Sentirás placer desde el dolor.
Enviado por Amistad Peligrosa el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

I


Sol y Luis Felipe eran enamorados hace dos años y se habían ido a vivir juntos unos meses atrás. Ella tenía 25 y era arqueóloga, trabajaba como asistente de docencia en la universidad en la que había estudiado y se le avizoraba un futuro prometedor en su carrera. El tenia 26 y era ingeniero de minas. Era un muchacho bastante hábil aunque huraño, con poquísimos amigos y sin inteligencia emocional. Eran muy diferentes los dos. ¿Cómo te enamoraste de él, Sol?, le preguntó un día Laura, su amiga del colegio, y Sol le contó que como ellos vivían en el mismo edificio, lo había visto en el asensor varias veces y como le parecía reguapo y súper interesante, comenzó a salir con él. A decir verdad, Luis Felipe era un muchacho alto y de buen cuerpo, pero estaba bastante lejos de ser el Brad Pitt que Sol pretendía. Laura pensaba que lo que a su amiga le había gustado de Luis Felipe era su personalidad fácilmente manipulable. Laura sabía que Sol era una muchacha engreída, que hacia honor a su nombre, y deseaba que todos giren a su alrededor.


Sol no era conciente de ello. Decía adorar a Luis Felipe y a pesar de que coqueteaba con muchos, nunca iba más allá de simples besos., pues cuando la otra persona caía en sus redes y estaba babeando por ella, Sol se alejaba con la idea de no querer fallarle a Luis Felipe. Asi era esta mujer que nunca se ponía en el lugar del otro. En verdad, no hacía las cosas con mala intención. Sencillamente, cuando conocía a alguien se emocionaba sin ponerle frenos a sus sentimientos, sin tener la capacidad de reflexionar en lo que hacía hasta que estaba de lo más involucrada en un nuevo romance. Siempre, luego de la tormenta emocional ocurrida, decía que era incapaz de continuar esa relación y que volvía con Luis Felipe. Para ella todo se encauzaba nuevamente y volvía a ser como antes, como si nunca hubiera habido inundaciones. En cuanto a la otra la persona, Sol rápidamente olvidaba lo que le había hecho y le aseguraba que no había actuado con ánimo de dañarla y en poco tiempo, desaparecía de la vida de ésta.


Un dia, Luis Felipe llegó a casa un tanto preocupado porque le habían ofrecido un contrato para ser jefe de un proyecto en una mina en la sierra del país. El trabajo era interesantísimo pero él no sabía si aceptarlo o no. Temía que si se separaba de Sol, ella prontamente se enamoraría de otro y estaba seguro de que de él díficilmente podria enamorarse alguien.


Sol le dijo a Luis Felipe que entendía perfectamente lo que significaba esa oferta para él y que sería muy egoista de su parte pretender que él no la acepte. Reconoció, sin embargo, que la notica también la apenaba muchísimo y se puso a llorar abrazada a él. "..No me hagas caso, Luis Felipe. Encontraremos una solución".. dijo Sol. Al día siguiente Sol fue donde el jefe del departamento de Arqueología. Ellos eran buenos amigos. Entró a la oficina del profesor y le contó que se sentía en el suelo porque su novio se iba a la sierra y ella no soportaba tenerlo lejos. Mientras le hablaba, se puso a llorar y le pidió al profesor que la ayude. Y la ayuda llegó. Dos horas más tarde Sol llamaba al celular de Luis Felipe para decirle que había una excavación en la misma zona en la que a él le habían propuesto el trabajo. El equipo de arqueólogos que estaba por allá no era suficiente, pero nadie había hecho caso a la convocatoria que había llegado a la universidad hacia unos meses. Así, la gente de la sierra se alegró mucho cuando el profesor Sánchez llamó a decir que la señorita Martinell se integraria al equipo. Era un proyecto por dos años. Sonaba a coro de ángeles con Montserrat Caballé incluída, los dos podían estar juntos, cada uno haciendo lo que le gustaba y forjándose un buen curriculum para cuando postulen a las becas de la fundación Ford. Esto lo tenemos que celebrar en la noche. Le preguntó a Ignacio, el profesor, si queria ir a comer con ellos, pero él le contestó que le era imposible, que tenía ya un compromiso pendiente. Así, Sol y Luis Felipe salieron esa noche. Y la festejaron de verdad. Cenaron en un pequeño restaurante de comida mediterránea que a ambos les encantaba, pidieron una botella de vino que se la tomaron felices. Sol estaba eufórica, hablaba, hablaba y hablaba de lo bueno que sería para los dos estar allí. De que eso era lo que ella siempre había querido, de lo interesante que sería para futuro. Hablaba tanto Sol que, en verdad, lo que quería era convencerse de lo que estaba haciendo


