La increíble calentura
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

El viernes había sido un día muy tranquilo, ya que tuve una comida con unos compañeros y luego fui a tomar una cerveza con mis amigos, pero no fui a bailar. Desde el miércoles no tenía sexo y no fue gran cosa por lo que el sábado me levante muy caliente con unas ganas de hacerme una paja para sofocar mis ganas, pero me contuve sabiendo que el sábado es un día donde se puede picotear por cualquier lado y no estaba tan desesperado como para recurrir a la solitaria. Ese sábado salí con un amigo que hace tiempo que no salía, lo pase a buscar y había comprado una Caipiroska de limón, bebida que hace algunos años había probado pero no era de mi agrado, pues es muy dulce y fuerte. Salimos a dar unas vueltas, escuchando música y tomando la caipi, no andaba nadie en la calle porque hacía mucho frío, le dije para ir al pub donde siempre nos juntamos con mis amigos, y llevamos un vaso servido hasta el tope, cuando entramos estaba lleno de mujeres, todas hermosas bien arregladas prontas para irse a bailar, nos recreamos la vista mirando hermosas mujeres. Cerca de las 2:00, fui solo a una disco que hay a la vuelta del pub donde estábamos ya que tengo entrada libre y mis amigos tenían pensado ir a otro lado, entré y estaba lleno de mujeres, pero esta disco van guachas muy chicas o estrellas por lo que se hace difícil ganar algo, el otro boliche es más feo pero mis posibilidades se encontraban allá. Volví al pub y todos se habían marchado menos dos de mis amigos, nos fuimos en mi camioneta, y en el viaje íbamos tomando la caipiroska, cuando llegamos me tuve que rebuscar en el estacionamiento porque está lleno. Cuando iba bajando mi amigo me dice levantando la botella con el pico para abajo - ¡Se terminó! - No podía creer, me había tomado medio litro de ese veneno y estaba bien, bien mal porque cuando empece a caminar ya sentí el mareo. Cuando entramos estaba lleno de mujeres, nos fuimos a la barra con los otros muchachos de la barra y a mí me entró la euforia y me ponía a conversar a cuanta mujer pasase por mi lado, con la música y los tragos que me convidaban mis amigos entré en estado etílico avanzado y todo teléfono que conseguía de alguna mina se lo decía a mi hermano, que se encontraba allí, para que lo recordara. En plena fiesta apareció Marina, esa rubiecita de piel oscura y suave que partía todo en mil pedazos. El viernes anterior tuve mi primer encuentro sexual con ella, pero la conocía de antes, charlamos un rato y me dijo que iba a estar con sus amigas del otro lado de la pista, cuando se iba me quedé mirando su culo redondo espectacular, de esos respingones y bien levantados. En ese momento entré en un estado de calentura que no pude contenerme por mucho tiempo y además con la caipiroska y los tragos sabía que no podía seguir allí o terminaría durmiendo en mi camioneta, así que fui a buscar a Marina, hablé dos o tres pavadas y nos fuimos de allí, cuando llegamos a mi escondite me le tiré encima, nos besamos y yo ya estaba acariciando sus tetas, besé su cuello y escuché sus primeros gemidos, sus pezones se pusieron duros y erectos, dejé de tocarlos y llevé mi mano a su pepita y por encima del pantalón la acaricié suavemente para luego hacer presión, ella tomaba mi cabeza y me despeinaba mientras yo ya había conseguido levantar su buzito y con mi lengua jugaba con sus pezones. Ella desprendió los botones de mi pantalón a la misma vez que yo hacía lo mismo con el de ella, sacó mi verga que estaba dura, pero no como siempre a causa de la caipiroska, yo bajé sus pantalones y me quedó su pepita al descubierto que estaba perfectamente cuidada y depilada, pasé mis dedos sobre los labios que estaban húmedos, los separé y lubriqué la zona del clítoris, que cuando toqué se estremeció y de un salto se metió toda la verga en la boca, qué bien que la chupa, pensaba mientras yo jugaba con su pepa por el lado de atrás con su culito a mi vista, se metía la verga lo más hondo que podía, la sacaba succionando como si estuviera tomando un helado y cuando llegaba a la punta dejaba apoyado sus labios sobre el glande y jugueteaba con su lengua, 
ver esto me excitaba sobre manera, yo metía mi dedo mayor en su vagina y el índice se concentraba en su clítoris, de vez en cuando sacaba mi dedo y arrastraba algo de lubricante de su vagina a su culo con intención de meterle un dedo. Se incorporó, me dejo de lado, se sacó del todo el pantalón y se subió encima de mí y a refregarse el tronco del pene en su conchita deliciosa, me pidió que me pusiera el forro, y mientras ella seguía con sus movimientos, yo chupaba sus tetas con fuerza y hacía malabares para sacar los condones de la guantera, en esa misma posición me puse el condón y de una embestida entró toda gracias a su lubricación perfecta. Subía y bajaba, se movía en círculos, de adelante hacia atrás, y gemía con una voz algo afónica por el cigarro y el baile, que me excitaba mucho, "..ay, mi amor".. era lo único que decía, yo chupaba sus tetas deliciosas mientras con mis manos apretaba sus nalgas suaves y redondas.

