Jugando terminó haciendo de puta
Enviado por Eros el día Miércoles 31 de Diciembre de 1969
 

Hola, hace bastante tiempo escribimos algunos relatos de lo que nos ha sucedido desde la primera vez que comenzamos a lo que le hemos llamado jugar, que no es otra cosa que el haber abierto nuestros horizontes sexuales con mi esposa a la que llamamos Marcela.

Después de lo que nos paso con mi cuñada, cosa que les contamos en nuestro anterior relato, acordamos con mi esposa Marcela que tendríamos una vida sexual "normal" como cualquier pareja heterosexual, es decir solo los dos.

La verdad es que de inicio y por bastantes meses no incorporamos nada fuero de lo normal a nuestra vida sexual, y para darle algún color diferente, algunas veces tuvimos relaciones sexuales en el auto, otras veces íbamos a moteles, y alguna que otra cosa. Una noche mientras estábamos acostados viendo televisión, empezamos a ver un reportaje sobre la prostitución en diferentes países, el reportaje era bastante subido de tono y ya era mas de media noche, Marcela se excito al ver las imágenes, y se deslizo hacia abajo y empezó a chuparme la verga, la verdad es que ella chupa fenomenal , cuando estaba con mi verga dura, ella se subió en mi encima y se la metió de un solo golpe en su conchita toda mojada, mientras subía y bajaba, me empezó a preguntar si yo alguna vez había estado con una puta, y si ella fuese una puta yo pagaría para estar con ella, ella empezó a tener un orgasmo tras otro y empezó a moverse con tal excitación que llego a lastimarme la verga, estuvimos así hasta que terminamos juntos, ella gimió fuerte con mis últimas gotas en su concha y se me abrazó y cayo rendida en mis brazos, nos repusimos, y el reportaje sobre la prostitución continuaba en la televisión, estaban hablando sobre el hecho de que en Europa algunas amas de casa y profesionales, se prostituían para ganar algún dinero extra en unos casos, y en otros era la forma que utilizaban para buscar ser satisfechas sexualmente.

Marcela ya mas calmada volvió a preguntarme si yo había estado alguna vez con una prostituta, le comente que era casi normal que cuando uno es adolescente casi siempre termina en una casa donde hay putas y es normal para el hombre hacerlo alguna vez en la vida, ella se callo y me pregunto si creía que si alguien pagaría para cogersela, y cuanto pagaría.

Yo le dije que desde un adolescente hasta un hombre mayor pagarían con gusto para poder cogersela, y le dije que solo los ciegos no estarían dispuestos porque no la verían, pero que si la tocaban la violarían.

Esa noche quedo por ahí la conversación y dormimos. Después de mas o menos una semana, fuimos a visitar a unos amigos, eran mas o menos las 7 de la noche, y la casa de estos amigos queda cerca de un regimiento del ejercito donde se instruyen estudiantes del ultimo año de bachillerato, estábamos a una cuadra de la casa, y por seguridad estacionamos el auto frente a la guardia del regimiento, Marcela estaba vestida formal, pero bastante sexy, con una faldita corta que dejaba ver sus piernas, bajamos del auto, y yo acerque a una tienda a comprar cigarrillos, ella me dijo que iba a pedirles a los guardias que vean nuestro auto, pude ver desde donde estaba en la tienda, que ella comenzó a hablar con los muchachos, y ella reía, mientras los muchachos se pusieron incómodos, la calle estaba ya medio oscura, Marcela se acerco al que estaba en la puerta del cuarto de control, y si disimulo acerco su pierna al muchacho, el retrocedió nervioso, ella dijo algo y cruzo nuevamente la calle a donde yo estaba. Me comento que cuando les pidió que no perdieran de vista nuestro auto, aquel muchacho uniformado le dijo que no había problema si le daba una probadita de sus piernas, y que cuando ella se acerco, el muchacho se puso nervioso, y le dijo que su superior ya iba a volver y que si lo veían haciendo eso podía ser castigado, entonces Marcela le dijo que le pagaría por el cuidado del auto a su vuelta, ella rió y me tomo la mano.

