Que lamida , por favor!!!!
Enviado por Luciana el día Jueves 1 de Enero de 1970
 
Nosotras las mujeres no andamos con “medias tintas”, por eso a mi novia actual, apenas la conocí, me la traje a vivir conmigo a mi departamento; no se si nuestro noviazgo será corto o largo, pero lo que si tenemos bien en claro, tanto ella como yo es que, mientras dure, vamos a vivir esta relación a pleno y con toda intensidad.
Las dos trabajamos prácticamente todo el día y solamente nos encontramos en casa por las noches, después de las ocho y por supuesto los fines de semana; lo que más nos gusta hacer apenas llegamos, es abrir nuestros mails, allí nos sentamos juntas frente a la computadora y leemos nuestros respectivos correos, obviamente besos, mimitos y toqueteos mediante.
Desde que decidí hacer pública mi vida sexual a través de Internet, no puedo tener secretos para con mis parejas y mi novia actual no es la excepción, así que ella está perfectamente al tanto de toda mi historia, sobre todo en lo que concierne a mis relaciones con mi hermana y con mi mamá, fundamentalmente en la época de mi adolescencia.
A mi novia le llama muchísimo la atención la cantidad de mails que recibo a diario y que precisamente tienen que ver con el con el sexo entre padres e hijos y entre hermanos.
-“Nunca pensé que había tanta gente practicante de incesto y de amor filial”.
Me comentó en cierta oportunidad, después de leer entre todos los mensajes que yo había recibido en mi correo, varios de ellos que se relacionaban directamente con ese tema.
-“¡Mirá este! La mujer lo descubrió al marido cogiéndose a la hija y entonces ella empezó a coger con su hijo”.
Dijo mi novia y sonrió.
-“¡Y este otro! El pendejo tenía catorce años y la madre le seguía dando la teta”.
Volvió a decir, siempre gratamente sorprendida de la sinceridad que todas estas personas, expresaban a través del mail, hasta que en un determinado momento se puso seria y cambió el gesto de su cara.
-“¿Qué te pasa?”
Le pregunté acariciándole el pelo con una mano y el muslo con la otra.
-“¡Fijate este! ¡Leelo! A mi me pasaba exactamente lo mismo con mi hermana menor y nunca me animé a hacer nada”.
Me puse a leer detenidamente el mensaje, mandado por una mujer que decía, entre otras cosas que, cuando era chica, le había empezado a dar por espiar a su hermana, menor que ella, cada vez que aquella se desvestía, hasta que ya, presa del deseo, comenzó a practicarle sexo, forzándola un poco al principio pero de común acuerdo después.
-“Relajate un poco y contame”.
Le dije mientras empezaba a desabrocharle los botones de la camisola, con la mano con la cual la tenía abrazada y ella entonces comenzó a relatarme:
-“Yo también tendría unos catorce años y mi hermanita unos once y bueno, yo estaba en plena revolución hormonal y ella empezaba a desarrollarse; además siempre me quedé con la sensación de que a mi hermanita le gustaba exhibirse desnuda frente a mí y que, si yo me hubiese animado un poco, creo de que hasta hubiésemos tenido relaciones, no se si sexuales, pero al menos nos habríamos toqueteado”.
Después de abrazarla fuertemente y darle un “piquito” en la boca, le dije:
-“Viste lo que pasa por no romper de una vez por todas con esos viejos prejuicios”.
Y agregué además:
-“¿Qué hubiese pasado si ustedes hubieran cogido? Nada; además, aparte de sacarse las ganas, de pasar un momento placentero, les iba a servir para ganar experiencia y encima sin correr ningún tipo de riesgo”.
Y finalicé diciendo:
-“Sino mirá mi caso ¿Me ves a mí con algún tipo de trauma o algo así? Soy lesbiana porque sí nada más, pero soy una persona completamente normal; mis padres además también lo son y se llevan a la perfección y por último mi hermana está felizmente casada y tiene dos chicos, todos total y absolutamente normales”.
A esa altura yo ya le había puesto una mano por debajo del corpiño y le estaba acariciando la teta, mientras que, con la otra mano, le refregaba su entrepierna por encima del pantalón; además, aprovechamos ese instante de silencio para besarnos en la boca y para apretar fuertemente nuestros cuerpos, unos contra otros.
Posteriormente yo tomé la iniciativa y, levantándome de la silla, le tendí la mano como para que me siguiera y le dije, en tono de broma:
-“¡Vení! ¡Vamos! ¡Hacé de cuenta que yo soy tu hermanita! ¿Querés?”
Mi novia sonrió y nos fuimos derecho a la pieza y, después de desnudarnos por completo, nos acostamos encima de la cama; comenzamos a toquetearnos y a acariciarnos muy suavemente, hasta que mi novia se prendió de una de mis tetas y empezó a pasarme la lengua por la areola de los pezones, sin llegar a lamerme estos.
-“Seguro que tu hermanita tenía las tetitas chiquitas a esa edad”.
Le comenté socarronamente, sobre todo por el gran tamaño de las mías, pero ella me replicó inmediatamente.
-“No te creas; apenas comenzó a desarrollarse lo primero que se le formaron fueron un par de tetas bien prominentes”.
Yo volví a sonreírle y a decirle además:
-“Pero la conchita si la tendría chiquita, no me vas a decir también que era bien conchuda”.
-“¡No! Acá la única conchuda sos vos ¡Mirá la semejante concha que tenés!”
Exclamó mi novia mientras separaba mis piernas y se ubicaba como para empezar a comerme la zona vaginal y después de pasar un par de deditos como para entrar en calor, comenzó a lamerme la concha; una y otra vez pasaba su lengua haciendo que mi clítoris creciera al punto de estallar.
-“¡Ah! ¿Así se la hubieses chupado a tu hermanita?”
Le dije mientras me retorcía de placer, pero ella no me respondió; estaba haciendo un trabajo excelente y no querría seguramente detenerse para contestarme, pero eso sí, me hizo dar vuelta y ubicarme de rodillas sobre la cama y una vez allí, mi novia siguió chupándome la concha, pero esta vez “del otro lado”, alternando también ligeras lamidas en mi colita.
Tal vez fue la lectura de los mails o los comentarios con respecto a su “hermanita”, no lo se, pero lo cierto es que mi novia estaba haciéndome disfrutar de una manera atroz, con unos lengüetazos alucinantes, a punto tal que ni siquiera pude ponerla sobre aviso cuando empecé a “correrme” y le eché encima todos mis jugos vaginales.
Tan impresionante resultó aquella lamida que me quedé tendida sobre la cama y no atiné a hacer absolutamente nada, por más que mi novia me presionaba para que yo hiciese también lo mismo con su concha.
-“No se si voy a poder; la verdad es que te pasaste, me sacaste todo lo que tenía”
Le dije con la respiración entre cortada, mientras seguía pidiéndole tiempo para restablecerme pero eso sí, una vez que estuve en condiciones, me esmeré al máximo como para al menos no pasar un “papelón”, aunque muy dentro de mí sabía que, en esta ocasión, no iba a poder estar a la altura de todo lo que mi novia, acababa de hacerme.
Soy Liliana Luz, vivo en Comodoro Rivadavia, Provincia del Chubut, República Argentina y mi E-Mail este lucianaluzcomodoro@yahoo.com.ar
Por favor, escríbanme. Un beso a todos.
 
Escribile un e-mail al autor:
lucianaluzcomodoro@yahoo.com.ar

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