Con mis dedos jugué con la entrada de la concha y sintiendo como entraba mi verga en esa conchita, fui llevando mis dedos lubricados a su culo y jugué con el acariciándolo y haciendo presión sobre él, hasta que decidí meter mis dedos, su culo no ofreció resistencia alguna, pero ella sin dejar de gemir o besarme el cuello, con su mano me tomó delicadamente el dedo que tenía introducido en el culo, se lo sacó y llevó a su nalga. No insiste más, seguí disfrutando del polvo, ella al llegar al orgasmo, se echó hacia atrás dejando una hermosa vista para mi, sus tetas grandes y firmes bamboleando y su pepita tragándose mi verga. Llegó y quedo estática, yo seguí, cambiamos de posición varias veces pero a ella se le había pasado la calentura, me dijo que no estaba bien porque hacía poco de su separación con su novio, me dijo que llegara, pero la maldita caipiroska no me dejó, estuve 1 hora dando serrucho en todas las posiciones que se pueden hacer dentro de un vehículo, pero no acabé. Me aburrí de coger porque ella estaba fría y yo por más motivado que estuviera no podía llegar. Me pidió que la perdonara y le dije que no me tenía que pedir perdón por eso. Estuvimos charlando hasta que se hizo de día y me fui. Quedamos en que ella me llamaba. El domingo me desperté con un dolor de cabeza terrible y con la pija como un garrote. Seguía mi calentura, "..no puede ser, hoy me voy a tener que coger a alguien, no puede ser, mis huevos van a explotar".. pensaba durante el día. De noche fui al pub y me encontré con unas amigas y como mis amigos no llegaban aún me senté en una mesa junto a ellas. Había varias hermosuras pero nada que pudiera sacarme de mi estado. Cuando llegaron mis amigos me levanté de la mesa y fui con ellos, a mitad de camino veo esa rubia de pelo lacio despampanante que se quedó mirando fijo. Ella era Virginia, una niña hermosa de 24 años, alta, delgada, piernas largas y un culito perfecto, de tetas no mostraba mucho pero su silueta muy bien formada atraía a todo el mundo. Había estado saliendo con un amigo y hubo una historia rara entre ellos, pero me había comentado lo fogosa que era. No sabía si me conocía pero como yo si a ella y no me aflojó la mirada le dije hola, por lo que sonrío pero no dijo nada. Desde la barra con mis amigos mirábamos como ella descaradamente se daba vuelta y me miraba. No sabía si entrar en acción o no, mis amigos me dieron manija, que con mi amigo ya no pasaba nada, que fuera al frente. Cuando se daba vuelta le sonreía y hacía guiñadas a lo que ella respondía bien, pero no quería ir hacia su mesa. Era el centro del pub pues a cada rato caía algún pajero a hablarle, pero no tenían suerte, cuando miraba hacia atrás, unos pajeros que estaban delante de mi pensaron que las miradas iban dirigidas a ellos, y comentaban entre ellos "..¡qué ganas de coger que tiene esa mina!".. y se afilaban entre ellos para ir a la mesa. De pronto ella se levantó y se dirigió al baño por lo que tenía que pasar delante de mí y delante de los pajeros, cuando pasó los pajeros la miraron de arriba a bajo pero ella ni ahí, cuando pasó frente a mí no me miró ni un poquito, me dejó pintado. Cuando volvía del baño la tomé del brazo, pero me rechazó y antes de que le dijera algo me dijo "..voy a estar allí"... Para sorpresa se puso a conversar con una mina que había estado saliendo, y pude ver que preguntó quién era yo, ya que las dos miraron hacía mí. Ya me imaginaba lo que le estaría diciendo, y mis amigos bromeaban y decían ".. le debe de estar contando la chiquita que la tenés y que te acabás enseguida, jaja"... Con la calentura que tenía y se me arruinaba el pastel. En una ella se da vuelta y con los labios me dice "..vení"... Tomé el vaso con lo poco que me quedaba, me senté con ella y su amiga, charlamos un rato, nos presentamos y ella me preguntó por qué la saludé. No me conocía en lo más mínimo, mucho mejor porque si se enteraba de quién era amigo tendría menos chances. Habían tomado unos Martini, una cerveza y ahora estaban terminando un Clericó, que entrevero, por eso estaba tan zafada mirando descaradamente hacia atrás. No se 