Estuvimos en la casa de nuestros amigos casi una hora y media, ella se veía inquieta y parecía nerviosa todo el tiempo, como nunca estaba casi desesperada de irse rápido, a eso de las 8:30 de la noche salimos de la casa de los amigos y nos dirigimos a nuestro auto, al dar la vuelta la esquina, nos encontramos que apoyados en nuestro auto estaban cuatro jóvenes uniformados, al verlos Marcela se adelanto y fue hacia ellos, uno de ellos que parecía el mayor, le dijo que el auto lo habían cuidado entre los cuatro, así que tenia que pagarles a los cuatro, Marcela sin decir nada se acerco a ellos y se coloco de tal forma que entre los cuerpos de los cuatro la tapaban, el mismo que había hablado se coloco detrás de ella y empezó a tocarle las piernas, él empezó a acariciarle las piernas y subía sus manos desde sus rodillas hasta sus muslos, ella estaba disfrutándolo, así que yo no atine a hacer nada, dos de ellos me miraron seguramente esperando alguna reacción mia, pero yo me encogí de hombros cuando me miraron, lo que les dio vía libre a Marcela, el muchacho que le estaba acariciando las piernas, la atrajo hacia el y se apoyo en el trasero de Marcela, los otros tres empezaron a meterle mano, pero cuando ellos creyeron que la cosa iría mas allá, ella los separó y les dijo que estaban pagados por un mes, arreglo su ropa, yo desde donde estaba abrí electrónicamente el auto, ella subió y me espero, cuando me acerque al auto, uno de ellos me pregunto cuanto costaría un polvo con la mujer, yo simplemente les conteste que no sabia su tarifa y que le preguntaría, subí al auto y le dije que los jóvenes estaban dispuestos a pagar para cogersela, ella se sonrió y me dijo que no jugara con eso, entonces yo baje el vidrio y llame al que me pregunto, y le dije que podía hacerle su oferta directamente a ella, el me pidió unos segundos, se reunió con sus otros amigos, y vimos como ellos buscaban en sus billeteras y bolsillos, luego se nos acerco y nos dijo que todo lo que tenían eran unos cuatrocientos bolivianos, unos 50 dólares, pero que tenía que hacerlo por lo menos con dos de ellos, Marcela les dijo que ella solo lo hacía por 50 dólares por cada uno, les sonrió y me pidió que nos fuéramos, yo encendí el auto y cuando íbamos a partir uno de ellos dijo que el sábado el tendría los $us. 50, anoto rápido en un pedazo de papel su número de celular y lo paso por la ventana, Marcela me lo quito de las manos y se lo colocó entre sus senos y me sonrió.

Todo esto me dejo bastante confuso, había sido rápido y diferente, en nuestros juegos yo siempre tomaba el control, sin embargo ahora la que estaba al mando de todo era ella, de regreso a casa le pregunte si lo había disfrutado, y sin rodeos me dijo que si, y me confeso que desde la noche que vimos el reportaje de las putas, tenia algo dentro de ella que la tenia inquieta con ganas de algo, y ella creía que ese algo era sentirse tan deseada que estuvieran dispuestos a pagar por cogersela, y el ver que esos jóvenes la deseaban tanto me comento que la había dejado súper excitada, y que si hubiésemos estado en otro lugar hasta hubiese dejado que ellos se la follen ahí mismo.

No se que me pico, pero dí la vuelta y tome el camino para volver allí, ella me dijo que estaba haciendo, entonces le dije, mi amor, si quieres ser puta, entonces para que esperar, me detuve a comprar preservativos, cuando volví al auto, vi. que los ojos de Marcela estaban llenos de lujuria, ella me dijo que solo lo haría con uno y por los 50 dólares, además que iríamos a un motel, y que yo debería estar presente porque tenía miedo de que le hagan algo, o la maltraten.

