HACIÉNDOSE LOS DORMIDOS - PARTE 3.
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

HACIÉNDOSE LOS DORMIDOS - PARTE 3.

Finalmente descubrí que mi suegra, después de todo una hermosa mujer que por
tener más años que yo no la convierten en una "..vieja".. como ella mismo solía
definirse tiempo atrás.
Lo que también encontré en ella fue una pasión por momentos casi
descontrolada que la llevaba a buscarme para tocarme, besarme o pedirme sexo
en cuanta ocasión se le daba como propicia. Tenía una actitud casi infantil
o adolescente a veces ya que con mucha picardía sabía decir o hacer cosas en
los momentos más insospechados, como para insinuarme algo , recordarme
alguna cosas hecha o dicha o incluso tocarme o morderme en los sitios y
momentos que a otros le podrían parecer más peligrosos.
De ese modo cuando alguien tocaba al timbre si yo era quien entreabría la
puerta para ver de quien se trataba ella por detrás mío se acercaba y
simplemente comenzaba a meter su mano en mi espalda, o entre mis nalgas, o
sino se ubicaba en algún punto donde yo la podía ver de soslayo mientras que
se mantenía invisible para el ocasional visitante y entonces se desprendía
la camisa e imitando los movimientos gatunos de las estrellas del streap
tease de las películas sacaba los dos enormes pechos y los bamboleaba a uno
y otro lado, o hacía como que ella misma se los chupaba estirando hacia su
boca uno de los pezones y sacando libidinosamente su lengua.
En esas ocasiones en cuanto cerraba la puerta nos abalanzábamos el uno hacia
el otro y llevábamos a cabo allí mismo aun en la alfombra una sesión de sexo
que me dejaba temblando de gozo y lujuria mientras que ella se retiraba
ronroneante cual gata en celo, preparándose para su siguiente acoso.
Estas situaciones resultaban emocionantes y excitantes a la vez porque el
sexo se condimentaba con muchas cosas: el hecho de ser ella mi suegra y
aparecer ante los ojos de todos como una viuda seria y recatada, porque
solía salir a ala calle vestida con ropas poco atractivas y nada sexie
mientras que cuando se encontraba a solas conmigo o bien dentro de casa
solía calarse medias con portaligas, bombachas de encajes, zapatos oscuros
de tacón fino o sandalias de muchas tiras finitas, y toda una parafernalia
de adminículos en los que hasta yo mismo colabore en regalarle algunos que
ella me pidió.
De haberla conocido antes creo que hubiera aceptado casarme con ella antes
que con mi esposa, porque aún con los 21 años que las separaban, la
"..veterana".. era mucho más atractiva en la cama o para cualquier situación en
la que el sexo estaba incluido. A pesar de sus años tenía y mantenía un
cuerpo hermoso, porque nunca se había hecho ningún tipo de cirugía pero
había obtenido ese privilegio de contar con un cuerpo escultural que poco se
había desmejorado con los años. En particular a mi me atrajeron siempre sus
tetas, grandes, macizas, pesadotas y con unos pezones que chuparlos con
fuerza era como volver a la época del chupete.
Ocurrió en una ocasión que fuimos ella , mi mujer y yo a una tienda de ropas
en el centro. Mi esposa Uds. ya lo saben conoce nuestras relaciones y en un
par de ocasiones participo en un inédito trío que conformamos pero parece
que como ella tiene mas prejuicios que yo algo la incomoda compartirme con
su propia madre, así que en general escapa a la cosa pero sabe y permite que
la situación se siga dando. Después de todo yo, también soy y he sido
siempre bastante liberal y la he dejado darse el gusto cuando ella se
calentó con otro tipo.
Bueno como les decía fuimos de compras, y por supuesto llegamos al sector de
ropas para mujeres.
Mi esposa quería comprarse un vestido liviano, para verano y mi suegra
aprovechó para probarse pantalones y remeras. Entonces mientras yo estaba
allí parado como un tonto frente a los probadores bajo la mirada sonriente y