quería ir de allí porque decía que se iba a caer. Después de un rato de risas y charlar pelotudeces, nos fuimos los tres, ella se quedaría en la casa de la amiga porque al otro día tenía que estudiar, pero debía ir a buscar unos cuadernos a la casa. Las llevé en la camioneta, los tres sentados adelante lo que me dejó rozarle bastante la pierna, cada vez que movía la palanca de cambios posaba mi mano sobre su muslo mientras la amiga parloteaba todo el camino, ella no paró de mirarme en todo el tiempo. Cuando llegamos a la casa le dio la llave de la casa a su amiga para que fuera a recoger sus cosas y yo quedé solo con ella, apenas la amiga bajó de la camioneta nos fundimos en un beso que yo con mi calentura rejuntada le metí mi lengua hasta llegar a su garganta, ella respondió bien de bien, llegó la amiga, nos fuimos a la casa, cuando llegamos la amiga se despidió de mí y nuevamente nos prendimos en un chupón. Toqué sus tetas y qué desilusión, eran pequeñitas, y a mí una de las cosas que me atraen de las mujeres son las tetas, besé su cuello y bajé mi mano a su conchita. Cuando la acaricié me dijo con voz suave, "..haceme el amor, por favooooor".., me puso a mil, desprendí su pantalón y acariciaba su pepita toda mojada. Había que ver la escena, una rubia infartante, retorcijándose de placer y gimiendo. De la calentura que tenía, estaba dispuesto a cogerla allí mismo, en la calle, pero fue ella que dijo ".. vamos para el apartamento de mi amiga que tiene dos dormitorios, si no hacemos ruido."... Casi la tuve que llevar porque del pedo que tenía no podía estar de pie, cuando entramos, se sentía las arcadas de la amiga en el baño, me tiró al sillón, me sacó la verga y me la empezó a chupar como una condenada. Había valido la pena tanta calentura acumulada para que aquella rubia de película me hiciera una chupada fenomenal y se tragara toda la leche. Pero no, mi desilusión llegó a la cuarta o quinta embestida que se atragantó y vomitó en el living, de diosa rubia pasó a ser una cerda en menos de 1 segundo. Me dio tanto asco la escena que me subí los pantalones la llevé al baño, se la deje a su amiga y me fui. Pero, ¡¡¡la puta madre!!! ¡¡¡Solo a mi me pasan estas cosas!!!, ¡¡¡cada vez más y más caliente!!! Ya son las 3:00 A.M. y me tengo que levantar temprano y al pedo ¡¡¡porque sigo caliente!!!, me fui gritando camino a casa, en cada esquina hacia chillar las cubierta tratando de sacarme la calentura. El lunes debido al cansancio, fui al gimnasio, y a casa a dormir. Pensaba en Virginia en lo bueno que fueron las tres chupaditas que me hizo y qué linda que era. Era igual a una modelo de pasarela, alta de buenas formas, sin tetas, rubia y una carita preciosa, pensé en llamarla, pero no, mejor mañana pensaba. El Martes la llamé, me saludó muy atentamente aceptó en verme pero no hasta el miércoles. Nos quedamos de encontrar en un lugar dado, cuando ella llegó la llevé a una parte oscura cerca de la ruta y me dijo de mala manera que "..ella a lugares oscuros no iba"... Pero será posible, el otro día se comportó como una perra y ¿ahora se quiere hacer la estrella?. La llevé al parque y nos pusimos a charlar y ella se hacía o realmente no se acordaba de lo sucedido, le dije que me pidió que le hiciera el amor y me había echo una mamada sensacional. No me creyó, ella decía que no haría una cosa así, pero que si la había echo la perdonara porque ella no era así, de acostarse sin conocer a la gente. ¡Pero que putaaaaaa!, cada vez que hablaba con ella se iba reafirmando en mi el concepto de que las rubias son tontas, esta tenía un maní en la cabeza. Mi calentura era tal que mientras ella hablaba yo besaba su cuello y forcejeaba con su mano para llegar a su pepa, quería hacerla calentar a toda costa, la situación se tornó un poco violenta y a fuerza tocaba su pepa por encima del pantalón, desde el culo hasta el pubis, frotaba mis dedo con mucha fuerza. En un momento me habilitó, abrió sus piernas y dejó que la acariciara a gusto, se calló la boca, yo continué pasando mi lengua por su cuello, fue ella ahora que me tocaba mi miembro, que de tanto 
