Cuando me dijeron que ya no sería necesario pasarme las tardes enteras en casa de mi abuelo, por fin pude suspirar aliviado. Desde que había cogido aquella asquerosa embolia, si antes ya lo aguantaba poco, ahora tenerlo que soportar sistematicamente cada tarde, ya que por las mañanas estaba mi madre con él, era un verdadero calvario.
A pesar de la ambolia, mi abuelo podía hablar y tenía la cabeza bastante lúcida. Solo su cuerpo había quedado medio paralizado que hacía necesario tener que cuidarlo a todas horas. Habíamos estado buscando una residencia pero nuestra economía familiar, no nos permitía meterlo en una privada y las del seguro, estaban abarrotadas y las listas de espera eran kilométricas.
Estuve un par de semanas sin ir a verle y pero un medio día, fui con mi madre y estuve un largo rato con él en la habitación. Tiempo que mi madre aprovechó para ir hacer unos papeleos al banco. Me dispuse a "..evocar".. aquellas tardes en que me las pasaba leyendo, estudiando y hojeando revistas porno, porque si en algo cuincidiamos mi abuelo y yo, es que los dos éramos los más "..salidos".. de la familia.
__ Mira abuelo, que par de tetas tiene esta rubia.
Le decía enseñándole una fotografía de una despampanante hembra que salía en la revista erótica de turno, Mi abuelo, que hasta entonces estaba viendo el televisor, con su mano derecha se puso los lentes y luego miró la foto que yo le indicaba.
__ Si hijo, sí... - Decía observando con detalle - déjame ver... - y la tomó con su mano --- sí... indudablemente son tetas de novio.
__ ¿Tetas de novio? - Respondí sin entender.
__ O de macho. - Añadió.
Mi abuelo sonrió y me miró por encima de los lentes.
__ Si en algo se nota cuando una mujer ha sido trabajada en la cama, a parte de en su coñito y culo, son en los pechos.
Lo miré sin comprender.
__ Verás. Desde que era pequeño, siempre había oído hablar que para que unos pechos cojan su forma y desarrollo natural, a parte de hormonas, necesitan el arduo y esmerado trabajo de un hombre sobre ellos. Estimularlos mediante mamadas en los pezones, o buenos magreos, bañarlos de vez en cuando en nuestra leche, etc. eso ayuda a que unos pechos se desarrollen y tomen la forma definitiva que tendrán en el futuro. Por eso te digo que unos pechos de novio, se distinguen de unos pechos de mujer que no ha probado hombre en que, éstos últimos si sabes mirarlos detenidamente, los ves falto de estimulación. En una palabra, son tetas virgenes o casi.
Reconozco que en materia de sexo, mi abuelo parecía una verdadera enciclopedia. Supongo que había sido porque en su juventud, e incluso en los años previos a su ambolia paralizante, había sido un verdadero conquistador. Tengo que decir, que a pesar de su estado, mi abuelo conservaba un atractivo inexplicable que le había ayudado mucho en el pasado.
Después de aquella explicación de mi abuelo, yo me había quedado pensativo. Por ello me preguntó:
__ Javier, ¿cuántos años tienes?.
__ Abuelo, hace dos semanas que cumplí los 17.
__ Es cierto, se me olvidó. Pero dime ¿te has follado ya a alguna jovencita del instituto?.
Moví la cabeza negatIvamente como avergonzado. Para mí eso era como reconocer mi poca hombría pero mi abuelo dejo la revista y con su mano tocó la mía.
__ No te preocupes, eso te lo arreglo yo si tú quieres. ¿Tienes ganas de joder a una nenita?,
__ Bueno, en clase hay algunas que están muy bien abuelo pero...
__ A demás, -- me interrumpió - si quieres que te sea sincero, hace mucho tiempo que tengo ganas de asistir a una multiple jodienda en vivo.
Miré a mi abuelo sin entender demasiado pero él me miró con esa cara de picaro vicioso que los años no habían podido borrar.
__ Mira, Javier, lo que tú necesitas es una boquita, un conejito y un culito, con poca o nula experiencia en tragar polla y creo que tengo algo para ti.
Señaló la puerta en clara indicación de que la cerrara del todo por si aparecía mi madre, o sea, su hija, Cuando me aseguré de que en el piso no había nadie, me acerqué a él más y mi abuelo comenzó a explicarme en voz algo más baja, en plan confidente.
__ No debe tener más de 20 añitos. ¿Te va esa edad?.
__ ¿De quien hablas abuelo?. ¿Me va a pagar a una puta?.
__ Bueno, en su profesión dicen que las llaman también así pero.. te hablo de la nenita que me han mandado para cuidarme por las tardes.
