Hola, les voy a contar una historia un poco rara pero real, mi nombre por motivos obvios no lo daré pero digamos que me llamo Jorge, esta chica Marina, es morena de fuego, pelo hasta los hombros, con una mirada que al primer momento se apetece, sus medidas son alrededor de 92-59-90, como verán esta muy buena.
Ella y yo vamos al mismo Colegio en el mismo grupo, casi no nos hablamos pero un día al llegar casi al mismo tiempo a una fiesta tropecé con ella y quedó mi cara en frente de esos pechos tan preciosos y bien parados, ella me miró fijamente y me pregunto con un leve gemido -No vas a entrar- en ese momento sentí que esa noche no se acabaría ahí, entró ella primero y después yo, todo parecía normal, una fiesta de viejos y nuevos amigos, con cervezas y licores, con chicas que sólo te las encuentras en una fiesta y después ya no las ves nunca, hasta que unas amigas, Nayelli y Rosalba discutían quién tenía los senos más grandes, entonces acordamos un juego, la última en acabarse 5 tequilas dejaría que cada uno en la fiesta tocara sus senos, en realidad no había ni ganador ni perdedor puesto que las dos andan muy cerca de la perfección, sin más, nos juntamos los 9 hombres y las 8 mujeres, todos en circulo donde en el medio estaban Nayelli y Rosalba. La contienda no tardó mucho, uno..., dos..., tres..., cuatro..., cinco, Nayelli había ganado, entonces Rosalba pasaría con cada hombre para mostrar esos pechos gloriosos, llegó mi turno, se los tomé con cuidado mientras no dejaba de ver a Marina, los palpé y vi que sus pezones tomaban forma, en fin, pasó con los siguientes, esa noche mi objetivo no era Rosalba. Después de pasar por medio mundo Rosalba dijo que para hacer una comparación de los senos Nayelli tenía que mostrarlos también, con Nayelli fue una sensación a la cual yo ya estaba acostumbrado ya que fue mi novia hacia como 5 meses, siguió con los demás y se determinó que era Nayelli la que tenía los pechos más grandes pero Rosalba los más ricos.
Era una casa mediana, lo normal, 2 baños, alberca, balcón, sala, cocina, etc. ya entrada la noche, me acerqué a Marina, quien estaba en ese momento sola, debo de confesar que Marina tiene la gloria de los pechos de Nayelli pero quería saber si los de ella estaban ricos, me insinúe sobre ella y no tardó en caer, me dijo que desde la primera vez que cruzamos la mirada sabía que la iba a hacer mía, entonces, nos fuimos a la recámara, entramos y ella salió al balcón levantando un poco su culito ofreciéndome llevar la iniciativa, mi pene al contacto con su culito se puso duro y entonces ella se dio media vuelta, quedó con sus senos sobre mi pecho, sus pezones sobresalían por aquella blusa de seda, como hace ejercicio no necesita sostén, al momento nos besamos y sentí su cálida lengua que me atrapaba y que recorría el último rincón de mi boca, se quitó la blusa y al fin admiré sus senos, al fin, me echó sobre la cama, seguimos un rato más con los besos desenfrenados me dijo, quiero ver tu pene, al instante me quitó el pantalón y el calzoncillo, estaba teniendo una erección formidable, con su tierna mano lo tomó, lo observó y empezó a succionarlo, parecía como si me fuera a secar, con la otra mano me acariciaba los testículos, cuando sentía llegar al clímax la detuve y le dije que era mi turno, ella rápidamente se quitó los pantalones tan apretados y su tanguita, tenía ante mi la gloria de las glorias del colegio, sin pensarlo dos veces me acerqué besando suavemente su abdomen, marcado por la rutina en el gimnasio, bajé hasta que descubrí su clítoris, estaba hinchado, lo chupé mientras ella me tomaba de los cabellos y gemía, metí dos dedos en su vagina y me sorprendió la cantidad de flujo que ella emanaba, tuvo como cuatro orgasmos, estrujaba sus senos, duros, deseosos de ser poseídos, tomé uno de esos maravillosos senos y lo coloqué en mi mano, se salía por todos lados, ella llegó al quinto orgasmo, me dijo que me quería dentro de ella así que me dispuse a cumplir el ritual de apareamiento, me recosté de nuevo sobre la cama y la puse sobre mí, sus cadera apretaban mi miembro mientras yo veía el ir y venir de sus senos, los movimientos empezaron lentos hasta llegar al desenfreno máximo, ella me apretaba más y más, ninguno de los dos se pudo contener y llegamos juntos al orgasmo, ella se desplomó sobre mí, exhaustos los dos, decidimos regresar a la fiesta, al terminar las escaleras ella me lamió una oreja y me dijo que si me gustaría hacerlo con una de sus amigas en la escuela, la idea no me disgusto y me dió su teléfono, entonces en un tierno beso nos despedimos y me dijo un adiós que más bien parecía un bienvenido al mundo del placer me guiño el ojo y después se fue sin decir nada más, cada vez que me la topo en la escuela tratamos de juntar nuestras lenguas y nuestros deseos, con sus amigas y hasta con su hermana, increíble mujer que además de estar tan buena solo tiene 17 años.