La arqueóloga y el ingeniero se fueron felices a vivir a 2800 m. sobre el nivel del mar. Como a ambos les dieron dinero para estadía en la zona, pudieron juntar sus viáticos y remodelar y acondiconar tan bien una casita que la convirtieron en un refugio maravilloso. Lo que había sido en origen una vivienda modesta de la sierra, se convirtió en una bella casa con una amplísima habitación de madera y vidrios que permitían ver desde todos los ángulos, los verdes andes y al Apu guardián. Habían construído también una terraza fabulosa con parrilla incluída. Como la casa estaba cerca de un cementerio, Sol había colgado en la puerta un cartel de madera que decía "..la casa de los espíritus".. en honor a la chilena esa que Sol leía secretamente porque según sus amigos de la universidad era una imitadora de García Marquez.


Sol había hecho muy buenas migas con la gente de la excavación asi que siempre tenia amigos en casa. No ocurría lo mismo con Luis Felipe. Como era tímido y bastante perfeccionista y exigente con en su trabajo, más que amigos había conseguido gente con la que trabajar.


II




En la excavación había un español bastante simpático, se llamaba Francisco, era once años mayor que Sol y era el jefe de la organización que financiaba el proyecto. Según le habían contado a Sol, cuando Francisco era joven había ido a trabajar como cooperante al África, a un país de esos que quedan en el cuerno del mundo. Ahí había conocido a una chica bellísima y con un corazón de oro. Francisco, quedó completamente enamorado de Zirée, que así se llamaba la muchachita, y buscaba cualquier pretexto para verla a diario. Una noche que Francisco comía con la familia de Zirée, el padre de ésta, que era el jefe de la comunidad, le dijo que le estaba muy agradecido por todo el trabajo que este joven estaba haciendo y como muestra de su gratitid, y como se había dado cuenta de que a Francisco le gustaba Zirée se la regalaba. Para Francisco, por principio, una mujer, ni ningún ser humano, era una mercancia que se podía regalar. Pero él no era quien para juzgar los principios de la otra cultura, así que les dijo a padre de Zirée, que le agradecía el gesto y que aceptaba a Zirèe como su novia, pero que cada uno era libre. El padre de Zirée penso: "..Así será por las Europas, pues".., y no dijo nada más.


Francisco y Zireé vivieron cuatro años en Africa y, en verdad, se amaban. En las vacaciones, luego de casi un año vivir juntos, Francisco se fue a España. Allí, solo, extrañaba muchísimo a su mujer, por lo que adelantó el viaje de regreso para estar con ella pronto. Al año siguiente, Francisco quiso ir a España con Zirée y para no tener problemas con la visa de esta mujer, se casó con ella.


