ENTRE MILITARES
Enviado por Armada. el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Como se puede imaginar soy militar y tengo a varias personas bajo mis órdenes (hombre y mujeres). Entre ellos hay una mujer, Esther con la que trabajo a diario (y con la que entablé una buena amistad), un tarde en la que nos encontrábamos los dos de servicio en el control del Cuartel, yo como jefe del servicio, les dije a mis subordinados que estaría en la Oficina adelantando trabajo, que si necesitaban al me llamasen por teléfono.

Aproximadamente a las dos horas se presento Esther en mi despacho, diciéndome que había terminado su turno si me podía echar una mano en algo, yo contesté afirmativamente y los dos nos pusimos a trabajar.

En un momento dado Esther se puso delante de la fotocopiadora, cuando me di cuenta que con los rayos de sol que entraban por la ventana, tanto la falda blanca y su blusa, también blanca, le transparentaban su ropa interior y pude ver su tanga, en un momento se agachó para recoger un papel que le había caído y vi sus dos grandes pechos sujetados por su sostén. Que quedé así un rato observándola como si alrededor de mi no existiese nada, anonadado, me imaginaba su maravilloso cuerpo, sus dos grandes pechos, su melena rubia suelta (la cual la llevaba recogida) y su maravilloso culo. No sé cuanto tiempo pasaría en este estado pero mi pene se me había puesto durísimo, cuando Esther me dijo, con su suave voz:

- Antonio, donde está vd.

Yo sobresaltado ni contesté, ella me preguntó si me ocurría algo, al momento reaccioné:

- No, Esther, la verdad es que debe ser del calor que hace hoy.

Ella se me contestó:

- Si la verdad es que hoy hace mucho, calor, voy a buscar bebida fría ¿quiere vd beber algo?
- Si por favor me puede traer una Coca-Cola.

Ella se ausentó durante un rato mientras yo no me la podía sacar de la cabeza, con ese maravilloso cuerpo mi excitación era total.

Al poco rato llegó ella y me entregó la bebida, se sentó sobre mi mesa mientras charlábamos de temas sin trascendencia Yo cada vez estaba más excitado y me excitaba mucho más cuando acercaba su baso para beber y sus labios quedaban totalmente humedecidos. En un momento dado me volví a quedar fijándome en su pechos ya que entre los botones se su camisa podía ver parte de su sujetador de encaje y algo de sus grandes y redondos pechos. Ella se dio cuenta de que yo no paraba de mirarle descaradamente sus pechos y sin yo esperármelo me dijo:

- Tanto te gustan mis pechos que te tienen totalmente anonadado.

Yo un poco ruborizado no sabía que contestarle, y ella me dice:

- Hombre contéstame que simplemente es un sí o un no.
- Yo le dije, Esther perdóname, no era mi intención, intentando excusarme.

Cuando ella se me puso uno de sus dedos en mis labios con la intención de que me callase y a la vez me decía:

- Ya veo que te gustan mucho, tú la verdad siempre me has gustado muchísimo.

A vez que me decía esto empezó a desabrocharse muy lentamente los botones de su blusa, yo no me lo podía creer, cuando quedaron a la vista sus pechos en un precioso sujetador blanco de encaje. Dejó caer su blusa en el suelo y me pregunto con una voz muy sensual:

- ¿Quieres que siga?

Yo simplemente moví mi cabeza asintiendo que sí. Se dio la vuelta quedando de espalda a mí y empezó a bajar la cremallera de su falta y a bajarla suavemente hasta que la dejó caer en el suelo.

Yo no me podía creer esta viendo su maravillo culo con su tanga blanco, ella se agachó y pude ver totalmente su culo, el cual no me pude reprimir y lo acaricié suavemente, ella se levanto y me pegó su culo a mi entrepierna (mi pene estaba que se salía de mis pantalones), con mis manos le cogí su grandes pecho dentro de su sujetador y empecé a acariciarlos lentamente a vez que ella giraba su cabeza y nuestras bocas se fundía en un beso, le bajé su sujetador y ya le acariciaba su pechos lo cuales tenían sus pequeños pezones durísimos, ella mientras con su mano me acariciaba mi pene sobre mis pantalones.

Se giró y me dirigí a sus pechos con la boca los cuales los saboree como nunca había hecho antes. Mientras ella me sacaba mi camisa y desabrochaba mis pantalones. Yo le pasaba mi lengua por su pechos y empecé a bajar hacia su barriga, luego me dirigí con mi lengua entre su tanga pasándola por su ingles, con una mano le aparte su tanga y le empecé a pasar muy suavemente mi lengua a lo largo de sus labios vaginales, ella cada vez gemía más, mientras con sus manos se acariciaba sus pechos, se dejó caer sobre la mesa y con mi lengua empecé a saborear su clítoris, el cual estaba totalmente mojado, al rato de noté como su barriga se movía como si sufriese unos espasmos, mientras ella gritaba de placer, llegando a un orgasmo.

