Sexo del Bueno
Enviado por Oscar el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Cuando inicié aquella charla atravez de una chat, jamás imaginé que algunas
horas de ocio y aburrimiento me llevarían por los caminos que recorrí.

Como hombre que soy quería establecer charla con alguna mujer, de cualquier
lugar, tipo, edad, credo. Lo importante realmente era llamar la atención de
alguna fémina que me ayudara a gastar el tiempo que debía esperar para que
un proceso de respaldo que estaba haciendo finalizara. Mi táctica era enviar
mensajes privados a todos los "..nick-names".. de mujer que aparecían y luego
esperar a ver quien se dignaba a contestar.

De esta manera logre contactar a mi amiga, que llamaré en este relato Lucy.
Me contestó el saludo, y luego empezamos con el trivial juego de preguntas y
respuestas comunes en estos sitios, para mi eso era suficiente pues como
mencioné mi objetivo era simplemente dejar pasar el tiempo.

La charla resultó mas interesante de lo que pudiera yo haber imaginado y
cuando mi computador me avisó que la tarea de respaldo estaba terminada,
hice caso omiso y continué "..conversando".. por lo menos una hora más. Al
llegar el momento de despedirnos me sentí triste pues realmente disfrutaba
intercambiando ideas con aquella mujer. Parece que ella también la estaba
pasando bien y quedamos de entrar al chat al día siguiente a la misma hora.

Así fué como comenzó esta pequeña bola de nieve a rodar, cuando realmente me
percate de lo que estaba sucediendo, caí en la cuenta de que pasaba mas de
seis horas diarias hablando con Lucy y cada vez me parecía mas interesante.

Sabía que era de Colombia, que era casada igual que yo y que tenía tres
hijos que son su adoración. La edad, ocho años más que mis treinta de ese
entonces, su vida transcurría entre gerenciar una importante empresa allá en
Colombia y luego en su casa atender con maestría a sus hijos y lidiar con el
alcoholismo de su esposo.

Mientras más platicabamos mas afines nos volvíamos, ya no encontraba yo las
horas para llegar a mi oficina y buscarla en esta red inmensa de conexiones
innumerables, donde muchos recurrimos diario por motivos tan distintos como
accesos tiene.

El tiempo aumentó nuestra confianza y así no bastaron para nosotros el chat,
ni los e-mails, decidimos entonces que nos enviaríamos fotos digitalizadas
para conocernos aunque sea así a la distancia, y lo hicimos.

Menuda sorpresa me llevé pues realmente la foto mostraba una dama preciosa,
yo particularmente no me considero la última bebida en el desierto así que
no esperé sorprenderla mucho, dicho sea de paso soy alto, 1.83, moreno ojos
café y pelo negro, nada que destacar realmente, pero por dicha al parecer
todo el conjunto no luce tan mal a la vista del sexo opuesto.

El siguiente paso fue escucharnos, de manera que coordinamos una hora donde
yo la llamaría desde mi oficina a la suya para por fin oír al otro lado a
esa persona que se había convertido en una parte escencial de mi vida. Me da
risa recordar como me temblaba el pulso el día de la llamada, me sudaban las
manos y la sosobra me provocaba un nudo mental que impedía a toda costa que
recordara lo que durante incontables horas pasé planeando que le diría.

No había mas que hacer, la hora llegó y mi ciber-novia esperaba mi llamada,
marqué, me contestó su secretaria, le pedí que me pasara con Lucy y ella
reclamó mis datos,atiné a responder dígale que es Alejandro desde Costa
Rica, diez segundos de esa espantosa música de espera y luego llegó a mis
oídos por primera vez la voz de mi adorada Lucy, nerviosamente la saludé,
ella notó mi inseguridad en la voz y me dijo: - Tranquilo mi amor, soy la
misma que te escribe a diario y que te ama, solo que ahora me das la
oportunidad de decírtelo y que escuches de mis labios que te amo.

En ese momento mis nervios se desvanecieron, y con una emoción que no podía
controlar le contesté que yo también la amaba, y mucho. Que nuestro amor se
erguía por sobre muchos que decían ser grandes, pues las distancia para
nosotros si bien constituía un obstáculo para nuestros cuerpos, ya nuestras
almas estaban unidas hacia mucho con un lazo invisible, imborrable, eterno.

Hablar ese día y hacerlo a diario fueron la misma cosa, ahora no solo
chateabamos sino que conversabamos telefónicamente. Me volvía loco escuchar
su ronroneo sensual cuando me lanzaba alguna frase atrevida, era toda una
artista de la sensualiadad y en mi tenía a su mas fanático seguidor cuyo
miembro crecía y se encogía al mismo ritmo que ella me describía todas las
cosas que quería que hicieramos juntos el día que pudieramos estar juntos, y
vaya que tenía imaginación la señora!.

Pasado un tiempo lo que tenía que pasar, pasó. Mi novia colombiana me vino a
visitar como muestra del amor que me tenía. Contarles lo que que viví antes
de su llegada es simplemente redundar. Lo bueno pasó desde que la vi
atravezar la manga de salida, no había dudas, era ella y estaba soberbia.

Tomé sus maletas, nos montamos al carro y nos enrumbamos al hotel que ya
tenía escrito en su historia que sería el nido de amor de dos amantes que se
habían deseado por mas de dos años.

Cuando subimos al cuarto y luego de cerrar la puerta, lo único que atiné a
hacer fue abrazarla, no recuerdo hasta este día que un abrazo me produjera
tantas sensaciones juntas, fue realmente exquisito, la aprete, la sentí,
quería estampar su silueta en mi cuerpo, luego levantamos la cabeza y como
si de dos amantes habituales se tratara nos besamos tiernamente primero, y
luego con tanta pasión que por un momento creí que mi lengua abandonaría mi
cavidad bucal para siempre.

Que delicia de besos, el tacto de su cuerpo que empecé a acariciar con
vehemencia, hasta que logré quitar de mi camino todas las prendas que en un
principio la hacían verse preciosa, pero que ahora solo me representaban
obstáculos que impedían que nuestros cuerpos se comunicaran.

Sus pechos pequenos pero duros como piedras, los pezones eran como una fruta
que me invitaba a comerlos y no me hice de rogar, me encantó sentir como
fueron poniéndose cada vez mas duros dentro de mi boca, los chupe y los besé
con ansias reprimidas, pero no dejaba de acariciar el resto de su cuerpo,
baje por su vientre y llegué a su monte de venus, perfectamente depilado,
olía tan rico que lo único que tuve en la mente fue chuparlo también, chupar
su clítoris, mamar sus labios superiores, que delicia! , su orgasmo fue
brutal, su precioso jugo brotaba y yo no paraba de tragarlo. A partir de ahí
ella me pidió que la dejara hacer, y madre mía que si sabía hacer!, me mamó
la verga tan bien, tan delicioso, mi estaca encontró la boca donde debió
haber estado metida siempre. Que placer! Me vine en torrentes de leche que
mi amada no tenía pensado desperdiciar, toda la tragó, y para que no creyera
que habíamos terminado luego de limpiármela continuó con su magistral mamada
hasta que mi verga estaba nuevamente en pie de guerra.

Penetrame toda - me dijo. No la hice esperar, suavemente coloque la cabeza
de mi verga en su entrada y luego empuje duro, una y mil veces mientras sus
piernas me apresaban y nuestras bocas no paraban de intercambiar saliva. La
sentí venirse 2 veces mas a la tercera hizo una mueca extraña y me dijo -
dame leche, ya no resisto mas. Verdad de Dios que le hice caso, no se como
después de la mamada que me había dado pude sacar nuevamente tal cantidad de
leche pero ahí estaba y mi amante se desconectaba de mi para agacharse y
chupar y dejarme nuevamente limpio mi aparato.

El olor a sexo en la habitación se podía casi cortar, prendí un cigarillo y
hablamos, a los dos nos había encantado la sesión, ella que estaba de medio
lado se volvió boca abajo y me dijo - me has hecho tan feliz, que quiero
regalarte esta parte de mi para que la estrenes y sea tuya. Creo que el
mensaje llego mas rápido a mi verga que a mis oídos, porque se me puso dura
como un fierro en un dos por tres.

Me acerqué a ella la bese por la nuca, baje por su espalda, abrí esas nalgas
redondas blancas y clavé mi lengua en ellas, le chupé el culo a conciencia,
como lo disfruté!, de a pocos iba clavando un dedo de vez en cuando, luego
dos , después tres. Fue cuando me dijo que en su cartera andaba una crema de
manos, la tomé y embadurné toda mi pija, luego le fui untando en su virginal
agujero, mientras le metía dedos para que se fuera acostumbrando. Quizá debí
haber sido mas paciente, pero me moría de ganas por somizarla, así que puse
la cabeza en la entrada de su culo y empuje hasta que entro una parte, luego
de eso me agarré de sus tetas y le dije que se prepara. Comencé suavemente a
undírla, que delicia como sentía que se iban abriendo los pliegues de su
ano, ella lloraba, qritaba, me pedía mas, me decía que me amaba y que la
estaba haciendo sentir cosas únicas.
Entre gritos, sudor y lágrimas mis huevos chocaron por fin con su ojete,
luego de espera un momento empecé a bombear con un ritmo que hasta para mi
era desconocido, me encontraba poseído por una fuerza extraña que me
arrojaba a la lujuria, unos, dos, cien, no se cuantas veces entre y salí de
ese culo, solo recuerdo el grito que ella dio cuando tuvo su orgasmos,
mientras yo le dejaba las tripas empapadas con mi corrida.

Caímos rendidos, derrumbados, sin aliento pero inmensamente felices. Nos
quedamos dormidos, y al despertar mi amante me volvió a ver con esos ojos
negros, pidiéndome mas, yo también quería mas, comenzaba entonces de nuevo
nuestro ritual sexual, pero esta vez iba ser mejor.
Si les gustó avísenme y les cuento el resto.

Saludos.

 
Escribile un e-mail al autor:
oscarterra@gmail.com

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