En España Francisco contó a Raul, su mejor amigo, que era el hombre más feliz del mundo y en verdad así se le veía. Desde entonces, todas las vacaciones iban a España juntos. "..Es un país bonito".. decía Zirée "..pero no para vivir, si para las vacaciones. Aquí todo es demasiado rápido para mi"... Lo cierto era que a Zirée no le gustaba España. Ella era una mujer de comunidad que se ahogaba fuera de esta, pero como estaba enamorada de Francisco, no decía nada, para no herirlo. Zirée sentía que Francisco era un hombre bueno, con quien paseaba de la mano siempre, que le habia enseñado a hablar castellano y que la adoraba. Los amigos de Francisco encontraban en Zirée una "..rara avis.".. Les parecia una mujer bellísima y no podian dejar de asombrarse del trato un tanto dominante que le daba Francisco en algunas ocasiones. Una vez Francisco, ebrio, confesó a un amigo íntimo, quien le preguntó preocupado si no era un tanto machista con Zirée, que lo que más le gustaba a la hora de hacerle el amor a Zirée era atarla y hacerle "..cosillas"... El amigo no quiso ahondar más en el asunto.


Fue en España, donde sucedió la tragedia. Zireé y Marco estaban tomando desayuno cuando la mujer cayó al suelo, con la silla y la taza también. Francisco saltó. Cogió la mano de Zirée y vio que el cuerpo de su amada estaba sin vida. Llamó al médico, pero este solo pudo confirmar la tragedia. Dada la muerte tan repentina se hizo necesaria la autopsia. En el numeral tercero del acta de ésta se lee: óbito producido por 1.- traumatismo cráneo encefálico.. 2- ruptura del aneurisma aórtico.. y, 3.- taponamiento cardiaco"..


La muerte de Zirée ocasionó en Francisco una depresión terrible y parecia que nunca más iba a salir de ella. Habían pasado dos años desde ese incidente, cuando una tarde tomando café con unos compañeros de la Agencia de Cooperación Española le dijo a Javier: Oye, hombre, creo que voy a aceptar la oferta de ir a trabajar a Perú. Me parece una buena oportunidad y sabes que a mi la cultura peruana siempre me ha fascinado. Fue así que Francisco llegó a la sierra peruana y conoció a Sol




III


Francisco era una buena persona, y si bien tenía una pátina de tristeza, era un hombre con mucho sentido del humor. Era sarcástico con Sol a quien siempre reprochaba tener un noviecito en minas. Sol tenía sentimientos ambivalentes hacia el español. Le molestaba ese trato, pero le gustaba también contestar esos comentarios con otros más sarcásticos.. al final era un duelo de palabras que ambos disfrutaban. Pero un día, un viernes a la hora del almuerzo, a Sol le pareció que Francisco se pasó de la raya y lo mandó a la mierda. Francisco no dijo nada, se levantó y se fue a trabajar. Pasó, lo que quedaba del día, triste y callado.


Los sábados Luis Felipe iba a la mina y Sol se quedaba en casa. Ese día, por la tarde, Francisco llegó a su casa a pedirle disculpas. El, en verdad, no estaba en contra del noviecito, ni en contra de esa mina en particular.. él estaba en contra del mundo, le dijo. Le confesó que se había convertido en un hombre triste y cuando alguien le empezaba a serle impotante, prefería alejarla. Sol sabía que no debía pedir explicaciones ante ese comentario por ello le habló de mil y un cosas que nada tenían que ver con Francisco. Era obvio que él disfrutaba esa compañía. Luego de un rato, le ordenó a Sol que prepare más café y que vea si hay algo para comer porque tenía hambre. Sol se sentìa extraña siendo mandoneada por un hombre. A ella siempre la habían mimado y la habían hecho sentir una reina, por lo que el trato del cooperante le parecía extraño y atrayente.


Fue una tarde formidable la que pasaron, tomando café, comiendo queso y escuchando música. Sol estaba muy contenta. Francisco le preguntaba sobre su vida, y la escuchaba atentamente. A Sol le encantaba ser escuchada y Francisco mostraba un interés que la halagaba. Cuando ya Sol se había abierto lo suficiente, Francisco le preguntó sobre su relación con Luis Felipe.


¿Eres feliz?

