CONOCIENDO A OLGA
Ustedes no tienen idea de lo mucho que me atrae Olga. Hace años que la
conozco pero es como si con el paso del tiempo ella se pusiese mejor y yo
descubriese en ella nuevas atracciones.
Olga es mi suegra, debo advertirles y no se trata de una loca ni una mujer
de vida ligera, es simplemente la mamá de mi esposa.
Tampoco se tratas de una vieja puritana de esas que se mandan la parte o se
hacen las horrorizadas ante cualquier comentario , palabra obscena o
programa televisivo que muestre un culo o haga referencias implícitas a
temas sexuales. Es una mina normal, podríamos definirla.
Tampoco es un hembrón tipo vedette, pero sin duda que debe haber sino una
mujer realmente bonita cuando joven porque hoy a sus sesenta y pico se
mantiene con un rostro muy lindo, un cuerpo atractivo y en particular unas
piernas tan bien contorneadas y firmes que más de una pendeja de veinte
quisiera tenerlas.
Bueno, la cosa es que cada tanto nos visita y se queda por unos días con
nosotros, comparte salidas, paseos, y nos ayuda a hacer alguna cosa de la
casa. Nosotros también solemos caerle de visita a su casa en los veranos
pero tan solo de pasada porque ni a mi mujer ni a mi nos gusta esa ciudad
que nos parece chata y aburrida.
Durante la ultima visita que nos hizo, cayó casi de sorpresa porque tuvo que
adelantar el viaje cerca de veinte días para aprovechar unas tarifas
promocionales. Cayó en mal momento. Mi mujer estaba haciendo su residencia,
tenía montones de trabajos para terminar y hacía como una semana que nos
habíamos peleado por esas cuestiones tontas de una pareja, pero bueno, Olga
se apareció un mediodía cuando yo estaba solo en casa y nos dio la sorpresa.
No le hizo falta preguntar mucho para darse cuenta que las cosas estaban
bastante tensas, y hasta llegó a insinuar que si nos parecía podía volverse
y venir en otra oportunidad.
Como ninguno quería aflojar las cosas siguieron alg0o tensas, aunque sentí
cierta culpa por lo que decidí atenderla a Olga llevándola a distintos
paseos, hacer que me acompañara a hacer las compras al super, en fin que
pasábamos buena parte del día juntos.
Como yo no venía teniendo relaciones con mi mujer desde hacía más de dos
semanas, me sentía muy caliente y tenía además ganas de vengarme de ella
porque la consideraba injusta. Pero mi desahogo era simplemente masturbarme
lo cual llevaba a cabo en el baño, o bien en mi dormitorio al salir de una
ducha antes de vestirme.
Y así fue como ocurrió que estando seguro que mi suegra se había ido hasta
el centro a comprar unas cosas decidí aprovechar esa hora en soledad para
aliviarme un poco, y después de una ducha me tire a secarme en la cama
mientras iba haciendo zaping con la tele. En eso estaba acriciandome la pija
cuando mis ojos se cruzaron con los de Olga quien sorprendida e inmóvil en
la puerta me miraba fijamente sin entender lo que pasaba. Yo tampoco entendí
nada, ni siquiera la había sentido entrar.
Traté de disculparme o de ofrecer alguna explicación, pero ella me puso un
dedo en mis labios, y simplemente dijo: me parece que aquí esta fallando
alguna cosa.
Yo estaba rojo de vergüenza e iba a levantarme para vestirme y salir solo
cuando ella se aproximó más y sentí que su mano llegaba hasta mi verga a la
que primero rozaba para segundos después apretarla sobándola en toda su
longitud.
Nada dijimos, yo me recline hacia atrás y ella continuó con una masaje
impresionante ahora con sus dos manos.
Olga me dedicó entonces una mamada ávida, increíble, matizada con sus
eróticos ronroneos y murmuraciones de agrado y lujuria. Yo la miraba a
medida que ella engullí mi pija y ella en esos instantes también clavaba en
mi sus ojos, diciéndome de todo simplemente con la mirada. Acaricié sus
cabellos apretándola aún más contra mi, y ella percibió que acababa porque
succionó y chupeteó con mayor avidez aún , para dejar salir la pija
totalmente ensalivada, y pasarle la lengua por la punta a medida que salían
las ultimas gotas de mi semen.
Me sentí extraordinariamente bien. No podía creer lo que acababa de ocurrir,
y me mantuve en silencio por unos segundos, con mi mano aún sobre la cabeza
de ella acariciándole suavemente el cuello y la nuca.
Entonces fue ella quien me dijo:
Vos hace unos días que no cogías, no?....yo hace como seis años...que te
parece si me das algo de lo que tenes?.
Sigo en la próxima, porque no me van a creer las cosas que le gusta hacer a
Olga!.
PACO EL REVENTON