Después de ese polvo increible con Antonio, me apetecía juntar a los tres y montar una orgía de aúpa con ellos.
Llamé a Mónica y le pregunté si podían ir ese fin de semana a mi casa de campo. Después de alguna discusión quedamos en que nos reuniríamos en un bar de las afueras para ir todos juntos en un coche.
Llegó el sábado, ahí estaban los tres charlando animadamente. En cuanto me acerqué dejaron de hablar pero no quise presionar, supuse que no me lo explicarían así que lo dejé correr. Nos pusimos en marcha, a las 11:00 de la mañana estábamos ya en mi casa.
Después de organizarlo todo mandamos traer unas pizzas y algo de bebida para no perder el tiempo cocinando. Comimos charlando animadamente.
De pronto empecé a sentirme mareada, los párpados me pesaban y notaba el cuerpo como plomo.
-Chicos, voy a acostarme un ratito, podéis hacer lo que querais mientras tanto.
Me tumbé en mi cama y me quedé profundamente dormida. Cuando me desperté intenté moverme pero me resultaba imposible. Abrí los ojos y me ví completamente desnuda con las piernas atadas dejando mis partes totalmente expuestas.
Eh!!! Pero que hacéis?
-Bueno, Isis, ya es hora de aprendas que no puedes dominarlo todo a tu antojo-respondió Antonio-Ahora vas a saber lo que es bueno.
Los otros dos se echaron a reir. Sin más contemplaciones, me echaron chocolate líquido en los pechos y llamaron a alguien que no conocía.
-Peter, Peter ven, chupa, chupa-cual fue mi sorpresa cuando descubrí que Peter era un perro.
Peter se subió encima mío y empezó a lamer mis pezones como si se le fuera la vida en ello. A pesar del asco que me estaba dando no podía negar el placer que el condenado chucho me proporcionaba.
-Así Peter, así, dejala bien limpita
-Yo también quiero-protestó Mónica tumbándose en el suelo y vertiendo chocolate en su monte de venus. Peter al ver que en mi ya no quedaba nada, de dispuso a chupar a Mónica con celeridad.
Jaime comenzó a pajearse lentamente, mientras Antonio no me sacaba el ojo de encima. Se acercó a mí y empezó a olerme el coño que estaba algo mojado por la excitación de la lengua de Peter sobre mis pezones.
-Hueles de maravilla, creo que voy a probar un poquito-sacó la lengua y me rozó el clítoris con la punta mirándome. Mis caderas se arquearon para buscar su lengua nuevamente, pero el se apartó. Sin previo aviso pasó su lengua desde mi ano hasta mi clítoris en una lamida lenta y tortuosa.
-¿Te gusta?
-Sí
-¿Quieres más?
-Sí
-Pídelo por favor
-Por favor, sigue, no te detengas ahora, por favor
Con una sonrisa, se agachó y con las manos me separó los labios, pasaba la lengua lentamente hacia arriba y después hacia abajo, deteniéndose en el ano y acariciando a la vez mi clitoris con la nariz.
Me puse tensa esperando el orgasmo que estaba a punto de llegarme pero el se dió cuenta y paró.
-Estás a punto, ¿Eh? Pues no, ahora te toca sufrir un poco.
Se acercó más y puso su pene semiflácido en la entrada de mi vagina. Se masturbaba a la vez metiendo únicamente la cabeza para salir y darme suaves golpecitos con ella en el clítoris. Yo estaba que reventaba, cuando veía que estaba al borde del orgasmo, paraba y me metía solamente la cabeza. Era enloquecedor.
Además Jaime había sacado al perro de la habitación y estaba montando a Mónica en el suelo. Con esa visión y con Antonio haciéndome sufrir no podía más.
-Por favor Antonio métemela o acaríciame pero dejame terminar, por favor....
Sin más palabras me la metió hasta el fondo a la vez que me acariciaba el clítoris con una mano, así que a la segunda embestida me corrí como una bestia. Había sido el mejor orgasmo de mi vida.
_Veo que te has corrido, así que ahora me toca a mí.
Me levantó el culo y se colocó de rodillas conmingo encima.
-Jaime, ven quiero que me encules ahora y tu Mónica, colócate sobre Isis para que te de una buena mamadita.
Yo me quede perpleja nunca lo había hecho con una mujer pero no me dieron tiempo a protestar.
Mónica se colocó sobre mi boca mirando como Jaime se la metía en el culo a Antonio. Este último se quedó quieto dejando que llevara el ritmo Jaime.
Jaime empezó a moverse lentamente para habituar el culo de Antonio pero pronto aumentó el ritmo porque estaba demasiado cachondo para esperar demasiado.
Noté cómo se endurecía el clítoris de Mónica y moví mi lengua lo más rápido posible para que llegara al orgasmo cosa que hizo meneando las caderas a un ritmo vertiginoso y hundiéndose más, tanto que casi me ahoga.
Jaime se corrió en el culo de Antonio y se retiró llamando a Mónica que presta se acercó para seguir acariciándose mutuamente.
Antonio seguía con un ritmo pausado, acercándome nuevamente al orgasmo.
-Bueno Isis, me sorprendes acabas de correrte y ya estás preparada para más, eres increible.
Se echó encima mío aumentando el ritmo a la vez que me mordía los pezones con mucha suavidad. Explotó dentro de mí con lo que parecía un río inagotable de semen.
Salió de mí y se tumbó a mi lado a descansar jugueteando con mi clítoris, lo que hizo que tuviera un tercer orgasmo en poco tiempo.
La tarde siguió......, pero eso lo contaré en otra ocasión