La felicidad es una cosa muy difícil pero creo que si tengo momentos de felicidad con Luis Felipe Lo quiero mucho dijo Sol.

Me parece, por lo que me cuentas, que estás resignada, Sol. Comentó Francisco. Uno no puede conformarse con migajitas. Yo no te pegunté si quieres o no a Luis Felipe y tú me dices que lo quieres mucho. ¿A qué le tienes miedo, niña?.


Sol se puso colorada, se sintió desnuda ante Francisco. Es cierto, ella no quería a Luis Felipe y es cierto, ella odiaba vivir en la sierra fuera de sus amigos, la universidad y los mil proyectos que se había hecho. A ella le habría gustado estar allí un mes o dos, pero el solo hecho de pensar que el contrato era por dos años la estaba matando.


Francisco la abrazó y la acarició como a una pequeñita y ese hombre tan frío, le dijo: "..No te preocupes Sol, yo estoy contigo"... Y le dio beso en la boca y se fue.


IV


El lunes al empezar el trabajo, Sol se acercó a Francisco y le dijo que había estado pensando mucho en lo ocurrido el otro día y que ella no quería fallarle a Luis Felipe. Francisco le contestó que a quien no debía fallar era a si misma y que él creía que ella debía ir a Lima a presentar unos informes del trabajo avanzado y así aprovechar para tomar distancia de las cosas y pensarlas mejor.


Luis Felipe llevó a Sol a la ciudad para que tome el bus que la traería a Lima. El no hablò mucho en el camino. En verdad, ellos dos siempre discutían por todo. Decían quererse mucho y no creo que sea mentira, pero su manera de quererse era extraña. Siempre había grandes peleas, siempre grandes tormentas que luego se calmaban. Más que amor entre Sol y Luis Felipe había una gran atracción sexual. A Luis Felipe le gustaba hacerle el amor a Sol. Además de eso, a Sol le gustaba hacer el amor con Luis Felipe. Nada más.


Ya en Lima, Sol no dejó de pensar un minuto en Francisco. Llamó por teléfono a Luis Felipe para decirle que había llegado bien y se contuvo mucho de no llamar a Francisco. Se alojó en la casa de Laura y su amiga de colegio notaba que algo pasaba en Sol. Sin embargo, Laura era la discreción personificada y pensaba que su amiga le contaría lo que le tuviese que contar cuando estuviese preparada y por ello, no presionó en lo más mínimo.


Sol estaba ya una semana en Lima. Después de tantos meses en la sierra, se había acostumbrado a levantarse tempranísimo y así tenía casi dos horas hasta que Laura se despierte y se sienten a desayunar. Sol aprovechaba ese tiempo para conectarse a internet y revisar sus correos. Ese día encontró un mensaje de Francisco:


Ha sido una semana muy aburrida sin ti acá. Quiero verte. Si a ti te pasa lo mismo, contéstame este correo.

Francisco


Mientras tomaban café, Laura percibió que su amiga quería decirle algo. Lo que ella hizo fue poner una nueva cafetera en la cocina para alargar el tiempo. Al fin, Sol le contó a Laura lo que pasaba.


No sé que hacer querida, Francisco me está moviendo terriblemente el piso, pero y qué hago con Luis Felipe. Laura le contestó: haz lo que tu corazón te diga y se fue a trabajar.


La respuesta de Sol al correo de Francisco fue:


Querido Francisco,


Yo también necesito verte.

