Erótica
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Tenía 20 años cuando fui invitado por uno de mis mejores amigos, Alex, a comer a un lugar muy fino a la salida de la ciudad, un sitio muy agradable, bastante espacioso, de ambiente campestre pues contaba con amplias zonas verdes. 

Él generalmente me hacía invitaciones a lugares costosos que en un principio no aceptaba, pues me sentía incómodo al no poder retribuirle de la misma manera, sin embargo, con el tiempo comencé a acceder, pues me manifestó que no habría ningún problema en ello y que lo hacía porque era una persona "..que tenía cómo".. y en realidad era un hombre muy adinerado.

Había invitado también a su novia y una amiga, que llegarían más tarde. 

Me comentó que lo había hecho así porque había notado que yo estaba muy solo desde hacía mucho tiempo y que mi ánimo no había sido el mejor después de haber perdido a mi novia. Me manifestó, también, que la chica que vendría sería muy linda, que ya le habían comentado acerca de mi forma de ser y mi aspecto físico y que se había mostrado ansiosa por conocerme. 

Remató, entonces, con la idea de que ella y yo nos llevaríamos de maravilla.

Calculo que unos 40 minutos después de habernos ubicado en la mesa llegaron ellas entonces Diana, la novia de Alex, me presentó a Marcela, una mujer hermosa de facciones muy finas y de unos 22 años. 

Hasta ese momento Alex y yo habíamos estado bebiendo cerveza pero al llegar las chicas nos dispusimos a ordenar la comida.

Mientras nos traían los platos, estuve hablando con Marcela y me pareció una mujer muy interesante, culta y de buenos modales. Cuando me comentaba que había terminado su carrera de no sé que, distraje mi atención ante la llegada de un grupo de jóvenes, dos parejas, que se sentaron en la mesa del frente. 

Una de las dos chicas llamó fuertemente mi atención por su traje y su color de piel, tenía aproximadamente 18 años. Llevaba puesto un vestido informal, poco ajustado pero en cambio muy corto de tal manera que el viento tendía a levantar demasiado la falda y la niña llevaba continuamente sus manos a la misma hasta que finalmente se sentó. Tenía un color de piel bronceado y debido a ello y al vestido me imaginé que vendría de la piscina o algo así.

Al sentarse, su cabello largo se posaba sobre su rostro, llevado por el fuerte viento que hacía. Seguí observándola durante un buen tiempo, Marcela mientras tanto me contaba acerca de su tesis y yo no tuve problema en simular que la atendía pues como la chica se encontraba justo al frente, yo llevaba mis ojos de la joven a los ojos de Marcela y viceversa. 

Llegó el momento en que Marcela me preguntó algo y no estuve seguro de lo que había sido pero era mi día de suerte y el mesero llegó a servir los platos y aproveché la situación para evadir por unos segundos la pregunta:

- ¿me decías? - te pregunté que si ya habías pensado acerca del tema de tu tesis. 

No recuerdo que respondí pero sé que no fueron más que necedades, pues mi atención seguía puesta en la chica.

Hicimos una pausa para comer y, entre tanto Diana hacía un comentario, la joven se dio cuenta que la contemplaba con furor e inicialmente me sonrió, más al ver que yo la seguía observando su expresión cambió. Su mirada se tornó pícara y la sostuvo por varios minutos, luego mojó sus labios con la lengua y dejó de verme para decir alguna cosa a sus amigos, nuevamente me miró, se paró y camino unos cuantos pasos y me volvió a mirar, de tal manera que yo entendí que quería que la siguiera.

Me excusé, me levanté de la silla y me apresuré a seguirla. Avanzaba rápidamente y cuando pude darle alcance ya estábamos lejos del lugar dónde se ubicaban las mesas, me paré enfrente de ella y cuando quise preguntarle su nombre puso su dedo índice en mis labios: -no digas nada. (susurró). 

Tomó mis manos y las puso sobre su cintura, entonces me besó ardientemente, al mismo tiempo que sus manos desordenaban mi cabello. Fue un beso largo y al terminar organizó mi cabello, tomó mi mano izquierda y me llevó caminando hasta un pequeño lago. Yo estaba muy sorprendido porque aún no le había dicho nada y ya me había besado, pero como el beso no había estado nada mal, todo lo contrario, decidí seguir el juego.

