Me llamo Javier, tengo 40 años, soy constructor de viviendas, soy de 1,76, morocho, hago deportes, por lo cual me mantengo dentro de todo bien. Tengo dos hijos y una hermosa mujer. Siempre me gusto ver otras mujeres, son hermosas, mas en Argentina (el que conoce el país sabe de que hablo). Pero lo que sucedió con mi vecina no me lo imaginaba.
Se mudaron hace un año en la casa en la que coinciden los fondos, el cual esta separado solamente por un alambrado. Se llama Mariana, es morocha, 1,65 mts y muy buenas formas, piel blanca, ojos color miel y unas pecas dispersas en sus mejillas y entre sus senos. Me gusto desde que la vi por primera vez, como veo a muchas.
Todo comenzó cuando su perra se cruzaba a mi terreno para jugar con mi perro. Estaba en casa solo, mi esposa trabajaba y mis hijos estaban en el colegio. Trabajaba en la computadora realizando unos presupuestos. Siento que llaman desde el fondo de la casa, era ella, se había pasado la perra. Me pidió que por favor la pasara para su terreno. Agarre la mascota y se la alcance. Nos pusimos a charlar de banalidades sobre los perros, la familia, etc. Mientras hablaba, me dedique a observarla bien. Tenía unos pantalones de algodón bien pegados al cuerpo, una remera blanca sin sujetador, lo que dejaba ver unos pechos muy formados y firmes y un saquito suelto. A través de la charla creo que se dio cuenta de que la observa, se puso colorada y creo que le dio vergüenza. Nos despedimos, sin dejar de verla cuando se iba, moviendo su cadera de forma casi diría para seducirme, pero enseguida se me fue la ida, pensando que era mi imaginación.
Desde ese día no deje de pesar en ella, a veces haciendo el amor con mi esposa me imaginaba que era con ella.
Pasaron unas semanas y me entere por el almacenero que se había peleado con el marido y que estaba sola. No se imaginan los ratones que se me volaron. Pero me convencí que nada pasaría.
Hasta que paso. Un día volví a casa luego de recorrer las obras y me dispuse a trabajar en los papeles atrasados. Puse el auto al garaje y cuando esta entrando a la casa siento su voz desde el fondo del terreno. Al acercarme me pregunta si podía ir a su casa que tenía algo que consultarme. Por supuesto que fui. Al entrar me hizo pasar a la cocina me senté en el desayunador y me convido con un café. Me contaba que tenia que arreglar el techo por que tenia filtraciones. Mientras iba de un lado a otro paseándose frente mío. Tenía puesto una bata de toalla, una toalla en la cabeza por estar recién bañada. Era un espectáculo, el cual ella se aseguraba de que yo lo vea en su totalidad. De pronto se agacho para buscar algo en piso y dejo ver sus hermosos pechos. No aguante mas, la agarre de un brazo, y le di un beso suave y húmedo. Esperaba su respuesta con un cachetazo, pero no fue así, no me dijo nada, solo me miro a los ojos y se entrego. La volví a besar con un poco mas de pasión, no quería apurarme, debía ser suave, además teníamos tiempo. Le recorrí el cuerpo lentamente a través de la bata. Al llegar a las nalgas las apreté levemente. Recorrí mis labios por su cara, baje por su cuello hasta sus hermosos pechos, los cuales bese y lamí con mucha dedicación, era un aroma hermoso el que despedía su cuerpo. Gemía y ronroneaba como una gata. Me dijo que hace mucho que me quería tener. Se separo me agarro del cinturón y me llevo a la pieza. Me dijo que la dejara hacer. Me quede parado al costado de la cama. Se desnudo por completo, era hermosa, con dulzura me desato los zapatos, me saco las medias, me desabrocho el cinturón y bajo el cierre del pantalón. Me saco el pantalón, la camisa y me beso profundamente, temblaba de placer. Bajo nuevamente besándome todo el cuerpo, cuando llego a mi calzoncillo beso mi pene por encima del mismo, yo estaba re excitado. Saco mi miembro de su escondite y lo empezó a lamer lentamente. Reconozco que generalmente tengo buen sexo con mi esposa, pero esta mujer me estaba volviendo loco. Se introdujo el pene integro en la boca y sacaba con suavidad, luego lamía mis testículos y mi ano, mordisqueaba mis nalgas y volvía a mi pene. Le comente que no daba más que me haría acabar, me dijo que la quería en su boca, aumento el ritmo y acabe caudalosamente, le chorreaba el semen al costado de la boca. Me temblaron las piernas, me siguió chupando no dejando que cayera, para mi sorpresa se mantuvo firme. La acosté en la cama y me tire a su lado, la acaricie y la besaba con pasión, mientras mis manos se dirigían a su sexo. Cuando llegue estaba mojada y latiendo, introduje suavemente un dedo, luego dos, sentí su clítoris duro y su vagina caliente. La di vuelta y la puse en cuatro, me dedique a lamerle el culo y la vagina con suavidad, introduje mi lengua en su interior y masajie su clítoris. Acabo en mi boca con gritos de placer, dulces y suaves. Me dijo que la quería adentro ya. No me hice desear, como estaba se la introduje suavemente, cuando estuvo toda adentro me quede quieto sintiendo como latía en su interior, ella se empezó a moverse y yo también, la penetraba y le acariciaba los pechos, pellizcaba sus pezones y le mordisqueaba la nuca. Acabo nuevamente y se derrumbo. Descansó unos minutos me agarro nuevamente el pene con su boca, chupándolo con mucha pasión, cuando lo tuvo bien parado me pidió que le hiciera la cola. La puse boca abajo, con una almohada debajo de su pelvis, moje con saliva su ano y apoye mi miembro, ella abrió las nalgas con sus manos y me pidió que lo hiciera despacio, empuje lentamente, y se introdujo la cabeza con un poco de dificultad, grito y mordió las sabanas, empuje nuevamente y quedo la mitad afuera, me detuve esperando que se acostumbrara y luego la introduje hasta el fondo, bufaba y se puso colocara, pero pedía mas mientras me insultaba, cabalgue sobre ella primero lentamente, luego con mas velocidad. La volví a poner en cuatro y mientras la penetraba le acariciaba la vulva y el clítoris, volví a acabar dentro de su culo. Ella tuvo su tercer orgasmo. No quedamos rendidos en la cama, no lo podía creer lo que había pasado, jamás me imagine la hembra que era esa mujer.
Le dije de mi condición de casado y con hijos. Me aclaro que lo nuestro tenía que ser solo sexo y que jamás me traería problemas con mi familia, pero de vez en cuando me realizaría una consulta profesional.