Sol


Al día siguiente, Francisco llegó a Lima. El tenía un bonito departamento que había comprado a muy buen precio, con la idea de venderlo luego, a un cooperante español que regresaba a su país. El departamento estaba bien cuidado puesto que pagaba a uno de los guardianes del edificio para que lo limpie y riegue las macetas. Francisco llamó a Sol y le pidió que se venga. Al llegar, él la abrazó, la besó. Sin dejarla decir nada, ni hablar nada él, la desvistió y la llenó de besos. Ella temblaba. Estaba nerviosa. Estaba excitada. No sabía cómo comportarse, y sólo se dejó amar. Francisco trajo una botella de champán, la abrió frente a Sol desnuda y le dijo: Hoy, Sol, vas a sentir amor, dolor, humillación y más amor. Serás mi reina y mi esclava. Tienes una oportunidad de rechazar las cosas pero si te quedas, te limitarás a obedecer. Sol estaba tan enamorada pero se sorprendió al oirse contestar: seré lo que tú quieras que sea. Francisco desparramó el líquido helado y burbujeante sobre el cuerpo de Sol. Ella, temblaba mientras el español la lamía toda. La empujó hacia la cama y allí empezó a besarle el pubis, lo hacia con fuerza y pasión. Ella estaba excitada. Después se recostaron los dos, la penetró con fuerza y cuando ella estaba a punto de venirse, escuchó a Francisco preguntarle:

"..¿Eres mi perrita’"..

"..Si".. contestó Sol.


Sol se vino. Francisco la seguia besando y acariciando fuertemente. Luego, Francisco la puso en cuatro patas y empezó a azotarle las nalgas con furia. Sol estaba más y más excitada con eso. "..Soy tu puuuuuuuuuuta, gritó, luego de venirse una segunda vez. Se amaron mucho los dos. Estuvieron en la cama horas hasta que se durmieron.



V


Francisco era un pianista muy bueno, si bien había dejado de tocar hace unos años porque le parecía muy burgués, tenía la destreza de un concertista. Y con esos dedos podía darle a Sol masajes maravillosos. Ese día Francisco untó sus manos en un aceite especial y empezó a masajear los pies de Sol. Lo hacía con ternura y cariño. Además de morboso soy un hombre tierno, guapa, le decía a Sol, mientras le masajeaba los pies con la maestría de un pianista enamorado. Sol estaba excitada, y se maravillaba de estar con un hombre que podía ser tan tierno, tan rudo, tan guapo, tan todo.


Sol le dijo a Francisco que estaba enamorada de él y que sentía que su felicidad estaba caminando con él, abrazados los dos.


Francisco masajeaba a Sol mientras le contaba que desde que la conoció le habían renacido las ganas de hacer cosas que pensaba que ya nunca más iba a querer hacer, cosas tan simples como comprar un chocolate y comerlo a medias, o como querer levantarse en la mañana y disfrutar de un buen café juntos.


Sol estaba encantada con la dulzura de Francisco ese día. Amor, me encanta tanto esa ternura, como también me encanta que seas duro conmigo. Le dijo. Francisco le confesó que siempre era un ser sensible y que si no sacaba su ternura era porque se quebraba fácilmente.


Sol y Francisco se metieron a la ducha. El prendió la estufa y colocó una toalla sobre ésta. Fue esa toalla la que acercó a Sol, para que esté caliente cuando toque su cuerpo. Envolvió a Sol en la toalla, la secó, la llevó a la cama y absorbió las gotitas que quedaban en el cuerpo de la chica .


Sol estaba encantada de que alguien la pueda mimar tanto. Sentía que amaba a Francisco y sabía que ni en sueños había imaginado querer así, con cada fibra de su corazón. Francisco la hacía sentir el sexo y el amor.


VI


Sol y Francisco se quedaron sin salir del departamento cinco días. Todo ese tiempo, Francisco le había ordenado permanecer desnuda. Sol era una mujer linda, de 1.65 y 72 kilos. No estaba gorda, pero flaca no era. Para Francisco, sin embargo, estaba perfecta. Un día Sol le preguntó si no le parecía que ella debía adelgazar un poquito. Francisco la miró, le acercó la cara a la suya y le dijo que él no buscaba envolturas sino esencias y que tenía la fortuna de tenerla a ella, una mujer perfecta por dentro y por fuera y con las tetas más lindas del mundo. Esto a Sol la hizo sonrojarse un poquito, bajar la mirada y decirle en voz bajita: "..gracias"..