Volvimos, yo me baje y actué como si fuese su controlador, les dije que era una puta fina y que costaba 50 dólares el polvo, y que solo puteaba de vez en cuando, les dije cuales eran las condiciones, ellos me dijeron que esa noche estaban acuartelados y que estaban en su tiempo de descanso y que solo tenían unos 30 minutos mas antes de que los llamen, y me dijeron que podían cogersela los cuatro por los 50 dólares, y que lo harían de uno en uno en el cuartito de la guardia, acepte, y me dirigí al auto, tome a Marcela de la mano y les dije que como buena putita no podía rechazar esa noche nada y que le echaría un polvo rapidito con cada uno de los cuatro, creo que en el fondo eso era lo que ella quería, porque no dijo nada en contra, ella entro, yo me pare en la puerta y le pase el preservativo al primero, y luego de algunas recomendaciones, el muchacho entro, Marcela como una putita se echo en el camastro, se saco su tanguita, y abrió sus piernas, su conchita brillaba por la excitación el muchacho se colocó el preservativo, y sin mas preámbulos se la metió, ella empezó a gemir de placer, al escucharla los jóvenes se frotaban la verga por encima de sus pantalones, después de unos instantes salió el primero, el segundo era un muchacho flaco sin ninguna pinta, pero cuando saco su verga, los ojos de Marcela se espantaron, era la verga mas grande que ella alguna vez había imaginado, ella le dijo que no que no lo haría con el que su verga era muy grande y gruesa, entonces el le dijo que siendo una puta no tenía porque reclamar, sin mas se coloco el preservativo y empezó a metérsela, Marcela le pedía que le meta despacio, el muchacho creo que le metió de a poco, pero cuando ya estuvo mas cómodo se la empujo de golpe, ella lanzo un gemido entre dolor y placer, ella le clavo las uñas en la espalda, y el se detuvo, estuvieron así unos instantes y fue ella la que después empezó a moverse obligándolo a bombear y a bombear hasta que termino. Los otros dos entraron y se la follaron, al terminar, los cuatro anotaron sus celulares en un papel y le dijeron que era la puta más rica y mas arrecha que habían conocido, y que con gusto la próxima vez pagarían la tarifa completa.

Marcela no dijo nada, se limpio y salio directo al auto, en el camino a casa ella simplemente me dijo gracias y que después de esto ahora estaba seguro que era eso lo que deseaba para sentirse completa sexualmente.

Entramos a la casa, ella fue a bañarse, entro al cuarto y me pidió que la follara, esa noche se entrego de cuerpo y alma, y me dio un placer realmente increíble, su concha estaba súper caliente, era como si tuviera vida propia por como se convulsionaba de placer, no se cuantos orgasmos continuos llego a tener, solo se que al terminar se quedo rendida sobre la cama hasta el día siguiente.

La verdad es que esa noche pese a la follada que tuvimos yo no dormí casi nada, si bien teníamos una vida sexual bastante liberal, ahora esto para mi era algo nuevo, me preguntaba si en nuestra actitud tendríamos algún limite. Pero la vida se encargaría pronto de darnos la respuesta, puesto que después de tres semanas en que nuestra vida corría bastante normal, entre el trabajo, nuestro hijo y la vida cotidiana, varias veces intente tocar el tema con ella, pero siempre me decía que lo hablaríamos cuando ella este lista para hablarlo, varias veces mientras la estaba follando me decía que era mi puta, que le gustaba ser mi perra y otras cosas, pero cuando dejábamos de estar teniendo sexo, volvía al tema de que no estaba preparada para hablar del asunto.

Viajamos a La Paz por razones de trabajo, y un día que estuvimos con mas tiempo fuimos a visitar a una tía de Marcela que vivía cerca de la llamada zona rosa.

Llegamos a casa de su tía por la tarde, y entre conversación que va y viene, fue pasando el tiempo hasta que se hizo de noche, al salir su tia nos recomendó que evitásemos pasar por donde habían las casas de "niñas de mal vivir", era cerca de la media noche, entonces Marcela me dijo que quería conocer como eran las casas donde había putitas, le comente que no era normal que entren señoras o mujeres a estas casas, así estén acompañadas, entonces ella me dijo, les dices que yo también soy una puta, tu te sientas conmigo y listo.

