Una historia real
Enviado por Anonimo el día Miércoles 16 de Junio de 2004
 

El corpiño me aprisionaba el pecho cada vez que la veía. Su nombre no viene al caso pero para referirme a ella lallamaré Virginia o Vicky. Su edad ?, nunca la supe con certeza pero no podría tener más de 23 años. Tenía los ojos más bonitos y transparentes que hubiera visto en toda mi vida, su nariz recta y pequeña con encantadoras pecas, sus labios pequeños constantemente entreabiertos mostrando sus dientes blancos y perfectos. Delgada, estilizada, con formas armónicas. Sus pechos pequeños, bien puestos, firmes. Su cintura continuaba en sus glúteos duros y redondos. Vicky era una jovencita dulce, inocente y tentadora. Para ese entonces yo tenía ya 30 años y varias experiencias lésbicas en mi haber. Vicky llegaba a la oficina y se sentaba en su escritorio, que quedaba exactamente frente al mio. De modo que yo, durante todo el día, daba rienda suelta a mis fantasías sobre tenerla entre mis brazos, sentir mis pechos presionadose sobre los de ella, deslizar mis manos entre sus piernas y jugar con mis dedos en su vulva, besarla apasionadamente. Siempre supe que eran solo fantasías, Vicky no daba ninguna señal de querer tener relaciones conmigo. Más de una vez, mientras ella estaba en su escritorio, yo apretaba mis piernas intensamente para sentir mi vagina húmeda, ponía mi mano bajo mi falda y me acariciaba pausadamente, mientras mis pezones se endurecían, hasta tener un orgasmo en silencio, sin que nadie lo notara. Nunca quise hacerle ninguna insinuación, por temor a su reacción. Vicky llegaba y me saludaba con un beso, en realidad a todos saludaba con un beso pero el mio era mio y yo trataba de hacerlo durar sin que fuera evidente. Cada día le dedicaba parte de mis horas de trabajo a fantasear con ella, y luego en casa me recostaba en el sofá para ver alguna película en la tele y me descubría pensando en ella y masajeandome los pechos y la vagina imaginando que mi dedo era su lengua que me lamía el clítoris llevandome a los orgasmos más intensos que pudiera tener. Sentada en el sofá me levantaba la falda y me metía dos dedos en la vagina pensando en mi Vicky, jadeando como lo haría si tuviera sus manos en mi cuerpo, soñando con pasar mi lengua por su vagina, detenerme en su ano y lubricarlo de modo que mis dedos penetraran sin impedimentos hasta hacerla acabar en mis brazos en medio de estertores, gemidos y gritos. La situación se hacía cada vez mas insostenible, y tuve que pensar un plan. Esperaría a que se fuera y casualmente me iría con ella, le propondría tomar un café y una vez charlando le insinuaría mis intensiones. El día llegó, Vicky preparó sus cosas para irse, y mientras tanto yo hacía lo ropio, calculando el tiempo para que sea casual que las dos nos fueramos juntas. Llegamos a la puerta del ascensor y le dije que era raro que coincidieramos en la hora, que tal vez sería una señal (que estupidez !! pensé, señal de qué?). Vicky no profundizó demasiado en mis palabras y me dijo que tenía que hacer tiempo por que pensaba ir a ver una obra de teatro, -Sola?, le pregunté. -Si, hace tiempo que estoy sola. -No lo sabía, le dije - Me pelee con mi pareja, y ahora quiero estar sola. - Si no te molesta, podemos tomar un café juntas hasta que sea la hora de tu función- me animé a decir. - Bueno. me dijo Vicky. Mi corazón comenzó a acelerase, el corpiño me aprisionaba el pecho. Nos sentamos en un bar, pedimos el café y comenzamos a hablar del trabajo, de nuestras vidas. Era tan agradable, su voz dulce y sus labios pronunciando cada palabra con una cadencia enternecedora. Tal vez, me estaba enamorando. En un momento me preguntó si era casada, le dije que me había divorciado por que no me entendía sexualmente con mi marido, lo que era verdad ya que nunca pude soportar que pusiera su miembro den tro de mi, y arriesgué : - Descubrí que soy lesbiana. Su mirada cambió inmediatamente, se sonrojó y cambió de tema. Yo me horrorizé por lo que había hecho, cómo iba a decirle la verdad ?, todas mis esperanzas estaban perdidas. Pagamos el café, Vicky se fue al teatro y yo a casa. No podía dejar de pensar en ella, y tampoco en la estupidez que había
cometido. Me tiré sobre la cama y lloré como cuando era adolescente hasta quedarme dormida.

