Se realizaba el casamiento de un amigo y estábamos invitados a la fiesta, la iban a hacer en una casa de campo donde además había pileta, cancha de fútbol y establos para los caballos.
Esa noche pasé a buscarla por su casa a la hora convenida, yo estaba vestido con un smoking negro con camisa blanca y el típico moño negro.
Toqué el timbre de su casa y en el momento apareció por la puerta Fernanda con un vestido todo negro sin mangas, un gran escote adelante y con toda la espalda al descubierto, pero sobre todo, era súper ajustado y definía muy bien su hermoso cuerpo, realmente estaba hermosa.
Nos saludamos con un tierno y largo beso, mi mano se posó en su espalda y me dí cuenta que no llevaba corpiño, seguramente que por el modelo del vestido, eso me llevó a pensar que quizás tampoco tuviera puesta la tanguita, por lo que deslicé mi mano hacia su cola y para mi sorpresa ¡¡ no llevaba nada puesto !!, eso me hizo correr un calor por todo el cuerpo para finalmente concentrarse en mi pene, al ver mi reacción me miró con sus hermosos ojos verdes de gata y me puso su carita de insinuación, y mientras todavía tenía puesta mi mano en su cola, ella me la movía de un lado hacia otro para que la acariciara completamente y me dijo: “ Joaquín, esta noche soy tu gatita “, así le decía yo porque era sumamente mimosa y gemía como una gatita en celo.
Pasado ese momento, pero con la terrible carga de mi imaginación de su cuerpo totalmente desnudo debajo de ese liviano vestido llegamos a la fiesta, nos sentamos muy juntitos en la mesa para comer y nos servimos dos copas de champagne para brindar por nosotros y nuestras palabras fueron ¡ Para que siempre sigamos juntos y con el calor de la pasión !
Eso me hizo llevar instintivamente mi mano debajo de la mesa y de su vestido , la apoyé en el muslo y lentamente sin dejar de mirarla se la fui subiendo, sintiendo mayor calor a medida que me acercaba mas a su conchita, estiré los dedos y pude sentirla totalmente pelada, pero además se estaba mojando y los labios se le estaban hinchando lentamente por la excitación.
Comencé a acariciarla y ya podía imaginarme su sabor, cuando en ese momento vinieron dos parejas para animarnos a bailar, por lo que tuvimos que dejar las cosas calentitas como estaban y al verla pasar a mi lado rumbo a la pista miré su hermosa cola que estaba paradita, redondita y se la veía tan suave que se notaba que no tenía puesta la tanguita.
Nos pusimos a bailar un rato, pero nuestros cuerpos no pudieron estar mucho tiempo separados, por lo que nos pusimos a bailar muy pegaditos, casi tanto como cuando bailábamos desnudos.
Yo podía sentir como Fernanda comenzaba a frotarse contra mi pija, que ya estaba dura, se movía como una gatita que busca caricias, sus pechos también me los frotaba fuerte y ya se notaban sus pezones duros debajo del vestido.
Mi mano estaba en su espalda y su mano se venía deslizando hacia mi pantalón, justo en ese momento cambiaron la música y pusieron los lentos, apagaron casi todas las luces por lo que en la pista no se veía casi nada.
Fernanda aprovechó ese momento para bajarme el cierre del pantalón, me metió la mano por debajo del calzoncillos y agarró mi dura y ya caliente pija, comenzó a moverla y a masturbarme despacito para que nadie se diera cuenta, mientras al oído me decía como le gustaría tenerla metida en la concha hasta adentro y que su culo comenzaba a desearme y a dilatarse.
En ese momento la agarré del brazo y nos fuimos al piso de arriba, subimos las escaleras y entramos a un gran baño que estaba al final de las escaleras, cerramos la puerta con llave y comenzamos a besarnos desesperadamente, mientras le bajaba el cierre del vestido y éste se deslizaba por su cuerpo hasta caer en el suelo, para mi sorpresa no tenía puesta la tanguita pero si tenía un portaligas negro infartante, lo que me excitó aún mas.
Fernanda también comenzó a sacarme la ropa hasta dejarme totalmente desnudo, pero quedé con el moño negro solamente por pedido suyo.
