La historia que les voy a contar es totalmente verídica, cambiaré losnombres por precaución, me llamo Mario actualmente tengo 43 años y esto mesucedió hace ya más de 10, vivo en Barcelona, casado hace ya casi 20 con unarelación de lo más normal y monótona después de este tiempo, soy una personanormal, de complexión fuerte, ni feo ni guapo, soy analista informático ypor mi trabajo visito muchas empresas, en una de ellas trabaja Montse, es larecepcionista, todo amabilidad, morena también casada y con unos labios queinvitan a soñar.
Como Montse es una persona muy atenta, siempre cuando entraba o salía de esaempresa, me paraba a hablar con ella, comentábamos de todo, aficiones,trabajo, gustos, música y familia, de todo un poco, y siempre noté en ellauna mirada un poco triste cuando se refería a su matrimonio, en poco mesespegó un cambio más espectacular, se cuidaba más y yo le hacía comentariosmás picarescos, lo típico de que se estaba poniendo muy buena, que vayafigurita tenía y esas cosas, me confesó que iba al gimnasio y que ya estabaharta de que su vida solo era el trabajo y la casa, y en una de esas mesuelta que como que su marido no le atiende que ella es joven y tiene muchavida por delante, o sea que había decidido cuidarse más, y salir a hacercosas diferentes, yo me quedé un poco extrañado de que me contara esas cosasa mi, tampoco habíamos intimidado tanto como para eso, pero si es cierto quesiempre hubo un feeling especial entre los dos.
Un día cuando llegué llevaba una faldita bastante corta, nunca la había vistousar ese tipo de minifaldas, la verdad es que le quedaba de miedo, tenía unaspiernas espectaculares, y mientras hablaba con ella, varios empleados más deesa empresa pasaron por delante varias veces, era obvio que era para verla, ella me lo comentó y me dijo, “mira esos no paran hoy de pasar pordelante para ver si me ven las bragas”, me quedé sorprendido y no pude másque decirle, es que chica, con ese modelito despiertas pasiones, ella soltóuna carcajada muy irónica y mirándome con una cara que nunca en ella habíavisto me dijo, “pero lo que no saben, es que no llevo”, me quedé helado, yosoy muy tímido y como no me esperaba esa respuesta, me despedí y me fui.
A la media hora o así, me sonó el móvil, era ella, me dijo que si me habíaasustado, que no había pretendido hacerlo, simplemente es que conmigo teníauna confianza por que me veía buena persona y muy agradable, le dije que no,que simplemente tenía prisa, lógicamente ella notó por mi tartamudeo que mehabía impresionado y excitado.
Estábamos en navidad y como es costumbre en muchas empresas se celebran lastípicas cenas navideñas con el personal, yo nunca había ido a una de esaempresa, pero ella me llamó muy contenta diciéndome que el jefe le habíadicho que por que no venía Mario también, no dudé le dije que si, que iría,y ella me dijo que me guardaría un sitio al lado suyo, estaba claro que esamujer se me estaba insinuando en toda regla, y yo sin enterarme.