Le dije que podría haber alguien que nos conozca y no se vería muy bien, entonces ella me dijo que fuéramos a un local de menor categoría, donde la posibilidad de encontrarnos con algún conocido sea cero.

Subimos a un taxi, y le pregunte sobre locales nocturnos con chicas, el taxista nos hablo de los que eran los mejores, entonces le pedí que parara en un almacén del camino, y le dije a Marcela que bajara a comprar alguna cosa para entrar en calor, ella se bajo y entro al almacén, entonces le explique al taxista de que se trataba el asunto y el tipo de local que queríamos visitar, el taxista me hablo de un local bastante limpio, seguro de buena categoría y que no era muy conocido, y que en el mismo por las noches habían shows de sexo y bailaban las chicas desnudas, además que él conocía al encargado.

Volvió Marcela y sin mas comentarios nos fuimos a la Boite, el taxista se bajo con nosotros, y hablamos con el encargado sobre que Marcela quería ver como eran las noches de las chicas, el me dijo que no había problema, pero que tenia que pasar por una putita también, y que para no tener problemas con las chicas del local, Marcela tendría que someterse al proceso de selección como todas las otras chicas, y que si era requerida tendría que bailar también como todas, le comente a Marcela, y mas que molestarla, esto la motivo y dijo que no había ningún problema.

El encargado nos hizo pasar a una pequeña oficina, le dijo a Marcela que se quitara la blusa y que le mostrara sus cualidades, ella sin mas se quito la blusa, y se levanto la falda, dio una pequeña vuelta frente a él y sonriendo le pregunto si había aprobado, el encargado viendo la actitud de Marcela, se acerco y le dijo que solo le diría después de tocar la mercadería, porque allí solo tenían carne de primera, él empezó a tocarla, primero sus piernas y luego sus senos, mientras la tocaba, deslizo su mano a su conchita, y luego de tocarla, sonrió diciendo, vaya esta es una putita calienta, ya esta lista, mas lista que todas las de afuera, creo que voy a ser su primer cliente de la noche, Marcela sin decir nada, se arreglo la ropa, paso su mano por la verga del encargado del club por encima de su pantalón y le dijo que a sus clientes los escogía ella, me tomó de la mano y fuimos a sentarnos al lugar mas oscuro del salón.

Estuvimos allí algún momento, hasta que empezó el show, salieron a bailar solo en tanguitas varias chicas, debo decir que todas muy lindas, jóvenes y sexys, Marcela se puso caliente al ver el espectáculo, el taxista se acerco a nosotros y nos preguntó si podía sentarse con nosotros, le dijimos que si, el taxista de rato en rato disimuladamente tocaba las piernas de Marcela, pero cada vez era mas y mas osado, hasta que el empezó a masajearle el clítoris por encima de la tanga, Marcela me dijo que necesitaba una verga rápido porque ya no aguantaba mas, le pregunte si que quería quedarse a ver el show, ella me dijo que no, y que nos fuéramos al hotel rápido, salimos con el taxista, ni bien subimos al taxi y este partió, Marcela me pidió que la follara ahí mismo, sin mas la hice sentar sobre mi verga y por lo mojada que estaba, mi verga entro de un solo golpe, ella empezó a subir y bajar gimiendo sin que le importe la gente, el taxista comprendió la situación y busco el camino mas silencio al hotel para evitar que nos vea la gente, si bien era pasada la media noche, pero era bastante claro para quien mirase al auto para entender lo que sucedía en el asiento de atrás, la excitación de ella era tan fuerte, que se agacho hacia el taxista y le empezó a tocar la verga, quería sacársela pero no podía por la posición del taxista, el taxista ya comprendiendo lo que estaba pasando se dirigió hacia un garaje en la zona, entramos al garaje, allí habían varios buses, el taxista se bajo y hablo con el portero, entonces Marcela ya había terminado, pero estaba tan excitada que quería mas.