Ella se levantó de la mesa y me dijo que me sentase en la silla mientras me bajaba mis calzones, empezó a besarme en la boca apasionadamente y poco a paco su besos bajaban por mi pecho, ya no eran besos, me pasaba suavemente su lengua por mi pecho, poco a poco su lengua bajó hasta mi pene, el cual estaba durísimo, ahora se lo metía en su boca y lo tragaba entero, ahora pasaba su lengua a lo largo, era increíble como me lo estaba mamando mi pene se me salía de lo duro que estaba.

Me levanté y ella se puso sobre la mesa de nuevo, le empecé a acariciar mi pene sobre su clítoris, ella a grito me pedía que se lo metiese todo, poco a poco empecé a introducirle mi pene, el cual entraba rozando toda su vagina, muy despacio empecé a moverme hacia adentro y fuera, así poco a poco cada vez más rápido los dos disfrutábamos de placer, ella se acariciaba su pechos salvajemente gritándome que no parase hasta que llegó a un orgasmos.

Ahora los dos de pie la giré y le empecé a pasar mi pene entre su culo muy suavemente, los dos estábamos muy calientes, le pasaba mi capullo por su labios vaginales y a lo largo de su raja del culo, los cual nos excitaba muchísimo, en una de estas subidas y bajadas mi capullo se quedó entre su labios vaginales, yo ardía por introducírselo todo cuando me pidió que no aguantaba más que se la metiese, suavemente volví a entrar en su vagina, la cual esta como mi pene, así empecé de nuevo a moverme muy despacio hacia delante y atrás mientras ella movía muy suavemente su culo haciendo pequeños círculos, así estuvimos un buen rato lo cual aún no excito más de lo que estábamos, ella estaba totalmente desbocada y me pedía más, empecé a moverme más y más rápidamente hasta que de nuevo ella llegó a un orgasmo, mientras que gritaba que no parase, yo a la vez le acariciaba sus pechos y no paraba de moverme como loco.

Con mi pene introducido en su vagina nos fundimos en un apasionado beso, ella me dijo que nunca había llegado a tener tres orgasmos, le dije que yo tampoco pero que podíamos intentar superar este número, a lo cual me respondió, soy toda tuya, la giré y le empecé a pasar mi lengua por la raja de su culo muy suavemente a la vez que le preguntaba si era virgen por su culo a lo cual ella asintió y me decía con voz sensual, esto todo tuyo, le coloqué mi capullo en la entrada de su culo y muy muy suavemente le empecé a introducir mi pene hasta que quedó totalmente dentro, notaba la presión de ese culo virgen, intentando ser lo más delicado posible comencé a moverme muy lentamente con precaución de no hacerle daño, a la vez que le preguntaba si le dolía, ella me dijo que sentía una sensación extraña pero a la vez agradable, así que seguí cada vez entraba y salía con más facilidad, ella empezó a gemir y a la vez se acariciaba su vagina con su mano, así estuvimos un buen rato, era maravilloso.

Ya estábamos los dos otra vez muy excitados cuando saqué mi pene y me acosté en el suelo boca arriba a la vez que le decía cabalgare potra mía, ella se abrió de piernas y cogiendo mi pene se lo introdujo en su vagina, comenzando a moverse hacia arriaba y abajo muy muy suavemente, yo le acariciaba sus maravillosos pechos, ella se movía cada vez más, los dos estábamos como locos gritando de placer cuando a ella le vino sin esperárselo un orgasmo, le pedí que no parase que siguiese que ya me venía, de repente se paró y le dije sigue por favor, se sacó mi pene de su vagina yo puse cara de decepción a lo que ella me dijo, no te preocupes lo que más deseo es beber tu leche, a la vez que introducía mi pene en su boca, la vez que lo chupaba no para de masturbarme, yo estaba muy caliente, cuando empecé a gritarle que ya me llegaba el orgasmo, ella se introdujo totalmente mi pene en su boca cuando yo estalle en un corrida como nunca, se bebió totalmente mi leche.

Los dos quedamos en el suelo agotados pero con cara de felicidad, cuando recuperamos un poco volvimos a de nuevo, así nos pasamos la guardia completa, pero esta es otra historia.

Al poco tiempo fui trasladado, actualmente los dos tenemos pareja estable, pero cada dos meses lo organizamos para pasar una noche juntos.

 

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