Una vez ubicados frente al lago volvió a sujetar mis manos, se dio vuelta y las puso sobre su cintura, las llevó hasta el final de la falda y luego sobre sus muslos, su piel era suave. Con mis manos recogió su falda y las llevó hacia las nalgas, entonces yo ya estaba muy provocado y las estrujé con fuerza, enseguida las llevó otra vez sobre su vestido. Posadas sobre su abdomen las subió lentamente hasta sus senos y dejó libre mis manos porque las suyas fueron a sus hombros para bajar el vestido, así pude acariciar sus senos desnudos y llevé mi cuerpo contra el de ella para ubicarme en una posición más cómoda.

Mi mano izquierda seguía sobre sus senos y la derecha fue a los muslos y luego debajo de la falda, posteriormente la introduje en su ropa interior y acaricié sus partes, cuando lo hice, ella con sus ojos cerrados echó la cabeza hacia atrás y pude ver en su rostro la expresión de excitación que se dibujaba. Su mano izquierda tomaba mi brazo derecho y con la derecha acariciaba su pezón del mismo lado.

Pasados unos segundos comencé a besar su cuello pero ella lo retiró y alejó mis manos de su cuerpo, volvió a arreglarse el vestido y me tomó de la mano llevándome hasta uno de los árboles que estaban cerca al lago. Me hizo sentar, de forma que coloqué mi espalda contra el tronco y ella se sentó sobre mis rodillas, acto seguido desabotonó mi camisa y la retiró, sin demora hizo lo mismo con la camiseta. 

Con sus delicadas manos rozó mis mejillas y me besó, posteriormente besó mi cuello y luego el pecho al mismo tiempo que yo acariciaba su cabeza. Se paró entonces, introdujo sus manos bajo su falda y comenzó a masturbarse, al verla yo me dispuse a hacer lo mismo y allí sentado abrí mi cierre bajé un poco mi pantalón y luego mis bóxers. Estimulé mis partes a lo largo de unos minutos durante los cuales ella se despojó de sus sandalias y de sus bragas de una manera muy sensual, sin embargo, su vestido seguía cubriéndole.

Se arrodilló y sujetó mi miembro y lo introdujo en su cavidad vaginal, su cabeza estaba inclinada hacia abajo y me miraba con deseo. Comenzó a moverse sosegadamente pero con el tiempo el ritmo y la excitación aumentaron, bajó su vestido en la parte del pecho y yo pude apretar sus senos mientras seguía moviéndose frenéticamente, gemía, cada vez más fuerte y sus expresiones faciales mezclaban la efervescencia y el dolor. Al rato se detuvo y asió mi cabeza para meterla bajo su falda, entonces yo la estimulé oralmente al tiempo que acariciaba sus piernas y su trasero. Posteriormente retiró mi cabeza y se arrodilló de nuevo, inclinó la suya y entonces fue ella la que me estimuló oral y manualmente.

Llegó el momento en que notándome muy excitado e intuyendo que me acercaba al clímax ella se levantó, arregló otra vez su vestido y se fue hacia otro árbol abrazó el tronco y friccionó su cuerpo contra él. Me paré, quité definitivamente mis pantalones e interiores y fui hacia ella, la tomé por la cintura y la penetré, volvió a gemir y esta vez se retorcía... minutos más tarde ella experimentó el orgasmo. Después de esto se sentó y me sentó frente a ella con sus senos contra mi espalda, me estimuló manualmente en tanto que besaba mi cuello y con su mano izquierda acariciaba mi pecho. Esto hizo hasta que yo llegara al clímax.

Nos quedamos acostados por unos minutos más y entonces ella, encima de mí, me besó, nos contemplamos un rato y cuando apreció mi intención de hablar, volvió a poner su dedo índice sobre mis labios. Más tarde fue y buscó sus bragas, sus sandalias, se vistió y me hizo señas de que la esperara. 

Imagino que fue hasta la mesa y volvió con un papelito, yo ya me encontraba vestido también y ella se acercó para introducir el papel en el bolsillo de mi camisa. Me besó otra vez y se despidió haciendo movimientos con su mano, cuando se iba miró hacia atrás y al darse cuenta que yo estaba por sacar el objeto de mi bolsillo se devolvió y apretó mi mano llevándola hacia abajo, luego se fue.

Cuando estuve seguro de que ya no podía verme saque el papel, mientras lo hice tuve la idea de que estarían allí su número telefónico y su dirección, quizá algunas palabras sugestivas, lo abrí entonces y lo leí: "..no quiero volver a verte nunca"...

 

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