Solo Isabel (primer parte).
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Esta historia es verídica en un cien por cien y me ocurrió cuando yo tenía 25 años y era estudiante de ingeniería.
En ese momento, Roberto era mi compañero de estudios y estaba de novio con la que hoy es su actual mujer. Nos habíamos preparado el examen final de Física II y a último momento Roberto decidió no presentarse. Cuando salgo del examen me propone ir a tomar algo, yo acepte y lo dejé manejar sin imaginarme que terminaríamos en la casa de su novia, que además era la primera vez que yo lo acompañaba. Salude a todo el mundo y me dediqué a tomar cerveza hasta que apareció Isabel, la hermana de la novia de mi amigo, que era separada, que tenía 26 años, que era morena, con el pelo corto, que apenas le llegaba a los hombros, que tenía un cuerpo espectacular y además bronceado y estaba buenísima. Ya era tarde, nos invitaron a comer y como era lógico me quedé para ver que onda había con Isabel, que hasta ese momento ni pelota. Después de comer, estuve hablando con ella y Roberto decidió que era hora de irnos, yo lo quería matar. Al día siguiente cuando fui a estudiar a su casa, me dio el pase libre con Isabel contándome que estaba todo bien y que le había caído muy bien. Ahí mismo le pedí el teléfono y la invité a salir.
Creo que fue el peor principio de una relación sexual de las que nunca se imaginan, fuimos a tomar algo, ella solo tomaba té, no podíamos hablar de nada, le dije de ir a bailar, para ver si podía encarar algo y se negó, yo no aguantaba más las ganas de tener una señal mínima para pegarnos la cogida del siglo, me calenté mal y le dije que la llevaba a su casa y ahí reaccionó pidiendo perdón, porque bla..bla..bla..su ex marido, su semana de laburo etc., etc., etc.. Acepté ir a otro pub, donde nos encontramos con la madre de su amiga de trampa, yo pensaba si esta perra no quiere, esta noche me cojo a la madre de su amiguita. Salimos del pub un poco más que entonados y nos fuimos para su casa. Mientras manejaba ella se apoyo en mis piernas como haciéndose la dormida, yo estaba al palo y se lo hacía sentir. Cuando llegamos a la casa, vemos que todavía estaba la camioneta de mi amigo Roberto y apenas nos miramos, ella me dijo que no pare y que siga una cuadra más y sin perder más tiempo haciendo que buscaba algo apoyó su mano en mi pene. Apenas paré el auto empecé a besarla como para una final de campeonato, sus pezones se pusieron duros y se notaba al roce de los cuerpos, cuando le desabroché la blusa y empecé a besarle las tetas, deslicé mi mano por entre sus piernas y me encontré con su ropa interior toda mojada. Ella por su parte, me besaba el cuello y se aferraba cada vez más fuerte a mi pija, que en ese momento estaba cada vez más grande, se pasaba la mano por su vagina y frotaba mi pija. En ese momento decidí reclinar el asiento y fue una maravilla, ella agarrándose bien fuerte de mi pija, pasó su pierna por sobre mi cabeza y mientras yo le sacaba la braga, ella empezó a succionar mi glande, yo en ese momento pude ver toda su hermosa conchita húmeda con sus jugos. Sin esperar más, me puse a chupar su jugo vaginal, que era delicioso, luego jugué con mi lengua y su clítoris hasta que este estuviera un poquito duro para terminar apretándolo con mis labios y empecé a sacar y meter un dedo de su concha. Yo concentrado en lo mío, no me había dado cuenta que ella era una experta chupadora de pija y que no sólo hacía que mi pene llegara hasta su garganta sino que me había lamido los huevos y me los estaba succionando como una aspiradora.
Con mis dedos adentro de su vagina y su culo empezó a gemir y me pidió más velocidad para acabar, y su acabada fue magistral, una vez que había acabado me dijo "..ahora te toca a vos".. y empezó a chuparme la pija y los huevos de una forma que no pude aguantar mucho más, llenándole la boca de semen que ella tragaba sin ningún tipo de remordimiento y que por su forma de chupar tenía ganas de seguir tomando.
Cuando mi primera eyaculación estuvo finalizada, ella no paró de chuparme la pija hasta ponerla dura nuevamente y me pidió que la penetrara. Yo agarré sus nalgas, que estaban en mi cara, la empuje hacia el parabrisas y la puse de espaldas a mí y ella acomodo mi pija en su concha y empezó a subir y bajar haciendo círculos con su parte pélvica sin parar hasta acabar dos veces más. Un poco cansada, me pidió cambiar de posición y la puse boca arriba, la penetré y empezó mi arremetida contra su sexo que fue de lento a rápido, acabando los dos en un éxtasis total. Estuvimos abrazados un rato más en el auto, seguimos besándonos hasta que decidimos volver a su casa. Ya no había nadie cuando llegamos y me ofreció si quería tomar algo. Me llevó un café con un vaso de agua al living donde yo la esperaba y mientras ella tomaba su té, yo mi café y charlábamos boludeces, empezó un nuevo franeleo donde yo desabroché mi pantalón y me lo baje como para liberar mi pene y ella se levantó la falda, corrió la braga y se sentó arriba de mi pija empezando nuevamente con su movimiento circular, duramos así media hora, yo abrazándola por la espalda y tocándole las tetas, hasta que la tiré en la alfombra y ella como una perra me entregaba su concha, donde nuevamente acabamos los dos rendidos en la alfombra. Nos cambiamos, terminé el café frío, eran como las cinco de la mañana, nos despedimos y dijimos mañana hablamos. Cuando me estoy subiendo al auto, ella se acerca, me da un beso, me toca la pija y me dice "..llamame ¿dale?".. y cierra la puerta.