Yo sonreí. A veces pensaba que la ambolia le había trastornado de verdad pero aquella forma de hablar tan natural y lógica, me decía que solo su cuerpo estaba afectado, que lo demás funcionaba como siempre.
__ Tiene carita de niña y es muy timidia - Continuó - Aun no la conozco lo suficiente pero ya he averiguado algunas cosas.
__ ¿Qué cosas?.
__ Creo que tiene novio, por lo que ya sabe de qué va lo de ser jodida. Parece medosita y es muy atenta. Tanto que a veces creo que si se pedirle adecuadamente que me la chupe, igual me la mamaba, fijate.
Los dos rompimos a reir.
__ ¿Adonde quieres ir a parar, abuelo?.
__ Es nueva en esta profesión, se le nota - Prosiguió -- Y me encantaría que te la montaras tú y unos cuantos amigos tuyos delante mío.
Reconozco que aquello me cortó la respiración. Por un momento no supe cómo interpretar lo que había acabado de decirme mi abuelo y lo miré con rostro entre perplejo y puede que irritado.
__ Abuelo, menos coñas.
__ ¿Te parece que esté de coña?. Hablo muy en serio.
__ Oh, si, claro.. tu lo ves fácil. Quieres que me la folle delante de ti y con unos amigos y ella se dejará, ¿verdad?...
__ ¡Carape!, aunque no se dejara. Aquello me acabó de dejar atónito y de nuevo pensé que mi abuelo estaba trastornado. Éste me miró consciente de que lo que acababa de decir podía interpretarse de un modo bastante peligroso. Suspiré y me puse en pie paseando por la habitación, ante la atenta mirada de mi abuelo, hasta que deteniéndome frente a su cama, pregunté:
__ ¿Me estas pidiendo que la violemos delante de ti?.
__ No necesariamente, nietecito, no necesariamente habría que violarla...
__ ¿Te crees que se va a dejar empitonar por tres o cuatro que acaba de conocer en una tarde en casa de un paciente que lo observará todo?.
Mi abuelo sonrió, agregando:
__ Que observará o puede que participe en algo, si me dejáis...
__ Abuelo, tú estas sonado.__ ¡No! - Respondió con contundencia que hizo callarme en mis murmullos - No estoy sonado, lo que pasa es que esa putita me la pone durita solo verla. No se por qué pues no es nada del otro mundo pero su aparente aspecto adolescente, su carita de niña buena y atenta me pone caliente, hijo, ¿qué quieres que le haga?. Me encantaría verla en plena jodienda, verle sus tetitas de novio, verle su conejito brillantito de sus jugos y observar su culito abierto. ¡Me encantaría ver como se la monta mi nieto preferido!.
Volví a caminar por la habitación y el morbo comenzó a dominarme.
__ ¿Y cómo es?.__ Ya te he dicho, nada del otro mundo. Morenita, delgadita, ojos claros, estatura media, no tiene abundante tetamen aunque me esfuerzo por asegurarme de eso cuando me lava y se agacha. Intento verle lo que puedo del escote de su pijama de enfermera, que es muy poco lo que se deja ver pero no he visto más que unos tentadores sostenes de encaje blanquitos y dentro de ellos unas tetitas que se adivinan deliciosas y se agitan rapidisimamente con el restriego de la esponja en su mano.
Aquél morbo, comenzó a crecer más en mi y sobre todo, en mi bragueta que, aun no había probado hembra en mi vida y todo aquello me estaba atrayendo como si dentro de mí hubiera un animal en celo incontrolable que esperara a que diera vida. Tal vez por eso, continué el tema y no me fui al salon.
__ ¿Quieres saber un secreto?. - Preguntó mi abuelo.
Asentí con la mirada y agregó.
__ Cuando me lava la verga, me la empalma siempre.
Sonreí incrédulo.
__ ¡Anda ya, abuelo!
__ Te lo juro, Javier. Solo ver como me la toca con delicadeza, como si quisiera el más mínimo contacto y ver su mirada aniñada y avergonzada, me la empalma.
__ ¿Y ella qué dice?.
__ "..Don Facundo, por favor, serenese o no podré asearle. Siempre le pasa lo mismo"... De nuevo nos echamos a reir. Pensé que los dos estabamos realmente sonados. No él solamente. Estabamos tramando una posible violación en toda regla y parecía que hablábamos de futbol. Como si el deseo por follar se hubiese convertido en una borrachera de celo para ambos, comenzamos a trazar un plan.
