HACIÉNDOSE LOS DORMIDOS
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

HACIÉNDOSE LOS DORMIDOS


Ella estaba allí, en mi propia cama dormitando mientras yo a su lado,
tratando de hacer como que miraba la televisión, no podía dejar de posar mis
ojos ávidamente sobre su pecho que se elevaba y descendía al compás de su
respiración.
Yo me había acercado a casa tan solo por unos minutos a retirar unos libros
y de paso encendí el televisor porque me habían comentado que en las
noticias de las siete iban a pasar una nota de mi interés.
La saludé en la puerta y ella algo sorprendida con mi presencia me ofreció
si no deseaba tomar alguna cosa cuando le comenté que solo me quedaría por
un rato.
Se había estado duchando y aún se encontraba con un toallón envolviéndole la
cabeza y tapaba su cuerpo con mi propia bata azul, la misma que solía usarme
mi mujer. A ella le quedaba aún más ajustada porque debo decir que a quien
me estoy refiriendo es a la madre de mi esposa, es decir a mi suegra.
Bueno, acepté un cafe y mientras me fui al cuarto y encendí la tele,
tirándome así como estaba sobre los cobertores de la cama. Ella se acercó me
dio el café y sin mas se recostó para acompañarme a ver las noticias. Pero a
los cinco minutos parecía haberse dormido y aunque no roncaba respiraba
profunda y plácidamente. Era ese ritmo precisamente el que me impedía
concentrarme en la tele y mi vista era ahora acaparada por los montículos de
sus pechos que levantaban y bajaban mi propia bata. Me acerqué entonces un
poco más a ella y recostando aún más mi cuerpo deje caer mis zapatos al
costado de la cama y fingí dormirme.
Disimuladamente me le fui arrimando más hasta que mi pierna quedó pegada a
su costado y noté como ella en lugar de alejarse se acurrucaba acercándose
aún un poco más. Me estiré y tomé una manta que solemos dejar en el sillón
contiguo y deplegandola deje que nos tapara a ambos.
De este modo volví a pegármele dejando esta vez que mi mano cayera como al
descuido sobre su vientre.
No hubo respuesta por unos segundos. En mi interior pensaba si llegase a
despertarse y me cuestionaba que estaba yo haciendo podía perfectamente
disimular diciendo que yo también me había quedado dormido. Excusas podría
inventar muchas, hasta llegar a decirle que entre sueños había imaginado que
ella se trataba de mi esposa.
Debo decir que mi esposa es una mujer bastante atractiva, buen culo,
hermosos senos, lindo rostro, pero su madre, que en mucho se le parece
resulta aún mas atractiva para mi gusto por las formidables piernas que
tiene y por lo enorme de sus pechos.
En una ocasión , recuerdo que hace unos años estando en veraneo tuve
oportunidad accidentalmente de verle una de sus tetas y el tamaño me dejó
conmocionado.
En un par de ocasiones me masturbe pensando en ella e imaginando situaciones
emocionantes.
Pero esta era la primera oportunidad en que se me presentaba algo semejante.
Estabamos solos en casa, mi mujer no volvería hasta pasadas las 10 de la
noche porque se había reunido con varias compañeras del Instituto donde da
clases de francés, y mi suegra, que nos estaba visitando se mostraba cada
día más amigable y cercana a mi.
De modo que fui envalentonándome y con mal disimulo moví un poco mi mano por
sobre su vientre separando de ese modo algo de la bata, con lo que me quedó
en la yema de mis dedos la tersa piel de su panzita. Ella se movió un poco,
volvió a colocarse boca arriba pero parecía seguir durmiendo en profundidad.
Así que un ratito después y ya sintiéndome seguro de poder acariciar
suavemente su panza, comencé a bajar un poco más mis dedos hasta que llegue
al borde mismo de su bombacha. Aún antes de eso, sin embargo palpé lo que
inocultablemetne se trataba de sus pelos pubianos. Eso me excitó y de no
haberme mantenido calmo me hubiese abalanzado a sobarla y besarla por todos
lados.
En esto estaba cuando noté primero sin poder creerlo que ella hacía suaves
movimientos de cadera elevando y bajando la misma de modo tal que aún
dejando yo quieta mi mano se le producía una caricia que aproximaba mi mano
cada vez más hacia su vulva.
No me atreví sin embargo a meter mi mano bajo su ropa interior y deje que
suavemente se apoyara sobre su concha. Palpe así una suave y tibia mata de
pelo que se movía lenta y acompasadamente bajo mis dedos y poco a poco fui
curvando mi mano como un intento de agarrar esos labios que tanto me
