fue orgia |
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Enviado por Amor el día Lunes 23 de Octubre de 2006 |
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Con pedro, mi marido, fuimos a una fiesta de compañeros que se realizaba en la casa de uno de los gerentes de la empresa. Todo transcurrió con total normalidad hasta el momento en que los líquidos superaron a los sólidos. A partir de ese momento la cosa empezó a degenerarse y tuvo su pico en el preciso instante en que una rubia despampanante se subió a una mesa "ratona" y comenzó a realizar un show de strip tease. Los tipos empezaron a silbar y gritar cuando la mujer se quitó la blusa y quedó con un sostén por demás revelador.Entre ellos estaba el mismísimo marido gritando y aplaudiendo acompañando el ritmo de la música y el desnudo de su mujer. Mi marido me tenía sujeta por la cintura y me "franeleaba" mientras se agitaba mirando el espectáculo. Traté de evitar una situación embarazosa porque me percate de que el "cadete" de la empresa, un muchacho de 18 ó 19 años estaba mirando lo que ocurría entre mi marido y yo. Seguía con profunda atención todos los movimientos de mi marido. Pedro, caliente como pava de lata por el desnudo, ni cuenta se dio de lo que pasaba. Sólo refunfuñó cuando intenté separarme. Me sujeto con fuerza y sin ningún tipo de reparo o disimulo bajó su mano hasta mi orificio anal y me enterró el dedo en el culo. (Para quienes no han leído mi anterior relato les informo que en confesiones se encuentra "como perdí mi virginidad".) Las fuerzas me abandonaron de inmediato, mis piernas se doblaron y mi culito salió en pompa permitiendo que su dedo medio se enterrara hasta el fondo. Me mojé toda y lancé un suspiro acompañando un gemido de impotencia. Pedro, mientras miraba el show desnudista de la rubia hizo que mi tanguita cayera al piso. El cadete, sin saber que mi acompañante era mi marido, cuando vio mi bombachita en el suelo se ratoneó por demás. Se arrastró hacia donde me encontraba y sin ningún tipo de vergüenza coló su cabeza por debajo de mi minifalda mirándome la conchita. Yo lo estaba viendo y no podía hacer nada. Pedro no sacaba su dedo del culo y eso no me permitía defenderme. - Viste que si quiero acariciarte lo hago...- me dijo Pedro - Querés oponerte y no podés porque mi dedito en el culo hace que quedes flojita y condescendiente... turrita... El cadete escuchó lo que me decía, comprobó que era cierto que tenía un dedo enterrado en el culo y sin pensar en las consecuencias izó su cabeza y comenzó a chuparme la concha.Me tuve que sujetar para no caer al piso. El "pendejo" me lengüeteaba tan bien que me hizo acabar bien pronto...Mientras el orgasmo me sacudía el pelotudo de mi marido sacó su dedo del culo y me dejó ahí sola a merced de ese pibe que ni lerdo ni perezoso decidió aprovechar la ocasión.Se paró, se colocó detrás de mí levantó mi minifalda hasta la cintura y pelando su verga me puerteó el orificio anal. Ante lo que se avecinaba gemí. Lo apoyó contra la puerta de acceso y comenzó a pujar para meterlo. Un nuevo gemido escapó de mi garganta. El pene del pendejo era un tanto mas grande que el de Pedro, pero eso no fue un obstáculo. Presionó con fuerza y abriéndome el agujero fue metiéndose en mi interior... - Uuuuhhhhhmmmmm.. des..pa...cioooo... que. dueleeee.. mmmmmm .. aaahhhh - Si mamita... tomá, tomá... Su pija forzando la entrada se guardó toda en mi interior y el pibe inició un mete y saca violento hasta que después de una cuantos minutos me llenó de leche el culo.Tras dejarme todo se semen el pendejo abandonó su lugar. Por un rato me quedé sujetándome para restablecerme por el momento vivido. En ese ínterin no se quien apareció y tomando mi cintura me coloco en posición frontal. Su pene ingresó a mi vagina y sus movimientos se hicieron por