La mejor amiga de la nena
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

La mejor amiga de la nena





Mi hija y Sabrina son amigas desde hace varios años… yo diría 6 años desde que jugaban a las muñecas juntas. Recuerdo que siempre fuimos muy compinches desde chicos con Sabrina. Digamos que la relación que pueden tener un padre y una hija. Recuerdo que siempre ibamos los tres a pasear y a pasar las tardes de los domingos con risas, bromas y juegos. Una vez la madre de Sabrina me contó que ella me consideraba como el padre que nunca tuvo, lo que reforzó mi interés en ella… Creo que en cierta forma, siempre intenté ser su padre.



El tiempo pasó y Sabrina pasó de ser niña, ingenua y fresca en una adolescente, hermosa, curiosa y con toda la vida por delante. Realmente sentí como de la noche a la mañana empecé a mirarla y a tratarla como una mujer. Con sus recientes 16 años, me sentía totalmente derretido ante los encantos de esta nueva mujer: estatura mediana, tez blanca, pelo castaño claro muy largo y lacio, hermoso rostro adolescente, con una sonrisa hechizante. Sus pechos son medianos pero firmes, su cintura tiene la forma exacta de mis manos (será de tanto que lo moldeé durante años), sus piernas hacen juego con su espectacular cola.



Nuestra relación no varió en lo mas mínimo. Es mas, creo que se fue afianzando cada vez mas. Mi hija siempre estuvo contenta que Sabri y yo tuviesemos esa relación de padre e hija, ya que son como hermanitas. Siempre de un lado para otro juntas, muchas veces mi hija duerme en casa de Sabri y otras tantas Sabri viene a dormir a casa.



Una noche de verano tormentoso escucho el timbre tocar. Me pareció raro debido a la hora y a que no esperaba a nadie. Mi mujer y mi hija se habían ido a Rosario a visitar a la familia de mi mujer, por lo que me encontraba absolutamente solo. Quién iba a tocar a la puerta con semejante tormenta? Abrí la puerta y ahí la ví… parecía un ángel caído del cielo y herida en un ala bajo la lluvia. Ahí estaba Sabri bajo la tormenta, con la mirada baja y sus ojos rojos por lo que adivinaba que había estado llorando. Sus manos estaban juntas delante de su falda. Las gotas de agua acariciaban su pelo ya húmedo y recorrían desde su raíz hasta la punta para caer en el tapete de bienvenida que tengo en mi casa.



Ella levantó levemente la mirada y al encontrarme, se largó en un llanto desconsolado abrazándome con todas sus fuerzas. Yo la abracé con todo mi amor… amor de padre y sin mediar palabra, la invité a pasar a casa. Tomé un toallón y empecé a secar su cabecita y su triste cara. La acompañé al cuarto de mi hija y la invité para que se cambie su ropa mojada por ropa mas cómoda y seca. Volví al living un poco preocupado por el estado de Sabri. Al rato, aparece ella con una camisa mía solamente que la usaba como si fuese un camisón. Tenía las mangas largas y el largo de la camisa dejaba ver sus hermosas piernas y apenas tapando sus partes eróticas. “No te enojes, pero preferí buscar algo tuyo… me pasé a tu pieza y tomé prestada una de tus camisas… no te enojas no?”. No quiero admitirlo, pero sus palabras provocaron un cosquilleo en mi cuerpo… Nos sentamos juntos en el sofá y preparé café para los dos. Nos pusimos a charlar de lo que le ocurría. Sabri acababa de tener una discusión muy fuerte con su madre… “Discutimos y me fui de casa corriendo… cuando me di cuenta, no sabía a donde acudir!!! No se si hice bien, pero vos sos como mi papi postizo y realmente me haces sentir bien…por eso vine”. Hablamos mucho y realmente el problema no era grave sino una de las tantas discusiones que tienen los padres con sus hijos adolescentes, pero lo que realmente me agradó es que Sabri haya acudido a mí…



Estuvimos mucho tiempo charlando y por suerte ella se distendió bastante. Rememoramos historias de la infancia y reímos mucho. “Gracias papi por hacerme sentir bien”. Era la primera vez que Sabri me llamaba “papi”. Sentí alegría, pero cuando una vez que terminó su frase se acercó a mi y me abrazó muy cariñosamente, mi cabeza se dio vuelta y no pude pensar en Sabri como la terrible hembra que es….



Qué es esto papi?, preguntó curiosa. Me puse tenso y nervioso, dado que ella había descubierto una terrible erección que estaba teniendo cuando la estaba apañando. De los nervios, traté de alejar un poco mi cuerpo del de ella y minimicé la situación… “Nada Sabri…perdóname, pero no me malentiendas…”



- No, no, papi, no te avergüences que en realidad soy un poco curiosita. No lo vas a creer, pero…nunca había sentido “eso” cerca de mí…

- No te creo!!! Me estás insinuando que sos virgen?