Al día siguiente, Vicky no fue a trabajar. Yo estaba deprimida absolutamente, había arruinado mi vida, ya no podría mirarla a la cara, ya no me saludaría cuando llegara. Ay Vicky, qué hice ? Mientras estaba en la oficina, sonó mi teléfono, atendí y no pude creer que fuera Vicky quien me estaba llamando. -Si, Vicky, qué necesitás ?, - A vos, me dijo. Mi corazón comnezó a latir con fuerza, mis manos transpiraban, -Por favor vení a casa cuando salgas de la oficina. -Si Vicky, voy para allá. No pude esperar hasta la hora de irme, me fui antes con cualquier excusa, tomé un taxi y llegué a su casa. Miraba en el papelito donde anoté su dirección para saber que departamento era, cuando escuché su voz detrás de mi. - Llegaste antes, me dijo. - Si no pude quedarme en la oficina, después de haberte dicho mi verdad ayer en el bar, me quedé muy preocupada pensando que no podríamos ser amigas. - No, nada de eso.Yo me sentí mal por que yo también soy lesbiana y pensé que me estabas diciendo eso para ver mi reacción. Después me puse a pensar y recordar cada acto tuyo y me di cuenta que siempre estabas pendiente de mi, y creo que alguna vez te masturbaste en mi nombre sentada en la oficina. - Se notó ?, pregunté yo. -Sí, pero solo yo. Me dijo. Subimos a su departamento. Cerró la puerta tras de sí y me tomó por los hombros desde atrás. Yo me quedé quieta. Sus manos empezaron a acariciarme, los hombros, los brazos, su boca se acercó a mi cuello y me besó. Mis piernas temblaban, y la dejé acariciarme, sus manos se posaron en mis senos, y los masajeó con dulzura, mis pezones comenzaron a endurecerse y yo empezé a gemir. Me di vuelta, la miré profundo en esos ojos celestes cielo y acerque mi boca a sus labios, ella se acercó más a mi y nos besamos con dulzura primero y pasión depués. Nuestras lenguas jugaban a reconocerse, nuestras manos nos tocaban todo el cuerpo. Le desabotoné la blusa, no tenía corpiño y le besé los pechos. Mi lengua jugaba con sus pezones y los mordisqueba suavemente mientras sentía que se ponían como piedras. Le saqué la blusa mientras Vicky me levantaba la remera, desabrochó mi corpiño y sacándolo se puso besarme los pechos con pasión mientras yo la acariciaba y bajaba mis manos que estaban en su espalda hasta sus glúteos. Los apreté, le levanté la falda y puse mis manos sobre su bombacha. Vicky seguía con mis pechos, mientras tabién me levantaba la falda y me metía su mano debajo de la bombacha acarciando mi bello, buscando mi vulva. Abrí mis piernas para dejarle la puerta abierta, Vicky no se hizo esperar y aprovechando que mi vagina estaba completamente bañada por mi flujo me introdujo dos dedos en ella, y comnezó a sacarlos y meterlos con un vaivén que me hacía gemir. Mis manos se metieron también bajo su bombacha y pasandoselas por la piel suave de sus nalgas me dirigí hasta su entrepierna que también estaba completamente mojada, humedecí mi dedo en su jugo y lo llevé hasta la puerta de su ano, hize un poco de presión y se lo metí entero. Vicky salto y comenzó a gemir, buscaba mis labios con los suyos nos besabamos, y retorcíamos nuestros cuerpos apretándonos entre nosotras con los dedos en nuestros agujeros entrando y saliendo hasta que acabamos juntas en una contorsión que junto con nuestros gritos nos dejó exhaustas. Nos sentamos en su sillón, y nos besamos. Mis dedos jugaban con los rulos de su cabello, y los suyos me recorrían el cuerpo. -Vicky, no sé como esperamos tanto tiempo. -No sé, me dijo ella, -creo que siempre supe que te quería pero jamás iba decirtelo si vos no me lo decías primero. Nos levantamos y fuimos a su habitación. Decorada como de niña, con empapelado blnco y florcitas de color rosado. Destendimos la cama y nos acostamos. Me dijo que la pareja de la que se había peleado era también una chica y que ella nunca había tenido relaciones con hombres. Yo le conté que siempre supe que era lesbiana pero que no me animaba a concretarlo, por lo que me casé con un hombre y sufrí cada vez que él quería tener sexo, hasta que un día tuve una relación con la chica que hacía la limpieza en mi departamento y él nos descubrió. A partir de ahí nos divorciamos y nunca más deje que un pene me penetrara. Tal vez la charla, contando nuestras experiencias hizo que volvieramos a calentarnos, y nuevamente nos besamos y tocamos hasta estar encendidas absolutamente. Me arrodillé y busque su vagina con mi lengua, separé sus labios con los dedos mientras Vicky comenzaba a arquearse levantando sus caderas. Posé mi lengua en su clítoris y comenzé a lamerselo, Vicky me pedía que no parase, - Por favor, meteme los dedos. Su vagina totalemente mojada era una invitación para mis dedos, entraban y salían mientras mi lengua no dejeba de frotarle el clítoris. Vicky gritaba y se retorcía, - Ayy, más por favor máaas !!! Yo no me detenía y cada vez la chupaba con mayor intensidad y mis dedos entraban y salían. Acabó en un temblor generalizado, cerrando sus piernas y agitada como pocas veces había visto a alguien tener un orgasmo. Agitada como estaba y sin aliento casi, se levantó de la cama y con su boca buscó mi vagina, mis dedos le separaron los labios para que su lengua llegara a mi clítoris sin dificultad. Me lamía con furia, yo gritaba entre gemidos y jadeos, sus dedos se metieron en mi vagina, primero uno depués dos hasta que metió cuatro dedos haciendome llorar de pasión. Yo levantaba mis cadera mientras agarraba su cabeza y la pretaba con fuerza contra mi entrepierna. Grité hasta quedarme sin aire. Vicky me había hecho acabar con violencia. Estabamos las dos tendidas en la cama abrazadas una con otra. Contentas de habernos descubierto. Nuestra relación siguió por muchos años hasta que nos dijimos adios. Un buen día supimos que ya ho podíamos vivir juntas y nos separamos. No fue traumático, pero Vicky era casi diez años más joven y yo tenía que dejarla que encuentre su camino.

 

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