El taxista me llamo y me dijo que podíamos usar uno de sus buses cama, pero que teníamos que pagarle en dinero o mejor en género, le dije que no había problema que le pagaríamos en dinero, el portero nos llevo a un bus cama alejado de la puerta, subimos los tres, Marcela, el taxista y yo, Marcela sin mas me empezó a besar y me pregunto si tenia preservativos, le dije que no alo que me respondió que mande al taxista por algunos porque quería sentirse una puta, le dije al taxista aquello a lo que me contesto que tenía en su taxi, porque en el turno de la noche era un pedido normal en los pedidos al radio taxi la compra de preservativos, el taxista bajo a traer los preservativos, Marcela se desnudo y empezó a chuparme la verga, el taxista volvió, pero con el estaba el portero del garaje, Marcela los miró de reojo y no dijo nada, siguió chupándome, se coloco de tal forma que daba todo su culito en dirección a los dos hombres, el taxista ya con mas confianza empezó a manosearla, hasta que llego a su conchita, al tocarle comprobó lo mojada que estaba, entonces empezó a acariciarle los senos, el portero miraba embobado la situación sin atinar a hacer nada, luego de unos instantes el taxista me dio a entender que quería follarse a Marcela, asentí con mi cabeza, se colocó el preservativo y empezó a follársela con cierta violencia, su ritmo era tan violento que Marcela empezó a gemir de placer y creo que también porque le lastimaba, pero estaba tan excitada que no quería que parara, el taxista se la follaba sin parar, el se detuvo, y aprovechando que había dejado de chuparme la verga, la hizo girar hacia un asiento del bus y la tumbo de espalda, le hizo abrir las piernas sobre sus hombros y así abierta empezó a metérsela con la misma violencia anterior, mientras se la follaba le acariciaba los senos y le decía que era la mejor puta que se había comido, y que le estaba pagando en genero los viajes de esa noche de su taxi, creo que el sentirse puta hacía que ella este tan excitada, el taxista termino, retiro su verga de la concha de Marcela agarrando el preservativo, Marcela miro al portero, pero vimos que el no pudo resistir el espectáculo porque su pantalón estaba mojado, había terminado tan solo al ver el espectáculo, yo aproveche la desnudez de ella y su posición, agarre mi verga, abrí sus piernas y empecé a follármela, mi excitación era tan fuerte que no demore en terminar, cuando me levante, vi al portero con su verga dura y ya con preservativo, el ambiente de excitación en aquel bus era tan fuerte que el portero se había vuelto a excitar, Marcela se dio la vuelta, se agacho y el portero tomándola de sus caderas la llevo al encuentro de su concha con su verga, ella gemía de placer y pedía mas y mas, casi empezó a gritar, esta situación hizo que otros dos choferes de los buses que se encontraban durmiendo en el garaje se acerquen al bus por el ruido, el taxista les dijo que estábamos con una putita y si querían tenían que pagar de a cien bolivianos, vi como uno de ellos subió y al ver el espectáculo, bajo hablo algo con el taxista y le entrego algo de dinero, este le entrego un preservativo, cuando el nuevo chofer subió, el portero había terminado, Marcela se levanto, pero inmediatamente fue recostada por el chofer en un asiento cama, quien sin decir nada le abrió las piernas y empezó a follársela, no demoró mucho, termino y mientras el se arreglaba la ropa Marcela un poco asustada por el curso de los acontecimientos agarro su ropa, se vistió como pudo y bajo del bus tomándome de la mano, el taxista nos siguió, subió al taxi y mientras daba la vuelta para salir vimos salir del cuarto del garaje a unos seis choferes acompañados del portero, a unas cuadras de allí, comprendimos lo que pudo haber sucedido si no salíamos ese instante, Marcela acerco su boca a mi oreja y me dijo que la vida de puta era dura pero con mucho placer.

Llegamos al hotel, el taxista nos dijo que todo ya había sido pagado, esa noche dormimos sin hablar del tema, se que esto es algo nuevo y diferente, pero me consuela el hecho que en unos días llegará mi cuñada y se quedará por unos meses con nosotros.

 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap