Me llenaron bien la conchita con leche
Enviado por Sil el día Jueves 1 de Enero de 1970
 
Dejé dicho en casa que me iba a tomar un café con amigas y salí. Las cosas no andaban bien con mi marido y yo estaba estupenda y con ganas de vivir la vida.
 
Ya en el boliche, Emi (compañero de oficina de mi amiga Fabi) me partió la boca varias veces como aprovechando mis copas de más y mi calentura incipiente. La noche no daba para más ahí así que decidimos partir hacia el depto de Faby. Éramos Sandra, Dana, un chico que Dana conoció esa noche, Faby y Carlos, Emi y Yo. Fuimos en dos autos y con toda la onda que no tuvo el boliche ese día, música y risas.  Ya en el depto, Faby trataba de preparar café mientras Carlos (su novio a la noche, ya que tiene otro durante el día) se la quería comer. Yo servía copas de champagne a todos, Sandra bailaba sola y en el sillón Dana y el chico que conoció (nunca supe su nombre) se mataban. Emi se había contenido hasta ese momento pero yo sabía que iba a venir al ataque, lo estuve histeriqueando toda la noche y lo cierto es que yo estaba con ganas de divertirme.
 
Mientras bailaba sola en el pasillo, Emi me agarró las manos y sujetándolas hacia arriba apoyándome en la pared me dijo "quiero hacerte el amor ya", me reí y traté de zafar pero me sentó en un sillón clavándome un beso y apretándome fuerte las lolas, "que te hace pensar que podes satisfacerme, sos muy pollito para mi" le dije entre lengua y lengua, "aparte no me atrae el exhibicionismo, dejémoslo para otra ocasión" le propuse y giré la cara mientras veía como se le marcaba una impresionante erección debajo del jean.
 
Seguimos besándonos a lo loco y ya no le quitaba las manos cuando me tocaba las lolas por debajo, piel con piel, hacía rato que eran suyas, pellizcándome los pezones y apretando con las dos manos como exprimiéndolas.
En un momento me tomó de la mano como para llevarme a una de las habitaciones. En el sofá, vi a Dana con los pantalones bajos y a su nuevo amigo haciéndole una buena paja mientras Sandra seguía bailando pero sin perder detalle.
Al pasar por la cocina, supe por qué no había llegado nunca el café, Faby estaba sentada sobre la mesada con las piernas abiertas y Carlos de frente a ella, se la estaba cogiendo entre grititos y gemidos.
Al llegar a la habitación, me senté como pude en el borde de la cama de Faby, Emi dijo "haceme acabar morocha porque no puedo más, te quiero coger desde que te vi" "¿Así nomás de directo?, ¿Y para mi que hay?"" le pregunté, él se bajó el cierre y saltó una pija de muy buenas dimensiones al palo, obvio, bien gruesa, como me gustan.
 
No pensé en nada, solo la agarré con una mano, le di unos besos de bienvenida y una que otra chupada que hizo retorcer y gruñir a su dueño y mientras lo empezaba a pajear le dije "¿No vas a durar mucho con la calentura que tenés, no?" no llegué a decirlo que un chorro de leche caliente me pegó en la mejilla y otro en el cuello, me llamó la atención que gritara como cuando una mujer acaba, se ve que su excitación era fulminante.
Sabía que era una situación jugada y la di por terminada, haciéndome la gata le dije mientras me secaba la leche del cuello "no me quiero imaginar como hubieras terminado si aguantabas hasta mi conchita". Para qué!... herí su orgullo de 29 años. Ni supe como pero me dejó con las lolas al aire, me recosté hacia atrás sosteniéndolas y tapándome los pezones, lo mas sensual posible, haciendome la sorprendida, sin imaginar que vendría por más. Me sacó los pantalones de una vez a pesar de que traté de convencerlo de que ya había terminado y me comió la concha!  Recordé que venía de hacer pis y no me había preparado para algo así, pero parece que esos descuidos hacen que mi concha sea mas sabrosa, mi marido y los hombres que me chuparon de mas joven, siempre disfrutaron aún mas estando sucita que recién enjuagada.
 
Tenía el clítoris parado, los pezones parados, el pavito con ganas de que me lo abran, me chorreaba la leche y mi concha lloraba por pija... el tipo que me estaba chupando estaba loco conmigo y encima tenía un buen trozo. Que se vaya todo a la mierda, me dije, por que no disfrutar el momento, que me recoja este pendejo, a mis 41 años estas oportunidades no abundan!
Lo agarre de los pelos y le dije "rompeme bien la concha, y después de hacerme acabar, llename el pavito de leche... podés hacer eso?" Cerré los ojos y sentí como después de 17 años, una pija que no era la de mi marido me empezaba a penetrar. Me gustó. Me venía bombeando bien, haciéndomela sentir hasta la garganta cuando al abrir los ojos vi a Sandra sentada en un silloncito, en bolas y con las piernas totalmente abiertas pajeandose mientras veía mi cogida. Me excitó verla. Me dieron ganas de chuparle la concha.
 
Estaba en el momento culminante de la cogida después de un orgasmo increíble, justo cuando el placer se empieza a convertir en irritación, cuando siento con gusto y espanto que Emi me llena la concha de leche con una acabada de cinco o seis chorros que hicieron que me desbordara llenando todo de semen. "Vos estás loco Emi!, estás en pedo!, como me vas a acabar adentro?" la que estaba ebria era yo, pero no tanto como para no darme cuenta de la burrada del pendejo (Lo cierto es que yo ni había pensado en preservativos con la calentura y los champagnes que tenía). Llegué a levantarme como para correr al baño cuando me dió vuelta y me empujó a la cama otra vez, ebria como estaba, caí sin reacción y al tratar de levantarme Emi hundió su cara en mi cola y me metió la lengua en el pavito. Decidí que iría al baño pero en un rato. Estaba pensando en que la situación no sería mas grave de lo que ya era si me clavaban una pija en el culo así que decidí relajarme y gozar la ruptura de cola que me estaban por hacer mientras gruesos hilos de leche salían de mi entrepierna.
 
Emi no paraba de musitar cosas de mi concha hinchada y llena, del tamaño de mi clítoris, de lo grande que me dejaría el pavito cuando siento que Sandra empieza a gemir, la miro y vi en vivo a una mujer acabar con cuatro dedos dentro se su propia concha por primera vez. Nunca había visto a una mujer acabar en directo, y me gustó .
 
Sentí cuando Emi apoyó su pija en mi cola y se me erizó la piel, primero metió la cabeza y casi enseguida la hundió hasta los huevos pegando un grito. Siempre me dijeron que mi cola quemaba, nadie duró mas de cinco bombeadas. A la tercera Emi me dejó de recuerdo la leche que le quedaba bien en el horno de mi pavito. Emi cayó de lado y dijo "Hija de puta, ahora no voy a querer coger con nadie mas que con vos".
Antes de entrar al baño, me acerqué a Sandra y arrodillándome le di un beso de lengua bien profundo entre sus piernas.
 
Cuando llegué a casa, me temblaban las piernas, tenía olor a concha en la boca y a leche de hombre en todo el cuerpo, pero estaba muerta, me puse un camisolín y me desplomé en la cama, sentí que mi marido al rato acercó su cara a mi concha para olerla. Evidentemente se dio cuenta que no venía de tomar un café con amigas, sino una lechita.
 

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