Practicante a domicilio (III) 
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Todos estábamos frente a la puerta y Aurelio era el que mas intentaba convencerla para que saliera aunque ni su tono y lo que le decía iba a contribuir mucho a ello.

__ Venga, bonita, deja que demos de comer zanahorias a tu conejito.

__ Yo, yo solo quiero tus tetas - Intervino casi con voz suplicante Marcos - las tienes muy bonitas.

De repente, surgió Iñaki que nos apartó de un empujon de la puera diciendo "..así no conseguiréis follar, niñatos".. y de un golpe, abrio la puerta y entró en el cuarto de baño. Los gritos y el estruendo de una breve lucha que hace caer cosas al suelo, dio paso a que saliera a empujones y siendo tirada de los cabellos por Iñaki.

__ Aquí esta la presa. - Exclamó echándola sobre la cama.

La muchacha, de un brinco que hizo que sus tetitas saltaran desbocadas, trató de salir de la habitación pero Aurelio se interpuso entre la salida y ella. Entonces, comenzó a llorar con más fuerza aun y constantemente suplicando, mirandonos a todos y en especial a mi abuelo.

__ Don Facundo, por Dios... - Le imploró. - Estoy aquí para cuidarle y usted no me cuida a mi.

__ Mi pequeña - Respondió mi abuelo - Podrías haber sido más buena en su momento y cuidarme más.

__ Hare lo que quiera, pero no deje que me toquen - Contestó ella mirándonos aterrorizada.

Mi abuelo, entonces, con la mano que tenía util, le señaló la entrepierna y dijo.

__ Tumbate en esa cama y masturbate delante de nosotros.

__ Pero...

__ Haz que se calmen sin necesidad de tocarte. Si los provocas, puede que se corran antes, mujer...

El pánico la dominaba tanto que por fin hizo lo que le aconsejo mi abuelo y cuando la tuvimos por primera vez ahí, sobre la cama espatarrada, desnuda del todo y con su dedo rozandose la raja, nuestras pollas daban espantosos brincos mientras nos las frotabamos. Allí estaba ella, masturbandose para nosotros.

__ Pon carita de vicio, pequeña - Le dijo mi abuelo - Que se asome esa lengüita que tienes...

La chica, obedeció y comenzó a mirarnos con rostro provocativo aunque se notaba la poca experiencia que tenia para eso. Su lengua aparecía a veces tenuemente y a veces no tanto por la comisura de sus labios y seguía masturbandose, muy abierta de piernas.

__ Sobate las tetas - Dijo, Marcos - Tócatelas.

Así lo hizo y con su otra mano, se manipulo un pecho, luego otro y a momentos ambos ayudado del antebrazo. Aquello era grandioso y mi polla me dolia de lo tensa que la tenía ya, Entonces, mi abuelo, le dijo que parara y se arrodillara ante él. Ella lo miró con cara de no entender pero siguió obedeciendole y se arodillo delante de su silla de ruedas. A continuación, mi abuelo, le sacó de dudas.

__ Quisiera saber qué siente tu novio cuando se la chupas.

__ No me pida algo así, por favor...

__ No me decepciones, Carmencita. No podré defenderte.

Desde mi posición, que estaba detrás de ella y enfrente de mi abuelo, solo podía verla arrodillada y como comenzaba a mover sus manos lentamente para abrirle la bata a mi abuelo y liberar su polla flácida aun. Acto seguido, comenzó a mover la cabeza extrañamente, señal de que ya la estaba chupando. Miré a Aurelio el cual estaba a mi derecha y ponía ojos como platos. Marcos estaba machacandosela brutalmente y de seguir así, se iba a correr antes de poder hacer algo con ella. Hubo tal silencio que podíamos oir los sonidos de la boca de la chica mamando la verga de mi abuelo, la cual, comenzaba a tomar forma aunque le costaba. Ella mamaba, no cabía duda de que el miedo le podía más que el asco que pudiera sentir. Al cabo de unos cachondos minutos así, vi que mi abuelo nos señalaba la cabeza y con sus labios y gestos evidentes, nos decía algo así como "..acercaros y cogedla de la cabeza 

Ella, seguía totalmente ajena y solo fue al momento que vimos como mi abuelo comenzaba a gemir fuerte y a llevar su mano a la cabeza de ella cuando Iñaki y Aurelio se encargaron de inmovilizarla en el momento del descargue de leche de mi abuelo. Iñaki le agarró brutalmente de la cabeza para que no pudiera apartarla y Aurelio, le cogio los brazos llevandoselos a la espalda como quien detetiene a alguien para que le pongan las esposas. Entonces, mi abuelo cerró los ojos y ante el inutil esfuerzo de la chica por apartarse, comenzó a recibir leche en su boca. La escena era de total humillación y los intensos "..¡ mmmm !".. de resistencia de la mujer nos tenía totalmente al borde de la corrida. Como suponía, Marcos no aguantó más y escupió su leche que fue a parar a la cama.

