El anden estaba atestado, no cabía un alfiler. Era el cuarto tren que cancelaban por problemas eléctricos y la gente se estaba amontonando en los andenes. Algunos trenes estaban cargados de gente, otros a medio llenar y algunos pocos con las puertas cerradas esperaban a ver las decisiones de la gente de metrovias.
En invierno viajar es infernal y más en estas condiciones, todos abrigados cuando subimos al tren, cerrado, lleno de gente y apretados el calor se hace intolerable.
Algunas personas habían comenzado a sacarse sobretodos y amontonarlos en los brazos doblados, haciendo mas bulto y menos espacio.
En uno de los amontonamientos de las puertas vi dos chicas que estaban justo en este proceso de sacarse el "..breto".. una de ellas tenia pantalón de vestir, bastante ajustado, con lindas piernas. la otra una mini no muy corta pero suelta y botas y lo mas copado medias rojas. Caminando sin dirección aparente me fui acercando para ponerme a tiro. Cerca de ellas me mantenía mirando a los lados y esperaba. Estaba lo suficientemente cerca como para seguirles el paso pero no tanto como para entrar en su campo de visión.
Al fin de cuentas anunciaron el tren y mientras este llegaba al anden me saque mi sobretodo como todo el mundo y lo doble sobre mi brazo derecho. En el amontonamiento me pegue a ellas tratando de no perder pisada pero mantener mi existencia totalmente desapercibida.
Se lleno en menos de un parpadeo y ellas, que se mantenían enfrentadas quedaron conmigo casi interceptando su charla. Mi cara neutra y mi brazos por debajo de "..breto".. aguardaban la próxima embestida.
Allí donde no cabía un alfiler entro una nueva camada de gente y los cuerpos se pegaron más y más. Allí mi mano salió disparada hacia la de pantalones, apoyando suavemente, casi sin quererlo el dorso sobre su pierna. No hubo reacción y de a poco, en forma casi imperceptible fui subiendo hasta la unión de sus piernas. Sentí la unión y ella no daba muestras de haber sentido el contacto. Aprovechando inexistentes vaivenes hice pequeñas presiones hasta que mi mano, abierta, se coló entre sus piernas.
La morocha comenzó a moverse sutilmente y al cabo de unos segundos una bolsa se interponía en mi destino. Mi cara de poquer continuaba con la mirada perdida en el horizonte.
Cambiar el "..breto".. de mano sin que se viera y que no se notara fue todo un arte de prestidigitación. A todo esto la morocha continuaba la charla con la teñida de mini, sin haber dado la mas mínima muestra del contacto.
Al fin de cuentas el tren cerro sus puertas y con una leve sacudida arranco. Ese fue el movimiento que esperaba para terminar de hacer los ajustes posicionales. En breve mis manos habían encontrado el límite de la pollera y aprovechaban sutiles movimientos para que sus piernas sintieran el dorso de mi mano.
Al poco de esto deje el dorso contra su pierna por sobre la pollera y a veces estiraba apenas los dedos sintiendo las medias en mis yemas. Nuevamente y de a poco comencé las acciones y aprovechando el movimiento de la gente y el tren deje que mis dedos se movieran por la piernas, que levantaran apenas la mini y la mano se apoyara completa sobre sus medias.
Los movimientos de ella eran normales y continuaba su conversación, sin dar muestras de sentir el contacto pero sin rechazarlo. esta situación en cierta medida me alentaba, pero también me asustaba. Y eso me excitaba aun más y me incentivaba a seguir. Ciertamente no podría haber dejado en ese momento.
Ya totalmente desacompasado con los vaivenes del tren con el dorso de la mano la acariciaba, subiendo y apretando sutilmente, pero cada vez más. Ya no cabía duda que me sentía, aunque su actitud era neutra como una piedra. Decidí tomar un riesgo mayor e invertí la posición de la mano, es decir, deje de acariciarla con el dorso para utilizar la palma. Ella acuso un leve acomodamiento, que no mejoro ni perjudico mi posición, pero las cartas estaban echadas.
Mi vista seguía leyendo el mismo cartel desde hacia dos estaciones y tarareaba inexistentes canciones a fin de tragar saliva, ya que se me había secado la boca.
Mi mano sin subir ni un milímetro de donde había quedado, comenzó a moverse, dedo a dedo, apretando y aflojando. Cada uno de mis movimientos esperaba ser correspondido con un movimiento de aliento, pero ella se mantenía incólume. La cuestión quedaba en mis manos.
Como unos pocos instantes antes, no podía concebir la idea de cortarla. Tome aire, junte coraje y apreté la mano contra su pierna mas fuerte de lo que había hecho hasta ese momento. después de eso quedaría claro cuales eran las dos posturas.