__ ¿Y como podemos prepararlo todo? - Pregunté.
__ Tú dejame a mí. ¿Tienes amigos dispuestos a todo por follar a una nenita?. Me quedé unos segundos pensativo. Al menos conocía a dos que en muchas ocasiones habíamos hablado de pillar a alguna nena y follarnosla en un descampado después de haberla emborrachado lo suficiente. Marcos, era un chico de mi misma edad, apasionado de las tetas, fueran como fueran, hasta de 45 años. Seguro que chupar unas tetas de veinteañera, le motivaría lo suficiente para meterse en esta aventura. Luego estaba Aurelio. Éste tenía 20 años y su pinta de punky asustaba a más de una. Le daba al cannabis y al alcohol y ya había tenido algún que otro desmadre violento con alguna chica en la discoteca. Era el tipo de chico que hacía temblar a cualquier chica.
__ Creo que tengo a dos voluntarios .-Contesté.__ Bien, bien... - La respuesta de mi abuelo y su rostro me recordaba a aquellos viejos viciosos que se relamen de gusto por ejecutar un plan maquiavelico. Solo faltaba, para que la secuencía fuera completa, que se frotara las manos pero como su lado izquierdo estaba paralizado, no pudo hacerlo - Ahora lo que debes hacer es preparar a tus amigos. Motivalos. Yo me encargaré de prepararlo todo por aquí. Os pasáis un día los tres, en todo caso y la conoceis.
__ ¿A qué hora llega ella, abuelo?
__ ¿Quieres ver un poco la mercancia ya, eh?
Sonréi y el también, mirandome por encima de sus lentes. En aquellos momentos, sonó el timbre de la puerta y el tema quedó como sepultado bajo mil toneladas de cemento. Me dirigí a la puerta y abrí. Vi a mi madre y detrás de ella a una chica morena, delgada y ojos claros.
__ ¿Qué - Preguntó mi madre, encaminándose a la cocina - te ha calentado mucho los cascos el abuelo?.
La chica sonrió y entró con mi madre a la cocina a depositar las compras y acto seguido ambas se dirigieron a la habitación. Yo las seguí.
__ ¡Vaya, Carmen!, -- Exclamó mi abuelo dirigiéndose a la chica, la cual, se le acercó y le saludo afectuosamente tocando su mano paralizada -- ¿Tan pronto vienes hoy?.
__ Sí, don Facundo. Ya ve.
Su voz sonó angelical y dulce, realmente, parecía una adolescente inexperta.
__Bueno, pues a ver qué tal te portas hoy, ¿eh?. - Añadió mi abuelo mirándome a mí y luego a ella.
__ Espero que también se porte bien usted, don Facundo que ultimamente, me está cogiendo muchas confianzas, ¿eh?.
__ Es que eres muy bonita.
__ Gracias pero piense que mi novio es muy celoso.
__ ¿Tienes novio?. Vaya por Dios... Y yo que quería presentarte a mi nieto Javier.
Ella me miró pero sin sostener la mirada pero lo que era yo, algo me pasaba porque le había arrancado la ropa con el pensamiento y me veía entre sus piernas, incandosela hasta el fondo y viendo como mis amigos la sujetaban por todos lados.
__ Hola, Carmen, -- Saludé. tendiéndole la mano que ella acogió levemente.
__ Encantada.
__ El placer es mío.
"..Y será mío, ricura"... Pense. Al cabo de unos segundos, mi abuelo y yo estabamos solos y mientras me ponía la chaqueta pues ya nos ibamos y la dejábamos con la cuidadora, la cual había ido a una habitación a ponerse el uniforme, mi abuelo quiso saber.
__¿Qué te parece?
__ Tenías razón, abuelo. No se qué tiene pero me la pone dura.
__ ¿No te decía?. Bueno pues vamos a ponernos a trabajar sobre la "..escursión".., ¿eh?.
Aquella respuesta me dejó confuso pero cuando me di la vuelta, lo entendí, Carmen ya había vuelto de cambiarse y ahora la veía con el traje de enfermera. La polla me brincó de nuevo dentro de la bragueta.
__ ¿Una excursión, don Facundo?. - Preguntó ella sonriente al mismo tiempo que comenzaba a preparar los utensilios del aseo.
__ Pues sí, Carmencita, sí... - Contestó él - Mi nietecito quiere que vea espectáculos naturales.
__ ¿Al campo? - Preguntó de nuevo totalmente ajena a lo que se le avecinaba.
__ Así es, de mucha hierba... humeda. - Y mirandome, el anciano me guiñó un ojo: Los dos sabíamos a lo que se refería al decir "..hierba humeda"... Hablaba de su coñito sometido.
Sonreimos los dos y despidiendome de mi abuelo y de la que desde entonces considere "..mi primer coñito".., me fui con mi madre.
Esto no había hecho más que comenzar.
Y mi concepto de mi abuelo, cambio desde entonces. ¡Era un tipo genial!. Se preocupaba por mi…