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Una Noche Distitnta |
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Enviado por Fer el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Esa mañana nos daba el sol en la cama. Pese a que eran recién las 7.30 horas, y que no tenía que trabajar porque era sábado, estaba muy excitada. Sería el calor del sol, sería algo que soñé y no recuerdo?, no lo sé. Sin embargo, Máximo mi marido estaba a mi lado, y sin dudarlo un segundo me puse de espaldas a él y con mi cola me fui refregando sobre una de sus piernas. En menos de 20 segundos la sábana comenzó a moverse y eso significaba que su pija se había despertado. Con mi mano derecha jugaba en mi jugosa conchita mientras que con un dedo de la otra mano jugaba con la cola de Maxi. Sabía que eso le gustaba y así, se despertó con una sonrisa cómplice y batallamos sin más por el término de 25 minutos. Salí perdiendo ya que me puso boca arriba, me hizo abrir las piernas pero me la metió en el culo, en donde acabó, que si bien me gusta, lo cierto es que me dejó un tanto calentita por delante, y por ello, acudí a mis deditos mientras aun su pija estaba adentro ablandándose. Esa noche ibamos a salir a festejar que me habían ascendido en el trabajo. Yo le pedí a Maxi que hiciéramos lo que él quisiera pero que terminaramos la despedida con una buena “cama”, y lo que nunca había imaginado hacer esa noche se haría realidad. Me puse un vestido de licra blanco, sin corpiño pese a que tengo 95 cm de lolas y con una tanguita muy chiquita, lo suficiente para que se note qué algún hilito hay por ahí. El se vistió normalmente como siempre lo hace pero a pedido mío se puso un calzoncillo tipo tanga que me encanta. Me gusta ratonearme con su culo ya que siempre lo cuidó mucho y parece de modelo y pensar que tiene una tanguita metidita, me da vueltas!!!. Me llevó a cenar a un lugar bueno, en donde se hablaba únicamente en frances, y al salir me dijo si estaba dispuesta a todo. Me quedé mirándolo como sorprendida y me volvió a repetir, ¿estás dispuesta a todo?. Le pregunté qué era todo, aunque no creía que hubiera algo que no me agradaría hacer con él. Por eso, le dije que sí. Inmediatamente subimos al auto y me llevó a un hotel “albergue transitorio” que me llamó la atención porque en la entrada le preguntaron que cuántos éramos. Máximo le dijo que éramos nosotros dos pero que había alguien esperándonos en la habitación 11. Lo miré como esperando una explicación pero sólo miró hacia el frente, arrancó el auto y se dirigió directamente al estacionamiento de esa habitación. Bajamos del auto y la habitación estaba a unos pasos. Yo comencé a excitarme y por ende humedecerme pensando en la persona que habría dentro. Ignoraba si era un hombre o una mujer. Tal vez sería una pareja???. Llegamos a la habitación y al entrar había una espectacular rubia, delgada, con una mini blanca ajustada polera del mismo color. La luz estaba muy tenue y ella con voz muy suave dijo, “pasen, estaba muy ansiosa esperándolos”. Ella se acercó y como si nos conociéramos de toda la vida, me tomó por la cintura y me dio un beso en la boca, suave y pausado, como queriendo reconocer mis labios con los suyos. En ese momento, comencé a desvestirme pero ella no me dejó, me dijo que primero, tenía que yo desvestirla a ella. Así, le saqué la polera y sus enormes tetas quedaron al descubierto. Sin duda eran operadas, pero la verdad es que el cirujano se había esmerado. Luego, me llevó mis manos con hacia su cintura y susurrándome al oído me pidió que antes que la pollera le quitara la bombachita. Ante el pedido metí mis manos por debajo de su pollera, y tomando la tanguita desde las tiritas de la cintura comencé lentamente a bajar las manos. Al cabo de aproximadamente tres segundos y en razón de que iba muy lentamente, la palma de mi mano izquierda sintió un tirón en la tela de la bombacha era cómo si algo se hubiera soltado. Levanté la vista y vi a Máximo que le estaba besando las tetas. Inmediatamente volvi a bajar la vista y como quien no quiere la cosa, llevé mis manos hacia su cuevita, pero OHHHHHHH. Sorpresa, la cuevita no se introducía en su cuerpo sino que sobresalía, y además medía más o menos 10 cm. Sí dijo, soy una travesti. Mi cabeza parecía estallar. No entendía bien lo que pasaba, siempre creí que era capaz de reconocer un “trava” a simple vista pero evidentemente no era así. Y bueno, dije. Bajé la cara hasta su cintura, abrí la boca y me comí poco a poco ese bomboncito. Digo bomboncito porque de verdad era muy chiquita, como mucho medía 2 o 3 centímetros de ancho y parada, no era más larga que mi mano. Obviamente me la comi toda y por un buen rato. A todo esto Maxi seguía besándole las tetas y a esta altura comenzó a meternos manos por todos lados. Fuimos a la cama. Allí nos pusimos yo boca arriba “el trava” que dijo llamarse Marixa en el medio y Maxi arriba de tal forma que uno cogía al otro. Luego de un buen rato, Maxi me pidió que pasara al medio y así concretar una de sus fantasías que era verme a mi en medio de un “sándwich”. Así lo hice y poco a poco tuve mis dos orificios tapados. El culo esta vez no me dolió mucho porque Marixa se había lubricado bien y era tan chiquita que la sentí menos que cuando Maxi me mete dos de sus dedos. En esa posición y luego de unos minutos ambos acabaron cada uno en su lugar, razón por la cual sentí que la leche me llegaba hasta los ojos, jajaj. Cuando pensé que todo quedaba ahí y que le pagaríamos a Marixa para que se vaya y festejar nosotros dos a solas, Marixa dijo, “ahora te toca a vos”, mirando a Maxi, quien inmediatamente me tiró nuevamente en la cama boca arriba y, como si hubiera tomado viagra, tenía la pija dura como un mástil. Me abrió las piernas como él sabe hacer y me la metió despacito en el culo, acto seguido vi que Marixa se encremó tres de sus dedos y poco a poco fue jugando con la cola de Maxi, quien con cada caricia del “trava” endurecía más su pija. Luego Marixa se subió arriba de Maxi y poco a poco lo fue penetrando, noté como si me lo hubiera hecho a mi porque a medida que era introducido, su cara y su pija actuaban a tono. Así se lo cogió como a un perro hasta acabarle en el culo, que de paso debo decir, era virgen de pijas pero ya habían entrado hasta 3 dedos míos en muchas ocasiones y algunos que otro juguetito también. Casi al mismo tiempo en que Marixa acabó, Maxi lo hizo también con la diferencia que esta vez hubo menos leche en mi culito. Así terminó la que creo fue y será la noche más rara y excitante de mi vida. |
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Escribile un e-mail al autor: ferrota@gmail.com |
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