Apreté y no solté, deje la mano presionando contra ella, que sintiera mi calor y sintiendo el de ella.
Su reacción me sorprendió, pero mantuve un mínimo de compostura. Allá adelanto todo su cuerpo hacia la amiga, acerando su boca al oído para decir algo. La conversación se desarrollaba a pocos centímetros de mi, pero por razones obvias no yo escuchaba nada. El movimiento de ella solo le permitió avanzar unos pocos centímetros, pero con ese movimiento corrió levemente su posición dándome un poco mas de frente y menos de perfil.
Mi mano incremento levemente la presión y comenzó a subir por las medias, acariciando, subiendo y bajando, haciendo que sintiera cada uno de los dedos. Unos centímetros mas arriba la textura de las medias cambio, ya no era la misma superficie uniforme, sino que era mas ajustada y pocos centímetros mas arriba desaparecía.
Para dejar lugar a la piel, pura y suave. Ardiendo casi tanto como mi mano. Me costo entender lo que sucedía e incorporarlo a mi cerebro, pero mi mano no se había detenido, e incentivada por ese "..regalo".. se había alojado entre ambas piernas, al contacto de la sutil tela de su bombacha.
Cuando mi mano mano extendida se encontraba presa entre sus piernas apretó juntándolas, en una acción que me resulto totalmente estimulante. Unos instantes después, con un leve desplazamiento, abrió las piernas liberando mi mano y haciendo mas espacio del que había segundos antes. Aprovechando la habilitación, mis dedos comenzaron a recorrer su bombacha y a jugar sobre el limite de su elástico entre sus piernas. De a poco dejaba ingresar algún dedo, sintiendo su vello en mis manos.
Unos empujones en mi espalda me obligaron a retirar la mano y el intercambio de pasajeros producido en la estación mas importante hasta ese momento cortaron todo el clima. Mientras entraba gente nos organizamos para volver a quedar cerca, pero esta vez mas de frente.
El tema era que ya no había tanta gente y todo debía ser mas sutil. Una vez cerradas las puertas y mientras ellas continuaban su conversación volví a meter mi mano, sus piernas ya me esperaban separadas y llegue a su bombacha inmediatamente, la próxima estación dejaría el tren mas vacío y complicaría las cosas.
Apenas llegue a la bombacha deje que dos de mis dedos corrieran bajo ella, escarbando suavemente hasta llegar a su clítoris. Estaba empapada y ella no pudo evitar un pequeño respingo que disimulo con una leve tos y llevando su mano a la boca. Sus piernas se cerraron como un calabozo y mis dedos hurgaban en su humedad, pero cuando apenas empezábamos a disfrutarlo, otra vez los movimientos de gente cortaron la actividad.
Llegó la estación, ellas se despidieron y bajó mas gente de la que subió. Ambos quedamos cerca y sentía como me miraba. Levanté la mano y mirándola, lleve mis dedos a la boca, disimuladamente los chupe y volví a meter la mano bajo el sobretodo doblado, acercándome a ella.
Ella se fue contra la puerta y quedamos enfrentados, movió su sobretodo hacia la izquierda y yo hice lo propio hacia la derecha, lo que dejaba en el medio una distancia razonable de separación, pero a oscuras de cualquier otro pasajero.
Antes de que la puertas se cerraran había estirado mi mano, ahora podía ver el espacio vacío y mi accionar. Ella se puso un poco de perfil y saco una revista. Mi mano levanto su mini y vi la división entre medias y piel, el blanco de su bombacha y luego deje avanzar mi mano. En pocos segundos había encontrado su zona húmeda, que parecía estar esperando por mi. Yo estaba totalmente excitado, pero no podía hablarle. Tenia la garganta seca y no quería cortar la magia del momento.
Acaricié su clítoris y vi como se mordía el labio inferior. deslice más mis dedos, que inspeccionaban en busca de su agujero y sentí como aflojaba levemente sus piernas para dejarlos ingresar.
Apenas mis dedos invadieron su profundidad sentí un fuego que me corría por el cuerpo, sentí la inmensa presión de sus piernas y vi como apretaba la revista con pasión contenida.
Quería hacerla acabar antes de hablarle.
Pero enderezó su cuerpo, me miró a los ojos y me dijo: - Bajas en la próxima?
Saqué mi mano rápidamente, me hice a un lado, dejándole paso y la vi bajar. No volvió la vista ni una vez.
No volví a verla nunca mas.
Pero esa noche, en casa, mis fantasías revivieron esos momentos terriblemente, haciéndome transpirar solo y en la cama. La fantasía no termino allí, en mi imaginación me bajaba con ella y la cosa seguía...