apetecían.
Note entonces que mi pija se había erguido y pugnaba empujando contra mis
ropas, por lo que con bastante incomodidad me baje el cierre y deje que
saliera buena parte de ella fuera del pantalón.
La escena me parecía alucinante. Estabamos ambos en mi propia cama, bajo una
liviana manta, yo con mi verga parada apuntándola y con mi mano sobre su
concha que se movía como buscando otra cosa.
Habremos permanecido en esa posición y luego por una par de minutos, cuando
noté que ella se movía y cambiaba de posición. Entonces cerré mis ojos para
disimular y sentí que ella se levantaba pero sin decir palabra me tapó un
poco mejor y se levantó de la cama. Sentí sus pasos sigilosos y pensé aquí
termino todo. Pero estaba equivocado.
Ella fue hasta el cuarto de baño, y escuché claramente que abría y corría el
agua, para volver a aparecer en el rellano de la puerta un minuto después.
Me mantuve en mi posición de dormido, tratando de entreabrir muy poco uno de
mis párpados para espiar que hacía ella, y apenas pude de esa forma
vislumbrar su sombra que para mi sorpresa volvía a recostarse en la cama no
sin antes apagar el televisor y se ponía en idéntica posición a la de un
ratito antes, quedándose a partir de allí quieta y silenciosa.
Espere que pasaran los minutos y noté entonces que su ritmo de respiración
cambiaba nuevamente. Entonces volví a mi táctica. Una mano do tocándonos a
ambos. De ese modo pude palpar su muslo, notando entonces que no tenía la
bata, pero tampoco la bombacha.
Nada dije y como si de una lenta tortura se tratase fui poco a poco, muy
medidamente dejando que me mano avanzase cada dos o tres minutos un par de
centímetros. Hasta que ella se movió otra vez y poniéndose de costado dejó
que mi mano quedase justo frente a su concha. Me quede inmóvil unos segundos
esperando una reacción, pero al notar que nada ocurría comencé a levantar
uno, luego dos luego tres dedos y sentí como estos llegaba justo a tocar esa
mata peluda. Ella entonces inició de inmediato su m suave movimiento de
vaivén, y entonces ya casi fuera de mi me animé a apoyar descaradamente mi
mano entre sus piernas palpando la vulva en toda su extensión. Sentí que
ella gemía pero no pronunció palabra alguna ni hizo ademán de abrir los
ojos. Yo la imité, seguí fingiendo estar dormido y comencé a frotar mejor mi
mano descubriendo repentinamente que se me empezaba a mojar con sus jugos.
Entonces volví a llevar mi otra mano hasta mi pija que estaba ya también
comenzando a humedecerse y la estiré para que saliera con más comodidad del
pantalón, me acomodé nuevamente a su lado y dejé a propósito que mi verga se
apoyase caliente y dura contra su muslo.
El movimiento de los dos era ahora inocultable.
Le introduje un dedo y comencé a moverlo rítmicamente mientras con mi cuerpo
comencé a mover mi pija que tocaba y rozaba su pierna. Ella no podría no
haberlo notado. Sin embargo nada dijimos.
En un momento dado parecíamos dos mudos frenéticos que nos movíamos al
unísono bajo la manta que terminó cayendo a un lado y abriendo los ojos al
mismo tiempo pero sin pronunciar palabra alguna más que los imparables
Ahhh... uuuuuy de gozo verdadero terminamos acabando . Ella con mi mano en
su concha yo descargando mi leche en su pierna y parte de un cachete de su
culo.
Ella se levantó, fue hasta el baño, yo aproveche para levantarle también y
limpiarme un poco tratando de no dejar manchas en el cobertor, y cuando
nuevamente salió del baño, estaba nuevamente enfundada en su bata, y no
comentó absolutamente nada, salvo ofrecerme otro cafecito.
Eso ocurrió hace exactamente una semana atrás. Ahora estoy yendo para casa.
Acabo de hablar con mi suegra, para avisarle que hoy, también tengo que ver
una cosa por la tele y que estaré en la casa en unos minutos. Mi esposa
nuevamente esta en el instituto y hasta las 10 quedan como seis horas. Mi
suegra solo contestó, bueno, yo justo me estaba por pegar una ducha, dejo la
tele encendida y cuando llegues si querés ya te dejo preparado un cafecito,
yo, no quiero, porque sabes que a mi me hace mal, y además tengo muchas
ganas de tirarme a dormitar un rato, así que si llegas y me encontrás en tu
cama no me despiertes, hace lo tuyo.....
No es precisamente despertarla lo que tengo en mente en esta oportunidad.

PACO EL REVENTON

 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap