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Mi secretaria me rompió la cabeza y el corazón |
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Enviado por Pedro el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Hola, me llamo Pedro, vivo en Rosario pero trabajo en Buenos Aires tres a cuatro dias por semana, tengo 43 años muy bien llevados, pues hago mucho deporte y gimnasia, soy ingeniero, casado, una hija, y hasta hace un año era el socio de una empresa, donde transcurrió lo que les voy a contar a continuación... Nuestra pequeña empresa había comenzado a crecer, y necesitábamos una secretaria bilingüe, por lo tanto decidimos con mi socio de que ya era hora de ascender a la secretaria todoterreno que teníamos y contratar una nueva secretaria. De esto se encargó mi socio, que, varios años mas joven que yo, tenía algunas amigas que podían calificar para el puesto, además de ser la persona que estaba todo el día en la oficina, dado que yo me pasaba todo el día en la calle. Bien, mi socio finalmente eligió a una ex compañera de colegio de su hermano menor, que estaba dando clases de inglés y necesitaba algo mejor. El día que me la iba a presentar llegué a la empresa y me dirigí directamente a mi oficina, mi socio estaba en su oficina, contigua a la mía, con Gaby, la nueva secretaria. Fue muy extraño lo que pasó, porque sin verla, pero escuchando su voz y su risa, una señal de alarma se encendió dentro de mí, cosa que ya me había pasado antes, un par de veces, con dolorosas secuelas... A los pocos minutos de mi llegada, mi socio viene a mi oficina a presentarme a Gaby, y tal como temía, el magnetismo que se generó en ese momento entre Gaby y yo fue realmente fuertísimo, al punto que los dos nos pusimos colorados, sin saber que decir. Gaby, de 25 años, era una mujer de una belleza serena, de esas que no encandilan inmediatamente, pero que a medida que una las observan, gustan más y más, hasta obsesionar. Flaca, 1, 65 mts, un cuerpo de niña, senos pequeños, piernas larguísimas, rostro que me recuerda a Dolores Barreiro, pelo castaño largo, ojos marrones y una sonrisa “derrite hielos eternos”. Gaby era amiga de la adolescencia de mi socio (creo que alguna vez estuvo enamorado de ella...), muy amiga de la esposa de mi socio (que también trabajaba en la empresa), quien a su vez era amiga de mi esposa que vive en Rosario, y como además siempre tuve por norma no enredarme con nadie con quien trabajo, a pesar de que me había partido la cabeza, descarté de plano cualquier intento de seducción de mi parte. Pero bien, no siempre las cosas son como uno las programa o quiere, el juego de seducción comenzó a las pocas semanas: miradas, chistes, piropos, roces, caricias, pequeñas atenciones, esto sumado a que todo esto sucedía cuando nadie nos veía (sobre todo cuando la esposa de mi socio no nos veía) e intentado no despertar sospechas, hacían que cada día la relación se cargara más de deseo. Recuerdo una tarde que yo estaba en la puerta de mi oficina, de espaldas mirando hacia adentro pues tenía visitas, le pido a Gaby que nos traiga café y cuando llega, para solicitarme que la dejara entrar, no tuvo mejor idea de pasarme la uña por toda la columna vertebral, del cuello a la cintura, casi me desmayo... Me olvidaba de contarles, Gaby tenía un novio eterno, amigo de mi socio también, quien iba muy seguido a la empresa a buscar a Gaby o pasaba a conversar con mi socio, o sea, más y más morbo. Así pasamos más de un año, cuando la tensión se hacía insoportable, casi dejábamos de dirigirnos la palabra, y yo intentaba estar el mayor tiempo posible fuera de la empresa, o regresaba tarde, cuando Gaby ya se había retirado. Un día que llegué temprano, tenía mucho trabajo y me encerré en mi oficina, no había saludado a nadie, y cuando cerca del medio día salí a buscar algo, Gaby, sin saludarme, y mirándome a los ojos muy intensamente, me dijo: “estoy mal, me peleé con mi novio”, nada más, y yo simplemente la miré, no dije nada, petrificado por la noticia. Luego de esto, pasamos semanas pesadas, yo simplemente huía de su presencia, no toleraba tenerla cerca, ni siquiera mirarla...Me sentía un imbécil total por haber llegado tan lejos, pues era evidente que le estaba haciendo daño o que al menos algo había tenido que ver con la ruptura con su novio. Llegado un fin de año, y como la empresa había obtenido a un resultado fantástico, decidimos con mi socio entregarle a todos los empleados una premio consistente en una buena suma de dinero en efectivo. Ese día yo tenía reuniones fuera de la empresa hasta tarde, y le solicité a mi socio que se encargara de la entrega del premio a cada empleado. Cerca del medio día, veo en mi celular que me estaban llamando de la empresa, estaba en un banco, salgo, atiendo la llamada, era Gaby, que me preguntaba a que hora regresaría... Le dije que tarde y le pregunté para qué me necesitaba, a lo cual respondió “quiero agradecerte personalmente... te espero” y yo en broma, le dije, “desnudita?”, solo escuché su maravillosa risa y cortó. Regresé tarde, y a medida que me acercaba a la empresa mi corazón latía más y más fuerte, casi hasta dolerme. Me paré en la puerta antes de entrar para respirar hondo varias veces intentando calmarme, entro y Gaby estaba en su escritorio, no había nadie más en la oficina (era la primera vez que sucedía, pues ella se iba siempre a la misma hora), no hizo falta decirnos nada, simplemente cerré la puerta de la empresa con llave y creo que estuvimos una hora sólo besándonos, ambos en un temblor y sintiendo, yo por lo menos, que la piel me quemaba... Nos fuimos a mi oficina, se sentó en mi escritorio con los brazos hacia atrás, y comencé a comerle el cuello, el pecho, sus maravillosos senos, su vientre, cuando llegué a su pubis, me encontré que no tenía nada, allí también me dediqué a besarla, lamerla, absorberla, alternando pasión y suavidad, yendo con mi lengua de su clítoris a su ano, no se cuantos orgasmos tuvo, muchos... y todo en silencio, dado que a pesar de que estábamos solos, parecía que el lugar nos inhibía para gritar y gemir con soltura. Luego ella me tomó de la cabeza y sin dejar de besarme, me hizo sentar en mi sillón, donde se dedicó a darme la mejor mamada que me han dado en mi vida, hasta que a los pocos minutos (no duré mucho, debo confesarlo), descargué todo mi lechita en su boca, jamás voy a olvidar su rostro angelical, convulsionado por el deseo, mostrándome mi semen con su lengua, fue fantástico.... Siguió lamiendo, chupando, casi mordiendo hasta que se me paró a mil nuevamente, con una rigidez que desconocía, me colocó un preservativo, hizo que me acostara de espaldas en la alfombra, se sentó lentamente en mi pija y comenzó a cabalgarme como desesperada Como era mi segundo polvo, ahora si duré bastante, como para probar todas las poses que se nos ocurrieron, fue sencillamente increíble, indescriptible, porque además del deseo acumulado, al menos en mi caso, estaba el plus de la diferencia de edad, para mi sentir esa piel joven, perfumada, aterciopelada, era tocar el cielo con las manos. Estuvimos haciendo el amor unas tres horas, luego una hora más acostados en la alfombra, sin decirnos nada, en la oscuridad, acariciándonos. Luego, Gaby se levantó lentamente, se vistió, y sin emitir una palabra, con el rostro radiante y en paz, se fue, dejándome tirado en la alfombra.... Al otro día, llegué temprano a la oficina, el primero en llegar (por las dudas había quedado algo fuera de lugar), comenzaron a llegar todos los empleados, y a media mañana llegó mi socio con la noticia de que Gaby había renunciado porque le habían ofrecido un trabajo en una aerolínea y se iba a tomar unos días de vacaciones hasta su incorporación. Le pregunté a mi socio si sabía de antes de su posible renuncia, y me dijo que si, que sabía que Gaby estaba esperando solo la confirmación de la aerolínea, y que el día anterior, cuando le había entregado el premio, Gaby le había contado que había sido aceptada y le había pedido que no me dijera nada... A pesar de que sé donde vive, su teléfono fijo, su celular, y su dirección e-mail, solo la llamé un par de veces desde mi celular, para que supiera que era yo quién la estaba llamando, y le envié un par de mails cortos, nunca me respondió, nunca la volví a ver. Me muero de ganas de verla, cada tanto le envío un mensaje onda “como andás?” y nada más, sin invadirla, tal vez algún día acepte volver a verme, la extraño un montón, pero bien, life goes on.... Mi mail es antelo2000@gmail.com Me encantaría que me escriban, sigo viniendo a Buenos Aires de dos a tres días por semana. |
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Escribile un e-mail al autor: antelo2000@gmail.com |
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