__ Ya esta... ya esta... - Gimoteo mi abuelo con la cabeza elevada y con los ojos cerrados - Ya la he alimentado. Soltadla.

Carmen, cuando la soltaron, quedó en esa postura. Se estaba intentando recuperar de lo que había acabado de soportar. Parecía aturdida. Había tragado la leche de un anciano y aun no podía creerse que todo aquello le estuviera sucediendo a ella. Su cabeza permanecía en la misma posición que cuando estaba mamandola, es decir, agachada y pudimos oir sus lloros. Sin embargo, Iñaki estaba demostrando con creces que era un salvaje sin escrupulos y con la ayuda de Aurelio, la levantaron en volandas ante los nuevos gritos de la hembra y la lanzaron sobre la cama y ellos también. Iñaki, me miró y mientras forcejeaba con ella en la cama y me gritó.

__ ¡Cuerdas!, ¡necesitamos cuerdas!.

Miré a mi abuelo que aun parecía como ebrio del placer que había experimentado y le había ofrecido la mamada de aquella jovencita y me señaló el armario. Cuando accedí a él vi cuerdas de batines y cogí cuatro que se los di a Aurelio. Entre ambos, Aurelio e Iñaki, y entre sobadas de tetas y toqueteos de todo el cuerpo de ella, la fueron posicionando en forma de X sobre la cama, atándola con rudeza. Ella no paraba de chillar y pedir compasión pero allí todos pensabamos con la cabeza de nuestras pollas. Aurelio, le puso en la boca sus propios calzoncillos para que dejara de chillar con tanta intensidad y poco a poco fue quedando ofrecida gracias a las ataduras. Por fin, la tuvimos ahí, abierta de piernas y brazos, dando brincos e intentando liberarse y mirándonos con los ojos desorbitados.

__ ¿Quién empieza? - Preguntó Iñaki dando una sonora palmada de satisfacción, frotandose las manos, sonriente y mirandonos a todos.

__ Mi nieto. 

De nuevo, mi abuelo demostró quien era el verdadero lider de aquella orgia no consentida y nadie se opuso aunque ninguno puso buena cara.

Como el que es un entrenador, Iñaki me alejó unos segundos de los demás, con su mano sobre mi hombro y me dio unos cachondos consejos.

__ Sin piedad, ¿eh?. Montala y clavasela. Si está seca, es igual, jodela duro y disfruta.

Sonreí y me encaminé a la cama donde ella me miraba totalmente empapada en lágimas. Me situé lentamente sobre ella y comencé a sobarla duro. Volví a atacar sus tetitas y a mamarlas como al principio y poco a poco notaba como mi polla se rozaba por sus caderas, muslos y felpudo abundantemente poblado, en los movimientos de posicionarme en la entrada. Mamé sus rosados y endurecidos pezones al igual que su aureola y le mordí el cuello, dandole de vez en mi lengua para que la absorbiera su boca, para ello, le saqué los calzoncillos que tenía en el interior de su boca. Aun así, de nuevo con sus gritos, me costaba porque ella no quería abrirla.

__ No quiere abrir la boca. - Me quejé a los demás, siempre forcejeando sobre ella.

__ Abrele la boca de abajo y abrirá la de arriba, pero duro, dale duro, -- Dijo Iñaki.

No le hice repetir y apoyando mi tranca sobre su raja, se la metí con toda la brutalidad que pude y en ese instante en que noté como una funda estrecha y reseca absorbía mi polla de golpe, ella abrió la boca en el momento del grito por el desgarro de la primera polla y aproveche esos segundos para atrapar su cara y meterle la lengua en su boca. Allí estaba yo, bombeando el primer coño que probaba mi pollla, sobando unas explendidas tetas y lamiendo con mi lengua la suya.

__ ¡Venga, dale dura, tío!. - Comenzó a animarme Aurelio dando palmadas ritmicas, que casi se sincronizaban con los embites de mis caderas sobre las piernas abiertas de ella. -- ¡Dale, dale, dale!.

Le estuve limando los labios vaginales un largo rato pero a penas sentia que se lubrificaran. Solo la parte exterior de su coño, estaba humedo pero por dentro, la chica aguantaba bien la estimulación no dejando excitarse.

