Hola, voy a contarte una historia que me pasó en mi anterior instituto a los 19 años. Yo estaba estudiando administrativo, y tenía una profesora de Literatura que tenia locos a todos los alumnos y al personal del centro incluidos los profesores. Se llamaba Sandra.. cabello rubio, ojos azules, alta, labios gruesos, cuerpo redondeado, con unos pechos de impresión que enseñaba por el escote, unas piernas largas y bien torneadas y un culo que daban ganas de comértelo. Para colmo, siempre venía con vestidos que dejaban ver todo su espléndido cuerpo, se sentaba en la mesa y cuando cruzaba las piernas, siempre había alguien que se le caía el boli o cualquier cosa que tuviera en la mano. Bueno, pues un día que teníamos clase con ella a última hora, a la hora de salir, me paro en la puerta y me dijo que tenía que hablar conmigo. Como supondrás yo estaba encantado de estar un rato con ella, aunque fuera para echarme la bronca.. claro que yo no me imaginaba para que me quería, cosa que adiviné enseguida. Me dijo que tenía que esforzarme más porque si no lo hacía iba directamente a septiembre. Yo le dije que no entendía mucho de literatura, y que mis padres iban a ponerme un profesor particular como ayuda. Entonces Sandra me contestó:
-No hace falta que te tomes esa molestia, yo puedo ayudarte después de las clases. Podemos empezar hoy mismo. ¿Te parece bien?
-¡Claro! –dije yo.
Así quedamos en que me recogería después de las clases todos los días para ir a su casa.
Fue el segundo día cuando ocurrió todo. El primero yo no había podido concentrarme mucho con ese cuerpo de impresión que tenía. Al día siguiente, yo me propuse atender y hacer las cosas bien, cosa que ella notó.
-Se ve que te aplicas, Mikel, me alegro de que te vaya gustando.
Yo estaba muy relajado, pero el tono que usó para este comentario tenía un toque muy distinto al suyo, y mis pulsaciones aumentaron de ritmo. Pasado el rato, se sentó al lado mío para corregirme un ejercicio. Yo notaba sus pechos, y más aun, sus pezones duros en mi espalda, solo cubierta por una fina camiseta de algodón. Y mientras yo trabajaba en el cuaderno, Sandra apoyó su mano en mi pierna y mi polla empezó a adquirir proporciones alarmantes. Pero yo intenté tranquilizarme y seguir con mi trabajo.
-Creo que ya vas cogiendo el tema –dijo Sandra, mientras empezaba a acariciarme la pierna por el lado interior.
Fue entonces cuando debió notar el tamaño de mi bragueta, porque soltó un suspiro de admiración.
-¡Dios mío, que pedazo de paquete se te ha puesto!
-No he podido evitarlo, lo siento –intenté justificarme yo.
Pero ella, lejos de quitar la mano como creí yo que haría, la puso completamente en mi entrepierna y empezaba a manosearme.
-No te preocupes, creo que un descanso no vendría mal.
Y después de decir eso, empezó a besarme en la boca buscando con su lengua la mía, mientras me sacaba la polla fuera, que para entonces ya estaba completamente rígida como un roble. Debo decir que estoy bastante bien dotado y que entonces la tenia igual de grande que ahora, de 19 cm. Sandra se puso a meneármela lentamente mientras yo permanecía a la expectativa.
Sandra, al ver que yo estaba muy nervioso, me cogió las manos y puso una de ellas en sus tetas y otra en su culo. Este era algo espectacular, podía coger una nalga con la mano de lo redondo que era. Y sus tetas se notaban firmes por debajo de la camiseta. Entonces decidí acelerar las cosas y empecé a quitarle la camiseta que impedía que esas tetas rebotaran. Al quitársela vi que eran mejor de lo que yo esperaba.. a punto de reventar el sostén, empecé a sobarlas, estaban duras y los pezones casi rompían el sujetador de lo erectos que estaban. Entonces ella se separó y procedió a desnudarse del todo, primero la falta, dejando ver sus largas piernas morenas, luego de espaldas se quitó las bragas y el sostén. Al darse la vuelta, a mi se me caía la baba viendo esas tetas firmes que desafiaban la ley de la gravedad, y ese coño que tenía afeitado menos un poco de pelusa justo encima.
-Ahora voy a chupártela y ya veras que bueno. Pero antes desnúdate del todo.