Llegó la cena y cuando entré al restaurante, la vi allí de pie estabaimpresionante, tiene el pelo largo y rizado, y lo llevaba recogido, un trajechaqueta negro, con adornos dorados, y la falda con un corte de lo massugerente, la blusa blanca muy escotada, vamos para comérsela allí mismo,nos saludamos y como ya habían llegado casi todos nos fuimos sentando, ellame cogió de la mano, y me hizo sentar como me había dicho a su lado, la cenafue transcurriendo de lo más normal, pero el vino y la sangría iba haciendosus efectos, la gente ya hablaba en un tono más alto, y se formabancorrillos de conversaciones. En eso veo que ella se desabrocha aún más sublusa, yo estaba a su izquierda y veo perfectamente que lleva un sujetadorde encaje muy pequeño que apenas le recogen los pechos, son normalitos detamaño, pero muy firmes, ella me mira y sonríe pícaramente, sabe lo que estahaciendo, yo ya ni puedo ocultar mi excitación y le digo que me va a matarcon esa visión, ella me dice que para eso lo ha hecho, que nunca ha estadocon otro , pero que ya ha llegado la hora, que le gusté desde el primer día,y que si quiero lo podemos pasar muy bien, ella debió notar mi cara deasombro, pero sin más, pongo mi mano derecha por debajo de la mesa, y laapoyo en su pierna, la acaricio y noto que le gusta, separa un poco laspiernas para facilitarme la labor, precisamente la raja de su falda me vienede maravilla, empiezo a subir la mano y acercándose al oído me susurra, “hoytampoco llevo bragas y son medias no pantys, y ahora mismo esta muy mojado”,es increíble, mi polla reaccionó inmediatamente, que caliente me habíapuesto, subí la mano, y efectivamente me encontré con aquel delicioso coño,algo peludito, fui pasando mis dedos por su rajita, ella me miraba con losojos brillantes le estaba gustando aquello, la situación era incómoda porque nos podrían pillar en cualquier momento, pero no podía dejar de meter undedito dentro de esa rajita tan húmeda, después de un ratito, lo saqué, y melo metí en la boca, chupándolo, notando su sabor, estaba divino.
No tardaron mucho los demás en decir que fuéramos a acabar la velada tomandounas copas, quedamos en una conocida discoteca, pero yo le dije a Montse,que me siguiera con el coche, nos perdimos del resto, y me encaminé hacia medespacho, ella me seguía, estábamos a 15 minutos más o menos, el primersemáforo, ella se paró detrás, y me llamó por el móvil, me decía que estabamuy caliente, que tiraba besos, el vino hacía sus efectos, estaba algoborrachilla, algo alegre, me iba calentando diciendo que se estaba tocandoel coño, que lo estaba preparando para mi en cada semáforo, luego parábamosel coche uno al lado del otro, y ella me enseñaba las tetas o el dedo todohúmedo después de tocarse su coño, íbamos los dos súper calientes.
Llegamos a mi despacho, aparcamos los coches uno detrás del otro en elparking, a esas horas no había nadie en el edificio de oficinas, estaba elparking vacío, solo nuestros coches, yo salí primero y ella se quedó en sucoche, cuando me acerqué, ella se había quedado en el asiento y me hizoseñas para que entrara en su coche, le dije que estaríamos mejor en elasiento de atrás ella asintió, una vez allí, se subió la falda y me ofreciótodo su coño, me dijo que hiciera realidad una fantasía suya, que le comierael coño allí mismo, que siempre había soñado con eso y nunca lo había echo,sin dudarlo un instante, me volqué sobre aquellos labios, estaba jugoso, muyhúmedo, empecé pasando mi lengua por sus ingles, mordisqueando su piel, ellame pedía que le chupara dentro, yo la hacía esperar, quería verla máscachonda todavía, ella me cogía la cabeza y apretaba contra su coño, pero yole chupaba alrededor, cuando vi que ya no podía más, introduje mi lengua enél, me lo comía con desespero, pasando toda mi lengua de abajo a arriba, unay otra vez, me detenía en su clítoris, lo tenía inmenso muy grande, casi lopodía coger con los labios, lo apretaba y con la punta de la lengua lotitilaba, ella se había sacado la blusa y se tocaba los pezones, se metíalos dedos en la boca y los chupaba, estaba muy, muy caliente, se corrió en miboca, echando una gran cantidad de líquido, era como una corrida de hombre,fue impresionante, los chillidos de placer retumbaban por todo el parking,fue una corrida brutal, al acabar con toda mi boca llena de sus jugos, melevanta la cabeza y empezó a chuparme la boca con desespero, quería notarsus jugos, era una hembra muy caliente y llevaba demasiado tiempo sindisfrutar tanto.... continuará…