Después de esa noche yo pensaba "..esta relación recién comienza y la voy a disfrutar"...
Al día siguiente y después de dormir lo necesario para reponerme, fui a estudiar a lo de Carmen, una compañera de facultad, que estaba separada y le conté lo de la noche anterior con Isabel. Ella no tenía ningún problema de hablar de esas cosas conmigo, porque era como un amigo más, además estaba de novia con un conocido y seguía con quilombos con su ex marido.
Alrededor de las siete de la tarde llamé a mi casa y me dijeron que me había llamado Roberto. Me comunique con el y me dijo que Isabel quería que la llamara. Cuando la llame a Isabel quedamos en que me pasaba a buscar por la estación de tren San Isidro, para vernos. Le pedí algo de plata a mi amiga, un poco de desodorante y perfume y cuando voy a salir para San Isidro, apareció el guanaco del ex marido de mi amiga y se armó el quilombo porque pensó que yo era el que me cogía a su ex mujer y yo lo único que quería era ir a encamarme con Isabel. Aclarada la situación con el guanaco, me fui a tomar el tren para llegar a San Isidro lo antes posible.
Isabel me estaba esperando en su auto y nos fuimos a Bahía Victoria, un pub con vista al río que en su momento estaba bastante bueno. Estuvimos hablando de boludeces hasta que en un momento me planteó que su preocupación era que yo no hablara con Roberto de lo que había pasado, porque era muy bocón y ella no quería que la familia supiera. Al escuchar esto, me hice el pelotudo y le dije que no se haga problema, pero por otro lado pensaba que Roberto siempre me la quería presentar y me había dicho que estaba bárbara, por lo tanto entiendo que alguna vez le tiró los galgos y esta lo sacó cagando.
Cuando terminamos la charla y salimos del pub, nos subimos al auto y era increíble, pero la relación hasta ese entonces, tenía como lugar predilecto para el comienzo de cualquier momento sexual, franeleo previo, cachondeo, llámenlo como quieran, los autos. Empezó en ese momento una batalla campal de besos y manos en genitales que fue increíble, tanto que el cuidador del estacionamiento tuvo que irse porque no lo podía creer y nos golpeo la ventana del auto, a lo que respondimos con una buena propina por cuidarnos el auto y el tipo se fue. Decidimos irnos del lugar a terminar la noche en un hotel alojamiento, hecho que nunca llegó a concretarse porque a Isabel, si algo le gustaba, era chupar pija y una vez caliente no había quien le sacara la idea de la cabeza ni la pija de la boca. Así que, mientras yo manejaba tratando de llegar rápido a algún hotel, ella me iba chupando la pija como una experta, se metía todo, cabeza y tronco hasta la garganta, luego y muy despacio iba subiendo y cuando llegaba al glande lo besaba y rodeaba con su lengua. Su calentura era tan grande que sus dedos entraban y salían de su vagina, que ya estaba bien lubricada y con su mano mojada, acariciaba el tronco de mi pene, lo lubricaba y se lo volvía a comer. Fue en ese momento, después de haber manejado unas pocas cuadras, cuando busque una esquina oscura, para que la felatio tuviera un buen final, recline el asiento, me bajé los pantalones y mientras ella seguía succionando y chupando mi pedazo, empecé a hacerle una paja de dedos y lengua que la hacía gemir. Ella al sentir que mis dedos entraban y salían de su vagina haciendo un movimiento circular y que su culo se estaba dilatando debido a los lengüetazos y la succión que mi boca hacía en su orificio empezó a acelerar el movimiento de su cabeza y a succionar cada vez más fuerte, llegando en algunos momentos a producir cierto roce de sus dientes con mi pija que fue algo glorioso acabar en ese momento. Como no podía ser de otra manera, Isabel se tragó toda la leche que me sacó en esa gran chupada, acabando ella al mismo tiempo en el momento que sintió que su intestino se salía por su culo y me pidió que siga succionando su culo y que no parara de hacerle la paja. Fueron una felatio y una masturbación monumental y todavía nos faltaba llegar al hotel alojamiento donde la cogida sería aún más intensa.