comprensiva de una vendedora mulata con mis brazos cargando las carteras y
sacones de mis mujeres, se asomó mi esposa para pedirme mi opinión.
Que te parece este ¿ se asomó y volvió a cerrar la cortina. Entonces yo me
acerque y corriendo levemente la cortina vi que mi esposa acababa de dejar
caer el vestido a sus pies y se encontraba solo vestida con una minúscula
bombachita negra.
Queres un poquito?.... me dijo apretándose ella misma sus dos pechos.
Y tomo mi brazo y me empujo hacia adentro del probador.
Veni.....dame un poco que estoy caliente me dijo mi mujer sorprendiéndome de
tal actitud no tan común en ella.
Entonces la bese, y como respuesta ella se agachó directamente para quedar
su cara frente a mi bragueta. Bajó la cremallera, hábilmente sacó mi pija y
la hizo reaccionar en solo cuestión de segundos.
La situación me asustaba pero a la vez me encantaba. Mi mujer entonces
aumentando la dosis de peligro le habló desde adentro a la vendedora, pera
decirle: ".. tenes un talle un poco más grande porque este me ajusta un
poquito....?"... Ya le traigo enseguida fue la respuesta de la mulata, y mi
mujer volvió a la carga con su boca engullendo mi verga que volvía a pararse
con fuerza y con deseos de escupir allí mismo.
Cuando la chica regresó mi mujer sintió que se aproximaba y descaradamente
entreabrió la cortina permitiéndole a la mulata que me viera allí a través
del reflejo en el espejo con mi verga fuera del pantalón, erguida y
ensalivada.
Ves como me queda?....le dijo entonces mi mujer a la mulata moviendo con su
mano mi pija.
Pero la vendedora no reaccionó ni dijo nada. Tal vez por la sorpresa que se
llevo. Mi esposa siguió entonces chupándome pero como pasaban los minutos y
yo no podía acabar por temor o por miedo a ser descubierto, terminó por
levantarse, volver a vestirse y pedirme que la esperara fuera.
Entonces fue mi suegra quien me llamó asomando su cara a través de la
cortina. En este caso las cosas parecían haberse invertido, porque mi suegra
tan adicta a estas situaciones solo me estaba llamando para que le diera
sinceramente una opinión acerca de una remera que se estaba probando. Me
asomé y vi que estaba en bombacha y con una remera amarilla que le apretaba
los pechos y le trasparentaba los pezones. Ingrese entonces al probador y
cerrando la cortina, la aproxime un poco más hacia mi para decirle:
"..Me parece que esta le va a quedar mejor, al tiempo que sacaba a relucir mi
pija que aún conservaba parte del brillo por la ensalivada que le diera mi
esposa.
Mi suegra miró hacia los lados como temerosa a ser descubierta, pero
entonces la situación le despertó el deseo y agachándose comenzó a chuparme
la pija con la delicadeza y fruición con que solo ella sabe hacerlo. La
miraba y me miraba a través del espejo y veía como se le hinchaba el cachete
a medida que se metía toda mi verga hasta el fondo, la sacaba la miraba con
deleite la volvía a besar y pasar lengua para nuevamente arremeter con
movimientos de boca y cabeza, hasta que le dije: "..suegrita estoy por
acabar...."...
Ella me introdujo un dedito ensalivadao en el culo y arremetió con su boca
apretando mas aun y con una leve succión acompaño mi acabada en su boca.
Mamá...estas ahí?,,,fue la voz de mi esposa quien ahora fuera del probador
preguntaba por temor a equivocarse. Pero al contestarle yo, se introdujo
para ver los últimos segundos de mi goce y el de su mamá, limpiándome las
ultimas gotitas de semen.
Ahhh.... con que aquí si podes acabar y en el otro probador no?.....
La recriminación siguió así hasta que llegamos nuevamente a casa donde quedé
realmente de cama, porque entre las dos se pusieron a hacer un jueguito: ver
cual de ellas me la chupaba mejor, asi ue se tuirnaron durante casi una hora
en la que me hicieron acabar tres veces, pero dejandome al borde del
infarto.
PACO EL REVENTON

 

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