Sol se preguntaba qué extraño poder ejercía este hombre sobre ella. Me exhibe desnuda por la ventana para presumir que soy suya y eso en lugar de molestarme, me excita mucho. Hay días que no se contenta con tenerme desnuda y me exige estar en cuatro patas con collar y cadena, ladrando.


Sol no sabía muy bien por qué aceptaba y necesitaba sentirse sometida. Trató de racionalizar el asunto:


Quizás algo asi como mi "..super yo".. me dice que no está bien la manera en que me comporto, estoy traicionando a Luis Felipe y por ello inconcientemente necesito ser sancionada. De repente, al aceptar las humillaciones de Francisco, castigo lo que le hago a Luis Felipe."..


Francisco se dio cuenta de que la mujer estaba confundida, por ello al verla de pie mirando el vacío, se acercó, se paró detrás de ella, le dio un beso en el cuello y le dijo despacito, al oído: Eres mi amor y todo lo que quieras pero además, eres mi perrita. Me haces muy feliz, Sol. Me haces muy feliz y no es solo sexo. Sol dio la vuelta y besó a Francisco. Lo abrazó y le dijo que disfrutaba mucho de esa relación pero que se sentía muy extraña y confundida. ¿No podemos amarnos de otra manera, más normal?, preguntó Sol. "..Esta es la única manera que yo tengo de amar y sentir, cielo,".. contestó el español. Francisco consideró necesario explicar algunas cosas a Sol.


Hay hombres que pegan a sus mujeres y ellas aguantan porque no quieren que el marido las deje, pero no sienten ningún placer y el hombre que se comporta así, sólo lo hace porque es un bruto. Es diferente lo que sucede con una relación de Dominación/ sumisión. Aquí hablamos de una manera diferente de sentir placer, pero todo debe ser consentido por la pareja. Dime, sinceramente, si no lo disfrutas, si no te excita y no te agrada sentirte mi reina y mi sumisa?".. Sabes que sí. Dijo la chica. Lo disfruto plenamente


VII


Sol regresó antes que Francisco a la sierra. Había pensado quedarse con Luis Felipe un tiempo, no dejarlo en este momento, por miedo a hacerle daño. Francisco respetaba la decisión de Sol aunque no la compartía y le había advertido que cada vez que el ingeniero esté en la mina, ella sería explícitamente solo suya.


Luis Felipe fue a recoger a Sol del paradero del bus y se alegró mucho al verla. Se tiró sobre ella, la besó en la boca. Manejaba con una mano en las piernas de su chica que iba restregando todo el camino.


Al abrir la puerta de la casa, Sol encontró una banderola que decía: "..Te extrañé un montón, chiquita".. Luis Felipe nunca había sido de detalles de ese tipo, por lo que Sol se emocionó mucho y se colgó a los hombros de su novio y le dio un beso. El le abrió la blusa, los senos de Sol ya estaban duros y Luis Felipe respiraba ya fuertemente.

"..¿tanto me deseas? Dijo Sol.


"..Es normal que dos personas enamoradas necesiten tocarse"... Respondió Luis Felipe.


