Un 24 de diciembre...........
Enviado por Minima el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Como me gustaría festejar un 24 de diciembre, es lo que siempre me pregunte.
Hasta que al fin la fantasía de una aventura ese día particular, se dio
Ese día trabajábamos ambos hasta al medio día , por lo que al fin de esa media jornada nos veríamos.
Luego de encontrarnos y saludarnos como de costumbre, decidimos ir a un hotel, para ambos conocido.
Llegamos y empezamos a desearnos, con miradas dulces, palpitantes, estratégicas. Para ese día me había comprado un babydoll negro con encaje, para despertar a cualquier muerto, por lo que me escondí un segundo en el baño y me lo puse para sorprenderlo.
Él me miro con ojos desorbitados y esa carita dulce pero perversa que me lavantaba la temperatura del cuerpo. Me imagine toda una situación para jugar y comenzó la fiesta.
El recostado en la cama, y yo que despacito me acercaba a él como una leona en busca de su presa.
Tenia su pecho al descubierto todo blanquito, durito. Pero con sus pantalones puesto. Creo que quería que yo se los sacara. Luego de acercarme y besarlo me senté arriba de él jugando, haciendo que rozaran mis muslos su bulto, que parecía a punto de explotar.
Comenzó jugando con sus manos por todo mi cuerpo mientras yo fantaseaba con ser una joven virgen que jamás había tenido sexo.
En un momento lo tenía a él acariciando con una mano el interior de mis piernas y la otra intentando tomar mis pechos.
Avanzó hacia mi y besó mis pechos, se interno en ellos, tomándome con sus fuertes brazos de la espalda.
Lamió todo mi cuerpo y completamente entregada deje que la locura se apoderara de mi
Lo besé con locura, con deseo hirviendo hasta que sujetándome se paró, logré safarme de sus brazos y le empecé a bailar, despacito, suave, mientras colocaba sus manos fuertes y grandes en mi cadera, mientras yo le apoyaba todo lo que Dios me dio por trasero.
Se desespero tanto que medio vuelta de un brazo, violentamente, me agarró de mi colita bonita y me alzo. Pero con mucha rapidez y fuerza. Me estrello contra la pared, corrió mi bombacha, se bajo el cierre, y me embistió con tal fuerza que grité de dolor.
Un dolor delicioso y fortuito, que me llenaba la boca de sabor, de placer.
Intentaba hablarme, pero sus gemidos lo sobrepasaban, que bien que lo sentí!, bien adentro, fuerte y jugosa.
Lo sentía más que caliente con su pene latiéndome dentro.
La pasión se hacia visible como jamás hubiera imaginado, me encontraba en total éxtasis.
Despiadadamente desesperante. Hasta que llego el clímax, lo tan ansiado.
Y que mejor cuando ese éxtasis esta acompañado de alguien que te hierve el alma, solo con verla.
Sin bajarme de sus brazos, me llevo a la cama, me despedazo el babydoll, y comenzó al a lamer mis pechos jugosos, colocaba sus manos en mis labios vaginales y ejercía una cierta presión sobre mi clítoris como sabe que me gusta, recorrió todo mi cuerpo con su lengua tibia y afilada, hasta llegar a mis mas bajo instintos y en lo mejor que estabamos, dejo todo mi torso sobre la cama y colgó mis lindas piernas en sus hombros.
Y suavemente introdujo en mí su fornido pene, tan delicioso como siempre.
Me sedujo una y otra vez, tratando de hacerme caer en sus redes.
Claro que lo consiguió!, unos minutos después estabamos en el medio de la cama, conmigo encima.
Cabalgue como nunca, tenia tantas ganas de sentirlo dentro, que me desesperaba por sentirlo, que me sentaba en él cada vez más fuerte.
Sentía como su cuerpo y el mío era uno solo, por ser tal el ritmo que teníamos.
Temblaba como jamás lo hubiera hecho y de tanto gozar de su cuerpo y el mío.
Derrepente comenzó temblar pero como loco, me encime a él, y besándolo cerque su cuello con mis brazos sin dejar de moverme frenéticamente
Hasta que me tomo de la cintura y fuerte muy fuerte, acabamos una y otra vez, fue espectacular, nunca me había pasado.
Exhaustos quedamos tendidos sobre la cama pero fascinados por lo vivido queríamos más.
Nos fuimos a bañar y solo admiramos nuestros cuerpos tratando de recuperar fuerzas.
Pero todo para mí parecía tentador, miraba como el agua recorría su cuerpo y excitaba. Tocaba su espalda y deseaba recorrerla con mi lengua.
Su pecho su abdomen, hasta que me cansé de imaginar y me adentré en él. Besándonos hice que me tomara de la cabeza y fuera él quién me dirigiera a su pene. Finalmente lo conseguí y lamí despacio, con dulzura y fuego todas sus partes arriba hacia abajo, sé que a él le gusta que le besé por debajo de sus testículos, por que lo vuelve loco, bueno... a todos los vuelve locos. (Me contó una amiga).
Hasta sentía sus manos en mi cabeza con más presión y el agua sobre mi cuerpo, chupé con más ganas que nunca esa verga portentosa, que me hiela la sangre o me la calienta.
Cada vez más fuerte y rápido, rápido, rápido... hasta que a punto de erupcionar bajé los decibeles para que el placer le fuera más duradero,
Así lo tuve al pobre, hasta que no daba más el solo hecho de soplar por encima de su glande, lo perdía. Y así con su pene entre mi mano y mi boca estalló en una lluvia de goce total, mientras yo con mi boca lo seguía besando mientras dejaba escurrir su semen por fuera de mis labios.


Espero que les guste, mis historias.
Minina.

Completamente encantador.

 

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