forcejeo no estaba parado, pero al solo tacto de ella se irguió tan rápido como nunca antes lo había hecho. Nos fundimos en un beso, ella desabrochó mi pantalón y sacó mi verga que si seguía así iba a explotar, me tocaba los huevos y subía hasta el glande haciéndome una pajita muy delicada. "..Al fin aflojaste maldita perra".., pensaba yo, pero como les explico la calentura que me agarré cuando me soltó y me dijo ".. ahora estamos los dos calientes, ahora llevame a casa, vos te lo buscaste"... Que hija de la madre, me hizo calentar porque ella lo estaba, y por más que supliqué y rogué no la convencí. Muy ofuscado la llevé a la casa y me preguntó cuando salíamos de vuelta, "..si no hay sexo, nunca mi amor"... Me fui súper caliente a casa, pero ¿será posible que me esté pasando ésto a mí?, tendré que recurrir al viejo método de la autosatisfacción. Cuando llegué a casa me dijeron que había llamado Marina, pero ya era tarde y me acosté tratando de dormir. Al otro día, fui a trabajar y pasé todo el día con la estaca dura, solo se bajaba por momentos, pero apenas veía a unas de mis compañeras de trabajo, ya se ponía como un hierro otra vez. Esto no daba para más, hoy saldría con Marina que me llamó, pero de noche cuando la llamé, no podía salir porque tenía un cumpleaños de una amiga. Bueno me quedaba a Virginia, pero que probablemente sería un dolor de cabeza, o a Karina, una chica que hasta hace 2 semanas salía con ella y se había enojado conmigo porque andaba con otras mujeres, pero era posible que saliera. La llamé, hablamos un rato, le pedí perdón por no haberla llamado, le dije que la extrañaba y necesitaba verla, pero ella entraba a trabajar muy temprano y no saldría hoy pero tal vez mañana, pero yo no quiero mañana, ¡¡¡quiero hoy!!!. Después de un rato de charla me dijo, "..bueno venite ahora mismo y salimos un ratito"...

Recién había salido de trabajar, no me daría el tiempo para bañarme, pero lave el pene muy bien, ya que a Karina le encanta chupar pija. Cuando llegué a su casa, toqué unos bocinazos y salió ella con su caminar inconfundible, con un jean muy ajustadito que de solo verla se endureció la estaca. No saludamos, en el camino charlamos de cualquier cosa, fui directamente a un sitio donde hay unos pinos y un paisaje muy lindo, y nunca anda gente por esos lugares. Enseguida que llegué yo comencé a besar su cuello mientras terminaba su historia, estuvimos cerca de 5 minutos así, cuando terminó de contarme puse mi mano en su teta que es de buenas dimensiones, se estremeció toda con el solo contacto y nos besamos fuertemente, ella sin ningún apuro llevo su mano a mi tranca y la comenzó a acariciar, yo tocaba suavemente sus tetas hasta sentir sus pezones bien erectos. "..¡¡¡por fin voy a descargar este acumulo de leche que tengo!!!".., pensaba mientras ahora besaba su cuello e iba subiendo su buzo hasta ver sus tetas ocultas por el sostén, qué linda vista, hay que ver qué tetas tiene Karina, son de esas grandes pero que no se caen o son puntiagudas, son redonditas y firmes, dejé al descubierto un pezón que estaba a la espera de que los chupara. Llevé mi lengua muy despacio alrededor del pezón, pero sin tocarlo para después ir acercándome más, hasta tenerlo entre mis labios. Lo chupaba con fuerza, lo ponía entre mis dientes y movía mi lengua haciendo que Karina gimiera y me desabrochara el pantalón, me empujó para que quedé recostado en el asiento, tomé mi verga y se la llevó directamente a mi boca, qué placer, ella es la mujer que mejor la chupa, es una delicia como juega con mis bolas mientras su lengua se mueve alrededor de mi capullo, se la mete hasta la garganta y saborea como si fuera lo más sabroso del mundo, yo no paraba de halagarla y decirle lo bien que lo hacía, estaba tan caliente como nunca lo había estado. Traté de bajar su pantalón pero me fue imposible, y por encima del pantalón la acaricié y ella tuvo un orgasmo, en ese momento dejó de chuparla para pegar ese gritito de niña chica que emite cuando tiene un orgasmo. Esto más me calentaba, aproveché para bajar sus pantalones y su pepita quedó al aire libre, estaba totalmente mojada, ella prosiguió su chupada y yo me dediqué a jugar con sus labio y clítoris, introduje dos dedos en su