Después de salir un par de veces más con Isabel, la relación ya estaba más que encaminada, considerando que mi tiempo era escaso debido a la época de exámenes finales. Mi último examen final del año era unos días antes de la fiesta de año nuevo, y después de rendirlo, Isabel me había invitado a comer a su casa. Para mi sorpresa cuando llegué, me contó que toda su familia, se había ido de vacaciones por un mes y que ella se quedaba sola en la casa. Comimos en la galería que daba al jardín, charlamos de boludeces, fumamos unos cuantos cigarrillos, se imaginan que no era para desaprovechar la situación de tener una casa con pileta, dos personas del servicio doméstico que estaban a disposición todo el día, considerando que uno vivía en un departamento en el centro de la ciudad.
Esa noche hacía un calor insoportable y era prácticamente una obligación proponer bañarse en la pileta, hecho al cual ella asintió. Entonces fue cuando me puse mi traje de baño y me fui para la pileta, sólo pensando en pasar un momento agradable y sin sufrir tanto calor. Esa intención fue de corta duración al verla llegar a la pileta con una bata de toalla blanca y su bikini negro. No hubo mucho tiempo para pensar nada, ya que, se sacó la bata y se tiró a la pileta, llegó hasta donde estaba yo y empezamos a besarnos. Como era de imaginar, a los pocos minutos se podía ver en el fondo de la pileta mi traje de baño y el bikini de ella. Yo estaba tocando el cielo con las manos, era mi primera vez en una pileta. Era complicado porque, como Uds. saben, el agua no es un buen lubricante, pero a nosotros no nos importaba nada, así que nos acercamos a la parte baja, yo me senté en los escalones de la escalera, ella se subió arriba mío, abrió sus labios vaginales y metió todo mi pene dentro de su vagina y empezó a subir y bajar, tratando que en cada bajada entrara un poco más. Así fue como acabó dos veces y yo me estaba agarrando de los bordes de la pileta para que no se acabara este momento que era extraordinario. Entonces me dijo, dejame a mí abajo, y se puso en la escalera en cuatro patas dejando que el agua apenas tocara su bello púbico, yo al ver su almeja me metí en el agua hasta los hombros y empecé a chuparle la vagina, hasta con la lengua masajear su clítoris y dejarlo bien erecto, En ese momento la penetré y con una mano me agarraba de su cintura y con dos dedos de la otra hacía una penetración anal. Este fue el final de la pileta, el momento en que los dos acabamos, nos aflojamos y nos fuimos hundiendo en la pileta para separarnos, juntarnos en un beso y nadar un poco juntos.
Salimos de la pileta y nos fuimos para la casa. Isabel, le había pedido a la mucama que dejara café hecho, así que, después de secarnos, nos sentamos a tomar café, fumar unos cigarrillos y mirar algo en televisión. Después de una rato de charlar y estar abrazados, empezamos a besarnos y ella metió la mano por adentro de mi pantalón y empezó a acariciarme. Minutos después los besos se habían convertido en manos que iban y venían por todo el cuerpo con la presión necesaria para hacer sentir y excitar al otro. Entonces ella me dijo de ir a su habitación. Cuando llegamos nos tiramos en la cama, nos fuimos sacando la ropa poco a poco hasta terminar completamente desnudos. Yo empecé a besarle desde la punta de los pies subiendo por todo su cuerpo. Cada vez que yo pasaba con mi cara cerca de su sexo, ella me agarraba la cabeza como para que me quedara un poco más, pero yo hacía un poquito de fuerza para llegar a sus tetas y allí jugar con sus pezones endurecidos y luego llegar a su oreja y bajar por su brazo y terminar en su mano que estaba en su vagina, que estaba húmeda. Empecé a tragarme todo lo que venía de su vagina y ella empezó a gemir y a hacer movimientos circulares con su pelvis, al ver esto, la penetré con dos dedos y subí hasta llegar a su boca, besándola para que no gritara, cuando acabó me dijo que le tocaba a ella y se acomodó para chuparme la pija. Fue una chupada monumental, un 69 espectacular, ella se tragó toda mi leche y no dejó de succionar un solo segundo hasta dejar mi pene erecto y sentarse arriba y clavárselo hasta el fondo. Cuando pude acomodarme, me senté en la cama, ella se acomodó y seguía subiendo y bajando sobre mi pija, así que hice un poco de fuerza, la alce sin dejar que mi pija saliera de su vagina, la acosté en la cama, tomé sus piernas, me las puse en los hombros y empecé a clavarla como para terminar una noche de cogida gloriosa que se dio en el momento que ella dijo basta, por favor y acabamos los dos juntos.
Nos quedamos abrazados en la cama, nos besamos, ya eran las 5:00 de la mañana cuando me invitó a quedarme con ella, ya que, como les conté antes, toda su familia estaba de vacaciones y nosotros dos solos con toda la casa a nuestra disposición. Tanto me gustó la idea que tres día después, volví a mi casa para avisarle a mis viejos que vivía y festejar con ellos el nuevo año, pero solo iba a estar allí hasta el brindis, porque después me encontraba con Isabel para salir en la noche de año nuevo.

 

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