La abracé toda desnuda y comencé a besarla como loco, estaba caliente y muy excitado, bajé por su cuello, sus hermosas y duras tetas, su pancita, para finalmente llegar a lo que mas me gusta besar, entonces primero comencé a lamerla con la lengua por los labios de su conchita y después a chuparla en forma desesperada mientras ella seguía parada, levantó una pierna para que se le abriera mas la concha y la apoyó sobre la bañadera, la dí vuelta y la apoyé contra la pared, le pedí que con las dos manitos se abriera la cola, le metía la puntita de la lengua y al sentir como se le dilataba se la metí entera, ahora sentía como gemía de placer mientras mi lengua estaba entera dentro de su culito y mi dedo penetraba su conchita lentamente, la agaché un poquito mas para dejar mas expuesta su húmeda conchita y así se la seguí chupando hasta hacerla acabar con unos hermosos gemidos y grititos de placer, en ese momento se arrodilló frente a mí y despacito agarró mi pija y se la fue metiendo en los labios, en la puntita había una gotita de leche que con su lengua la saboreaba y nuevamente se la metió hasta el fondo pero esta vez de manera salvaje, mientas me chupaba la pija descontrolada, me comenzó a meter un dedito en el culo, eso sí la excitaba demasiado y a mi también, estábamos realmente muy calientes, sentía sus labios y su lengua succionando mi pija y eso me hizo estallar en su boca y luego en sus tetas y todo el resto de mi leche fue corriendo hasta su conchita y metiéndose, Fernanda se pasaba las manos por sus tetas para encremarse entera con mi leche y con la otra mano se metía los dedos en la concha llenos de leche para sentir ese calorcito que tanto te gustaba.
Levanté a Fernanda y la puse apoyada contra la pared y comencé a cogérmela, le metí primero la puntita de mi pija y miré como abría sus labios de placer y susurraba unos gemidos echando su cabeza hacia atrás, luego la fui empujando mas y mas hasta llegar al fondo, sentía todo ese fuego envolviéndome y me volvía loco, la agarré por atrás de las tetas y se la empecé a dar bien duro, tanto que sus tetas se movían de arriba abajo y sus gemidos ya eran casi gritos de placer que posiblemente ya se escucharían hasta el pasillo fuera del baño, la volví a dar vuela y la subí a la mesada del baño, le puse los pies en mis hombros y la seguí cogiendo con mucha fuerza, ella me decía cosas obscenas como que ya tenía la colita dilatada por el placer y que quería que me la culiara como a ella le gustaba, entonces la bajé de la mesada y la coloqué casi de espaldas al gran espejo que había en la pared, me corrí un poco para que pudiera ver como se la metía por el culo, cosa que nos gustaba mucho mirarnos en el espejo y ver como entraba en distintas posiciones, apoyé mi dura pija en su caliente y dilatado culo y comencé a empujar suavemente hasta el fondo y te la metí hasta que mis testículos golpearon con tus nalgas, Fernanda estaba fascinada mirando en el espejo como entraba y salía cada vez mas con un ritmo mas rápido, era como una película porno en donde se ve perfecto la penetración y eso nos volvía locos, coloqué el espejo sobre el suelo y nos pusimos encima, ahora podíamos ver la penetración por la concha y comencé a dártela tan fuerte que mis testículos rebotaban cuando mi pija llegaba hasta el fondo, se veía totalmente claro tu conchita toda mojada, pelada y bien abierta por la posición y como era penetrada por mi dura y erecta pija rítmicamente hasta el fondo y salía hasta verse el glande para penetrar nuevamente y de repente ya no nos pudimos contener y yo comencé a acabar y a llenar tu concha de leche, era tanta que comenzó a rebalsar, a caer por los labios para finalmente quedar en el espejo.Terminamos exhaustos, nos vestimos, nos peinamos un poco y al salir del baño ya había algunas parejas esperando para entrar, quizás hubieran escuchado algo o quizás no, pero si lo hicieron, es posible que quisieran repetir tanta lujuria y sexo protagonizada por nosotros.
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