concha que me los aceptaba con gusto, movía mis dedos en círculos y besaba su espalda y nalgas, las mordía, estaba rabioso, en un estado de calentura máximo. En eso, otro orgasmo de ella, más fuerte que el anterior y grito más fuerte aún con esa voz de nenita que le sale "..por favooorr".. "..hayyyy!!".., qué pedazo de hembra, ya estaba a punto de acabar y se lo hice saber, me miró con una cara de picara y comenzó a chupar como solo ella lo sabe hacer, no me contuve más y sentí un frío que me corría por la espalda hasta llegar a los huevos y de ahí una explosión de semen salió disparado a la boca de Karina, pegué un grito de satisfacción como nunca antes lo había hecho. Fue muy largo y Karina tragaba la leche que podía, pero con la acumulación de tantos días y tantas calenturas, no daba abasto para tragar todo, el resto caía en sus manos, no dejó de chupar hasta que no dejé de gemir, qué delicia, pense que había valido la pena tanta abstinencia por el placer que me proporcione la enorme descarga. Ella me miró y las gotas de semen que había en sus manos las lamió una por una hasta que no quedó ni rastro de semen por ningún lado. Me dijo que nunca me había visto así y que la calentaba mucho cuando me ponía así. De inmediato le ordené ponerse de espalda a mi. Mi verga estaba totalmente dura, ni siquiera pestañó, y ahora contemplando la vista del hermoso cuerpo desnudo de espaldas hacia mí, ofreciendo sus nalgas, más se endureció. Con mis dedos mojé bien los alrededores de su concha, y puse la cabeza de mi pene en la entrada e hice cierta presión para que entrara la puntita del glande, gimió haciendo esto, estaba realmente muy excitada, con mi pene en la mano movía lentamente en círculos haciendo gemir a 
Karina, ello puso sus manos en mis nalgas, indicando que se la metiera de una vez, y así lo hice, con mucha fuerza y de un solo empujón quedo metida hasta los huevos, ella lanzó un grito muy fuerte que me puso como una locomotora, comencé el mete saca muy rudo, la tomaba por las nalgas y empujaba con fuerza, ella con sus manos se estrujaba las tetas con tal fuerza que me parecía que se iba a lastimar. Gritaba y gemía con esa voz de niña que se debería sentir en 1 km. a la redonda. Llegó a un orgasmo muy intenso, se retorció toda , gritando de placer, yo por mi parte en ningún momento paré de bombear, ahora ella tomó mis huevos por entre sus piernas y los acariciaba lentamente. Me ordenó que me sentara, y ella se sentó encima de mí de espaldas, tomó mi pene y se lo introdujo muy despacito, después que la tuvo adentro se inclinó hacia delante, dejando una vista hermosa, sus suaves nalgas, su culito y mi verga entrando y saliendo de ella. Ella sabía que me gusta mucho esta posición, pero yo también sé que es lo que le gusta, así que me incliné un poco hacia delante, con una mano en sus muslos acompañaba el vaivén y con la otra la llevé a su clítoris, apenas se lo toqué se estremeció toda, y empezó a hablar, de qué bien lo hacía, qué gusto le daba, y se corrió otra vez gritando como una loca y moviendo la cabeza con su larga cabellera, yo no aguanté más y le inundé la concha con mi leche, ella con sus gritos apagaba los míos, yo seguía viendo mientras acababa como entraba y salía mi verga de aquella cueva, qué polvazo, ella cayó rendida hacia atrás y sentí como mi leche comenzó a bajar hasta llegar a los huevos. Le dije que saliera de encima que me estaba chorreando, ella salió, pero llevó su boca a mi verga, que aún algún chorro tiraba y lamió toda la leche, me quitó las gotas que se habían escurrido hasta los huevos, y por esta acción mi verga no llegó a bajar y estaba poniéndose dura de nuevo, ella se dio cuenta de esto y me dijo,".. no, basta por hoy, mañana entro a trabajar muy temprano, otro día lo repetimos".., claro que si. Fuiste la que alivió mis penas, cómo no nos vamos a volver a ver. 

El viernes no anduve con nadie, y el sábado salí con Marina que me eché un gran polvo, pero no como el de Karina, que estuve con ella el domingo y fue muy bueno, pero cuando traes leche acumulada te echas los mejores polvos de tu vida

 

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