Los guantes motoqueros-Por Emma
Si hay algo que me calienta a mas no poder es que mi chico me acaricie con sus guantes de cuero, esos que estan abiertos en la punta de los dedos. El lo sabe y le gusta sorprenderme con diferentes actitudes, y ésta es la ultima que tuve el placer de disfrutar:
Sin avisarme que venía a casa, se apareció con su moto, sus guantes de cuero y una erección tan grande que se notaba a traves de su jean. Evidentemente, ya venía tan caliente como el motor de su moto, porque lo primero que me dijo apenas se sacó el casco fue: “Desnudate, solo dejate los tacos y esperame en la cama en cuatro patitas”
Suele ser muy tierno y mimoso conmigo, así que cuando se hace el malo, me vuelve loca!!. Asi que hice lo que me ordenó y lo esperé. Vino, y sin decir nada, sin mediar una palabra, arremetió con su pija dura y me la metió en la concha de una sola vez, hasta los huevos, bien adentro mío. Me sentía casi violada, y eso me excitaba mas y mas, haciendo mas faciles sus movimientos, porque tenia la concha totalmente mojada!....mientras, con los guantes puestos, el alternaba entre acariciarme o darme chirlos en la cola, mientras me cogia como si fuera su perrita. De a ratos, me apretaba con fuerza la puntita de los pezones, que a esa altura, los tenia duros como botoncitos, como suelen estar cada vez que lo veo o pienso en él. Me hizo acabar así varias veces, mientras cada vez me volvía mas loca, pero el se contuvo y me llevó frente a una pared donde tengo un gran espejo. Me hizo apoyar las manos a ambos lados del espejo, como si fuera una detenida!!, me separó bien las piernas y mientras me miraba fijamente, reflejada en el espejo, el entraba y salia de mi concha, usando mis caderas para darse mas envión, mientras que yo le decia lo mucho que me gusta esa pija que tiene y el me decia que mi concha, con esos tacos , le quedaba “a la altura justa”. Cuanto más nos mirábamos, asi, cogiendo parados, mas nos calentábamos hasta que finalmente, en un orgasmo interminable, acabamos los dos juntos, Fue un atardecer espectacular, luego del cual, volvió a ponerse su ropa, el casco y, montando su moto como acababa de montarme a mí, se perdió a toda velocidad en la bruma de la noche...