demás de apresurados. No se, habrán sido 10 o 12 los bombazos en mi conchita los que me llevaron a experimentar un nuevo orgasmo y también lo llevaron a él a terminar en mi agujerito.Me sentía agotada por lo que al zafar de esa posición me dirigí en busca de un baño. No llegué. En el camino otro semental me acorraló y sin pedir permiso me tiró contra la pared, me levantó la pierna y me introdujo su instrumento en mi ya castigada conchita. Fueron breves momentos de acometida. Sentí que ese mete y saca subía mi temperatura y no pude evitar un nuevo final orgásmico con grititos agudos de placer en tanto el me llenaba también con su leche.Atontada como estaba reinicié la búsqueda del baño. La rubia que había iniciado todo me llevó poco menos que por delante.. - Hola, muñeca. - Hola. - ¿Qué te está pasando? - Estoy un tanto mareada. Me han violado tres veces. - No. no te violaron. te cogieron tres veces. - hizo una pausa y mirándome fijamente prosiguió - vení, acompañame que te voy a ayudar. Dicho esto me tomó del brazo y me condujo hasta la cocina donde me sirvió un café. - Gracias. lo estaba necesitando. - No, por favor, es un placer. - Ya me siento mejor. - Entonces ¡ Vení turrita! - Sus manos tomaron mi cabeza y de un tirón sepultaron mi cara en su concha inundada con sus jugos - ¡Chupame la concha, puta.! - Uuummm. No pude hacer nada. Mi rostro se hundió salvajemente en su carne y tuve que acceder a su pedido porque sino me asfixiaba. Rato después, en tanto seguía "chupando" la sentí hablar con alguien a mis espaldas y repentinamente se dirigió a mi. - Ahora vas a conocer a mi marido. - Ummmnnnmmggg Un dedo acompañado de algo viscoso y resbaladizo comenzó a entrar y salir de mi culo, las pocas fuerzas que me quedaban me abandonaron y quedé a merced de esos depravados. Lo sentí llegar a la entrada mi ano. Enorme, grueso, palpitante. Cerré mis ojos y esperé lo inevitable y doloroso que se avecinaba. No demoró mucho ese instante. La enorme verga se apretujó contra mi ya lastimada entrada anal y presionando fue vulnerando mi escasa resistencia. A medida que forzaba la entrada yo más entregaba mi culito permitiendo una mejor penetración. Gritaba con mi boca hundida en la concha de la rubia... - Huy.. como grita... me hace vibrar la concha la turrita... - dijo la rubia - Seguí gritando mamacita... me hacés gozar... putita.. gritá... siii.. gritá... siii.. siii .. siiiiiii ahhhhhh La sentí acabar sobre mi rostro, sus fluidos me inundaron... El terrible pedazo de su marido estaba destruyendo mi culo. Seguía penetrando duro y grueso. Se abría camino en mi interior partiéndome en pedazos. Cuando hizo fondo lo sentí en mi estomago de grande que era. Las piernas apenas me sostenían parada. El bestia empezó a realizar el movimiento de vaivén dentro mi mal tratado culito arrancandome grititos de dolor cada vez que se hundía en mis profundidades. El suplicio duró casi 20 minutos hasta que se volcó en mi interior como un enorme río de semen. Quedé tan atontada que no recuerdo más nada de lo que pasó. Cuando desperté era ya entrado el mediodía siguiente. Tropezando busqué el baño, habia cuerpos tirados por todas partes. Entré al baño y me miré al espejo. Mi cuerpo era un desastre. Los pingajos de leche colgaban resecos por mi pelo, mi cara, mis tetas, el interior de mis muslos, mi ano, etc. Sentía el gusto a semen en mi boca, lo que significaba que había chupado alguna o varias vergas.. Me duché sacándome todo ese muestrario de leche y una vez que estuve presentable me dirigí a la puerta y me volví a casa. Me dolía horrores el culo, apenas pude sentarme en el coche. Llegué a casa. Me di un baño profundo y reparador y recién entonces me acordé que había dejado a Pedro olvidado... - ¡Que se joda, por pelotudo! |
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