- Si, lo soy…. Por qué? Es difícil de creer?



Claro que era difícil de creer!!! Sabri es una terrible hembra a la que todo el mundo se da vuelta para ver su hermoso culo y tiene un andar realmente arrollador.



- Es que nunca conocí a nadie que realmente me llamase la atención para que pueda ser mi “maestro”

- Que raro… nunca conociste a nadie que te guste demasiado??

- Bueno…. En realidad si… Vos papi me gustás y siempre supe que quería que vos fueses mi “maestro”



Casi muero al escuchar sus palabras. Sabri, no solo era virgen sino que estaba conmigo para que la haga sentir mujer!!



Ella volvió a acercarse para volver a sentir mi pija erecta. Estaba mas dura que nunca. La tomó con sus manos y pudo sentir la dureza…



- Papi, está re-dura!!! Qué tengo que hacer?

- Bebota, papi te va a enseñar todo hoy…



Me acerqué más y nos confundimos en un beso muy apasionado, un beso que estuvo latente por muchos años y que explotó esa noche. Mis manos desabrochaban los botones de su camisa, mientras mi lengua jugueteaba con el de ella. Me bajé los pantalones y los calzoncillos para que Sabri pudiese por primera vez, ver mi pija.



- Me encanta papi!!!

- Agarrála. Esta vez no hay pantalón de por medio, vas a poder sentir la piel de mi pija



Ella no lo dudó y tomó mi pija en su mano y empezó a manosearla.



- Está re-dura papito!!! Enseñame a hacer lo que te gusta!!

- Pará bebota, primero papito va a conocer tu cuerpo



Tomé su cuerpo desnudo y la recosté en el sofá. Comencé a besar su cuello despacito e intercambiándolos con pequeños mordiscones…de un lado y del otro del cuello. Ella empezaba a sentir el efecto de la lujuria…



- Papi, siento cosquillitas en todo el cuerpo y ahí abajo también…

- Viste bebota? Todavía no te hice nada y ya estás sintiendo como mujer!!!



Mis besos fueron bajando lentamente para encontrarme con sus dulces pechos. Comencé a tocar sus pechos lentamente solamente con la yema de mis dedos, tratando de no tocar sus pezones. Llevé uno de mis dedos a sus labios y ella instintivamente se lo llevó a su boca. Retiré mi dedo índice de su boca y unté su saliva con el pezón izquierdo, lo que provocó un suspiro fuerte y seco. Acerqué mi lengua a su pezón derecho mientras no dejaba de untar el izquierdo. Con la puntita de la lengua empecé a juguetear con su pezón.



- Ay, papi que me estas haciendo? Me encanta!!!! Siento húmedo abajo. Que es?

- Viste lo que provoca papito? Te gusta lo que sentís?

- Me fascina!!! Siento que todo el cuerpo me tiembla…



Continué por varios minutos el jugueteo. Primero con uno y luego con otro pezón y otra vez al primero… Seguí hasta que sentí un pequeño grito.



- Te gustó bebota?

- Me encantó papi. Eso fue un orgasmo, no? No me vas a creer, pero nunca había tenido uno…

- Hoy papi se va a engolosinar con tus orgasmos bebota!!



Me miró a los ojos y se sonrió de forma compinche. Mis besos siguieron bajando, mordisqueando su pancita y tocando siempre con la yema de mis dedos, su vientre. Saltee su sexo y seguí besando sus piernas…. Una, después la otra… Mordisqueaba sus muslos internos y cada vez mas me acercaba a su virgen cuevita…



- Me encanta papito. Mostrame como coger, haceme sentir mujer!!!



No puede resistir ese ruego… Contemplé por un segundo su conchita y comencé a chuparla como nunca lo había hecho. Puse mucha, pero mucha dedicación a su clítoris que nunca había sido tocado por nadie. Sabri empezó a gemir como una gata en celo. Sentí como se mojaba rápidamente y acabó rápidamente con un polvo extremadamente explosivo.



- Papi, que me hiciste? Quiero mas de eso!!!



Esta vez, seguí chupándole el clítoris pero introduje un dedito en su virgen conchita para que vaya sintiendo de a poco el placer de ser penetrada. Estuve un tiempo jugueteando con mi lengua y con mi dedo hasta que Sabri se derritió en su tercer polvo.



- Vení bebota, juguemos al “ico ico caballito”. Te acordás cuando te subías arriba mío y cabalgabas de chica?

- Si, papi, me acuerdo…



Inmediatamente me acosté boca arriba y Sabri se sentó arriba mío. No sabía bien como moverse, ni como ponerse asi que acomodé su virgen conchita, abri apenas sus gajitos para que sientan el tronco de mi pija que estaba a punto de estallar. La senté de tal forma que con solo el vaivén, los labios abiertos de su conchita recorriesen el tronco de mi pija sin que hubiese penetración. Mi pija estaba muy parada y la coloqué sobre mi pancita para poder comenzar a jugar. Ella se sentó y con mis manos en su cintura empecé a enseñarle el movimiento de vaivén que tenía que hacer para poder recorrer mi pija… el movimiento Sabri tendría que practicar para sentir por primera vez una pija adentro suyo… Sabri se descontroló inmediatamente, yendo cada vez mas y mas fuerte…. Se notaba que tenía muchas ganas de aprender a cabalgar…



- Ico, ico caballito!!!