__ ah, ah, .ah. ah, --- Se quejaba ella cerrando los ojos y moviendo la cabeza de un lado a otro.

Yo dale que te pego, masajeando aquellas deliciosas tetas y bombeandola con rudeza hasta que noté que me corría y sacaba la leche a borbotones en su interior. Ella se quedó inmóvil al notar como le inundaba el coño y volvió a arrancar a lloros de impotencia. Yo me dejé caer sobre ella y respiré un rato, dejando sentir los ultimos segundos de mi polla en su coño. Pero los demás tenían prisa, logicamente y apartandome, Aurelio, ocupó mi lugar sobre ella pero en lugar de metersela el coño, quería probar su boca, como mi abuelo y se sentó abierto de piernas a la altura de sus tetas y situando la polla delante de la cara de ella, se la sujetó y tapandole la nariz, fue apoyando su cipote en su boca. A causa de la asfixia, ella comenzó a abrir un poco la boca y Aurelio aprovecho aquella pequeña abertura para ir metiendosela de una vez.

__ Mama, pedazo puta o te juro que de aquí no sales entera. - Exclamó - Quiero saber lo que ha sentido el viejo.

Entonces vimos como Aurelio se apuntalaba y comenzaba a follarse la boca de la chica como si estuviera sobre un coño. Eran los mismo gestos que una jodienda normal pero era la boca de una hembra quien recibía duro.

__ ¿Que tal ha ido, hijo?

Mi abuelo me preguntó mientras me acercaba a él.

__ Muy bien, abuelo.

__ Rico, ¿eh?.

__ Sí pero se nota que ya la han jodido.

__ Bueno, tiene novio pero... apuesto lo que quieras que ha sido la segunda polla que ha probado en su vida con el coño. 

__ ¿Tú crees?

__ Sin duda.

Cuando volví a fijarme, vi que Marcos sujetaba la cabeza de la chica para que no la moviera ya que Aurelio estaba a punto de correrse. La sacó unos instandes de la boca de ella, cosa que la muchacha aprovechó para volver a cerrarla pero la polla quedó colgando a la altura de su cara y labios y comenzó a caer espesos goterones de leche sobre sus labios.

__ Abrela puta o te saco el utero por el culo. - Dijo Aurelio fuera de si al ver como se desperdiciaba su lefa.

Ella, cerró de nuevo los ojos y abrió lentamente la boca y comenzó a caer el resto de la leche en su interior.

__ Así es, traga, traga... - jadeaba Aurelio.

Ella, comenzó a tragar lo que entraba en su boca y que no era poco. La escena era realmente cachonda y vi que la tranca de Marcos volvía a estar en optimas condiciones. Aruelio, se la metio un poco más en la boca para que se limpiara con la saliva de ella y acto seguido se alejó de la cama.

El turno era para Marcos. Todos nos imaginábamos, siendo un viciosos de las tetas, lo que iba a intentar hacer pero poco a poco lo vimos. Se avalanzó sobre sus tetones y los torturo de lamidas, mordiscos, pellizcos, succiones y apretamientos terribles que hicieron que tuvieran que volver a ponerle algo en la boca para aplacar los gritos de ella.

__ Son estupendas... - Decia como un crío --- ¡que ricas están estas pequeñas ubres!

Rápidamente, después de esos minutos de tortura bucomamaria, Marcos se sentó sobre el estomago de ella y situó su pene entre los pechos de la muchacha. Al cojerlos con ambas manos, se formó un acojedor canalillo que invitaba a posicionar la polla en seguida, cosa que así hizo Marcos. Seguidamente, comenzó a presionar las tetas de la chica en su polla y comenzó la rica masturbación mamaria. Adelantaba y retrocedía sus caderas y batía al mismo tiempo los pechos de la mujer, la cual, ya no chillaba. Marcos, aprovechó para sacarle de nuevo lo que le inundaba la boca y vio que ella no decía nada. Solo lloraba y miraba al techo.

Marcos, no aguantó mucho más, todo sea dicho. La aterciopelada piel de las tetas de aquella hembra, era demasiado para la polla del amigo y ésta, comenzó a escupir nuevas descargas de semen que fueron a estrellarse en la barbilla de ella y a caer en el canalillo de sus pechos aprisionados. Marcos , cuando acabó de derramar, esparció su leche sobre las tetas de ella y mi abuelo, exclamó:

__ Muy bien muchacho. Contribuyes a su desarrollo mamario con eso.

Marcos sonrió y se salió de ella.

Solo quedaba Iñaki pero ante nuestra sorpresa, preguntó a mi abuelo:

__ ¿Cuanto tiempo le queda para estar aquí?

__ Se marcha siempre a las 20 horas.

Iñaki miró su reloj y dijo.

__ Aun falta una hora y media. ¿hay cervezas?.

Y salió. Los demás nos comenzamos a vestir pero Iñaki solo se puso un batin de mi abuelo que cogió del armario aun abierto y dijo.

__ Luego la despacharé.

Aun faltaba Iñaki. Aun faltaba lo más duro. Ella lo sabía. Salimos de la habitación todos, teniendo la precaución de asegurarnos de que las ataduras no habían cedido y la boca de ella volvía a estar ocupada.

 

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