Me faltó tiempo para hacerla caso. Cuando ya estuve desnudo, me sentó en el sofá, y se arrodilló enfrente de mí y guiñándome el ojo, empezó a lamer el tronco de mi polla, humedeciéndola hasta dejarla toda brillante. Entonces se metió el capullo en la boca y empezó a lamerlo dentro de su boca, mientras yo soltaba gemidos de placer, no podía creerlo del gustazo que sentía. Mientras movía mi capullo dentro de su boca, me miraba con ojos de viciosa empedernida, y aprecia que se esforzaba en hacer que la mamada fuese lo más ruidosa posible, cosas que me ponían de lo más cachondo. Entonces fue cuando se la metió hasta la garganta, tragándosela entera. Subía y bajaba con su boca, haciendo que toda la humedad de su lengua provocara una sensación de calor y presión que me hacían enloquecer.
Yo creí que iba a reventar, mis piernas temblaban, y me puse tan rígido que por un momento me olvide de sobarle las tetas. No habría tardado mucho en correrme, si no fuera por que ella también quería pasárselo bien. Se sacó mi verga de la boca con un ultimo lametón en el glande, amoratado y enorme gracias a las caricias tan sabiamente proporcionadas por Sandra.
Inmediatamente se echo sobre la alfombra y bario sus piernas de manera que yo veía su coño en todo su esplendor. Tarde un poco en reaccionar, pero al final me agaché y acerque mi cara a su sexo que aprecia echar chispas. Empece masajeando su clítoris y Sandra empezó a temblar, cada vez mas violentamente.
-¡Usa la lengua, si, fóllame con ella!- me decía entre gemidos.
Vaya que si la use.. en cuanto lamí un poco ese esplendoroso coño, notando su humedad salada y caliente, Sandra empezó a gemir cada vez mas fuerte, hasta que acabo gritando. Creo que se había corrido dos veces cuando gritando me pidió que la foliara.
-¡Hazlo, si, haz que la sienta dentro, follame!
Y haciendo caso de su "..amable petición".., la apoyé encima de mí y la empale de un golpe, lo que hizo que de su boca salieran los improperios e insultos más gordos que había oído a una mujer en mi vida. Al rato dejo de insultarme y empezó a gritar de placer de verdad. La sensación de calidez de su coño envolviendo mi polla, me ponía fuera de sí, y yo la hacia moverse cada vez más rápido y más fuerte.
Ella, se tendió un poco hacia mí mientras me cabalgaba y puso mis tetas en mi cara. Era una visión fantástica.. dos tetas enormes que yo lamía y apretaba poseído.
Sandra, al darse cuenta de que yo estaba a punto de correrme, se saco mi miembro, totalmente lubricado, y lo dejo descansar unos segundos, para que me calmara, porque ahora quería que se la metiera por el culo. Y lo hice, exactamente como hacia unos minutos había embestido su coño, pero más lentamente para acostumbrarla al tamaño de mi engrandecido miembro. Cuando ya la había penetrado toda, inicie los movimientos con mi cadera para penetrarla todavía más. Mientras ella gritaba de dolor, pero esta vez sin insultarme.. fue entonces cuando me di cuenta que le encantaba que la dieran por el culo, mucho mas que por el coño.
Yo casi no podía más. Empece a acelerar mis movimientos y notaba como mis testículos hervían con su contenido pidiendo salir. Rápidamente, Sandra se saco mi polla del culo y empezó a chupármela de una manera increíble. Esta otra visión, la de Sandra chupándome el miembro totalmente lubricado y brillante, fue la gota que colmo en vaso, y entonces eyacule con una potencia y una cantidad que yo no había conseguido nunca al masturbarme. Mi profesora de literatura no pudo contener el manantial de semen que salía de mi cipote, tragándose la mitad y dejando que el resto cayera sobre sus enormes tetas. Al final se puso de pie relamiéndose como una niña golosa y me beso en la boca haciendo que su lengua me transmitiera el sabor salado de mi propia leche. Estuvimos así un rato, y cuando me llego la hora de irme, me dijo:
-Creo que has estado bien para ser la primera lección. Pero va haber que perfeccionarlo más. ¿Vienes mañana a la misma hora?
Así fue como empece a tirarme a mi profesora y mis exámenes de literatura solo fueron aprobados desde entonces.