- Asi, bebota, cabalgale a papi que dentro de muy poco vas a tener esta pija, la pija que siempre quisiste, dentro tuyo.

- Si, papi la quiero adentro, enseñame papi…

- Primero cabalgame bien, que tenés que practicar…



Sabri me cabalgó por algunos minutos mas, hasta que con un pequeño grito avisó su cuarto y estupendo polvo.



- Ahora que estás bien acabada, vas a sentir a papi…



Sin salir de nuestra posición, tomé mi pija que estaba a punto de estallar y mas dura que nunca y puse mi cabecita dentro de su conchita… Sabri no paraba de gemir y de golpe, le metí toda la pija dentro de su conchita virgen. Pude sentir como su himen se rompía… Estaba increíblemente estrecha y eso provocó mi mayor calentura. Un alarido furibundo rompió el silencio de la noche… El grito de Sabri mezclaba dolor con placer indistintamente. Su cara cambiaba de expresión continuamente pero a la vez no podía dejar de moverse sintiendo por primera vez mi dura pija dentro suyo. Mi cabecita se hacía camino en cada embestida contra el interior de Sabri que no paraba de gemir y gritar de placer.



Mi pene entraba y salía con una velocidad impresionante…la misma velocidad que Sabri estaba imponiendo y que su propia calentura estaba sugiriendo. Las venas de mi pija se dilataron mas y mas hasta que creo que Sabri sintió que estaba a punto de acabarme…



- Papi, acabame toda, llename de lechita!!!! Tu bebota quiere lechita para crecer!!!



Esa sola frase me alcanzó para acabar de una forma brutal dentro de Sabri que al sentir que estaba bombeando dentro suyo, también se acabó por enésima vez. Nos recostamos abrazados y sonreímos de forma compinche.



- Me fascinó, papi… Nunca sentí algo así en mi vida… Me mataste!!!!

- Viste bebota? Te gustó la pija de papi?

- Gustarme? Creo que me voy a hacer adicta a ella!!! Lo que si, me duele un poco ahora…

- Es lógico que te duela un poquitito…

- Es una lástima porque quiero más, pero tengo miedo de lastimarme…



La bebota quería mas? Como me iba a negar a llenarla de leche otra vez?



- No te preocupes bebota… Si te duele por adelante, papi te va a enseñar por atrás…

- Papi, no!!! Me va a doler por atrás!!!!

- Bebota… No confias en mi? Yo te voy a cuidar y te voy a enseñar a disfrutar la pija de papi por ese culo espectacular que tenés…



Dicho esto, la puse en cuatro y empecé a mordisquear los cachetes de su hermoso culo. Ella lo aceptaba con agrado. Combinaba mis mordiscos con besos y lenguetazos en sus cachas y de a poco fui llegando a su agujerito… Cuando llegué a su cuevita negra, ella se resistió un poco…



- SShhh, calmate bebota que te va a gustar…



Con la punta de mi lengua empecé a juguetear la puerta de su cuevita negra hasta que empezó a relajarse y dilatarse.



- Me gusta papi, es un poco extraño , pero me gusta!!! Vos si que sabés lo que le gusta a la bebota, eh!!!



Mi lengua enloqueció con su ano, mientras que con dos dedos se los metía en su conchita y sacando los jugos, los llevaba a su culito para poder lubricarlo mejor. Cuando Sabri estaba gozando mas de la cuenta, me levanté y con mi pija nuevamente erecta le apoyé la cabecita en su culo. Con un pequeño movimiento le metí la cabecita dentro. Un nuevo alarido se escuchó en la noche cuando empujé toda mi pija dentro de su hermoso culo.



- Ay, papi, me estas rompiendo el culo… me duele

- Asi que te duele bebota? Me vas a decir que querés que te la saque?

- Ni, loca!!! Rompeme bien el culo, papito… cogeme como nunca cogiste a nadie!!!



Ver como la angelical Sabri se convertía en la cama en una puta infernal me calentó de tal forma que empecé a embestir con mucha fuerza en su culo hasta que acabamos juntos en un polvo inolvidable…



- Gracias papi… sos increíble. Me imagino que este es el principio de las muchas lecciones de sexo que me vas a dar no?



Como negarme a mi bebota? Como negarme a tener conmigo a terrible hembra infernal? Es el día de hoy que Sabri me calienta como nadie en el mundo… Para otro momento contaré una de las infinitas anécdotas sexuales que hemos tenido y que con Sabri día a día construímos…

 

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