Lluvia Dorada II
Enviado por Carlos Alberto el día Jueves 1 de Enero de 1970
 
Tan caliente y tan excitado quedé después de mi primer baño de “lluvia dorada”; tan alucinante resultó para mí aquella experiencia, que de pronto sentí un ferviente deseo y una imperiosa necesidad de volver a repetirla, pero ya no de manera esporádica o eventual, sino con cierta frecuencia, por ese motivo me contacté nuevamente con la misma prostituta que me había “meado” encima y me había hecho sentir esa sensación tan placentera.
Después de convenir algunos detalles, como el precio por supuesto, quedamos de acuerdo para un próximo encuentro y llegado el momento, me dirigí raudamente hacia el departamento de la mujer; una vez allí y luego de una breve pero muy amena conversación, encaré hacia el baño, lugar en el que tendría otra hermosa y a priori espectacular ducha tibia.
- Estuve mirando algo en Internet.
Dijo la prostituta mientras yo me desnudaba en el baño y agregó:
- No me imaginé que había tanto material.
Obviamente se refería al tema de la “lluvia dorada”, algo que a mí me cayó muy bien, porque eso significaba que tal vez ella podría llegar a tener algo preparado como para sorprenderme y ello fue precisamente lo que sucedió, ya que mientras yo me encontraba sentado en el borde de la bañera y totalmente desvestido, la prostituta hizo su aparición en el baño, pero vestida con una muy ajustada pollera, de las tipo “tubo”, color crema, en lugar de la “mini” acampanada que se había puesto para la ocasión anterior (cuando me “meó” por primera vez).
Yo supuse que ella se iría a subir por completo la falda para “mearme”, pero cuando hice el movimiento para meterme dentro de la bañera, me detuvo y me dijo en tono imperativo:
- ¡Esperá! ¡Quedate ahí sentado! Tengo algo especial para vos.
Dicho esto se paró dándome la espalda (el culo mejor dicho), juntó sus piernas, flexionó levemente las rodillas, se agachó hacia delante y arqueó su columna; si bien de por sí sola estaba muy bien dotada “de atrás”, esa posición (cualquiera que la ponga en práctica o que la halla visto va a coincidir conmigo) hizo que su enorme “traste” se viera mucho más grande aún y sobre todo para mí que lo tenía a escasos centímetros de mi cara.
Cuando se cercioró de haber puesto el culo en el lugar preciso, se refregó ligeramente la concha con una de sus manos y girando la cabeza para mirarme, me dijo sonriendo socarronamente:
- Tomá papito, esto es todo para vos.
Totalmente anonadado y con los ojos como el “dos de oro”, comencé a ver como la prostituta se “meaba” encima con la pollera puesta; en unos pocos segundos su falda quedó totalmente empapada y unas preciosas y doradas gotitas empezaron a caer por el interior de sus muslos.
Yo seguía mirando ese espectáculo alucinante, absolutamente impávido y sin poder reaccionar aún, cuando la mujer, ya con la falda completamente mojada, dio un paso hacia atrás y apoyó su tremendo culo sobre mi cara; allí sí, con una excitación que no podía contener y con la pija tan dura y tan parada que parecía que se me iba a salir disparada del cuerpo, empecé a refregarme la cabeza sobre toda esa superficie bien “meada”.
Una y otra vez hundí mi cara en medio de ese infernal culo y únicamente me apartaba unos segundos para lamer las gotitas de “pichí” que caían por entre las piernas de la prostituta; mi desesperación y mi “calentura” eran tales que en ese momento solamente quería tener la cabeza allí y no sacarla nunca, mi único deseo era refregarme el rostro en esa pollera totalmente empapada.
- ¡Qué diosa que sos! ¡Qué divina!
Exclamé en un instante, con la respiración entre cortada, las palpitaciones a mil, gimiendo y jadeando de placer y de gozo, pero justo en ese momento, la mujer volvió a sorprenderme, ya que en un rápido movimiento, se sacó la pollera y ante mi atónita mirada, la estrujó sobre mi cabeza desparramándome todo el “pis” que allí había quedado, como una especie de “rito bautismal”.
Yo a esa altura ya estaba que me desvanecía de placer, que perdía el conocimiento; obviamente ya había además “acabado” a borbotones sin siquiera haberme tocado la verga, pero aún la tenía “al palo”, como “queriendo más” y ese “más” llegó nuevamente porque la prostituta tenía “otro as en la manga”.
- ¡Tomá! ¡Ponétela!
Me dijo obviamente refiriéndose a la pollera y yo rápidamente accedí a su petición, calzándome esa preciosa y aún bien húmeda prenda femenina.
- Sos bastante culón vos también eh.
Me dijo y agregó:
-Flor de culo tenés, mirá que bien que te queda la pollera.
Yo, me sentí lisa y llanamente “realizado” por los comentarios de la mujer con respecto a mi culo, ya que si bien normalmente me lo halagan (modestia aparte), recibir los elogios de una “profesional” me hizo sentir “en las nubes”, a tal punto que solamente atiné a dejarme caer sobre las rodillas y a exclamar:
- Y vos sos una diosa, una ídola total, dejame que te alabe, que me arrodille y te bese los pies.
Precisamente mientras estaba de rodillas y besándole los pies, comencé a sentir unas “gotitas” sobre mi cabeza y al levantar la mirada, noté que la mujer me estaba obsequiando con sus quizás “últimos chorritos”, así que rápidamente me incorporé (aunque siempre en la posición arrodillado), puse mi cara bajo su concha y abrí bien la boca para tomar todo cuanto pude de ese precioso y delicioso “líquido dorado”, tal vez a modo de agradecimiento por haberme brindado un instante tan placentero, que ni siquiera la mejor de las orgías en las que participé, pudo competir con ese momento de gozo supremo y excitante.
Previo baño que ambos nos dimos por separado, nos quedamos un instante comentando la experiencia recientemente vivida y convenimos, aunque sin poner fecha en ese momento, en concretar otro encuentro de este tipo.
Antes de despedirme, le pregunté a la prostituta de donde había sacado la idea de la “pollera meada”, respondiéndome, tal como yo suponía, que había visto una imagen similar en Internet, algo que causó en mí una sonrisa cómplice, ya que yo también había visto esa imagen navegando por la red.
Si alguien desea comunicarse conmigo para hacer algún comentario, intercambiar experiencias, enviarme alguna dirección en Internet referente al tema “lluvia dorada”, etc., por favor hacerlo a:
Un cálido beso a todos los lectores y hasta otra oportunidad.
Carlos Alberto - Comodoro Rivadavia - Chubut - Argentina.
 
 
Escribile un e-mail al autor:
walterculindohache@yahoo.com.ar

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