La mano del novio acarició los senos de Sol y rápidamente fue hacia su sexo y sintió que éste ya empezaba a mojarse. Entonces, mientras acariciaba la concha de Sol, le lamia los pezones, y le besaba las tetas. Hacía maravillas en las tetas de Sol a la vez que acariciaba, despacio, el sexo de su chica. Iba sintiendo como éste se iba mojando más y como su pene se ponía cada vez más tieso. Ahora Luis Felipe retorcía los pezones de Sol, cómo ella se lo pedía. Sol ya no podía más. Estaba excitadísima. "..No pares, sigue".., le suplicaba. Sol queria ser penetrada ya mismo pero Luis Felipe le suplicó que antes le lama la pinga. Las sensaciones de Sol eran confusas. Ella estaba muy excitada y tenía también sentimientos de culpa por lo de Francisco. Sabía que Luis Felipe disfrutaría mucho más con una mamada que penetrándola y decidió, para demostrarse que no era egoísta, mamarle el pene de inmediato. Puso lo labios muy delicadamente en el glande, al que le regalaba besos y pequeñas lamidas, en círculos pequeños. Luego empezó a lamer un poco más arriba, a un lado y al otro, alternando los lengüetazos con besos y succiones. Poco a poco fue introduciéndose el pene de Luis Felipe en la boca. Su lengua jugaba con todo el miembro como si éste fuera otra lengua que danzaba con la suya. Mientras hacía eso, acariciaba los testículos de Luis Felipe y recordó que a Francisco anoche, se lo habia hecho con las manos atrás. Se excitó más al recordar el hecho y el miembro penetró en su boca más profundamente que nunca. Supo que Luis Felipe ya se iba venir. En verdad, ella sabía siempre cuando el novio se correría, pero dejaba que él se lo dijera. Así, era ella quien decidía si le permitía terminar en su boca o no, si decidía tragarse el semen o no. Ese día, lo dejó eyacular en su boca y se bebió ese líquido algo insípido y viscoso que había derramado su novio.


Al día siguiente Luis Felipe se fue a la mina, ella se quedó en casa, con sentimientos ambivalentes. Lo había pasado muy bien anoche pero no podía dejar de recordar los días felices con Francisco. Fue al salón y prendió su computadora y revisó su corrreo. Había uno de Francisco con muchas fotos. Fotos de la sierra y de Lima. Al verse en una foto cocinando desnuda recordó todo lo que esos días en Lima significaron y empezó a calentarse más y más. En unos segundos estaba con las manos en las tetas, restregándolas,retorciendo los pezones, sientiendo un poco de dolor, pero excitánndose también. Recordaba la noche en la que Francisco le dijo al oído: "..quiero darte placer desde el dolor!. Sol estaba destrozando esos pezones mientras se excitaba más y más. Sol cogió uno sus pies y lo llevó a la concha y empezó a jugar con él. Unos segundos después, puso el pie en la silla y se sentó encima de éste. Ahora subía y bajaba el culo con fuerza y tiraba el pubis contra el pie, cada vez más fuerte. Estaba bastante excitada. Seguía viendo las fotos de ella y Francisco y recordado esos días en el departamento de Lima. Ahora estaba arrodillada sobre la silla, con el sexo apoyado en los dos pies. Saltaba con fuerza, mientras las fotos de Francisco y los recuerdos la invadían toda. Se tiraba sobre los pies. Gemía mientras recordaba las escenas vividas con Francisco. Levantaba más el culo de la silla y le gritaba a la foto que tenia en frente: "..Soy tu puuuuuuuuuuuuuuuta".. Se sentía en la gloria. Estaba ya corriéndose esa mañana. Y ahora miraba esas fotos, que tanto la hacían recordar y se ponia de pie y se volvía a sentar frente a la PC, frente al correo que le había mandado Francisco. Las cosas que ahí decían la habían hecho vibrar. Se puso a horcajadas sobre la silla. Abrió las piernas lo más que pudo. Cogió el consolador se empezó a penetrarse. Lo metía y lo sacaba frenéticamente. Adentro, afuera, adentro, afuera. Pellizacaba las tetas. Metia el consolador, saltaba. Empezó a azotarse la vulva. Eso antes no lo había hecho. Eso se lo había enseñado Francisco y le encantaba, la llenaba de placer. "..quiero darte placer desde el dolor".. se volvió a acordar Sol y metía otra vez el consolador. Lo sacaba completo para volverse a penetrar con él. Se sentía la puta de Francisco. Y mientras gritaba con fuerza el nombre del amado, no dejaba de salir el néctar de ese monólogo sexual.

 

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